Visita al Servicio de Documentación Geográfica, Archivo y Biblioteca del Instituto Geográfico Nacional

El pasado 3 de marzo el Servicio de Documentación Geográfica y Biblioteca del Instituto Geográfico Nacional (IGN) recibió la visita de varios socios del SEDIC. Este Servicio gestiona los fondos cartográficos, bibliográficos y el archivo de documentación técnica, de gran valor para el desarrollo de las competencias que en materia cartográfica tiene encomendadas el Instituto. La gestión de estos fondos se realiza a través de tres unidades: Biblioteca, Cartoteca y Archivo Topográfico.

La Biblioteca se creó en 1870, cuando se fundó el entonces Instituto Geográfico. Se ha especializado y dotado con fondos sobre las materias objeto de la actividad del IGN. Dispone de monografías, revistas y otras publicaciones sobre geodesia, cartografía, topografía, fotogrametría, geografía, sismología y otras ciencias de la Tierra. Además, cuenta con una sala de lectura abierta al público.

La Cartoteca tiene también su origen en la creación del Instituto Geográfico. Nació con el cometido principal de testimoniar y conservar las diferentes producciones cartográficas utilizadas para confeccionar el Mapa Topográfico Nacional a escala 1:50.000, razón de ser del incipiente IGN.

Primera hoja impresa del Mapa 1:50.000 (1879). Cartoteca del IGN.

Con el paso del tiempo ha pasado a ser depositaria y testigo de todas las producciones cartográficas del propio Instituto, de otros organismos públicos y privados que, por mecanismos de intercambio y acuerdos entre centros, han enriquecido sus fondos con diferentes tipos de series cartográficas, así como de adquisiciones a anticuarios con el objetivo de recopilar cartografía antigua de la península ibérica principalmente.

La Cartoteca dispone un servicio de atención al público, tanto presencial como por  correo electrónico. Parte de sus fondos cartográficos están digitalizados y se pueden consultar en el catálogo Web.

El Archivo Topográfico custodia muchos de los documentos generados en los procesos de producción cartográfica realizados por el Instituto Geográfico desde su fundación hasta aproximadamente la utilización de los métodos de fotogrametría aérea. Además, conserva muchos de los documentos elaborados por otros organismos antecesores del IGN como la Junta General de Estadística o la Comisión de Estadística. En la actualidad almacena y actualiza las actas de deslinde municipales donde los ayuntamientos vecinos acuerdan sus límites jurisdiccionales.

El Archivo atiende también peticiones de los usuarios y una parte de su documentación se puede descargar a través del Centro de Descargas (actas de deslinde, cuadernos de campo, minutas cartográficas, planos de poblaciones y planos de edificios).

En la visita se hizo una presentación sobre los tipos de documentos más característicos de la Cartoteca, tal como atlas, cartas náuticas, planos de población o mapas temáticos, y del Archivo Topográfico, hojas kilométricas, planos de población, cédulas de propiedad, etc. Mostrando con diversos ejemplos su utilidad, que abarca desde la resolución de conflictos de caminos, deslindes entre términos municipales a estudios de arqueología.

Carta náutica de Cádiz (1709). Cartoteca del IGN

 

Plano de población de Gijón (1919). Archivo Topográfico del IGN

 

 

 

 

 

También se hizo hincapié en las aplicaciones web a través de las cuales se puede acceder a los documentos del Archivo y Cartoteca, ya que en los últimos años se ha trabajado en la difusión de la documentación a través de herramientas sencillas de consulta, que permitan acceder a la información por medio de su posición geográfica o interactuar con los materiales cartográficos. Para la información el Archivo se puede consultar el Visor de Archivo Topográfico y para la de  Cartoteca el Catálogo de Cartoteca.

Sala de exposiciones

 

 

 

 

 

Por último, se hizo una visita guiada a la sala de exposiciones del IGN. Esta sala se inauguró en abril de 2014, con el objetivo de dar a conocer tanto las actividades e historia del IGN, como sus fondos cartográficos y documentales. Las exposiciones son de carácter temporal, con una duración de un año y giran en torno a un tema común. En esta ocasión, la exposición trata de los mapas en la época de Cervantes con motivo del IV centenario de la muerte del escritor. La exposición hace un recorrido por la cartografía de la época Cervantina con el objetivo de mostrar el contexto histórico y los procedimientos cartográficos del momento. Recoge una selección de atlas, mapas, cartas náuticas, vistas de ciudades, etc., contemporáneos a Cervantes, de lugares en los que estuvo y de importantes piezas cartográficas de la época.

