Apuntes sobre la situación de los bibliobuses en España, 2016.

Hoy en España aún no hemos conseguido la total universalización de los servicios bibliotecarios, es una tarea pendiente en la que el bibliobús tiene un creciente protagonismo por constituir el mejor instrumento bibliotecario en cuanto a su relación calidad-precio.

En la última década la evolución de los bibliobuses españoles ha estado marcada fundamentalmente por los siguientes factores: la desigualdad territorial entre ellos, su integración real en los sistemas bibliotecarios, el aumento de su visibilidad y de su profesionalidad, y la crisis económica.

La desigualdad interregional, como en las restantes partes de los sistemas bibliotecarios, es el resultado directo de la organización territorial del Estado en comunidades autónomas, cada una bajo su propia ley de bibliotecas.

La materialización práctica de ello ha supuesto que para un mismo trabajo haya diferencias apreciables entre comunidades autónomas e incluso entre provincias de una misma región, en aspectos básicos como los objetivos, la organización, los métodos, los presupuestos, los equipamientos, las categorías profesionales, las retribuciones… hasta la propia denominación de los puestos laborales.

En la actualidad contamos con 80 bibliobuses en España, el 38% de los cuales se encuentran en Castilla y León, el 16 % en Madrid, el 13% en Cataluña, el 11% en Castilla-La Mancha y el 9% en Murcia; el resto se reparten entre la Comunidad de Valencia, Andalucía, Asturias, Aragón y  Canarias.Porcentajes bilbiobuses 2016

La provincia española con mayor número de bibliobuses es Madrid con trece, seguida de Barcelona con nueve.

El 53% de los bibliobuses españoles están gestionados por las diputaciones provinciales, el 31% por las autonomías y el 8% restante por ayuntamientos.

Sin embargo sigue habiendo regiones sin servicios bibliotecarios móviles, aunque su singular estructura de doblamiento disperso las haga especialmente aptas para su desarrollo, como es el caso de Galicia, Cantabria, País Vasco, La Rioja o Navarra.

La población atendida por bibliobuses, según los datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sobre bibliotecas públicas españolas en 2014, está formada por 11.284.843 personas, es decir, el 25% de la población total que recibe servicios bibliotecarios.

Por el contrario, 1.504.516 personas carecen de cualquier tipo de prestación biblioteca en España, constituyen el 3% de la población total, sin que por eso hayan de quedar excluidos de recibir el mismo trato que los demás ni sufrir ningún tipo de discriminación en cuanto a la igualdad de oportunidades.

Si tenemos en cuenta la ratio de 15.000 personas por bibliobús que defiende el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en la publicación “El servicio de bibliobús. Pautas básicas para su funcionamiento” del año 2002, sólo para atender a esta población necesitaríamos cien bibliobuses por encima de los que ya tenemos hoy.

Otra de las  constantes de la última década ha sido la consolidación del proceso de integración real de los bibliobuses en los sistemas bibliotecarios a los que pertenecen por territorialidad y por dependencia administrativa. Este aspecto que hoy nos parece normal no siempre lo fue tanto, y en él ha desempeñado una especial relevancia la extensión de la informatización también a los servicios móviles, incluyéndolos en los catálogos colectivos de sus sistemas y haciéndoles partícipes del carné único.

Con ello, los bibliobuses también han ganado en visibilidad, al estar presentes en los espacios virtuales de sus propios sistemas, tanto informativos como participativos.

Buen ejemplo de ello son los Bibliobuses de la Diputación de Barcelona, integrados en su “Biblioteca Virtual”, incluso algunos de ellos con blog propio y perfil en Facebook, o los de Castilla-La Mancha. El propio Ministerio de Educación, Cultura y Deporte mantiene desde 2010 un apartado estadístico dedicado exclusivamente a los bibliobuses.

biblibouses expuestos

Pero si de visibilidad hablamos hay que citar la concesión del Premio Nacional al Fomento de la Lectura, 2013, a todos los bibliobuses españoles; y la instauración del 28 de enero como el Día del Bibliobús en España.

Ambos sucesos, de una manera o de otra, han contado con la intervención de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles que con sus congresos bienales y sus Premios ACLEBIM de Bibliotecas Móviles, ha facilitado la cohesión de la comunidad profesional, de la “gran familia de los bibliobuses”, para compartir conocimientos, experiencias y emociones.

