15 de Marzo de 2010

Taller “Cómo publicar en revistas científicas de Información y Documentación”

taller Tomas Baiget SEDICPublicar no es fácil, ni para nosotros ni para los usuarios de nuestros centros, que, a menudo, recurren a los bibliotecarios o documentalistas para que les ayudemos en algún punto del proceso de publicación de un trabajo científico.

Desde el momento que decidimos publicar, comienza una verdadera carrera de obstáculos que pasa por cuestiones que van desde elegir bien el enfoque y el tema sobre el que vamos a escribir, hasta cuestiones relativas a estrategias para conseguir mayor visibilidad de nuestro trabajo.

El lunes 8 y el jueves 11 de marzo, en 2º edición, tuvo lugar en las Aulas de SEDIC el taller “Cómo publicar en revistas científicas de Información y Documentación” que fue organizado por el Grupo de Ciencias de la Salud e impartido por Tomás Baiget, compañero con un largo recorrido profesional creador y moderador de la lista IWETEL y director de la revista El Profesional de la Información y que, por tanto, sabe desde el punto de vista de la publicación y desde el punto de vista del escritor cómo se han de enfocar las cuestiones relativas a la publicación de trabajos científicos.

Realmente creo que este tipo de cursos son necesarios para poder adquirir una visión global de todo el proceso de publicación, además de poder conocer herramientas, recursos útiles y casos prácticos.

De especial interés me resultó personalmente todo lo relacionado con el factor de impacto de las publicaciones periódicas y los recursos disponibles aparte del ISI y la importancia de escoger una firma y usar siempre la misma y herramientas como IraLIS.

Tocamos temas como el Crossref, el Crosscheck, sistema para identificar plagios, la importancia de las figuras y los gráficos, los formatos de los archivos,

De mucho interés fue “partes de un artículo y qué hay que desarrollar en cada una de ellas”, todo lo relativo a las normas de redacción, los sinónimos y recursos útiles para la redacción. En EPI cuentan con un documento útil para la redacción de artículos y evitar las palabras malditas de las que abusamos, como “desarrollar”, “recurso”, “usuario”, etc. así como un “Manual de estilo” con algunas directrices sobre la publicación.

Debido al gran volumen de inscritos que no han podido participar, se proyecta una nueva edición para el mes de abril.

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11 de Marzo de 2010

De la documentación editorial y los editores: dos pinceladas

Juan Miguel Sánchez Vigil

Toda crítica sobre la indiferencia en cuestión documental en este campo resulta ya inútil. La mayoría de las editoriales clásicas han sufrido la destrucción de sus archivos. Sorprendentemente, en la sociedad de la información, cuando la gestión del conocimiento es una clave del desarrollo, la documentación no está en el paquete de “preferencias” (toda rentabilidad no inmediata no se contempla). Pero el fenómeno de la “invisibilidad” de los documentos; es decir, de la desaparición de los mismos, es reciente. Hasta finales de los años setenta del siglo XX, gran parte de las empresas guardaban sus memorias. ¿Qué ha pasado entonces? En una primera reflexión pensemos en la concentración de las editoriales, en la globalización. La suma de todos compone una nueva empresa, pero las características de los “todos” se ignoran o se pierden.

Hablemos ahora del editor. El llamado fenómeno de rotación en las librerías se ha vivido, se vive, exactamente igual en las editoriales. Si escribiéramos en un papel los nombres de los editores y los de las editoriales, y trazáramos líneas rectas desde los nombres propios a los de las instituciones, compondríamos el más intrincado de los laberintos. Aquel estuvo allí y hoy está aquí; este no es de acá sino de allá… ¿Consecuencia? El miedo a ser borrado de la lista y el “silencio de los corderos”; esto es: “Quien se mueve no sale en la foto”. Respuesta de los implicados (lógica y acertada visto lo visto): sigamos la corriente y dejemos que se cumpla el ciclo hasta que el responsable de contenidos cambie de firma. Un par de meses de respiro y otra vez a sufrir hasta que alguien se de cuenta de que tampoco ese era su puesto…

Juan Miguel Sánchez Vigil

(Juan Miguel Sánchez Vigil y Manuel Durán Blázquez impartirán el curso Gestión y documentación editorial: un artefacto llamado libro los días 23 y 24 de marzo en las aulas de SEDIC).

