Transparencia gubernamental y de la administración pública, ¿cuestión de tecnología o de voluntad?

Hace poco tuve el honor de participar en el Congreso Internacional de Transparencia, organizado por el ilustre Doctor D. Manuel Sánchez de Diego de la Universidad Complutense de Madrid, para exponer mi punto de vista sobre las soluciones tecnológicas a los retos del derecho de acceso y la transparencia de la «Rēs pūblica». Ello me hizo pensar en la pregunta que lleva por título este artículo: ¿es una cuestión de tecnología o de voluntad? ¿Realmente es tan difícil proporcionar toda la información a la que tienen derecho los ciudadanos? ¿Qué piezas nos faltan en este puzle? ¿Qué costes podría tener? ¿Estamos preparados para aceptar toda la transparencia?

Objetivos y factores primordiales

Para responder a todas las preguntas, lo primero es considerar cuáles son los objetivos de la transparencia en el ámbito gubernamental y de la administración pública. Esto es garantizar el derecho de acceso a la información, rendir cuentas con hechos y cifras, responder a las solicitudes del ciudadano, permitir el control de las actuaciones públicas, facilitar el seguimiento de la situación en cada ministerio y secretaría, a saber, economía, política, educación, sanidad, industria, etc.

En segundo lugar, conviene determinar si la información que proporcionan los portales de transparencia y de datos abiertos cumplen los siguientes factores: que la información proporcionada sea exhaustiva, disponga siempre de enlaces permanentes, no tenga pérdidas, presente la información retrospectiva con sus series completas, proporcione formatos legibles fácilmente, que sea inteligible e interpretable, se entreguen datos crudos junto a informes interpretativos, que la información esté libre de intereses políticos, sea fiel y objetiva a la realidad, no afecte a la seguridad del estado, no atente contra la intimidad de las personas y los derechos fundamentales, que sea información relevante, que permita la proactividad y participación en los procesos democráticos.

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Si ha leído todo hasta este punto, lo más probable es que coincidamos en que es difícil que todos los factores mencionados se cumplan. Sin embargo, existen tecnologías de la Documentación que podrían ayudar a mejorar notablemente el acceso a la información pública y son perfectamente conocidas. Se trata de la tecnología de sindicación de contenidos, olvidada en favor de las redes sociales. La finalidad de la sindicación es la redifusión de información, actuando como un canal preferente para todos los usuarios suscritos. De esta forma es posible el seguimiento de múltiples fuentes de información a través de agregadores de contenidos. De hecho, es la tecnología que permitió el desarrollo de Google News y Menéame, así como de decenas de iniciativas que posteriormente se vieron afectadas por la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, también conocida como Tasa Google. Resulta curioso que la tecnología que podría permitir una mayor transparencia, seguimiento y acceso a la información pública, fuera coartada y limitada de esa manera.

Sindicación en el BOE

A pesar de todo, la sindicación de contenidos continúa siendo un elemento importante para difundir la información pública. Si se considera que el portal de datos abiertos datos.gob.es proporciona aproximadamente 524 canales de sindicación, de los cuáles 128 corresponden al Boletín Oficial del Estado, puede afirmarse que es el sitio web de comunicación más importante de la administración y que más canales tiene en la web pública. Dicho de otra forma, una quinta parte de todos los canales de sindicación declarados procede del BOE y del BORME. Si se analiza detenidamente, se proporcionan canales de sindicación según secciones, suplementos, sumarios, temáticas, legislación y anuncios. Existe un perfecto control de toda la información publicada. La pregunta que cabe realizar sería: ¿por qué el Portal de Transparencia del Gobierno apenas tiene canales de sindicación? ¿Por qué los canales del portal de datos no proporcionan la información completa? ¿Por qué no se crean tantos canales como fueran necesarios para que los ciudadanos puedan suscribirse libremente? ¿Por qué no se convierte la información a formatos de sindicación enriquecidos para su posterior filtrado?

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Un sueño hecho realidad: El big data y la sindicación de contenidos

Por suerte, los avances en las tecnologías de la información y la documentación ya permiten la recolección masiva de canales de sindicación y su procesamiento. Esto significa, que es posible capturar todos los canales de sindicación de la administración pública, clasificarlos y filtrarlos conforme a las necesidades de información de los ciudadanos, e incluso de nuestros funcionarios. El big data al servicio de la transparencia ha llegado y es de código abierto. Por ejemplo, el software AXYZ puede ser usado libremente para ese propósito, tal como se demostró en el congreso ya citado. El coste de implementación es nulo y las prestaciones para organizar la información abarcan desde la clasificación automática de los contenidos recuperados hasta la recuperación por medio de buscadores a texto completo. Puede afirmarse que la cantidad de información ha dejado de ser un problema. El verdadero problema va a ser que la administración pública quiera publicar la información en canales de sindicación.

¿Cuestión de tecnología o de voluntad?

La tecnología no es un problema, tampoco es un problema de costes y sí es un problema de voluntad. Evidentemente el problema de la transparencia es querer ser transparentes, querer proporcionar la información y facilitar los medios necesarios para su aprovechamiento. Pero para el inteligente lector que lee estas líneas y también para mí, nos cabe plantear las siguientes preguntas ¿Estamos preparados para una liberación total de la información pública? ¿El movimiento de transparencia es el resultado de la falta de confianza en los gobiernos? ¿Cuál es el máximo grado de transparencia que podemos alcanzar? ¿Hasta qué punto es positivo? ¿Dónde están los límites? En todo caso, sea cual sea la respuesta a estas preguntas, la Documentación tiene soluciones reales que pueden ser aplicadas cuando la voluntad sea firme y clara.

Profesor en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)