Ser proactivo es la clave en la búsqueda de empleo: sembrar para recoger

Es una realidad que buscar trabajo requiere una cantidad ingente de tiempo y energía. Para abordar esta tarea debemos poner sobre la mesa toda una artillería pesada de competencias que vamos a ir entrenando de cara a futuras entrevistas de trabajo.

Para comenzar por el principio —aspecto que agradeceréis— la búsqueda de empleo contempla varios aspectos que, aun formando parte de un proceso, no compensan unos a otros. Me explico: hay tres grupos de factores implicados en la búsqueda activa de empleo (BAE, de ahora en adelante):

  • El entrenamiento psicológico, que nos ayuda a tolerar la frustración, a cuidar nuestra salud mental y a gestionar el estrés.
  • Las herramientas puras para una BAE eficaz: un currículum de impacto, una carta de motivación/presentación muy trabajada y un buen adiestramiento para enfrentar la entrevista personal con garantías.
  • El universo de las redes sociales. Sí, no podemos dar la espalda a una realidad incuestionable. Éstas van a ser determinantes en nuestra evolución dentro de los procesos de selección. En este caso hablamos de nuestra marca personal, de la huella que dejamos en nuestros interlocutores —a lo largo del proceso—, de la visibilidad de todo lo que compartimos y generamos en el 2.0.

El hecho de que un grupo de factores flaquee no significa que, potenciando los demás, se compensen los resultados. Así no funciona.

Intencion-accion-reacción

Cuando conseguimos ponernos en modo on a la hora de buscar trabajo, lo primero que debemos generar es una rutina que nos ayude a tener planificado nuestro tiempo. Tenemos que organizar nuestras tareas centrándonos en optimizar nuestro tiempo, intentando controlar todas las aristas de un prisma complejo, administrando los momentos, de forma que (como bien me decía mi amiga Eva) estemos ocupados, pero no preocupados. Es decir, la BAE es insana si genera estrés, ansiedad, nos aboca a la soledad o a la depresión. De nosotros depende tener el suficiente conocimiento de nosotros mismos, para saber en qué momento estamos cayendo, en qué momento debemos parar y reflexionar, en qué circunstancia debemos desconectar y tomar otro rumbo.

La primera reflexión debe ser: ¿qué quiero? ¿Qué busco? ¿En qué condiciones? La respuesta a estas preguntas debe estar centrada en nuestro autoconocimiento.

Discriminar entre vocación y aversión. Y distinguir aspectos complementarios como la diferencia entre el deseo de hacer o la necesidad. Nuestras necesidades insatisfechas condicionan y marcan nuestra BAE.

Obviamente, no puede ser igual nuestra estrategia para buscar un trabajo por la urgencia del dinero, que buscar un empleo mejor (ya estando ocupados), que buscar oportunidades laborales, por el propio desarrollo personal y profesional. Cada uno tiene sus circunstancias, cada uno tiene sus prioridades: nadie tiene más razón que otro, ni merece más respeto.

Así, desde el propio conocimiento de nuestras fortalezas y debilidades, de la preparación psicológica para este arduo proceso, pasamos a elaborar unas herramientas que serán los pilares sobre los que se asiente el conocimiento que, de nosotros mismos, queramos trasmitir.

Desde este punto la marca personal ya está presente. La información que nos retrata es importante, esencial para generar interés en el reclutador. Y tan importante es el qué se dice, como el cómo se dice. Dejar entrever un buen candidato, al mejor candidato, es responsabilidad de un buen currículum. Adapta la información, destaca tus logros, potencia tu imagen dando información de las competencias que has ido adquiriendo a lo largo de tu trayectoria. Así será mucho más fácil acceder a la entrevista de trabajo.

Facilita el trabajo al reclutador/contratador/responsable de recursos humanos, lo agradecerán.

Todo en la vida es entrenamiento, así como los hábitos que ponemos en juego en nuestras maniobras de BAE. Entrenar nuestra tolerancia a la frustración (por ejemplo accediendo a entrevistas de trabajo aunque no respondan a lo que vamos buscando), ejercitar el control de nuestra ansiedad para mantenerla a raya en los ciclos de búsqueda de empleo, preparar herramientas que nos retraten y den la mejor versión de nosotros mismos… todo se entrena.

Y por supuesto, nos tenemos que adiestrar desde ayer en el uso (buen uso) de las nuevas tecnologías (…ya no tan nuevas). Las redes sociales tienen una función básica que es la de visibilizar nuestro perfil, destacar nuestra reputación profesional, acentuar nuestros logros también, así como nuestras aportaciones profesionales, entre otros tantísimos aspectos. Las redes sociales cumplen un papel esencial en el que nosotros ponemos el contenido, el argumento, y ellas se encargan de compartirlo, hacerlo llegar a más gente, nos facilitan interactuar y por supuesto, generar nuevos contactos profesionales.

autoconocimiento

El networking depende precisamente de nuestra voluntad de interactuar, compartir, generar contenidos de interés y, por tanto, suscitar interés por nuestra persona (más por lo que decimos que por lo que somos).

Cuando somos capaces de lograr la justa compensación entre los tres grupos de factores (entrenamiento psicológico, unas buenas herramientas para nuestra tarea de búsqueda de un buen empleo, y el buen uso de las redes sociales para darnos a conocer, para difundir nuestra marca personal, y hacernos únicos), es entonces cuando nuestras posibilidades de encontrar trabajo se convierten en exponenciales.

En definitiva, ser capaces de adelantarnos a la acción es darle peso y valor a la intuición. Que sea ésta la que guíe nuestros pasos, que nos oriente para facilitar el acceso —de los reclutadores— a nuestra candidatura, que nos encuentren en las redes sociales, que destaquemos por lo que hemos hecho y sepamos dar valor a lo que somos.

Siendo proactivos, nos situamos antes de la acción.

Somos primero intención, después acción y por último, reacción. No descuides ningún paso, pero aprende a adelantarte a las necesidades, a los requerimientos, y ve un paso por delante.

Ahora toca darle al interruptor, ponernos en modo on y planificar nuestros siguientes pasos, creando una rutina, dando valor a lo que somos, a lo que hacemos y hemos logrado hasta ahora. Y en breve disfrutarás de los resultados.

No necesitáis suerte, sólo energía y actitud positiva para afrontar estos nuevos retos.

Ya sabéis dónde me tenéis. No olvidéis: ¡sembrar para recoger!

Psicóloga. Ponente y formadora en diferentes foros de empleo. Orientadora Laboral.
Profesora del taller Competencias para la búsqueda de empleo.

2 comentarios Escribir un comentario

  1. Excelente gracias por los comentarios, pregunta como hacer su propio análisis o auto análisis del FODA, de antemano gracias

  2. Están muy claros y efectivos los consejos que aquí se dan para buscar y finalmente encontrar un trabajo que llene nuestras expectativas. Considero que la inmensa mayoría de los objetivos en la vida requieren de bastante perseverancia, actitud positiva y la mejor preparación posible. El uso de la inteligencia emocional puede hacer la diferencia entre ser seleccionado o no, porque es necesario aprender a tolerar los malos resultados y nunca perder el entusiasmo, esa energía positiva se transmite a la hora de una entrevista.