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10 de Marzo de 2010

Egosurfeando

Pilar Auserón Marruedo

“Egosurfing es buscar en la red, en bases de datos, medios escritos u otros documentos menciones del propio nombre o de los demás”
(Sean Carton y Gareth Branwyn).

Mediante este término nos referimos a la práctica, cada vez más popular, de buscarse a uno mismo (nombre real, pseudónimo o nombre de usuario) en distintos motores de búsqueda para comprobar qué resultados obtenemos. El control de nuestra reputación digital es algo que preocupa cada vez más y por eso el egosurfing se ha convertido en una actividad cotidiana.

Los términos que se utilizan en inglés para referirnos a ella son:

  • Googling yourself, egogoogling, autogoogling o selfgoogling
  • Vanity searching
  • Egosearching

Contamos con herramientas como Addictomatic en la que puedes introducir el término de búsqueda y recuperar los resultados de diversos sitios en los que se habla de ello. Haced la prueba.

Con Egosurf podrás saber algo más sobre tu popularidad en Internet. Mide tu influencia en la red analizando los sitios en los que se hace referencia a tu nombre o tu blog y ofrece un resultado en “egopoints” o puntos de ego.

Os animo a probar otras dos herramientas más:

Por último, y si tenéis el ego lo suficientemente subido, con ShinySearch podréis crear una homepage personalizada con imagen y logo. Se trata de una herramienta gratuita que no requiere registro.

maquina_escribir

Pilar Auserón Marruedo
Miembro del Grupo Web 2.0 de SEDIC

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1 de Marzo de 2010

Las nuevas tecnologías y la reforma de la gestión de documentos en la Comisión Europea

Pepa del Olmo y Marco Grispigni
Administración de documentos de la Comisión Europea

En los años 90, la Comisión Europea, como muchas otras instituciones, empezó a generalizar el uso de las nuevas tecnologías en sus servicios. Al grito de “un empleado, un ordenador”, funcionarios habituados a dictar sus cartas y llevarlas al registro central para su expedición se vieron súbitamente capacitados para producir sus propios documentos y hacerlos llegar a sus destinatarios por correo electrónico, sin necesidad de pasar por el registro.

Al mismo tiempo, procesos de trabajo hasta entonces basados en el intercambio de documentos y correspondencia empezaron a “desmaterializarse” gracias al desarrollo de aplicaciones informáticas especificas.

A finales de los 90, la Comisión se encuentra con una multitud de aplicaciones diferentes y una creciente incapacidad para localizar sus propios documentos, para identificar versiones finales o incluso para probar ciertas transacciones. La gestión de documentos pasa a ocupar un lugar destacado en la escena administrativa y la Comisión se lanza a la reforma de su sistema de registro y archivos.

En todo esto, la Comisión no estaba sola: son los años - un poco antes en los países anglosajones, con Australia a la cabeza, - en los que se desarrollan y adoptan diversos estándares internacionales y nacionales de Records Management. La Comisión participa y contribuye a este desarrollo adaptando su propia normativa interna y promoviendo la creación y aplicación de MoReq, un estándar europeo para el desarrollo de aplicaciones de gestión documental (MoReq está disponible en línea en http://www.moreq2.eu/home).

SEDIC organiza un curso sobre estos temas en Madrid, los días 15 y 16 de marzo. El curso se dirige fundamentalmente a archiveros, estudiantes y profesionales llamados a gestionar documentos en instituciones públicas y privadas, pero puede tener un interés más amplio: conocer el funcionamiento de la Comisión a través de instrumentos tales como los cuadros de clasificación, los tipos de expediente y los procesos de trabajo. Ya se sabe, a las instituciones, por sus documentos las conoceréis.

