Entrevistas a profesionales: Rocío Lorenzo, bibliotecaria

Rocío Lorenzo Usabiaga es una joven bibliotecaria que ha trabajado en la Universidad Isabel I, con sede en Burgos. En esta entrevista nos cuenta algunas de sus impresiones sobre el mundo laboral de los profesionales de la información a través de su experiencia. Rocío estudió el nuevo Grado en Información y Documentación en la Universidad de Salamanca.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

Mi experiencia laboral es limitada, como quien dice estoy recién salida del nido, hice mis prácticas curriculares durante tres meses en el Centro de Referencia Estatal de Enfermedades Raras en Burgos y justo antes de terminar se me ofreció la posibilidad de trabajar en la Universidad Isabel I.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual?

Además del Grado en Información y Documentación tengo títulos de idiomas que he ido sacándome a lo largo de mi formación, he realizado cursos en la Universidad de Salamanca y luego lo que he ido haciendo de forma algo más autónoma. Uno no puede quedarse quieto, el sector se renueva y si no sigues el ritmo te quedas totalmente obsoleto.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Somos un tándem se podría decir. La responsable de la biblioteca se encarga de la parte más seria y yo trabajo la parte técnica. Es un proyecto muy emocionante porque estamos poniendo en marcha prácticamente de cero una biblioteca universitaria. No se trata solo de libros en formato físico, va mucho más allá, tratamos con editores, proveedores de bases de datos, libreros, plataformas de soporte para libros electrónicos… el espectro es muy amplio. Hay que tener en cuenta que esta universidad es online, los contenidos no se imparten en aulas de forma presencial, y por lo tanto los recursos que ofrecemos a los alumnos tienen que adaptarse a esa circunstancia.

Me ha tocado cambiar el chip como quien dice porque para mí el concepto de biblioteca no era exactamente lo que me he encontrado. Mi papel durante estos seis meses se ha centrado en labores técnicas en su mayoría, me he encargado del inventario, de la puesta a punto del nuevo catálogo, de la revisión de las fichas de autor del PDI de la universidad y me ha tocado ponerme al día en materia de libros electrónicos. Es fascinante descubrir hasta dónde llega la labor de un bibliotecario. La mayoría de la gente cree que simplemente ordenamos libros. En mi caso está siendo mucho más que eso.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Que se formen y se informen, que lean, que hagan todas las prácticas que puedan, que vayan a congresos y que sean capaces de desarrollar un sentido crítico para poder mejorar los servicios que ofrecen. Que no pierdan vocación ni la ilusión con la que se entra en la facultad. El mundo de la información tiene posibilidades ilimitadas y siempre existirá la necesidad de hacer de esa información un recurso accesible. Tenemos mil opciones laborales y tenemos que saber aprovecharlas. Un profesional de la información tiene que ser camaleónico, tiene que saber renovarse. Tenemos que vendernos mucho mejor, muchas empresas no lo saben, pero nos necesitan. Nos necesitan de forma urgente.