29 de Abril de 2009

Hasta siempre

charo_dif01Queridos compañeros:

Tras las elecciones de ayer, 28 de abril, he dejado de ser Presidenta de SEDIC. Y no me quiero ir sin despedirme de todos vosotros.

Desde el momento en que asumí el cargo, fui consciente de que había aceptado una nada fácil responsabilidad. SEDIC cuenta con muchos socios, de perfiles muy variados y se ha convertido en la asociación profesional de referencia. Las expectativas eran amplias y los Presidentes anteriores habían dejado el listón muy alto. Siempre lo he tenido bien presente. Por eso, y por la certeza de que hay muchas formas de actuar, pero sólo una es la buena, he procurado en cada caso elegir la correcta.

Me voy con la satisfacción de saber que SEDIC siguió adelante y a pesar de los malos tiempos no redujo ni calidad ni cantidad. Que recorrió un poco más de camino y llegó un poco más lejos. Que estamos un poco mejor, que somos un poco más grandes, un poco más fuertes.

Me voy sinceramente agradecida por haber contado con una magnífica plantilla y una excelente Junta Directiva. Nada se habría llevado a cabo sin el apoyo de nuestros socios institucionales y nuestros patrocinadores. Nada se habría adelantado sin el aliento de nuestros socios individuales. A todos les doy las gracias.
Me voy con la tranquilidad de dejar a SEDIC en las mejores manos: en las de una Junta impecable, con Eugenio López de Quintana a la cabeza.

Me voy, en fin, con la alegría de haber sido testigo de un montón de recuerdos magníficos: las Jornadas de Gestión de la Información, los Premios Cervantes, las bibliotecas rurales, la estancia de Saad Eskander, los Patronatos de la Biblioteca Nacional…. He tenido la fortuna de conocer a los mejores profesionales y de estar cerca de los proyectos más innovadores. Todo me lo llevo como quien carga con un cofre lleno de joyas.

Muchas cosas han pasado en este tiempo: casi todas fueron buenas. Pero, sin duda alguna, lo mejor es haber estado cerca de vosotros y saberos mis compañeros y mis amigos.

Y así seguirá siendo.

Un abrazo y hasta siempre,

Rosario López de Prado

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28 de Abril de 2009

Juan Marsé: solamente un narrador

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Fotografía: Instituto Cervantes

“…procura tener una buena historia que contar,
y procura contarla bien…”

Juan Marsé

Rosario López de Prado

El 23 de abril, Día del Libro, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, los Reyes de España le entregaron a Juan Marsé el Premio Cervantes de Literatura en lengua castellana. Una vez más, SEDIC estuvo allí.

Sin concederse demasiados méritos, pero sin excusas, Marsé reconoce buscar refugio en el realismo más escueto, en la verdad directa. Confiesa que arma sus obras con la paciencia artesana y laboriosa del aprendiz de joyero que un día fue: “No me siento a gusto manejando teorías acerca de la naturaleza o la finalidad de la ficción […] Bastante trabajo me da mantener en pie a los personajes, hacerlos creíbles, cercanos y veraces”.

Nada menos. Tan habituados estamos a la vanidad, que a menudo perdemos de vista lo cierto. En literatura (y en tantas otras cosas), se confunde lo incomprensible con el genio, cuando es justamente lo contrario. Lo único más difícil que contar una historia verdadera, es que parezca cierta.

Para varias generaciones de españoles, Juan Marsé ha sido quien, con la rara virtud de lo concreto, nos habló de infancias y juventudes extraordinarias en su normalidad. Todos éramos Juan Marsé, todos sus libros eran nuestras vidas. Tebeos, “aventis”, cine, novelas, historias y más historias. ¿Quién no tuvo una prima Montse, quien no se cruzó con Pijoaparte, quien no conoció un Java que le contara fábulas? ¿Quién no padeció las baladronadas de un teniente Bravo? ¿Quién, en fin, no corrió por las calles y las plazas de su Guinardó particular?. Todos estamos en sus páginas, todos nos conocemos y reconocemos. Por eso, y sólo por eso, el pasado Día del Libro, le daban el Cervantes a uno de los nuestros.