Pepa del Olmo y Marco Grispigni
Administración de documentos de la Comisión Europea

(Pepa del Olmo y Marco Grispigni impartirán el curso COMISIÓN EUROPEA: GESTIÓN DE DOCUMENTOS Y ARCHIVOS: el sistema normativo y su aplicación los días 15 y 16 de marzo en las aulas de SEDIC).

Las ideas contenidas en este post son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición oficial de la Comisión Europea

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18 de Febrero de 2010

Metadatos PREMIS en preservación digital

Bárbara Muñoz de Solano y Palacios

Las cuestiones relacionadas con la gestión de la conservación de documentos en soporte electrónico no son sencillas y su consideración implica múltiples decisiones respecto a la forma de identificar las partes de los objetos digitales, sus problemas de longevidad en el tiempo, la obsolescencia tecnológica o los posibles riesgos a que se somete a los materiales con su manipulación. Dichas tareas se complican debido a la rápida obsolescencia de los equipos de reproducción y del software que son, en la opinión de la mayoría de los autores, los dos mayores obstáculos a la hora de hablar de preservación digital.

Muchos investigadores implicados en el sector de la conservación documental, así como numerosos científicos coinciden en que los medios y técnicas diseñados para un determinado perfil de documentos en soporte tradicional no responde acertadamente a las necesidades de los nuevos tipos documentales que son, por otra parte, cada vez más abundantes.

La contradicción ya es patente: hay nuevos planteamientos y tipologías documentales pero los profesionales deben conocer y aplicar las técnicas adecuadas para solventar la problemática que deriva de su correcta preservación.

Para poder acceder y utilizar los recursos digitales, los usuarios del futuro necesitarán saber el contexto y los antecedentes de la información contenida en cada documento digital. Conviene conservar todo lo que se pueda del original, de forma que las generaciones venideras utilicen los objetos digitales tal y como se hace actualmente. Lo ideal sería disponer de mecanismos que nos permitan describir de la manera más exhaustiva posible nuestros recursos electrónicos. En la actualidad, son los metadatos las herramientas de que disponemos para especificar la información contextual asociada a cada documento: su contenido, el historial de las transformaciones sufridas por cada objeto digital, las especificaciones de los equipos físicos necesarias para la construcción de los emuladores, los formatos de cada fichero, los programas que permitirán acceder a cada registro. Los responsables de asegurar la preservación digital precisan aplicar metadatos, en particular metadatos PREMIS, con el fin de poder tomar, a posteriori, las decisiones más acertadas en cada caso considerando a su vez las características y peculiaridades de cada repositorio institucional.

Bárbara Muñoz de Solano y Palacios

(Bárbara Muñoz de Solano y Palacios impartirá el curso La utilización de metadatos PREMIS en preservación digital los días 1 y 2 de marzo en las aulas de SEDIC).

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29 de Enero de 2010

De gestores de la escasez a gestores de la abundancia

Isabel Fernández Morales

Hace pocos días leía un artículo sobre profesiones del futuro. Todas me llamaron la atención y me sorprendió (o quizás no tanto) que muchas se relacionan íntimamente con la gestión de la información digital. Desde el cirujano de aumento de memoria, los narrowcasters, el organizador virtual, el controlador/rastreador de datos personales, el ayudante de networking de redes sociales, los personal branders, el estratega de nuevos medios… a los gestores de avatares. Y me preguntaba dónde se ubican los documentalistas en esta red de perfiles profesionales para Internet.

Os invito a leer la descripción de tan singulares perfiles profesionales del futuro, tanto a través de la traducción sintetizada por Albert García Pujadas en su blog, como en el original en inglés “Future jobs: what might you be doing?” Estudio encargado por el Gobierno británico al equipo de Science: [So what? So everything] que se basa en predicciones sobre la evolución probable de la ciencia y la tecnología para los próximos 20 años.