La exposición cuenta con una pantalla táctil que contiene una  aplicación interactiva, que se puede consultar a través de la web, denominada Cervantes y el Madrid del siglo XVII. A través del Plano de la Villa de Madrid elaborado por Pedro Texeira en 1656, se describen lugares relacionados con el Madrid de Cervantes, junto con otras descripciones del Madrid de la época.

Biblioteconomía y Documentación, estudios y profesión de la información

La Biblioteconomía y Documentación, también conocida como Ciencia de la Documentación, es el conjunto de conocimientos interdisciplinares, destinados a la gestión y tratamiento de los documentos e informaciones, independientemente de su soporte, ubicación, naturaleza física o digital, origen y destinatario.

Tradicionalmente la Biblioteconomía y Documentación ha estado orientada al sector de la biblioteca, el archivo, los museos y los centros de documentación. Sin embargo, la Documentación está presente en todas las tecnologías de la información a las que comúnmente tenemos acceso. Por ejemplo, el catálogo bibliográfico en línea, para reservar el próximo libro que leeremos, o bien la app que usamos para consultar las últimas noticias publicadas en los medios, el catálogo de productos de una tienda online en la que solemos comprar, el buscador que habitualmente utilizamos para resolver cualquier duda, los servicios de e-administración o los portales de datos abiertos y de transparencia, son sólo una minúscula parte de los casos cotidianos en los que la Documentación ha ayudado a cambiar el mundo que conocemos.

En el plano científico, la Documentación es «ciencia auxiliar de la ciencia» (López Yepes, J. 1995, 2002), ya que permite organizar y regular el flujo de la información en todas las áreas de conocimiento. Nos ayuda a conocer mejor las últimas investigaciones, patentes e invenciones, las áreas de innovación y descubrimientos publicados, su impacto y relevancia, aporta y suministra información para trabajar el presente y decidir el futuro de la ciencia. Pero también se ha convertido en compañera intrínseca de la sociedad de la información, de la cultura, la educación y del conocimiento. Es un activo imprescindible de las sociedades avanzadas y por ello insustituible.

Qué se estudia en Biblioteconomía y Documentación

La carrera de las Ciencias de la Documentación dispone de una gran variedad de conocimientos y materias que varían desde las humanidades y ciencias sociales hasta las ciencias puras. Se considera que los pilares fundamentales de la Biblioteconomía y Documentación son los siguientes temas: los procesos de la comunicación, la teoría de la información, los métodos de catalogación y análisis de los documentos, los sistemas de clasificación y lenguajes documentales, los métodos de recuperación de información, las principales fuentes de información generales y especializadas, el funcionamiento de las bibliotecas, archivos, museos y centros de documentación en su doble vertiente física y digital, la documentación audiovisual, las metrías (tales como la Bibliometría, la Webmetría, la Cienciometría, Informetría, Altmetría) y por supuesto las tecnologías que permiten desarrollar sistemas de gestión de documentos y contenidos, el funcionamiento y desarrollo de buscadores, el diseño de sistemas de bases de datos, la automatización de centros de información, la minería de datos, el big data y el análisis automatizado de la información.

Con un valor preferente a los contenidos mencionados: el estudio de los métodos y técnicas de investigación, la documentación de las administraciones públicas, la documentación para la empresa, el derecho de la documentación y los idiomas, en concreto el inglés especializado en biblioteconomía y ciencias de la información.

Finalmente existen áreas opcionales de especialización destinadas a la formación del profesional de la historia, el patrimonio histórico y cultural: industrias culturales, técnicas historiográficas, diplomática, paleografía, codicología o fondos bibliográficos antiguos.

La profesión de la Documentación

En función de la especialización y asignaturas elegidas durante el periodo formativo, así como de los planes de estudio por los que se opte, el futuro profesional podría desempeñar algunos de los siguientes trabajos:

  • Bibliotecario: auxiliar de biblioteca, ayudante de biblioteca, director de biblioteca, bibliotecario referencista, gestor de bibliotecas digitales.
  • Archivero: auxiliar de archivo, técnico de archivo, director de archivo, gestor de archivos digitales.
  • Analista de datos, científico de datos, Ingeniero de datos.
  • Documentalista, Document Controller, especialista en buscadores.
  • Arquitecto de la información, curador de contenidos, especialista SEO-SEM.
  • Desarrollador de aplicaciones documentales, desarrollador de contenidos digitales y web semántica, operador y gestor de bases de datos. 