En el discurso de agradecimiento, Marsé habló de las posibilidades de haber sido otro, de lo que debería haber sido y lo que hubiera hecho si no hubiera sido el que es. De tantas posibilidades de haber sido otro y de tantas esperanzas puesta en quien no era. Y de quien es en realidad: alguien que sólo se representa a sí mismo. Solamente un narrador.

Le parecerá poco.

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23 de Diciembre de 2008

Navidad 2008

Queridos compañeros:

Otra vez más, llegamos a final del año y nos encontramos envueltos en uno de los rituales más poderosos de todos los que se celebran en el mundo. Son fiestas que, por diversos motivos, nos alcanzan a casi todos, y ritos que, bajo una advocación u otra, se han venido celebrando desde época inmemorial. Tiempo de repasar el año que termina y hacer planes para el que entra. Es el mejor momento: los días ya no harán sino crecer y la semilla está sembrada.

En SEDIC también despedimos el año haciendo revisión de los últimos doce meses. Y el balance es positivo. SEDIC ha crecido en todos los aspectos -¡en época de crisis!-; sus actividades han tenido incluso más éxito del previsto; hay más participación de los socios; hemos mejorado la presencia en el ámbito profesional. Es raro que no se cuente con SEDIC para que forme parte de cualquier foro profesional, para que aporte su experiencia en programas de desarrollo o para que exprese su opinión en los procesos de cambio. Poco a poco, SEDIC se ha convertido en marca de calidad y centro de referencia. Y estamos contentos.

Navidad es también el tiempo de acercarnos a los demás y, con más sinceridad que rutina, desearles paz y felicidad. En estos días recuperamos la memoria de la infancia, nos acercamos a amigos y familiares, buscamos el calor de lo más próximo y terminamos por encontrar el perfil humano. También lo hemos hecho en SEDIC. Sólo que, en este año que termina, ha sido Navidad a lo largo de doce meses. En SEDIC ha primado la preocupación por la faceta más humana de los profesionales. Y a esta tarea hemos consagrado las actividades más relevantes, la mayor parte el tiempo, una considerable cantidad de recursos. A esta cuestión se dedicaron las X Jornadas de Gestión de la Información, muchas discusiones del blog, varios programas de formación y algunos grupos de trabajo. Y siguiendo las trazas de la parte más humana de la profesión, se convocó y falló el III Premio SEDIC para reconocer a las bibliotecas rurales. El esfuerzo ha merecido la pena.

Hoy, ya Navidad, miro hacia atrás y veo doce meses muy ricos. Y de entre todo el tejido de actos, programas, celebraciones, conferencias, reuniones, convocatorias, discusiones y demás, hay tres momentos que destacan con especial intensidad. Los tres tienen que ver con la vertiente más humana: la elección de la entrada sobre Saad Eskander como “Mejor post del año”; la entrega del Premio Cervantes a Juan Gelman; y la del III Premio SEDIC a las Bibliotecas rurales. Sólo por haberlo vivido, todo mereció la pena.

Feliz Navidad.

Rosario López de Prado
Presidenta de SEDIC

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26 de Noviembre de 2008

Crónica de un milagro

Entrega del III Premio Nacional SEDIC a la calidad e innovación en BIBLIOTECAS RURALES

III Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación

El pasado 21 de noviembre, en la Biblioteca Nacional, el escritor Luis Landero entregó a la Biblioteca “Menéndez y Pelayo” de Castropol el III Premio SEDIC a la calidad y la innovación. También se entregaron siete menciones especiales. Fue un día feliz.

Otorgar un premio es reconocer públicamente una acción o una actitud que excede la mediocridad. Y esta vez, SEDIC quería arrojar luz sobre la labor extraordinaria , pero escasamente reconocida, que cada día hacen las bibliotecas rurales. Son bibliotecas de escasos recursos, aisladas, remotas, fuera de los circuitos de los grandes proyectos, con poca presencia en foros y convenciones. Son un milagro. Un milagro que es posible gracias a los profesionales que las atienden, con grandeza, con entusiasmo, en permanente querella contra el olvido y los tópicos más rancios. Que han recorrido el camino más largo entre lo antiguo y lo moderno. Bibliotecarios cuyos lectores nunca son un frío número en una estadística, sino una cara, un nombre (o un apodo), un casa, una familia, un problema, un carácter. Seres humanos.

III Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación

Y aquella mañana estaban allí. Todos. Los bibliotecarios y sus lectores. ¡Qué pequeños parecíamos a su lado!. Vinieron de los pueblos: Castropol (Asturias), Alatoz (Albacete), Chapinería (Madrid), Elciego (Álava), Manzanera (Teruel), Monegrillo (Zaragoza), Pola de Allande(Asturias), Sartaguda (Navarra)… Madrugaron, recorrieron cientos de kilómetros y estuvieron en la Biblioteca Nacional para permitirnos compartir con ellos toda su frescura, su entusiasmo, su alegría contagiosa. Fue una fiesta.

III Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación

Era imposible ignorar la carga emotiva. La profesión entera rendía homenaje a los mejores bibliotecarios, a las mejores personas. Todos sentimos, con un nudo en la garganta, que aquel era un momento especial. Y es que viéndolos allí, tan contentos, tan sinceros, tan generosos, tan buenos profesionales, supimos, como bien dijo Landero, que España es un país que merece la pena.

Rosario López de Prado. Presidenta de SEDIC

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28 de Abril de 2008

Juan Gelman: manantiales de consuelo

Juan Gelman“Sólo quien, desde el
dolor, ha escrito con
verdadero goce puede dar
a sus lectores un gozo
semejante”

Juan Gelman

Foto: Instituto Cervantes

El pasado 23 de abril, Día del Libro, Juan Gelman, poeta argentino, recibió de manos de los Reyes de España el Premio Cervantes de Literatura en lengua castellana. SEDIC tuvo el honor de representar en el acto a todos sus socios.

Gelman agradeció el premio con un discurso de prosa tan impecable como emotiva. A través de sus palabras fue trenzando, sin márgenes para la duda, una estrecha relación entre las razones de la poesía y el desgarro de su propia vida. Se reconoció “lector devoto de Cervantes” y fue identificando con él los males antiguos que todavía aquejan al hombre: la injusticia, la corrupción, la impotencia, la penuria, la muerte.

No ha sido ajena a ninguno de estos males la vida de Juan Gelman. Conoció la persecución, el exilio, la desesperación, la muerte a distancia, ese horror que ya Cervantes denunciaba. Su historia personal no está lejos de las grandes tragedias. Pero es a la lírica a quien se aproxima, a San Juan de la Cruz y Santa Teresa, de quienes toma el sentimiento de dolor por “la presencia ausente del amado”. En su caso, el país del que fue expulsado, que lo obligó a vivir “bajo la lluvia ajena”. Sufrió la desaparición de sus hijos y su nuera, tuvo que huir de Argentina y temió que la nieta nacida en cautiverio se hubiera perdido para siempre. Declara: “Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado”. Pero ni se doblegó, ni cedió ante el infortunio. En medio de lo más crudo de las persecuciones, convocó una rueda de prensa en una chabola de Buenos Aires, donde denunció, uno por uno, los crímenes de la dictadura militar argentina, y fue capaz de seguir el tenue rastro de su nieta durante más de veinte años, hasta que la encontró en un país vecino. ¿Qué le otorgó a Juan Gelman tal fortaleza? ¿Fueron tal vez las palabras de los otros, o la capacidad de verter su dolor en la poesía, “de pie contra la muerte”? Probablemente, ambas cosas.

A sus lectores, Gelman les ofrece dos valiosos regalos. Su obra poética, sin duda una de las más bellas y delicadas de la literatura en español, y su postura ante la vida. A los que nos encargamos de los libros nos confiere, además, la importancia de disponer de la llave de un refugio, de un elixir contra las penas.

Por todo ello, muchas gracias, Juan Gelman. Gracias por el valor de resistir, de denunciar, de no ceder. Gracias por la poesía. Gracias por explicarnos el valor de las palabras. Gracias, en nombre de los bibliotecarios por proclamar, con toda claridad, que en El Quijote, en la poesía, en los libros, se encuentran, incluso en los peores momentos, “manantiales de consuelo”.