La sobreabundancia de información digital requiere ayudantes profesionales que orienten, formen, asesoren y alivien. Y los profesionales relacionados con la gestión de la información a través de Internet tienen un papel en la personalización de contenidos, como guías en las redes sociales, como asesores para interactuar con los medios, para contrastar y discernir fuentes, en el rastreo y control de nuestros datos personales para nuestra seguridad. Pueden aportan una ayuda extra para sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender nuestras relaciones virtuales como individuos, profesionales, empresas, instituciones… En definitiva, profesionales que nos ayudan a guiarnos en el laberinto digital y que pueden ser nuestro bálsamo para soportar el bombardeo digital al que estamos sometidos.

Leía hace poco también: “La exposición desmedida a las provocaciones de las muy diversas fuentes digitales de información y el picoteo fragmentario e indiscriminado de pizcas de contenidos, no generan una experiencia cognitiva satisfactoria”, según cuenta Joaquín Rodríguez en el blog “Los futuros del libro”. Y pienso cuántas veces me identifico con esa afirmación y en cómo es posible lidiar con esa sensación de insatisfacción, contra la que alertan neurólogos y sociólogos (en el mismo post se puede leer: “Los investigadores están convencidos de que la mente de los multitarea no funciona tan bien como debiera”, hummm…..). Quizás un profesional de la información digital sepa guiarme sobre cómo atender de manera selectiva a los continuos apremios de los medios digitales.

Hoy muchas empresas e instituciones se plantean incorporar profesionales que gestionen sus relaciones online. Adelantándose a ese futuro que describía al principio, desde 2008, al menos, se habla y se demanda cada vez más un nuevo rol profesional impregnado de disciplinas tan interrelacionadas como la gestión del conocimiento, el marketing, la educación, la empresa, el periodismo, la comunicación, las relaciones públicas, la documentación. Ese perfil profesional comparte rasgos comunes en los diferentes sectores que lo demandan y que lo necesitan para filtrar, agregar, personalizar, compartir, formar, canalizar información y relacionar una comunidad online.

Resulta difícil distinguir entre tantos perfiles con matices y nombres diferentes dependiendo del sector. Desde el denominado gestor de comunidades online o redes sociales, o community manager, al editor de medios sociales, el dinamizador social, el agitador, el rastreador, el content curator, el intermediario crítico del conocimiento, el broker del conocimiento, el comisario digital, el e-moderador,…

En el libro blanco “La función del Community Maganer” de Territorio creativo y la Asociación española de responsables de comunidad se definen y establecen algunas fronteras entre esos perfiles, muy permeables, ya que todos han de trabajar en equipo, conociendo los intereses de los usuarios/clientes y las necesidades de la organización para la que trabajan, e imbuidos por una actitud 2.0.

Dolors Reig habla del “intermediario crítico del conocimiento”, un profesional que configura entornos personales de aprendizaje para colectivos profesionales, formando en competencias digitales y que busca, agrupa y comparte de forma continua lo más relevante en su ámbito de especialización.

El profesional de la documentación puede aportar su conocimiento sobre la información digital y su perspectiva de lo que está pasando en Internet para incorporarse a esos perfiles. Los documentalistas y bibliotecarios están asumiendo estos papeles de intermediación en la información y comunicación digital a través de Internet con la inquietud que provoca saber que antes nos ocupábamos más de encontrar en la escasez y hoy toca hallar y guiar en la sobreabundancia, convirtiendo esa información en conocimiento útil (Ver Juan Freire). La labor de los documentalistas como tutores, guías, filtros, ayudantes en la personalización y en la interpretación del alud de información digital no debe menospreciarse.

Isabel Fernández Morales
Miembro del Grupo Web 2.0 de SEDIC

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27 de Enero de 2010

¿Quién paga los recursos abiertos? ¿Servicio público gratuito o modelo freemium?

El archivo abierto arXiv es sin duda uno de los principales referentes mundiales del Open Access. Su origen es anterior a la constitución de este movimiento y el modelo que representa como archivo temático se ha visto superado por el crecimiento de los repositorios institucionales, pero precisamente su éxito y vitalidad como recurso de información ha sido un argumento esencial para apoyar el acceso abierto en todo el mundo. La Universidad de Cornell actuaba como productor y financiaba casi exclusivamente este recurso, hasta que en los últimos meses ha puesto en marcha un nuevo “modelo de negocio”.

