Los bibliobuses en la Comunidad de Madrid

Los bibliobuses de Madrid se han sumado a la celebración del Día del Bibliobús. Durante estos días los trece bibliobuses que recorren la Comunidad llevarán una pequeña exposición bibliográfica en la que se muestra una serie de libros de narrativa para niños y mayores en los que el bibliobús, de alguna manera, es protagonista o se ve representado. El servicio de bibliobuses de la Comunidad de Madrid, que cuenta con una amplísima y rica colección y visita más de cien municipios, incluida la capital, superó en el año 2015 los 200.000 préstamos y cuenta ya con más de 60.000 usuarios.

Los bibliobuses forman parte destacable de los servicios que denominamos de extensión bibliotecaria y comprenden todos los servicios, actividades e iniciativas bibliotecarias que se acercan o se extienden a aquella población que no tiene fácil el acceso a una biblioteca por barreras socioculturales, económicas, físicas, geográficas o de cualquier otro tipo. Estos tienen la finalidad de contribuir a garantizar el equilibrio territorial y el acceso igualitario de la población más desfavorecida o vulnerable a la información, al conocimiento, a la formación continua, a la alfabetización informacional y a la cultura. Es, por tanto, que este tipo de servicios tienen, por definición, un compromiso social y facilitador de la inclusión social.

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No cabe duda que el servicio de extensión bibliotecaria que más repercusión social y profesional y que enraizó en la planificación bibliotecaria española hasta nuestros días, fue la puesta en marcha de la primera biblioteca móvil. En 1976, Elena Amat Calderón, directora de las Bibliotecas Populares, hace una breve reseña histórica de la creación de los bibliobuses:

A la iniciativa de Aurora Cuartero, funcionaria del Cuerpo Facultativo de Archivos y Bibliotecas, se debe la implantación, por primera vez en España de esa modalidad de biblioteca móvil. Ella fue la que, con gran entusiasmo, después de numerosos tanteos y experiencias llevadas a cabo personalmente proyectó su funcionamiento fijando las paradas en los sitios más idóneos al núcleo de población que tenía que servir. El primer bibliobús se creó en 1953 empezando a prestar servicio en diciembre del mismo año y dependiendo del Servicio Nacional de Lectura. Es en 1954 la Superioridad incorporó el bibliobús a Bibliotecas Populares. En mayo de 1956 se puso en funcionamiento un segundo bibliobús. Ambos coches, sin tracción propia, eran remolcados por un jeep cuyo conductor, tenía que realizar una penosa labor, ya que debía remolcar un coche hasta su primera parada, desenganchar, volver al parque móvil por el segundo coche, aparcarlo en su lugar correspondiente, desenganchar, volver por el segundo coche, remolcarlo a otra parada y así sucesivamente 8 veces al día.

También Aurora Cuartero expresa la modernidad en que se concibió el nuevo servicio:

…rompe los estados de absentismo hacia los libros; economiza recursos del servicio, graduando su detención, sus gastos y su inversión general, pasando de largo por donde no es útil, intensificándose allí donde lo es y, sobre todo, fijando los lugares en que vale la pena gastar la suma necesaria para construir o alquilar un edificio y establecer una biblioteca inamovible e irrevocable. Es, pues, propaganda, y es, además, la vanguardia y la antena del servicio fijo.

Un ambicioso plan de lectura nacional, en el que los bibliobuses actuarían fundamentalmente como apoyo a pequeñas agencias de lectura. La misión principal del primer bibliobús era servir de apoyo a las maletas viajeras y un instrumento de extensión cultural. Comenzó a prestar servicio en el extrarradio y los suburbios de Madrid. Tal como decía textualmente el Proyecto de bibliobús de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, este bibliobús, en realidad bibliotecas roulottes remolcadas por un Land Rover, se concibieron:

…sobre modelos americanos principalmente, pero introduciendo en ellos las modificaciones que aconsejan las circunstancias del servicio en España; el uso del remolque en lugar del automóvil es una de estas modificaciones realizadas sobre los modelos propuestos, en la que se halla la ventaja indiscutible de emancipar el servicio de bibliobús de las posible averías de su motor, apto para ser sustituido instantáneamente en nuestro sistema. Se ha calculado el proyecto de remolque una capacidad aproximada de 2.000 volúmenes que deberá ser compulsada con posibilidad de tracción. Parte del remolque iba destinada a transportar las maletas viajeras.