Oferta de empleo

Entre las ofertas de empleo, pueden distinguirse las correspondientes al empleo público y las ofertas de empleo del sector privado.

  • En relación a la oferta pública, por medio de oposición o concurso-oposición es posible el ingreso a la escala de auxiliares de archivos, bibliotecas y museos, o bien al cuerpo de ayudantes, o bien al cuerpo de facultativos. (consulte las ofertas disponibles).

En relación al empleo ofertado por el sector privado, se puede comprobar una alta demanda de profesionales de la información y documentación con competencias en tecnologías para el entorno digital, en el que se desenvuelven habitualmente todos los trabajos. En recientes estudios se observan más de 500 ofertas de empleo en relación a Big Data, 160 ofertas de analista de datos, 700 de especialista en posicionamiento web y buscadores o bien profesional de la información ligado a tecnologías de la información, con más de 1.000 ofertas en conjunto.

Carreras de Documentación por Universidades

Habitualmente la carrera de Documentación está compuesta por un curso de grado que puede ser complementado y ampliado por un máster de especialización. Existen muchas ofertas formativas en las universidades españolas. A continuación, se refieren las principales:

Referencias

  • Blázquez, M. (2017). La Documentación frente a las necesidades del mercado: El futuro de la carrera de Documentación en la Universidad Complutense de Madrid. [Informe técnico].
  • López Yepes, J. (1995). La documentación como disciplina: teoría e historia. EUNSA.
  • López Yepes, J. (2002). Manual de Ciencias de la Documentación.
  • Morato, J.; Sánchez-Cuadrado, S.; Fernández-Bajón, M.T. (2016). Tendencias en el perfil tecnológico del profesional de la información. El Profesional de la Información, 25(2), 169-178.
  • Moreiro, J. A.; Azcárate, P.; Marzal, M. Á.; Tejada, C. M.; Vergueiro, W. (2008). Desarrollo profesional y opinión sobre la formación recibida de los titulados universitarios en información y documentación de las universidades públicas de Madrid (2000-2005). El profesional de la información, 17(3), 261-272.
  • Moreiro, J. A.; Sánchez-Cuadrado, S.; Morato, J. L.; Tejada, C. M. (2009). Creación de un corpus coordinado de competencias en información y documentación a partir de ofertas de empleo en España.
  • Tejada, C. M. (2001). Adecuación de los planes de estudio de la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación a las demandas del mercado de trabajo. El caso concreto del nuevo plan de estudios de la Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid.
  • Tejada, C. M.; Tobón, S.; Martínez-Comeche, J. A.; Mendo-Carmona, C.; Moreiro, J. A.; Ramos-Simón, L. F. (2006). El diseño del plan docente en Información y Documentación acorde con el Espacio Europeo de Educación Superior: un enfoque por competencias.
  • Tejada, C.; Jarén, S. C.; Moreiro, J. A. (2014). Mercado de trabajo en información y documentación y crisis económica en España: una aproximación a partir de las ofertas publicadas en IWETEL entre 2008 y 2013.
  • Tejada, C.; Moreiro, J. A. (2003). Mercado de trabajo en Biblioteconomía y Documentación. Estudios sobre la inserción laboral de los titulados universitarios.
  • Tejada, C.; Rodríguez-Yunta, L. (2003). Sistematizaciones de competencias de los profesionales de la información. Valoración de la relación de Decidoc por los asociados de SEDIC. El profesional de la información, 12(1), 10-17.
  • Tejada, C.; Rodríguez-Yunta, L. (2007). Un acercamiento a la situación laboral y desarrollo profesional de los trabajadores de la información y documentación: la encuesta SEDIC 2006.

Visita a la Biblioteca y al Museo del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid

El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, creado por Real Orden de Fernando VII, de 15 de julio de 1830, a insistencia de su cuarta mujer María Cristina de Nápoles, está asentado actualmente en un edificio mandado construir, en 1748, por Fernando VI, según diseño de Francesco Sabatini, que nació con vocación hospitalaria, y mantuvo ese fin durante todo el siglo XIX, y parte del siglo XX, con el nombre de Hospital Universitario de San Carlos, en concreto hasta 1968, cuando fue cerrado. Pasaron veinte años de abandono hasta que, en 1988, se comenzaron a las obras para acondicionar el imponente edificio a sus nuevos fines: sanar el alma mediante la música, ya que se convertiría en la sede del citado Conservatorio, inaugurándose con tal fin en 1990. Tanto la Biblioteca, como el Museo, están ubicados en el mismo centro. Hemo tenido el placer de recibir a algunos socios de SEDIC para mostrarles la Biblioteca y el Museo.