Según se declara en la web de arXiv el acceso gratuito de los usuarios está garantizado. La nueva propuesta consiste en buscar la cofinanciación por parte de las instituciones que figuran a la cabeza en las estadísticas de uso del archivo. El proceso parece ejemplar: se ha realizado una invitación a contribuir y han respondido positivamente 22 grandes instituciones.

La noticia coincide con otras similares en otros tipos de recursos, como el anuncio del JISC de dejar de financiar el directorio Intute, o las campañas para buscar patrocinadores para la Wikipedia. ¿Quién paga los recursos abiertos? Cualquier base de datos que aspire a ser un servicio público encuentra un problema para sostener un sistema de libre acceso. Un servicio público no tiene por que ser gratis, pero si se exige un pago a los usuarios, aunque sea muy reducido, puede quedar condenado a la invisibilidad. Pero una institución que genera un recurso gratuito para todo el mundo, puede exigir contrapartidas o suprimir el servicio en cualquier momento.

Aunque se esgrimen argumentos no comerciales de responsabilidad social, la cofinanciación puede conducir hacia el modelo freemium (un neologismo intraducible al español), que apuesta por una fórmula mixta: acceso gratuito al contenido básico y contenidos de valor añadido para los usuarios de pago. No es una alternativa novedosa, ya ha sido utilizada en otras iniciativas ligadas al open access como Biomed Central. Pero sí puede plantear dudas entre qué se considera información de servicio público y qué tipo de datos son de valor añadido. En cualquier caso, se trata de un aspecto de gran interés para los profesionales de las bibliotecas y centros de documentación y debe exigirse una publicidad adecuada de los servicios ligados a la suscripción.

Luis Rodríguez Yunta
Miembro del Grupo Web 2.0

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25 de Enero de 2010

Bookcrossing y bibliotecas

Bookcrossing España

Como profesionales de la información y, particularmente, de las bibliotecas, es probable que alguna vez haya llegado a sus oídos la palabra bookcrossing, asociada a otros términos como libros libres o libros viajeros… pero sin tener muy claro en qué consiste exactamente.

En realidad Bookcrossing es una actividad de mecánica simple: coger un libro, registrarlo en bookcrossing.com y olvidarlo (liberarlo) en un lugar público para que otro lector lo encuentre, lo lea —o no— y lo vuelva a poner en circulación dejando constancia del hecho en esa misma web. Allí pueden ver qué libros se están liberando, en qué lugares y, si tienen espíritu aventurero, ir de caza.

La peculiaridad de esta forma de compartir y dar vida a esos ejemplares que hoy permanecen inmóviles en nuestras estanterías reside en la capacidad de hacer un seguimiento de su viaje por el mundo mediante un número de registro único —llamado BCID— que es anotado en el libro junto a una etiqueta explicativa:

Etiqueta explicativa de Bookcrossing

¡Hola! Soy un libro muy especial. Mira estoy viajando alrededor del mundo haciendo nuevos amigos. Espero haber encontrado otro amigo contigo. Por favor, visita www.bookcrossing-spain.com e introduce mi nº BCID (mostrado más abajo). Descubrirás dónde he estado y quién me ha leído y podrás hacerles saber que estoy a salvo, a salvo aquí, en tus manos. Y después… ¡LÉEME Y PONME EN LIBERTAD!

La idea nació oficialmente en el año 2001 de la mano de Ron Hornbaker, inspirado por otras iniciativas similares que ya existían para los billetes o cámaras fotográficas y que a día de hoy sigue extendiéndose a otros ámbitos: bicicletas, postales, campañas publicitarias o incluso versiones diferentes del propio bookcrossing con sistemas de registro independientes: webs sólo para intercambios, clones, liberaciones limitadas a una lengua concreta, etc…

—Bueno, todo eso está muy bien y no quiero chafarle el discurso pero, verá, mi trabajo va precisamente de conservar libros en estanterías… es que soy bibliotecario ¿sabe?