En 1956 se añadió un bibliobús más para reforzar el servicio de Madrid, y en 1963 otro más, a los que se suman 8 más en 1971 (6 para el área metropolitana y dos más para el resto de la provincia). Estos bibliobuses ya son automóviles, se abandona el modelo de remolque, y serán capaces de contener hasta 2.000 volúmenes para el préstamo, siendo el 30% destinado al público infantil. Dos años más tarde se añaden nuevas unidades, ampliándose la capacidad de estanterías. El coste por esos años del vehículo incluyendo la colección ascendía a un millón de pesetas.

Durante la década de los 80, se asiste a la renovación de los bibliobuses existentes. Es en 1986 cuando el Ministerio de Cultura transfirió a la Comunidad de Madrid 13 bibliobuses, con la condición de que el gobierno autonómico proporcionara el personal que diera el servicio, así como el mantenimiento del vehículo.

Con el devenir de los años, el servicio de extensión, representado básicamente en el bibliobús, corrió desigual suerte. La crisis del petróleo de los años 70 afectaría a este servicio, mermaría la flota, e incluso desaparecería en alguna provincia.

Sin embargo, la década de los 80, vive el resurgir de los bibliobuses, gracias al apoyo de las políticas democráticas a favor de la extensión cultural. Después de transferir la administración central a la autonómica el servicio de bibliobuses, pasaría a depender del Centro Coordinador y Extensión Bibliotecaria (la actual Unidad de Coordinación y Extensión Bibliotecaria, desde el 2000), salvo los bibliobuses que hacían la ruta del municipio de Madrid, que durante los primeros cuatro años dependerían de la red de bibliotecas públicas. Desde sus inicios, el Centro Coordinador, formaría parte de la red de bibliotecas públicas, como un elemento más, dependiente de la Comunidad de Madrid.

El servicio del bibliobús destaca frente a otros servicios de extensión, no solo por su larga trayectoria sino porque ha demostrado que lejos de ser un servicio obsoleto, es uno de los pocos servicios bibliotecarios que se renueva constantemente así mismo, adaptándose con facilidad a las exigencias cambiantes de la sociedad. Tan solo algunas cifras, a enero de 2015, para ilustrar la importancia de este servicio: atiende a una población potencial de 2.695.148 habitantes, más la población de los 17 distritos de Madrid, que suman 1.320.625 habitantes. Recorren más de 200.000 km., visitan 118 municipios (76, carecen de biblioteca, salvo 57 con centros de lectura inestables en su servicio y con colecciones obsoletas), con 183 paradas semanales y quincenales (en total 4.886 realizadas en 2014), y con una colección común para los 13 bibliobuses de más de 200.000 volúmenes. La plantilla está formada por 38 personas, entre bibliotecarios, conductores y administrativos.

Los bibliobuses funcionan como pequeñas bibliotecas que ofrecen los servicios esenciales de una biblioteca pública fija: préstamo (de libros, revistas y audiovisuales: películas, música, documentales…) tanto para el público adulto como infantil y joven. Condicionado por su tamaño, cada bibliobús contiene una colección de unos 3.500 volúmenes, que se ve ampliada por la colección conjunta indicada más arriba. El servicio de bibliobuses, al igual que todos los servicios de extensión, están perfectamente integrados en la red de bibliotecas públicas dependientes de la administración autonómica, lo que significa que todas las mejoras técnicas y de planificación general de lectura de lectura pública de la red afecta a estos servicios. En este sentido, la colección de los bibliobuses está incluida en el catálogo único; cuenta con el carné único, además del servicio de préstamo de libros electrónicos eBiblio, como cualquier biblioteca de la región; y como toda la red, pone a disposición mensual la selección de novedades editoriales.

