Redes sociales y lectura

Un amigo mío, Quique, un día tomando café conoció a una mujer, Amparo. Por esa característica de la condición humana de ser amables, se pusieron a hablar y la cosa acabó en una interesante relación intelectual. Quique recomienda música a Amparo y él recibe las recomendaciones de lecturas que ella le hace. Lo mismo nos pasa a muchos de nosotros, compartimos aficiones con otras personas y tenemos amigos (o conocemos a alguien que conoce alguien) que son nuestros líderes de opinión en alguna materia: cine, lectura, teatro, bares de tapas… Son nuestras redes sociales de recomendación.

Hasta aquí nada nuevo, pero desde la perspectiva de la Web 2.0 se enfatiza dos aspectos. El primero es que la validez de la recomendación es totalmente subjetiva, y no depende de la formación de quien la emite, más bien en una coincidencia de gustos entre quien emite la opinión y quien la recibe. El segundo aspecto es que ahora estas relaciones se pueden mantener a través de Internet, es lo que ha traído la Web Social, un reflejo y/o una herramienta para construir esas redes sociales de recomendación.

Redes sociales y lectura

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Ilustración: © Guillermo Seguí

Las implicaciones de la Web Social en la lectura, los libros y las bibliotecas son muy amplias y ya existe cierta bibliografía al respecto. Las recomendaciones de lectura han generado principalmente tres tipos de herramientas: los sitios de catalogación social, los OPACs sociales y aplicaciones en sitios de redes sociales.

  1. Los sitios de catalogación social permiten a los usuarios describir y compartir sus bibliotecas particulares. A partir de ahí surgen recomendaciones automáticas o personales, se descubren personas con gustos similares de otra parte del mundo, o se pueden seguir las lecturas que están haciendo nuestros amigos. Existen varios sitios de este tipo que ya han sido analizados y entre todos ellos destaca LibraryThing.
  2. Otras bibliotecas o consorcios han optado por incluir las funcionalidades de recomendación y otras formas de participación del usuario en el propio OPAC desarrollando lo que se ha dado en llamar el OPAC Social: catálogos bibliográficos abiertos a la participación del usuario. Entre ellos destaca por su importancia y su integración con otras herramientas WorldCat de la OCLC y por su innovación y estar construido (en parte) con software libre el de la Ann Arbor Distric Library.
  3. Algunos sitios de redes sociales de tipo generalista como Facebook disponen de aplicaciones que permiten a los usuarios compartir y recomendar sus lecturas. En Facebook, quizá la plataforma más desarrollada, podemos encontrar la integración de otros sitios web como LibraryThing y WorldCat citados anteriormente o bien aplicaciones específicas con este propósito. Las aplicación más utilizadas son Visual BookShelf y WeRead, además del fenómeno de moda LivingSocial.

El papel de las bibliotecas

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Ilustración: © Guillermo Seguí

Los usuarios crean sus propias redes de recomendación y nada impide que en éstas se incluya al personal de la biblioteca. Si esto ya ocurre de forma verbal en cualquier mostrador, ahora se puede hacer en un contexto digital. Las bibliotecas pueden utilizar las redes sociales. Cada una debe analizar si le conviene participar y cómo hacerlo. Estos sitios web también pueden ser aprovechados para conocer las opiniones de sus usuarios, mejorar la colección, descubrir novelas sobre algún tema,…

Así pues muchos de nuestros usuarios ya han aceptado estas formas de comunicación y relación, ha llegado nuestro momento de tomar decisiones.

Dídac Margaix-Arnal
http://dospuntocero.dmaweb.info