Aunque se suele decir que bookcrossing pretende “hacer del mundo una gran biblioteca”, la realidad es que su funcionamiento y el espíritu que las anima es muy diferente. Archivos y bibliotecas tienen como objeto preservar un fondo documental y bibliográfico accesible y permanente, son lugares a los que uno acude esperando encontrar aquello que busca. Sin embargo el bookcrossing es, por definición, efímero, son los libros quienes salen a la calle y te encuentran. Préstamo y liberación podrían considerarse actos complementarios.

Pero los bookcrossers o beceros no sólo liberan libros. En estos nueve años de vida el movimiento ha generado una numerosa comunidad de lectores que comentan en blogs, foros y listas de correo, existiendo réplicas de la web americana en los países donde la actividad se ha consolidado, como España y México o blogs dedicados como en Argentina. Allí se organizan encuentros, liberaciones temáticas, intercambios, sorteos, clubs y cadenas de lectura.

Algunos de esos usuarios representan a empresas o instituciones que han dedicado al bookcrossing un espacio físico en sus dependencias, lugares donde cualquiera puede dejar o recoger estos libros viajeros sin miedo a que se estropeen a la intemperie o el barrendero los tire a la basura. Son las llamadas Zonas Oficiales de Cruce, y es en este punto dónde creemos que las bibliotecas tienen mucho que decir.

—¿Por qué crear una zona oficial? La biblioteca ya tiene libros de sobra a disposición de los usuarios.

Por la misma razón que se crean bibliotecas móviles, stands en las ferias del libro, carpas a pie de playa, lecturas públicas, cuentacuentos o cualquier otra forma de difusión. Ofrecer libros en modalidades diferentes al préstamo no resta usuarios a la biblioteca, por el contrario, atrae a un tipo de lector diferente y puede llegar a personas que jamás pisarían una (hay zonas oficiales en bares, discotecas, sucursales bancarias, agencias de viajes…).

Su base cultural y lo peculiar de su sistema —informal, gratuito y apolítico— la convierten en una actividad bien recibida por las instituciones y con cierta repercusión mediática, pudiendo integrarse perfectamente como parte de las campañas de fomento de la lectura y promoción de la propia biblioteca: los libros que salen de a la calle se convierten en una extensión ambulante de la misma y los procedimientos burocráticos se minimizan, reducidos al registro y etiquetado inicial.

También es interesante recalcar que los libros libres no pagan canon al no existir una puesta a disposición de las obras de forma permanente; una vez retirados de la zona oficial por el usuario, es éste quien decide —para bien y para mal— el destino que va a darles. Puede ser una forma de dar salida a los donativos que la biblioteca no puede absorber o mover fondos que han permanecido desapercibidos durante largo tiempo.

Por otra parte el desprendimiento de objetos materiales que ya no necesitamos para que personas desconocidas lo disfruten, junto al componente de aventura que implica la liberación posterior, poseen un carácter didáctico que puede ser especialmente aprovechado por las bibliotecas escolares (por ejemplo, organización de una “búsqueda del tesoro” con libros libres o cadenas de lectura —llamadas bookrays— en las que el último lector debe liberar el libro).

Y si nada de esto le convence, siempre puede preguntar sus motivos a las 196 bibliotecas que ya tienen una zona oficial.


Para saber más:

Cómo crear una Zona Oficial

  • Habilitar un espacio (mesa, estantería o similar) específico para los libros. La experiencia demuestra que es mejor un lugar visible que no requiera permiso para acceder.
  • Registrarse como usuario en la web de bookcrossing (sólo es necesario aportar nombre de usuario y dirección de correo electrónico).
  • Registrar y etiquetar los libros que vayan a liberarse con su número de identificación (BCID).
  • Es recomendable poner un cartel como éste indicando que se trata de una zona oficial, así como folletos explicativos y que las personas que trabajen cerca de la misma estén informadas.
  • Finalmente, contactar con Bookcrossing España, indicando la dirección, contacto y URL del usuario para añadirla a la lista de zonas oficiales.