La Biblioteca supera los 200.000 volúmenes dedicados al mundo musical, bien libros de texto y enseñanza, bien partituras. En este último campo guarda verdaderos tesoros, que abarcan desde libros de canto impresos procedentes del monasterio de Uclés, del último tercio del siglo XVI, a partituras manuscritas de los mejores músicos tanto del siglo XVIII como del XIX, no sólo españoles, sino también europeos. Las consultas se pueden hacer bien en la sala de lectura, bien a través de la página web de la misma, consultando su catálogo.

Actualmente, en la sala de consulta, se muestra una exposición de documentos que hacen patente la estrecha relación entre la Monarquía española y la Biblioteca del Conservatorio.

El Museo está formado por tres pequeñas salas, pero eso no significa que la colección expuesta carezca de importancia. La exposición permanente de la Colección de Instrumentos Antiguos nació en mayo de 2007, y desde la fecha ha ido creciendo, lenta pero segura. Los fondos no sólo se componen de instrumentos, tanto populares como de orquesta, sino también tienen cabida pinturas, grabados y estampas, escultura y mobiliario. La pieza que destaca sobre las demás, es un violín que perteneció a Pablo Sarasate, firmado por Antonio Stradivari en 1713, que llegó al Centro como cumplimiento de una clausula testamentaria dictada por el propio músico navarro. En la página web del Real Conservatorio hay un enlace para poder hacer una visita virtual por el Museo, además de poder ver las fichas de la mayoría de los instrumentos, en el apartado colección

Los socios de SEDIC han visitado la biblioteca, con Elena Magallanes Latas, Jefa de la biblioteca, desde sus depósitos, donde se les ha mostrado algunos documentos antiguos como partituras, métodos de música, cancioneros, el documento más antiguo data del siglo XVI. Un libro impreso de la colección de Uclés que consta de cincuenta y un libros impresos de polifonía del siglo XVI, encuadernado en pergamino, al estilo flamenco, con decoraciones de pan de oro. La obra completa de J.S. Bach editada en la segunda mitad del siglo XIX.

De época más moderna, han podido contemplar partituras manuscritas como las de la colección denominada Archivo del Rey Amadeo, procedente del Palacio Real de Madrid  que ingresó en el Conservatorio debido a la solicitud de Emilio Arrieta, Director del Conservatorio en aquella época, quien pidió una compensación por las pérdidas sufridas en el incendio de 20 de abril de 1867. Este fondo consta de más de quinientas tonadillas escénicas de la segunda mitad del XVIIII. Así mismo se han mostrado manuscritos originales de Mozart , Haydn, Verdi, como el que se muestra en la siguiente fotografía:

“Requiem” de Verdi con dedicatoria a la Real Duquesa de Edimburgo y firma de Verdi

Se han mostrado en el Archivo histórico-administrativo, documentos modernos curiosos como documentos administrativos de matriculaciones de famosos compositores, los documentos donados por la reina María Cristina o la  Infanta Isabel Francisca de Borbón, “La Chata”.

Y ya en el museo, antes de comenzar con su visita,  el profesor de Música de Cámara, Don Emilio González Sanz deleitó a los socios de SEDIC con dos piezas musicales interpretadas en un piano del museo de 1889 de la casa Broadwood and Sons de Londres.

Profesor de Orquesta de Cámara Don Emilio González Sanz interpretando para los socios de SEDIC en un piano de 1889

En su visita al Museo, con Ignacio Saul Pérez Juana, coordinador del Museo, los socios de SEDIC han recorrido las vitrinas e instrumentos, destacando en la colección del museo tres piezas emblemáticas

  • La flauta de cristal  fabricada en 1814 por Claude Laurent (Langres 17??- Paris 1848), relojero que desarrolló su carrera como luthier desde 1805 hasta el año de su fallecimiento, y que utilizó el cristal de plomo, especialmente por su transparencia y sonoridad, frente a otros materiales usados en la época para la construcción de flautas travesera, como el marfil o la madera. Eligió el cristal, también, por la ventaja de que no sufría con los cambios de humedad y temperatura, desafinándose, y por su estabilidad sonora. Las llaves de la flauta están fabricadas en plata cristal.La superficie de la flauta está cubierta con relieves en forma de diamante, creados con una doble función; por un lado la estética, pues dotan de una decoración original al instrumento, y por otro lado se convierten en un sistema para aligerar el peso, pues, de forma general, son flautas de un peso considerable.Las flautas de Claude Laurent han sido una muestra, no solo de gran calidad musical, sino que se han considerado auténticas joyas y piezas de colección.

