Google Scholar, una oferta particular en el mercado de la información bibliográfica

Google Scholar o Google Académico está en fase de desarrollo desde 2004 y aun se muestra con la etiqueta de producto beta. Por ello puede ser arriesgado valorar hoy este recurso, ya que frecuentemente se ha criticado su irregular cobertura, difícil de precisar cuando Google se está expandiendo constantemente. Puede verse un resumen de las críticas recibidas en sus primeros años en la reseña publicada por Rita Vine en Journal of the Medical Library Association, 2006, 94 (1), pp. 97–99. También se ha señalado como un defecto su falta de transparencia, al no incluir una lista de fuentes. Sin embargo, este tipo de información resulta imprescindible en la tarjeta de presentación de una base de datos bibliográfica, pero no es habitual en la de un buscador que pretende una exhaustividad universal.

Igualmente se ha interpretado la llegada de Google Scholar como una nueva generación en los índices de citas (Véase el artículo de Alireza Noruzi en Libri, 2005, vol. 55, pp. 170–180). Se trata de un juicio que me parece excesivo, hay una diferencia entre ofrecer información sobre citas y crear un índice como indicador estadístico. Diferentes bases de datos bibliográficas incluyen los datos cruzados de citación entre registros, sin que sean considerados índices de citas. Véase Sociological Abstracts, como ejemplo de base de datos referencial tradicional, HighWire Press, como modelo entre la nueva generación de plataformas de acceso a revistas electrónicas, o E-LIS, entre los archivos abiertos. Estos productos permiten rastrear las citas recibidas por un documento, pero sobre todo aportan un factor de búsqueda natural por navegación entre documentos relacionados.

Desde luego este producto representa la irrupción de Google en el mercado de la información científica, en el cuál se invierten notables recursos económicos de universidades y centros de investigación. Los usuarios pueden encontrar en Google Scholar una herramienta gratuita de fácil uso, para realizar al menos una primera búsqueda de bibliografía. Claramente puede competir con las bases de datos bibliográficas convencionales en ser la primera fuente consultada cuando se trate de un primer acercamiento o una búsqueda rápida de información. Y puede parecer una amenaza para otros productos que intentan hacerse un sitio o defender su posición económica en este mercado. Pero, de hecho, he visto a muchos estudiantes acudir directamente al buscador genérico de Google, cuando en realidad estaban buscando documentos a texto completo en la web. Es el comportamiento natural de un consumidor poco exigente, que prefiere las herramientas que le son familiares antes que localizar y explorar las opciones de búsqueda de otros recursos mucho más potentes y específicos.

Pero no debe perderse la perspectiva: Google Scholar es un buscador con utilidades avanzadas dirigido específicamente a la búsqueda de documentos de carácter científico, pero no es propiamente una base de datos bibliográfica ni un índice de citas. En este sentido su competidor directo sería Scirus, la apuesta desarrollada por Elsevier, un editor que precisamente no aporta sus revistas a la herramienta de Google. La principal ventaja de Scirus es que ofrece al usuario opciones para refinar su búsqueda, basadas en el análisis de los resultados, entre las cuáles se incluye la selección de fuentes de procedencia de las referencias. En “About Scirus” sí se muestra una lista transparente de sus fuentes. Pero, por su parte, Google Scholar ofrece menos opciones para limitar la búsqueda realizada (autores principales y documentos más recientes), pero mayor capacidad para continuar la exploración a partir de una referencia concreta, visualizar los documentos que la han citado o enlazar con recursos bibliotecarios. Ambos productos permiten una consulta única en múltiples bases de datos documentales, junto con otras sedes web; son recursos básicos, pero que no deben sustituir al uso profesional de las bases de datos que aplican las técnicas documentales de análisis de contenido.

Y en los tutoriales y servicios de información bibliográfica de las bibliotecas debe procurarse una mejor orientación a los usuarios. Debe indicarse que a través de Scirus o Google Scholar se localizarán documentos de acceso libre en la web pero también muchos otros que pueden no estarlo. Son recursos de características muy diferentes a las bases de datos documentales, pero también a los recolectores de referencias de los archivos abiertos (OAIster, Recolecta,…).