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Hasta ahora se ha mantenido el mismo número de bibliobuses, aunque han sido renovados progresivamente para poder mantener una flota moderna y funcional. Así, más de la mitad tienen plataforma para discapacitados y todos cuentan con generador que les permite asegurar la alimentación del ordenador y mantener el sistema de calefacción y aire acondicionado. Su diseño ha ido ganando funcionalidad, confortabilidad, accesibilidad, capacidad para aumentar la colección tanto de libros como de audiovisuales, incorporando tecnología como el autopréstamo, con el fin de que el bibliotecario disponga de más tiempo para atender a los usuarios. Continúan recorriendo 5 bibliobuses, 17 distritos de Madrid, 3 los municipios del área metropolitana y los 5 restantes los municipios pequeños y medianos.

El servicio fundamental que ofrecen es el préstamo de libros y audiovisuales, pero además se hacen actividades de fomento de la lectura (se visitan asociaciones culturales, centros de mayores, colegios, asociaciones de mujeres…), se elaboran guías temáticas bibliográficas, exposiciones bibliográficas en centros de interés (clásicos, novela policiaca, psicología, educación infantil, lectura para padres, etc.). Desde 2011 apoyan, fomentan y proporcionan los libros a los clubes de lectura, y junto a los libros se entrega información sobre el libro y un cuaderno de notas para hacer un seguimiento de las lecturas, además de proponer actividades relacionadas con el libro elegido (películas, exposiciones, conferencias…). Un ejemplo destacable por constituir una red social presencial es el club de lectura organizado por el municipio de San Martín de Valdeiglesias, compuesto por 19 personas de 4 municipios más (Navas del Rey, Pelayos de la Presa, Cadalso de los Vidrios y Cenicientos).

No cabe duda que la diversidad de los municipios que recorren influye en el tipo de servicio que más demandan, unos valoran el punto de encuentro cultural y de relaciones personales que aglutina su bibliobús, en donde se comparte conversación y sentimientos, otros valoran la colección para su formación permanente, otros las novedades editoriales, y otros la atención a la población escolar, y todos valoran muy satisfactoriamente el servicio del bibliobús, como lo prueba la encuesta realizada en 2012 que destaca el trato profesional y personalizado del bibliotecario, prescriptor de sus lecturas (y confidente de sus vidas), bibliotecarios comprometidos y con gran vocación. Reconocimiento de su labor también vino, en 2009, de la Asociación de Profesionales de Bibliobuses Móviles (ACLEBIM).

La biblioteca móvil siempre ha estado atenta a los cambios sociales que se traducían en nuevas necesidades informativas de los usuarios, acompañadas de la modernización tecnológica del servicio y de su gestión. En la actualidad estamos asistiendo al uso generalizado de los dispositivos móviles, es posible que sean una oportunidad para dar nuevo impulso a las bibliotecas móviles, máxime cuando la conectividad está más extendida en los municipios de menos de 5.000 habitantes. Desde la adaptación de los sitios web, del acceso al catálogo, el uso de los códigos bidimensionales (como los QR) para incorporar información complementaria al libro y de los geolocalizadores para conocer en tiempo real dónde se encuentra el bibliobús, así como su presencia activa en las redes sociales para participar, interactuar y difundir los servicios entre el 85% de los internautas que las usan.

En la actualidad, los bibliobuses, aunque hayan evolucionado, siguen teniendo en lo fundamental el mismo fin: facilitar a todas las personas sin distinción alguna, el acceso a la cultura, además de facilitar el aprendizaje permanente para ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en la sociedad. Es indudable que los servicios bibliotecarios gratuitos y de calidad, contribuirán en la transformación del modelo social actual en uno más justo y más igualitario. Hacerlo posible, es nuestra misión.

Jefa de Unidad de Coordinación y Extensión Bibliotecaria de la Subdirección General del Libro de la Comunidad de Madrid