ACLEBIM también ha proporcionado a la comunidad de los bibliobuses la traducción de las Pautas IFLA de Bibliotecas Móviles, ha potenciado la creación de literatura científica sobre bibliobuses y ha estrechado lazos con nuestros colegas portugueses y latinoamericanos.

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De forma paralela, la aplicación de las nuevas tecnologías ha reducido considerablemente los obstáculos que suponían las limitaciones espaciales y temporales de los bibliobuses, aumentando la gama y calidad de sus servicios

No obstante, los bibliobuses españoles también se han visto influidos por la gran bestia negra de la crisis, o mejor dicho, de las políticas de quienes la han aprovechado para desmantelar un pilar básico de la justicia social y cultural como son las bibliotecas.

Medidas de ajuste basadas en prioridades equivocadas para el interés general han supuesto la desaparición de algunos bibliobuses como el Bibliobús de Cádiz o el de la Obra Social de Caja Madrid [1]. También han existido casos de bibliobuses parados por falta de conductor o bibliotecario, que al final han terminado por reponerse como le ocurrió a uno de los bibliobuses de Cuenca, al Bibliobús de Molina de Aragón (Guadalajara) o a dos de los Bibliobuses provinciales de Salamanca.

En el momento de escribir este post están “momentáneamente” sin servicio los bibliobuses municipales de Gandia y Salamanca, y siguen si reponerse un bibliotecario y un conductor en los Bibliobuses de Zamora.

Por contra, los intentos respectivos que en su día se produjeron por paralizar los bibliobuses municipales de Zaragoza y de Badajoz provocaron la reacción de unos usuarios incondicionales cuyas protestas consiguieron su restablecimiento.

[1]

Esta parte del post ha sido actualizada gracias a las informaciones suministradas desde la Unidad de Coordinación Bibliotecaria, de la Biblioteca Regional de Murcia, por Charo Martínez, que tan gentilmente nos ha corregido los datos erróneos que en un principio habíamos aportado sobre la desaparición de dos bibliobuses en Murcia, como se puede seguir en los comentarios de este post.

Más información:

Jefe de Sección de Coordinación de Bibliotecas. Diputación de León.

Presidente de la  Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM)

4 comentarios Escribir un comentario

  1. Estimada Chari:
    En 2009 se compraron dos nuevos bibliobuses sobre los cinco existentes, información que aparece recogida en. En principio la nota de agencia se refería a un aumento de la flota:
    • Murcia.com (23/04/2009): http://www.murcia.com/region/noticias/2009/07-23-region-murcia-cuenta-dos-nuevos.asp
    • La verdad.es (24/078/2009): http://www.laverdad.es/murcia/20090724/murcia/lectura-para-todos-cualquier-20090724.html
    Lamentablemente, las estadísticas del Ministerio no aportan datos más atrás de 2010.
    Este tipo de temas, el de la desaparición de bibliobuses, es precisamente sobre el que nos gustaría mucho equivocarnos, con lo que estaría encantado de rectificar los datos si llegara el caso.
    Muchas gracias por su colaboración.
    Un cordial saludo.
    Roberto Soto.

  2. Los bibliobuses comprados sutituyeron a los vehículos más antiguos,
    La información del periódico es incorrecta. La de la estadística del MCU es la válida.
    En septiembre de 2002 se aumentó de 3 a 4 bibliobuses.
    En 2005 se compran 2 bibliobuses: uno para ampliar las rutas a 5 y otro para retirar el vehículo más antiguo de la flota.
    Desde entonces disponemos de 5 bibliobuses y 5 siguen en ruta
    (Unidad de Coordinación bibliotecaria. Biblioteca Regional de Murcia)

    • Estimada Chari:
      Ante todo muchas gracias por las precisas informaciones que apunta. Procedemos inmediatamente a rectificar los datos equívocos que sobre los Bibliobuses de Murcía habíamos aportado, celebrando la buena salud de la flota. Aprovecho también para pedir disculpas por los trastornos y malestares que mi error haya podido causar.
      Un cordial saludo.
      Roberto Soto.