Se pone en marcha la plataforma de revistas del CSIC en libre acceso

Se acaba de poner en línea la plataforma de acceso a las revistas del CSIC, que se anunció en la II Jornada sobre Revistas Electrónicas.

La plataforma se inicia con 12 revistas, con contenidos desde 2000 o 2001, la mayoría de ellas, hasta el último número disponible. Los contenidos de los artículos están en formato PDF y la gestión de la edición electrónica se realiza con OJS. La política de disponibilidad apuesta por el acceso abierto, con la limitación de periodos de embargo de 6 meses, salvo las que publican un solo número anual, en cuyo caso es de 12 meses.

La previsión de crecimiento es que en octubre se puedan añadir 8-10 revistas más, y que para finales de año puedan estar las 32 que publica el CSIC.

Para más información véase la presentación de la plataforma en la II Jornada de revistas electrónicas.

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  1. La siguiente es que como institución pública de acceso público a las revistas publicadas por ellos, sin embargos de 6 o 12 meses, acceso libre y gratuito, sin más adjetivos ni peros.

  2. La política de embargos permite a los editores mantener el actual sistema de distribución (suscripción + intercambio). En ese sentido es positivo, en cuanto que ayuda a romper las reticencias al cambio y se cumple el objetivo principal: migrar a la edición electrónica.

    Sin embargo, coincido en que los inconvenientes son también importantes. Al margen de renunciar al impacto inmediato de un texto en la versión electrónica, a mi juicio el mayor perjuicio de este sistema es que frena el aprovechamiento pleno de las ventajas de la edición electrónica. Los gestores se están planteando la versión electrónica como un subproducto cuando debería ser el producto principal. La edición directa en la web permitiría tener en línea los artículos según se van aprobando, sin demoras, acelerando todos los procesos de comunicación, pero también utilizando el medio electrónico para recibir comentarios, abrir debates, etc. Si no es así, se está asumiendo un cambio de formato, meramente tecnológico, sin ningún cambio de mentalidad, de métodos de trabajo.

  3. La principal función (y obligación) del editor de una revista científica es asegurar el nivel de calidad y la supervivencia de la misma, en cumplimiento de un servicio a la comunidad científica y a la sociedad. Esto implica, entre otras muchas cosas, adecuarse a nuevas situaciones conservando las ventajas y el posicionamiento ya adquiridos.

    Las posturas más maximalistas deberían incluir en su perspectiva el hecho de que el paso de una a otra situación depende múltiples de factores, uno de ellos, por ejemplo, el esbozado en el comentario anterior de L. Rodríguez Yunta.

    Una de las revistas publicadas por el CSIC (no incluida en esta primera fase de la plataforma) ya practica la política de la publicación inmediata online y la ausencia de restricciones de acceso. Es un buen ejemplo para animar a otras a adoptar un sistema parecido, y quizás esto produzca cambios más pronto de lo que podamos imaginar.

    Como coordinador de la plataforma Revistas-CSIC, pienso que la persuasión y el facilitar a los editores mejores herramientas para el cumplimiento de sus objetivos es la mejor política para alcanzar esa situación ideal que todos deseamos.

    Y por último, hay que resaltar la importancia de que el CSIC ponga en práctica los objetivos a los que prestó su apoyo al adherirse a la Declaración de Berlín en enero de 2006. La plataforma de Revistas-CSIC es una iniciativa de gran relevancia dentro y fuera de la institución.

  4. NO ES “ACCESO LIBRE”.

    El modelo de publicación por el que se ha optado debería avisar a los usuarios que no se trata de “open access” y mucho menos utilizar ese apelativo que se trata en todo caso de publicidad engañosa ya que todavía existe reserva total de los derechos de explotación. Véase por ejemplo la nota de “copyright” de la revista Sefarad: “Los derechos de edición pertenecen al CSIC y cualquier posible reproducción está condicionada a la autorización expresa de la revista Sefarad.”

    Sin entrar en detalles de la inexistencia de los mal llamados “derechos de edición” [terminología desconocida en el derecho de autor español], los usuarios de estas revistas NO podrán ni distribuir estos artículos en clase, por ejemplo, ni colgarlos en intranets docentes, páginas webs personales, ni traducirlos, etc. Como que expresamente no se ha renunciado al ejercicio de los derechos de reproducción, transformación, comunicación pública y distribución cualquier uso queda limitado a los límites y excepciones que marca la ley de propiedad intelectual. Esto no es “open access” en los términos que exigen la Declaración de Berlín o la Declaración de Budapest.

    Existe ya una sólida experiencia en la “liberación” de contenidos a través de licencias copyleft como por ejemplo las de Creative Commons, pero parece que la comunicación científica española prefiere continuar reservándose todos los derechos del producto de los autores españoles.

    En fin, como diría Ortega, “no es eso, no eso”

    Saludos

    Josep Vives