Visita al departamento de Patrimonio Bibliográfico de la BNE

El día 16 de junio un grupo de socias, acompañadas de un miembro de la plantilla de SEDIC, acudimos a la visita programada al Departamento de Patrimonio Bibliográfico de la Biblioteca Nacional de España. Este departamento es la “unidad responsable de la adquisición de materiales especiales de la BN y del control, tratamiento y difusión de los fondos patrimoniales integrados por los manuscritos, archivos personales, incunables e impresos antiguos y raros”. Durante la visita fuimos atendidas por Lourdes Alonso Viana, del Área de Coordinación y Relaciones Institucionales, quien nos acompañó en todo momento y nos proporcionó una breve introducción acerca de las funciones del Departamento.

bn1

Tanto Lourdes Alonso como Cristina Guillén, Jefa del Servicio de Divulgación y Fondo Antiguo del Departamento, nos explicaron cómo éste se estructura en cuatro servicios diferentes: el Servicio de Valoración e Incremento del Patrimonio, que se encarga del seguimiento de los posibles materiales que puedan interesar para formar parte del patrimonio de la Biblioteca y la adquisición de obras antiguas, entre otras funciones; el Servicio de Reserva Impresa, que realiza el tratamiento técnico de los impresos antiguos y, además, se encarga de difundir mediante exposiciones y proyectos el patrimonio de este tipo que atesora la Biblioteca; el Servicio de Manuscritos e Incunables, que gestiona todas las acciones relativas a este tipo de fondos, y, por último el Servicio de Divulgación y Fondo Antiguo, que coordina la atención a los usuarios de la Sala Cervantes, gestiona el depósito del Fondo y las acciones de conservación de los materiales que custodian, entre otras funciones. Cristina Guillén, además, nos explicó cómo se habían dispuesto los fondos en la Sala Cervantes y los recursos con los que cuentan los lectores y los investigadores.

sala-cervantes-ar

La segunda parte de la visita estuvo a cargo de María José Rucio, de la sección de Archivos Personales, quien nos enseñó una selección de obras de distinto tipo que, por sus características, están custodiadas por el departamento de Patrimonio Bibliográfico. En primer lugar, vimos un Libro de Horas de Leonor de la Vega, cuyas pinturas están realizadas por el discípulo de Jan Van Eyck y miniaturista Guillermo Vrelant. Tuvimos ocasión de contemplar una edición facsímil del libro, en la que se podía apreciar cómo resultan inimitables el brillo y los tonos de azules y dorados originales. La muestra que había preparado María José contenía también otro Libro de Horas, incunable editado en París en 1496 por Philippe Pigouchet. Para ese entonces, Francia ya se había erigido como gran capital editora de libros de horas. Esta obra formó parte de la colección de “manuscritos” por error durante mucho tiempo, pero se trata de un libro impreso.

Otra de las joyas a la que tuvimos acceso fue una versión de La Dama Boba, de puño y letra del propio Lope De Vega, que la firma al final con fecha 28 de abril de 1613. No se trata de la versión que se imprimiría y existe la teoría de que fue este libro manuscrito el que utilizó la actriz principal para prepararse el papel. También nos enseñaron un incunable, perteneciente a la Colección Gayangos, adquirida por la BNE en 1900, impreso en 1483 en Zamora por Antón de Centenera. La obra es Los Doce trabajos de Hércules, del Marqués de Villena. La obra cuenta con grabados ilustrativos, xilografiados de los doce trabajos. Resulta curioso por el detalle de una imprenta tan temprana en la ciudad de Zamora y porque el texto presenta espacios en blanco preparados para una segunda impresión de las letras ornamentales que no se llegó a completar.

A continuación, nos mostraron una de las numerosas “Relaciones de Sucesos” (antecedentes de las gacetas —si bien en España convivieron en el siglo XVIII a diferencia del resto de Europa—) de 1684. Este tipo de publicación hacía un uso habitual del formato de copia de supuestas epístolas que narraban hechos curiosos, fabulosos o noticiosos. También tuvimos acceso a una edición de la Real Academia de Don Quijote por el Impresor Joaquín Ibarra, en la que se tuvieron en cuenta, para la primera parte, la edición original de De la Cuesta y, para la segunda, la de Pedro Patricio Mey de Valencia, y una edición facsímil de la cartilla de Catecismo de la doctrina cristiana de Fray Pedro de Gante, un pequeño cuadernillo en el que el autor utiliza figuras y jeroglíficos para enseñar la doctrina cristiana en su misión evangelizadora, como padre franciscano, en las Indias Occidentales. Llama la atención —y fue criticado por ello— el símbolo que utiliza para explicar cómo persignarse, al referirse a “nuestros enemigos”, pues usa el icono de los conquistadores españoles.

Por último, entre las obras seleccionadas para la visita, había algunas que también se guardan en el Departamento de Patrimonio Bibliográfico, no por su antigüedad, sino por otros motivos. En primer lugar, vimos un ejemplar de la obra ganadora al Premio Encuadernación de la Biblioteca Nacional en su en 1996.

El resto de obras que pudimos contemplar pertenecen a los fondos denominados “Archivos personales” que, como explicó María José Rucio, son fondos controvertidos ya que las opiniones expertas son divergentes acerca de quién debe custodiarlos, si los archivos o las bibliotecas. La organización de los “Archivos personales” se plantea a partir de la adquisición del archivo de Jorge Guillén. Ya en 2009 se crea una base de datos para archivos personales en la BNE. Se seleccionaron para la explicación varios ejemplares de la obra El don más hermoso de Juan Antonio Zunzunegui. En primer lugar, el borrador manuscrito y, después, tres versiones: la segunda copia mecanografiada, analizada por la censura, una nueva copia que rehace el autor en los años 1964-1965 (en la que no varió el contenido) y, finalmente, la edición impresa de 1979 publicada sin cambiar nada.

En esta última parte de la visita nos explicaron, además, cómo se tratan, a la hora de reproducirse, los fondos sensibles, como puede ser la correspondencia privada. Sólo se pueden realizar copias privadas con fines investigadores y, en cualquier caso, se pide autorización a los remitentes de la correspondencia, por cuestiones no sólo de derechos de autor, sino de privacidad.

En resumen, ha resultado una visita muy interesante, en la que nuestras socias han podido ver cómo se trabaja en la Biblioteca Nacional con los fondos más preciosos, curiosos y atractivos, como son los manuscritos, los libros antiguos o los incunables. Resta sólo agradecer públicamente a la Biblioteca Nacional de España por la organización de una visita adaptada al público especializado de SEDIC.

0 comentarios Escribir un comentario

  1. Siempre será una buena alternativa para aprovechar el tiempo libre visitar la Biblioteca Nacional de España y aprender del patrimonio histórico del pais.