De gestores de la escasez a gestores de la abundancia
Isabel Fernández Morales
Hace pocos días leía un artículo sobre profesiones del futuro. Todas me llamaron la atención y me sorprendió (o quizás no tanto) que muchas se relacionan íntimamente con la gestión de la información digital. Desde el cirujano de aumento de memoria, los narrowcasters, el organizador virtual, el controlador/rastreador de datos personales, el ayudante de networking de redes sociales, los personal branders, el estratega de nuevos medios… a los gestores de avatares. Y me preguntaba dónde se ubican los documentalistas en esta red de perfiles profesionales para Internet.
Os invito a leer la descripción de tan singulares perfiles profesionales del futuro, tanto a través de la traducción sintetizada por Albert García Pujadas en su blog, como en el original en inglés “Future jobs: what might you be doing?” Estudio encargado por el Gobierno británico al equipo de Science: [So what? So everything] que se basa en predicciones sobre la evolución probable de la ciencia y la tecnología para los próximos 20 años.
La sobreabundancia de información digital requiere ayudantes profesionales que orienten, formen, asesoren y alivien. Y los profesionales relacionados con la gestión de la información a través de Internet tienen un papel en la personalización de contenidos, como guías en las redes sociales, como asesores para interactuar con los medios, para contrastar y discernir fuentes, en el rastreo y control de nuestros datos personales para nuestra seguridad. Pueden aportan una ayuda extra para sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender nuestras relaciones virtuales como individuos, profesionales, empresas, instituciones… En definitiva, profesionales que nos ayudan a guiarnos en el laberinto digital y que pueden ser nuestro bálsamo para soportar el bombardeo digital al que estamos sometidos.
Leía hace poco también: “La exposición desmedida a las provocaciones de las muy diversas fuentes digitales de información y el picoteo fragmentario e indiscriminado de pizcas de contenidos, no generan una experiencia cognitiva satisfactoria”, según cuenta Joaquín Rodríguez en el blog “Los futuros del libro”. Y pienso cuántas veces me identifico con esa afirmación y en cómo es posible lidiar con esa sensación de insatisfacción, contra la que alertan neurólogos y sociólogos (en el mismo post se puede leer: “Los investigadores están convencidos de que la mente de los multitarea no funciona tan bien como debiera”, hummm…..). Quizás un profesional de la información digital sepa guiarme sobre cómo atender de manera selectiva a los continuos apremios de los medios digitales.
Hoy muchas empresas e instituciones se plantean incorporar profesionales que gestionen sus relaciones online. Adelantándose a ese futuro que describía al principio, desde 2008, al menos, se habla y se demanda cada vez más un nuevo rol profesional impregnado de disciplinas tan interrelacionadas como la gestión del conocimiento, el marketing, la educación, la empresa, el periodismo, la comunicación, las relaciones públicas, la documentación. Ese perfil profesional comparte rasgos comunes en los diferentes sectores que lo demandan y que lo necesitan para filtrar, agregar, personalizar, compartir, formar, canalizar información y relacionar una comunidad online.
Resulta difícil distinguir entre tantos perfiles con matices y nombres diferentes dependiendo del sector. Desde el denominado gestor de comunidades online o redes sociales, o community manager, al editor de medios sociales, el dinamizador social, el agitador, el rastreador, el content curator, el intermediario crítico del conocimiento, el broker del conocimiento, el comisario digital, el e-moderador,…
En el libro blanco “La función del Community Maganer” de Territorio creativo y la Asociación española de responsables de comunidad se definen y establecen algunas fronteras entre esos perfiles, muy permeables, ya que todos han de trabajar en equipo, conociendo los intereses de los usuarios/clientes y las necesidades de la organización para la que trabajan, e imbuidos por una actitud 2.0.
Dolors Reig habla del “intermediario crítico del conocimiento”, un profesional que configura entornos personales de aprendizaje para colectivos profesionales, formando en competencias digitales y que busca, agrupa y comparte de forma continua lo más relevante en su ámbito de especialización.
El profesional de la documentación puede aportar su conocimiento sobre la información digital y su perspectiva de lo que está pasando en Internet para incorporarse a esos perfiles. Los documentalistas y bibliotecarios están asumiendo estos papeles de intermediación en la información y comunicación digital a través de Internet con la inquietud que provoca saber que antes nos ocupábamos más de encontrar en la escasez y hoy toca hallar y guiar en la sobreabundancia, convirtiendo esa información en conocimiento útil (Ver Juan Freire). La labor de los documentalistas como tutores, guías, filtros, ayudantes en la personalización y en la interpretación del alud de información digital no debe menospreciarse.
Isabel Fernández Morales
Miembro del Grupo Web 2.0 de SEDIC
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Ya está disponible el calendario de SEDIC 2010. Se distribuye gratuitamente a todos los socios; también a los nuevos que se inscriban en los próximos meses. El calendario pretende contribuir a expandir la imagen de marca de SEDIC, pero también a poner cara a la profesión. Para ello, qué mejor que los miembros de la actual Junta, que han accedido a realizar posados artísticos inspirados en obras clásicas. Esta idea conjuga el carácter tradicional de la Biblioteconomía y Documentación, con el espíritu de modernidad e inserción plena en la sociedad actual.

Hay que destacar que las actas recogen tanto las comunicaciones presentadas como otras igualmente seleccionadas y revisadas por el comité organizador, aunque no pudieron presentarse. Esta formula, puesta en práctica en los últimos años, reduce las exposiciones en un programa bastante cargado que no establece sesiones paralelas. El riesgo evidente es que se pierde profundidad, pues algunas presentaciones necesitarían más tiempo, mientras otras quedan marginadas fuera de los focos. Pero también se agradece la agilidad con la que se suceden los contenidos y los asistentes se evitan tener que elegir entre mesas paralelas. 







