El mundo digital, de Nicholas Negroponte

Nicholas Negroponte (Nueva York, 1 de diciembre de 1943) es informático y arquitecto, sobre todo conocido por ser el fundador y director del MIT Media Lab, un laboratorio de diseño y nuevos medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y en el cual es profesor desde 1966. Creador de la revista especializada en informática Wired Magazine e impulsor de proyectos mundiales que buscan reducir la brecha digital, mediante el uso de la informática e Internet en países poco desarrollados.

Fotografía: Gin Kai, U.S. Naval Academy, Photographic Studio.

Fotografía: Gin Kai, U.S. Naval Academy, Photographic Studio. Compartida bajo licencia CC BY-SA 3.0.

Los bits son bits

En el libro El mundo digital, en inglés Being digital, establece un paralelismo entre el mundo real, compuesto de átomos, y el mundo informático, compuesto de bits, y cómo estamos pasando de un mundo a otro. A partir de esta consideración Negroponte afirma rotundamente que el mundo será digital o no será, y esto lo hace en 1995.

Utiliza un lenguaje sencillo y un estilo especialmente didáctico que nos convence de sus postulados. Hay decenas de sentencias de gran valor a lo largo del texto. Además tiene un valor añadido que solo un gran experto puede aportar, una retahíla de anécdotas y ejemplos prácticos, sencillos y muy domésticos que proporcionan al texto y a sus postulados una enorme agilidad para entender lo que Negroponte piensa.

Nicholas Negroponte ya vaticina diez años atrás problemas, dificultades, pasos adelante y pasos atrás de la era digital en la que ahora sí estamos inmersos. Realiza afirmaciones y establece casuísticas que solo una investigación profunda y un verdadero control de la materia pueden permitirse.

Demuestra conocer muy bien el valor y la trayectoria de las bibliotecas cuando afirma: «Thomas Jefferson inventó el concepto de las bibliotecas e implantó el derecho a consultar un libro sin coste alguno. Pero nunca pensó en la posibilidad de que 20 millones de personas tuvieran acceso a una biblioteca digital que funcionara de forma electrónica y donde se pudiera obtener información de manera gratuita». La frase es muy significativa porque une un momento crucial de las bibliotecas en la revolución americana dos siglos después.

El autor es muy aficionado a apuntar cifras y datos numéricos diversos. Algunos siguen estando vigentes en cuanto a indicadores que se siguen observando en los informes sobre Internet. Por ejemplo, en el libro nos dice «los usuarios de Internet están incrementándose un 10% al mes», este parámetro que viene a ser el grado de penetración de usuarios activos en Internet, hoy en día es del 25% mensual.

Con la imagen todo llegará

Negroponte incide en la variedad de medios digitales, entre ellos certifica el papel de la televisión, que en sus contenidos ya anota con cierto humor no variará, pero sí como medio de emisión con bits. Así, una gran parte de los elementos que hoy nos rodean son susceptibles de ser digitalizados. Esto implica un cambio de mentalidad para poder aprovechar lo que la tecnología va poniendo a nuestra disposición.

Pasando por la tridimensionalidad, el cine y el grafismo de consumo, Nicholas Negroponte avanza nada más y nada menos que hasta la realidad aumentada. Un concepto que entra en los discursos actuales como una de las últimas novedades, de la que se habla aunque aún no se experimenta en la sociedad. Nos informa de que nació allá por el año 1968, con prototipos carísimos del Ministerio de Defensa norteamericano, los soldados lo empezaron igual que la primera Internet. En el momento en que escribe el libro la realidad virtual «es horrible».

«Hacer que los ordenadores hablen bien» resume un propósito también relevante para el autor norteamericano y que hace referencia al reconocimiento de voz. Este es un campo importante en el orden de reducir la brecha digital. Tiene otro cúmulo de circunstancias que frenan su pleno desenvolvimiento. Los sistemas de reconocimiento de voz tienen que lidiar con los distintos acentos dentro de un idioma, las diferentes formas de hablar de cada persona, el timbre, la edad y el género masculino o femenino de una voz, o el modelo lingüístico.

La «mala vida» digital

La tercera y última parte del libro la dedica Negroponte a lo que él llama «la vida digital»En esta parte reúne una pléyade de conceptos, unos más gruesos que otros: la era de la información, el correo electrónico, el hipertexto, los media, el alquiler de vídeos, las redes, el fax, el módem, y sin definirlo… hasta el e-learning. Ya nos adelanta algo que hoy en día no es muy familiar, «el correo electrónico es un estilo de vida que cambia nuestras formas de vivir y de trabajar».

El final de todo es un mensaje de optimismo, si bien para el autor también el ser digital tiene su lado menos positivo. Habrá vandalismo digital, ataques a la propiedad intelectual, piratería, robo de información, invasión de la intimidad, desempleo a causa de la computarización, etc. Pegas que en nuestros días ocupan muchos estudios, esfuerzos legislativos, artículos de fondo, tertulias radiofónicas y más, imposibles de atajar y que no tienen una única solución, o lo que es peor, ninguna solución. En todo caso, el mundo digital ha emergido y ha venido para quedarse ¿verdad?

Licenciada en Historia del Arte y en Documentación. Dedicada al mundo de la gestión de la información desde 1992.
Ha sido profesora asociada de varias asignaturas de los estudios de Biblioteconomía y Documentación, en la Universidad Carlos III de Madrid (2001-2003) y en la Universidad de Alcalá de Henares (2003- 2012). Ha impartido cursos sobre recursos y servicios de información en diferentes instituciones y participado como ponente en eventos profesionales.
En la actualidad es jefa del Departamento de Bibliotecas y Documentación del Instituto Cervantes, donde es responsable del portal de la red de bibliotecas, de la gestión de los servicios de información y coordinadora de los perfiles y páginas de la red de bibliotecas en la web social.