Documentalista en tiempos difíciles

Hoy en día los jóvenes documentalistas tenemos las cosas complicadas en el terreno laboral, ya no basta con un título de licenciado/a. Además ahora nos exigen manejar diversos programas específicos, idiomas y experiencia. Todo esto por un contrato de obra y servicio con una ETT, pagas extra y vacaciones prorrateadas. Encontrar un trabajo con unas condiciones dignas a algunos nos parece un tanto utópico. A pesar de este panorama no deberíamos desistir en nuestro empeño de buscar.

Alguien dijo que la unión hace la fuerza, pues bien, existe la opción de unirnos a diversas asociaciones de documentalistas. De esta forma tendremos mayor visibilidad en el mundo laboral y numerosas ventajas (cursos, grupos de trabajo, actividades, bolsas de empleo) para seguir formándonos, algo fundamental hoy en día.

El grupo SEDIC Joven -un colectivo de jóvenes documentalistas menores de 30 que comparten inquietudes e intereses comunes- participa activamente en este proyecto tan emocionante del blog corporativo.

Los blogs han revolucionado el panorama de la comunicación en Internet. Es una forma cómoda de estar a la última. Directamente al público, sin intermediarios y sin intereses lucrativos (en la mayoría). La mejor manera para compartir conocimientos, todos tenemos algo que decir ¿no?. Los tiempos son difíciles pero que no cese nuestro empeño, no estamos solos.

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  1. Efectivamente los jóvenes profesionales estamos pasando por tiempos difíciles, tiempos en los que conseguir un trabajo decente y bien remunerado es sumamente difícil. Pero no creo que esto se deba a que el sector este atravesando malos tiempos, sino que en muchos casos nosotros somos los culpables de lo que esta sucediendo. Creo que tenemos que hacer un poco de crítica constructiva, analizar a fondo la situación y empezar a replantearnos seriamente una serie de cosas.

    La mayor parte de los profesionales de nuestro sector piensa que las únicas salidas profesionales se encuentran en el sector público, básicamente de bibliotecario. Sin embargo a menudo vemos que para el acceso a estas plazas no es un requisito imprescindible el estar en posesión del título universitario específico en Biblioteconomía o Documentación. En el sector privado también hay empleo de documentalista, pero parece que poco y mal pagado. Continuamente nos quejamos de que tanto sector público como en el privado no conocen nuestra carrera y nuestra profesión, y que si la conocieran de verdad no habría apenas paro.

    Pues bien somos nosotros, en cierta medida, los encargados de dar a conocer nuestra profesión, nuestro ‘valor añadido’ como verdaderos profesionales del mundo de la Biblioteconomía y Documentación.

    Es mucho el trabajo que tenemos por delante y tenemos que utilizar todas las herramientas que estén a nuestro alcance. Ciertamente este blog es una excelente herramienta que no debemos desaprovechar.

  2. La verdad es que no creo que seamos nosotros los responsables de la precariedad del mercado laboral, que hoy en día afecta a TODOS los titulados universitarios, exceptuando algunos afortunados informáticos o contables.

    Me gustaría poder pensar que sí; es culpa nuestra: no sabemos hacernos valorar por las empresas, no sabemos publicitar nuestras habilidades…
    Si asi fuera, estaría en mi mano la solución, pero creo que hay un problema más profundo detrás de todo esto, pues insisto, el problema de la precariedad laboral, no está afectando sólo a nuestra profesión sino a todos los titulados universitarios, y especialmente a las titulaciones que no sirven para crear “riqueza material” tan codiciada y valorada en estos tiempos.

    Sí, dirán algunos, nosotros podemos colaborar a crear riqueza material, en las empresas en las que tienen una gran importancia la competitividad y la gestión del conocimiento, y tendrán razón. Pero es precisamente esa cultura de la “utilidad, la rentabilidad, el mercado”, al fin y al cabo, la que nos está llevando a esta situación.

    La cultura hoy en día no parece ser un valor en sí misma, la información, tampoco, aunque sí lo es cuando aplicada a los valores de las grandes empresas. Sirve para manipular, para ganar grandes sumas de dinero. Y estas mismas empresas viven de rentabilizar su propio dinero de ahorrar costes, cuantos más mejor… Nosotros somos uno de esos costes que se ahorran.

    ¿Las empresas no nos conocen? ¡Bien que conocen a sus becarios y a sus estudiantes en practicas, a los que exprimen y utilizan en pro de sus intereses! Y es más, les encantamos, saben que somos profesionales todo-terreno, que igual les ordenan el archivo, que les buscan algo en el BOE.
    El problema , amigo, es que tras ese becario, tienen una cantera barata, que explotar, a cambio de nada.
    Un saludo a todos, especialmente a mis precarios preferidos.

  3. Hola Laura,

    Nos gustaría agradecerte tu comentario en este post después de tanto tiempo. En cuanto a las ideas que has expresado, personalmente, opino de forma bastante similar. Lo de los becarios y las empresas es un mundo aparte, mano de obra barata en los países desarrollados, que triste ¿no? Si al menos fuera para formar y contratar… Pero bueno, como ya dije en el post si no tienes un trabajo que te gratifique emplea tu tiempo libre para conseguirlo y no desistas, la esperanza es lo último que se pierde. Únete a nosotros y colabora escribiendo noticias sobre este mundillo nuestro, jeje. Aquí sí que hay sitio para todos.

    Un saludito!!!

  4. Yo recomiendo no venderse sólo utilizando el témino documentalista, que es muy amplio y poco preciso para ajenos a la profesión. Utilizar términos como gestor, agente, localizador, organizador, distribuidor, analista de información; arquitecto de páginas web; experto en contenidos (redacción, asignación de términos, agentes y buscadores)…