La esclavitud de los libros

Beatriz Celaya

A lo largo de los años, entre lectores, una de las máximas aprendidas a la hora de prestar libros es decir: “con V de vuelta”. Palabras que felizmente hemos incorporado a nuestra conducta convirtiéndonos, si apenas notarlo, en maniacos coleccionistas de libros. Pero hete aquí que el tiempo sigue transcurriendo y nos pone delante de nuestros ojos nuevas ideas, como la de Libros Libres o Bookcrossing; una iniciativa que surge en el año 2001 en Estados Unidos y que consiste en dejar libros en lugares públicos para que los recojan otros lectores que después harán lo mismo.

De entrada puede parecer un absurdo: ¿Liberad los libros? ¿Sacad los libros de las librerías, de las bibliotecas personales y públicas, y soltadlos en la calle? ¿Leedlos y volvedlos a dejar en cualquier esquina? Este es en líneas generales su axioma, chocante, sin duda. En el País Vasco, por ejemplo, nunca se había realizado una iniciativa como esta y ha sido la ciudad de Bilbao, de la mano de la Asociación de Bilbaocentro, quien ha decidido soltar por sus calles más de 4.500 libros, con 50 títulos distintos y 6.000 pegatinas y marca páginas que les acompañan en esta liberación.

Ahora, en sus más de 500 establecimientos asociados entre bares, restaurantes, tiendas y librerías puedes encontrar Libros Libres. También, se han visto estos ejemplares por los bancos de los parques. Y los transeúntes, acostumbrados como estamos a pagar por todo y a saber que nadie regala nada, cuando los vemos ni nos atrevemos a cogerlos pensando que otra persona lo habrá olvidado y en breve volverá a por él. Pero lo insólito comienza cuando en el banco siguiente hay otros dos libros más y, también la estatua al famoso compositor tiene en su regazo otro libro abandonado. Hay que acercarse y fijarse en la pegatina que a todos ellos les une y que dice: libros libres, comparte lectura.

Iniciativas como estas hacen recapacitar sobre si no habremos tenido durante demasiado tiempo a nuestros libros esclavizados, obligados a estar en pie sobre nuestras estanterías, e incluso te hacen sentir un poco mezquina por haber pronunciado tantas y tantas veces eso de: “con V de vuelta”.

Eso sí, nunca es tarde para recapacitar, así que: seáis bienvenidos Libros Libres, andad a vuestras anchas y convertid esta ciudad, en una biblioteca global.

Beatriz Celaya

Tema del mes de noviembre de 2009: Bookcrossing