  • El violín de Sarasate: El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid recibió, en 1909, uno de sus legados más importantes: el violín Stradivarius de Pablo Sarasate, conocido como “el Boissier”.Fabricado para el comerciante genovés Boissier, fue a parar a la Corte madrileña de Carlos III de España, de donde pasó a manos de Negli, quien lo vendió a los Sres. Gand & Bernardel, de París, que se lo vendieron al violinista español en 1888.
    Este instrumento histórico fue calificado por los mayores expertos ya desde el siglo XIX, como uno de los trabajos «más bellos» realizados por Antonio Stradivari, y se enclava por su fecha de construcción, 1713, en el “periodo de oro” del reconocido luthier de Cremona. Se trata de uno de los instrumentos musicales más importantes que se conservan en nuestro país, y uno de los Stradivarius más apreciados a nivel internacional.

    Fue propiedad de Pablo Sarasate, que lo cedió en su testamento al Conservatorio madrileño, junto a una renta de 25.000 francos, para la instauración de un premio de virtuosismo de violín que lleva su nombre.

Stradivarius de Pablo Sarasate, firmado por Antonio Stradivari en 1713

  • El clarinete sistema Romero: Antonio Romero, catedrático de clarinete del Real Conservatorio en las décadas centrales del siglo XIX, inventó un sistema de interpretación para clarinete, que mejoraba notablemente el sistema de uso mayoritario entonces, y aún hoy, que es el sistema alemán, o sistema Boehm.El nuevo sistema tiene dos objetivos principales: por un lado corregir los problemas de afinación y emisión de las llamadas notas de garganta; y por otro, solucionó los problemas técnicos que surgen al tocar ese tipo de notas.Para mejorar la afinación y la emisión, determinó un punto exacto donde se taladra el tubo en un punto acústicamente correcto.Clarinetes sistema Romero, hoy día, hay censados diez ejemplares, siendo el único que hay en España el que se encuentra en la Colección Museográfica del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid


Documentalista. Actualmente trabaja como bibliotecaria en el Servicio de Bibliobuses de Comunidad de Madrid.

Aida Fernández García, bibliotecaria digital

Aida Fernández García es diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de León, licenciada en Documentación por la Universidad de Salamanca y postgrado en Archivística por la UNED. Actualmente trabaja como responsable de comunicación de la Biblioteca de la UOC y gestora de contenidos digitales del web de la biblioteca.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

He trabajado en la Administración Pública tanto a nivel local como ayudante de archivos (Archivo Municipal de Valladolid, Archivo de la Diputación Provincial de Valladolid), a nivel estatal en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y a nivel supranacional en la Biblioteca Central de la Comisión Europea en Bruselas. Además, he trabajado en el sector privado en una consultora especializada en gestión documental como responsable de proyectos de archivos y bibliotecas. Actualmente trabajo en una universidad, la UOC, como bibliotecaria digital.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual?

He realizado cursos sobre gestión de la información en la Web 2.0., Google Analytics y sobre arquitectura de la información. Además de la formación reglada, soy una persona muy autodidacta y como disfruto mucho con mi profesión siempre estoy aprendiendo nuevas cosas.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Me encargo de la redacción de las notícias que publica la Biblioteca de la UOC tanto para el público de la comunidad universitaria (profesores, estudiantes y personal de gestión), así como de todas las comunicaciones que se realizan a la comunidad profesional (listas de distribución, redes sociales, etc.). Gestiono el Twitter de la Biblioteca de la UOC, @UOCbiblioteca, que es el canal más activo que actualmente mantenemos. También asesoro al resto de técnicos de la biblioteca a la hora de publicar contenidos en la página web. Como bibliotecaria, atiendo el servicio de referencia La biblioteca responde.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Que hagan de la profesión su pasión. Porque con pasión e ilusión se puede conseguir todo lo que uno se propone.