Web y materiales de interés

Bookcrossing España

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25 de Enero de 2010

SEDIC presenta su Plan Estratégico 2010-2011

SEDIC - Plan estratégico 2010-2011

Por primera vez, la Asociación Española de Documentación e Información (SEDIC) desarrolla un Plan Estratégico que guiará su actividad durante los dos próximos años. SEDIC refuerza, de este modo, el compromiso con sus socios y proporciona una visión general de sus líneas de trabajo.

SEDIC, asociación nacional de profesionales vinculados a la gestión de información, ha desarrollado un plan estratégico cuyo objetivo es dar respuesta a las opciones de futuro de la asociación y la capacidad para mantenerlas y construirlas. El plan es fruto de la plasmación de los objetivos y misiones de SEDIC: la representación de los intereses de la comunidad profesional ante las Instituciones, la identificación de las tendencias de la profesión, el fomento de la formación continua de sus asociados y del intercambio de ideas, la creación de espacios de reflexión y la canalización de iniciativas y recursos hacia proyectos de preservación, gestión y accesibilidad del patrimonio documental.

Eugenio López de Quintana, presidente de la asociación, considera que el Plan Estratégico 2010-2011, “es una herramienta imprescindible, en la medida que concreta el compromiso asumido por la Junta Directiva con sus socios para los próximos dos años, garantiza un mejor organización de las actividades a realizar a lo largo de este período, y proporciona a socios y patrocinadores una visión de las líneas generales de trabajo planteadas que facilita su participación en las mismas si así lo desean”.

En este contexto, los principales retos de SEDIC para los próximos dos años pasan por el mantenimiento de una oferta formativa con los criterios de calidad que han caracterizado a la entidad hasta la fecha, la creación de espacios para el intercambio de información y experiencias, y la puesta en marcha de iniciativas para el desarrollo profesional de sus socios y de la profesión en general.

“Asociacionismo, cooperación; desarrollo profesional; formación; futuro; participación; proyectos… y compromiso; mejora e innovación son” según, López de Quintana, “las palabras clave que identifican al Plan estratégico 2010-2011″.

Al mismo tiempo, SEDIC ha lanzado un eslogan del proyecto así como ha creado una identificación gráfica que engloba todos conceptos vinculados al Plan.

Plan estratégico 2010-2011
http://www.sedic.es/q_plan-estrategico-2010-2011.asp

Resumen ejecutivo
http://www.sedic.es/q_plan-estrategico_resumen-ejecutivo.asp

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12 de Enero de 2010

Las herramientas de búsqueda en Internet

El tema de nuestro blog durante el primer trimestre de 2010 va a ser las herramientas de búsqueda en Internet.

Es obvia la importancia de los motores de búsqueda en la recuperación de información en Internet y su valor para los bibliotecarios y documentalistas. Desde los primeros directorios y buscadores hasta la “búsqueda en tiempo real” se ha evolucionado mucho. Cada vez las respuestas son más precisas; ya no sólo es texto lo que se puede encontrar sino que las opciones de los buscadores van aumentando y se pueden obtener imágenes, videos, noticias, libros, documentación científica…; y poco a poco están surgiendo nuevas opciones para la recuperación de información que pueden ser una alternativa al todopoderoso Google: Bing, el buscador de respuestas Wolfram Alpha, el buscador semántico Hakia, etc. Por la importancia que tienen en nuestra profesión va a ser nuestro tema del trimestre, e invitamos a nuestros compañeros a que participen en nuestro blog con algún post. Nos podéis descubrir nuevas herramientas o aplicaciones, diferentes posibilidades de uso, nos podéis dar vuestra opinión sobre los cambios en la función del bibliotecario o documentalista en este mundo cambiante, o cualquier aspecto que penséis que es necesario resaltar.

Os invitamos a todos a que participéis con vuestra colaboración.

Jesús Lerena Muñoz

Tema de invierno 2010: Herramientas de búsqueda

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