Cuando la palabra innovación adquiere todo su significado en una biblioteca

Kari Lämsä, Anja Flicker y Jill Bourne.

Kari Lämsä, Anja Flicker y Jill Bourne.

Escuchando a Jill Bourne, Anja Flicker y Kari Lämsä uno entiende de forma natural el significado de la palabra innovación en su sentido más puro, sin los artificios y las falsas expectativas a las que le someten las modas. Estos tres bibliotecarios compartieron sus experiencias en la sesión abierta organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez el pasado 10 de junio en el marco de la Semana sobre la innovación digital de la lectura y los libros (Readmagine).

La biblioteca es como una cocina para Kari Lämsä, director de la Library 10, en Helsinki (Finlandia); un lugar en el que suceden cosas, activo, en el que la gente puede cocinar junta. La Library 10 es una biblioteca poco usual, a juzgar por su descripción: en ella son los propios usuarios quienes proponen las actividades que se van a realizar, que van desde talleres de costura a conciertos o debates. Esto hace que el perfil de los usuarios tampoco sea el típico de una biblioteca: la mitad son hombres y hay un importante grupo entre los 25 y los 35. El préstamo no es el principal servicio de la biblioteca, solo lo utiliza una cuarta parte de los usuarios. Y (atención, esto puede dañar la sensibilidad de los más puristas) no pierden tiempo ordenando los libros en las estanterías.

Jill Bourne, directora de la San José Public Library (California, Estados Unidos), está convencida de que la buena imagen que las bibliotecas tienen en nuestra sociedad es una importante baza a jugar y nos recordó que no hay nadie que las odie. Con esa confianza se puso en contacto con algunas de las principales empresas de su zona, Sillicon Valley. De esta manera consiguió que el gigante del comercio electrónico eBay le ayudara a elaborar la app de la biblioteca y, tras esta experiencia, ha establecido alianzas con otras empresas tecnológicas. Bourne aconsejó a los bibliotecarios: «no olvidemos ser geniales».

Imagen: visualizamos.es

Imagen: visualizamos.es

Cómo hacer partícipe al personal de la biblioteca en los aspectos relacionados con nuevas tecnologías puede resultar un tema peliagudo. Anja Flicker se ha atrevido a formar a todos los empleados de la Biblioteca Pública de Wüzburg, que ella misma dirige, en aspectos como la cultura de internet, la colaboración con el personal y la comunicación con el usuario a través de medios sociales y los dispositivos móviles. Flicker confesó que su propuesta no fue bien acogida por el sector más tradicional. Los motivos que esgrimían nos suenan familiares: la falta de tiempo y la preferencia por el contacto directo con el usuario, principalmente. Flicker repasó además algunos de los principios de la gesión del personal y puso de relieve la importancia de conocer el potencial de las personas que trabajan en la biblioteca y de disfrutar del trabajo.

Las tres intervenciones fueron aplaudidas a rabiar y fue unánima la opinión de que las tres habían sido muy motivadoras e inspiradoras. Sin embargo, en la charla posterior con los tres ponentes, moderada por Luis González, también surgieron preguntas: ¿de qué presupuesto disponen estas bibliotecas? ¿Deben las bibliotecas seguir el ejemplo de la San Jose Public Library e intentar conseguir fondos de la empresa privada? ¿O se debe concentrar la lucha en asegurar que reciban suficientes fondos públicos? ¿Se pueden combinar ambos enfoques? También se formularon cuestiones sobre las competencias: las actividades de bibliotecas como la Library 10, ¿no duplican funciones de otras instituciones como centros culturales?

La sesión se pudo seguir a través de Twitter con las etiquetas #Readmagine #INELI y también se ha hablado sobre ella y sobre las ideas transmitidas por sus participantes en El País y en la web de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Los comentarios están abiertos, vosotr@s tenéis la palabra.