Entrevistas a profesionales: Rocío Lorenzo, bibliotecaria

Rocío Lorenzo Usabiaga es una joven bibliotecaria que ha trabajado en la Universidad Isabel I, con sede en Burgos. En esta entrevista nos cuenta algunas de sus impresiones sobre el mundo laboral de los profesionales de la información a través de su experiencia. Rocío estudió el nuevo Grado en Información y Documentación en la Universidad de Salamanca.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

Mi experiencia laboral es limitada, como quien dice estoy recién salida del nido, hice mis prácticas curriculares durante tres meses en el Centro de Referencia Estatal de Enfermedades Raras en Burgos y justo antes de terminar se me ofreció la posibilidad de trabajar en la Universidad Isabel I.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual?

Además del Grado en Información y Documentación tengo títulos de idiomas que he ido sacándome a lo largo de mi formación, he realizado cursos en la Universidad de Salamanca y luego lo que he ido haciendo de forma algo más autónoma. Uno no puede quedarse quieto, el sector se renueva y si no sigues el ritmo te quedas totalmente obsoleto.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Somos un tándem se podría decir. La responsable de la biblioteca se encarga de la parte más seria y yo trabajo la parte técnica. Es un proyecto muy emocionante porque estamos poniendo en marcha prácticamente de cero una biblioteca universitaria. No se trata solo de libros en formato físico, va mucho más allá, tratamos con editores, proveedores de bases de datos, libreros, plataformas de soporte para libros electrónicos… el espectro es muy amplio. Hay que tener en cuenta que esta universidad es online, los contenidos no se imparten en aulas de forma presencial, y por lo tanto los recursos que ofrecemos a los alumnos tienen que adaptarse a esa circunstancia.

Me ha tocado cambiar el chip como quien dice porque para mí el concepto de biblioteca no era exactamente lo que me he encontrado. Mi papel durante estos seis meses se ha centrado en labores técnicas en su mayoría, me he encargado del inventario, de la puesta a punto del nuevo catálogo, de la revisión de las fichas de autor del PDI de la universidad y me ha tocado ponerme al día en materia de libros electrónicos. Es fascinante descubrir hasta dónde llega la labor de un bibliotecario. La mayoría de la gente cree que simplemente ordenamos libros. En mi caso está siendo mucho más que eso.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Que se formen y se informen, que lean, que hagan todas las prácticas que puedan, que vayan a congresos y que sean capaces de desarrollar un sentido crítico para poder mejorar los servicios que ofrecen. Que no pierdan vocación ni la ilusión con la que se entra en la facultad. El mundo de la información tiene posibilidades ilimitadas y siempre existirá la necesidad de hacer de esa información un recurso accesible. Tenemos mil opciones laborales y tenemos que saber aprovecharlas. Un profesional de la información tiene que ser camaleónico, tiene que saber renovarse. Tenemos que vendernos mucho mejor, muchas empresas no lo saben, pero nos necesitan. Nos necesitan de forma urgente.

Socios de SEDIC visitan el Tribunal Constitucional y su biblioteca

La visita al Tribunal Constitucional organizada por SEDIC comenzó en la sala de lectura de la Biblioteca, que cuenta con una de las colecciones más importantes en derecho público. Debido al tipo de institución, es de uso exclusivo para los magistrados y letrados, así como el resto del personal que trabaja en la institución. También pueden utilizar la biblioteca investigadores externos para estancias de estudio, presentados por magistrados, letrados o profesores universitarios.

La Biblioteca cuenta con un equipo de veinte personas cuyo objetivo es facilitar la información de la forma más rápida y precisa posible a los magistrados y letrados. Para ello disponen de un servicio de búsqueda en el catálogo, cuyos usuarios pueden marcar los documentos de su interés y generar un mensaje automático que llega directamente al equipo bibliotecario.

Actualmente la Biblioteca tiene alrededor de 80.000 libros y más de 1.300 revistas. A pesar de ser una biblioteca joven y no contar con un fondo patrimonial importante, se van adquiriendo aquellas obras que por su interés histórico y jurídico puedan enriquecer la colección. Completando a la colección, la biblioteca cuenta con enlaces a las principales bases de datos especializadas.

Se realizan vaciados de todas las revistas, así como de algunas monografías. Además se publican un boletín de documentación y otro de sumarios de revistas de periodicidad mensual y un tercer boletín de novedades que se publica trimestralmente.

Durante la visita recorrimos la sala de vistas del Tribunal Constitucional, donde los magistrados y letrados ejercen sus competencias, y el salón utilizado para actos institucionales como el nombramiento de los nuevos magistrados y letrados.

Más información en la web del Tribunal Constitucional: https://www.tribunalconstitucional.es