Hacia una sociedad con otros lectores

Txetxu Barandiarán

Me invitan los amigos del SEDIC a debatir sobre el futuro de los lectores y no de la lectura ya que la misma sin lectores o sin mediación humana no existe.

He escrito a lo largo de estos tres últimos años tanto en mi blog anterior como en el actual unas cuantas reflexiones e ideas hasta el punto de que, lo confesaré sin recato, me resulta difícil decir algo nuevo, más todavía cuando el interés sobre el futuro de los lectores parece funcionar siempre a golpe de llama exterior sea ésta una evaluación que nos deja en aparente mal lugar como el PISA, sean los datos de comercio interior de los editores, de los hábitos de lectura o del uso que hacemos de las distintas actividades de ocio.

Me voy a permitir, por lo tanto platear algunas afirmaciones, cinco nada más, medianamente probadas o documentadas para incluir, finalmente, una reflexión que me surgió leyendo a un filósofo y que quizás demuestre que el enfoque que estamos dando a todo este asunto de la lectura no es del todo el más adecuado o es tan fragmentario en función de los intereses que seremos incapaces de avanzar en una dirección adecuada.

  1. En España no sabemos lo que es la lectura. Esta podría ser la constatación más reciente. Los legisladores han sido incapaces de proponer una definición en la nueva Ley de la lectura, del libro y de las bibliotecas. La lectura es lo único que queda sin definirse explícitamente en la nueva Ley. Véase el artículo 2 de la misma. Quizás el hecho de no saber ha hecho que en los últimos 6 años disminuya el número de lectores.
  2. En general muchos de los estudios que se realizan tienen un claro sesgo de interés industrial. Son en su mayoría realizados por un subsector del sector del libro. El denominado sector editorial y, hasta la fecha, los mismos centran su atención exclusivamente a la lectura o no del libro en soporte papel. Ni siquiera se recogen, como sí se hace en la ley, la lectura en otros soportes diferentes al impreso.
  3. Analizamos sin perspectiva. Las vistas a tres años en procesos de evolución de una sociedad y/o en procesos de aprendizaje no son significativos.
  4. Miramos y analizamos con “ojos de papel”. ¿Leen nuestros jóvenes y niños con esos ojos? ¿Dónde acabaremos leyendo?
  5. Algunos datos sueltos parecen indicar con claridad que los jóvenes y niños leen más que los adultos. La cantidad, si hacemos caso a PISA, no parece suponer automáticamente calidad lectora.

Después de dicho lo dicho o escrito lo escrito, leyendo esa pequeña delicia de “Palabras por la lectura” me encuentro como de pasada, como quien no quiere la cosa con una frase de Emilio Lledó que dice así: “El sorprendente fenómeno de la lectura implica un diálogo que rompe el solitario murmullo de nuestra, tantas veces, clausurada y pobre o empobrecida experiencia”. Después de leerlo me preguntaba: ¿no estaremos equivocando el camino?, ¿no estaremos apuntando mal? El problema quizás no esté en la lectura sino en nuestra experiencia vital cada vez más pobre, rácana y autista e incapaz de generar diálogo, debate y pensamiento.

Afirmo: si no cambiamos nuestra experiencia y nuestros modos de vida los cambios lectores serán imposibles. Es más, sin cambios de modelos vitales, la lectura como entretenimiento que es lo que ahora se vende será un nuevo opio del pueblo sea en papel o en digital. Eso será lo de menos.

Txetxu Barandiarán
Consultor en el sector del libro
http://opinionconvalor.nireblog.com