Libros digitales

Estamos asistiendo a una profunda transformación digital en el mundo de la información. La aparición y evolución de la red de redes, Internet, y de la World Wide Web a comienzos de la década de los años noventa está teniendo un importante impacto en el desarrollo social, económico y cultural de las modernas sociedades. En este entorno, el libro digital se comienza a vislumbrar como un paso más en la evolución de los documentos impresos y como un nuevo formato que convivirá en paralelo con el papel, aun a pesar de los importantes problemas y desafíos que plantea (autoría, propiedad intelectual, etc).

El principal freno hoy día para la explosión de los libros electrónicos es la ausencia de dispositivos móviles ergonómicos con:

Desde el punto de vista tecnológico:

  • Pantallas lo suficientemente grandes como para poder leer cómodamente los contenidos y con la suficiente resolución y contraste como para permitir una lectura adecuada. Los dispositivos actuales tienen una pantallas muy pequeñas que dificultan enormemente la lectura y la visualización de información.
  • Capacidad de interconexión con redes (y particularmente con la World Wide Web) e interoperabilidad con el resto de gadgets del mercado. Bluetooth y la extensión de redes urbanas Wifi son un gran avance en este sentido. Ciudades enteras como FiladelfiaToronto, Nueva York o Buenos Aires quieren ofrecer redes gratuitas en abierto a sus ciudadanos, mientras que otras como Londres se plantean su viabilidad. Iniciativas como la de Fon de Varsavsky  aspiran a facilitar la conexión gratuita desde cualquier lugar del mundo. La “inteligencia” está en la Red, y los contenidos también.  La capacidad de visualizar un libro a través de un dispositivo móvil abre un nuevo mundo de posibilidades al mundo editorial.
  • Autonomía adecuada de los dispositivos. No tiene mucho sentido cambiar el soporte papel por razones ecológicas y medioambientales si no contamos con unos dispositivos con baterías económicas, de bajo consumo y alta autonomía. Una hora de uso para los nuevos UMPC (Ultra Mobile PC) es insuficiente, al igual que para las PDA.
  • Buena velocidad de procesamiento, acceso a la Web y capacidad de almacenamiento. Los dispositivos móviles son todavía bastante limitados en cuanto a la velocidad de procesamiento se refiere en comparación con los equipos de sobremesa o los portátiles. Por otro lado, no existe hoy por hoy una verdadera conexión de banda ancha para dispositivos móviles aunque está por venir con la llegada del HDSPA como se puso de manifiesto en el último SIMO, tecnología con la cual están trabajando en la actualidad todas las operadores de telefonía, y nicho de mercado por donde obtendrán los ingresos a corto/medio plazo junto con la traslación de los servicios de televisión al móvil. Hoy por hoy, la conexión a Internet con un teléfono móvil, un Smartphone o una PDA es, como en los inicios de la World Wide Web, extremadamente lenta. Por otro lado se está incrementado exponencialmente la capacidad de almacenamiento de los dispositivos mediante el uso de memorias externas (en torno a 4 GB – 8 GB con tarjetas de memoria Flash) o gagdets como los IPods, verdaderos discos duros portátiles miniaturizados de hasta 30 gb.
  • Periféricos de entrada poco eficientes. La velocidad de interacción/escritura con una pantalla táctil o a través del teclado de un teléfono móvil es muy limitada. Se han de desarrollar otros periféricos de entrada que extiendan sus capacidades (voz o teclados portátiles o plegables) y que faciliten la interacción por parte de personas con algún tipo de discapacidad. En este sentido la interacción multimodal junto al desarrollo del resto de tecnologías del W3C son piezas clave para la viabilidad del libro digital multimedia móvil.

Desde el punto de vista del software:

  • Sistemas operativos confiables. Los sistemas operativos móviles están muy poco evolucionados. Quien tenga una PDA tiene buena constancia de ello: continuos reinicios, alto consumo excesivo de la batería, escaso software disponible.
  • Inexistencia de estándares. Estándares poco óptimos para la producción de libros digitales. PDF es un formato adecuado para la impresión pero poco más. Se centra en la presentación visual del documento en lugar de en la estructura y el contenido.
  • Diseño de interfaces y de interacción muy pobre. Un libro digital, por la propia esencia del medio podría y debería presentar, características diferentes de los libros en soporte papel. Por citar algunos:
    • La capacidad del usuario de editar o comentar la información: añadir notas y comentarios textuales o de voz sobre lo que se está leyendo.
    • La capacidad de interrelación con otros lectores y de facilitar la edición colaborativa y distribuida a través de la Red.
    • La independencia de la visualización del documento respecto del dispositivo en el que se presente desarrollando interfaces líquidas, adaptables a las características físicas de cada uno de ellos.
    • Maximización de las capacidades de indización de la información y búsqueda en el documento, la posibilidad de añadir marcadores de lectura, de marcar la información a través de subrayados, notas de voz, etc.
    • La total compatibilidad con los estándares de la W3C.
    • Accesibilidad. Cualquier persona con independencia de sus limitaciones físicas o cognitivas debe poder acceder a sus contenidos sin ningún tipo de impedimento. La multimodalidad  es un aspecto clave. Asimismo el software debería permitir entre otras cosas escalar el tamaño y tipo de la fuente tipográfica, la conversión a voz del texto, la interacción por voz con el libro etc.

El libro digital está reclamando su lugar y estamos asistiendo a una reinvención de los medios de comunicación y del mundo editorial. ¿Qué impacto tuvo la introducción del soporte papel y la aparición de la imprenta en la sociedad? ¿Qué impacto tendrá la World Wide Web, los dispositivos móviles y los libros digitales?

Gerente de SEDIC