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19 de Diciembre de 2007

Mensaje de Navidad

Felices Fiestas
Queridos compañeros:

Es Navidad. Termina una etapa y, como siempre, hacemos balance y comprobamos que hemos recogido cosas buenas y malas, que hemos dejado atrás preocupaciones que tal vez no merecieron tanto, que hubo sorpresas agradables y amargos descubrimientos, que algún amigo ya no está. Como siempre.

Como profesionales de la información, cerramos el año con sentimientos contradictorios. Vivimos en una sociedad que evoluciona a gran velocidad y el motor del cambio es la información. Está en nuestras manos el gestionarla y distribuirla, garantizar el acceso y acreditar su calidad. Somos, por tanto, un sector fundamental para un mundo en desarrollo. Pero tememos que ese mundo nos supere. Que, como agua, el conocimiento se nos escape de entre las manos, que fluya por canales que no manejamos, que la veamos perderse. Que no estemos seguros de ser tan necesarios.

Y es cierto que atravesamos un momento clave para nuestra profesión. Y que tenemos que renovar nuestras funciones. Pero no es menos verdad que nunca, en toda la historia de la humanidad, ha habido más información, más acceso al saber, más flujo de ideas. ¿Cómo nos vamos a sentir perjudicados? Somos los garantes de que estos caminos no se cierren, ¿qué más podemos pedir?. Aunque haya sombras, ante nosotros se abre un camino lleno de posibilidades y somos responsables de tantas cosas de valor que, sin miedo a ser soberbios, podemos considerarnos imprescindibles. ¿Qué nos importa que no todos lo sepan apreciar?

Por eso, ante un año nuevo que tantas páginas nos ofrece por escribir, miremos hacia adelante y, sin ningún temor, hagamos lo que mejor sabemos hacer: nuestro trabajo cotidiano. Será suficiente.

Es Navidad. Muchas felicidades.

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24 de Noviembre de 2007

Saad Eskander: Luchar contra la oscuridad

mejor post 07/08

Saad Eskander, director de la Biblioteca Nacional de IrakHa sido un gran honor para mí tener el privilegio de presentar en España a Saad Eskander. El señor Eskander ha estado entre nosotros invitado por SEDIC para participar en las IX Jornadas de gestión de la Información, celebradas los días 22 y 23 de noviembre de 2007 en la Biblioteca Nacional.

Desde el momento en que nos confirmó su asistencia, comencé a preparar unas líneas para anunciar la visita. Se sabe poco de Eskander como persona, aunque hay mucha información en Internet sobre su obra. Y, a medida que iba sabiendo más, me veía obligada a cambiar el texto. Hasta que llegó Eskander, lo conocí personalmente y pude oírlo.

Saad Eskander es un hombre justo. No pide ayuda material, no se queja, no se presenta como víctima. Sólo quiere dar a conocer al mundo la situación real de su país, señalar los peligros verdaderos, transmitir la imagen auténtica de Irak, deformada en occidente por culpa de mil tópicos. La dignidad personal de Eskander se impuso y, literalmente, me dejó sin palabras. Por eso, para explicar las razones de su presencia en España, prefiero resumir lo que me contó en las conversiones que mantuvimos durante dos días:

“Después de la caída de la dictadura, el caos se apoderó de Irak, y se abrieron grandes grietas de vacío en la sociedad civil. Las instituciones laicas, debilitadas como estaban, fueron incapaces de llenarlas. Era una oportunidad propicia para el desarrollo de los fanatismos religiosos, que sí contaban con una estructura bien organizada, medios materiales y el apoyo externo de países vecinos. Y se apresuraron a ocupar el vacío. Por eso, para devolverle a Irak y a Oriente Medio la paz, la prosperidad y el equilibrio, es indispensable reforzar las instituciones laicas, culturales, educativas. Son las únicas que pueden combatir el fanatismo, los integrismos, la falta de libertad. Luchar contra la oscuridad”.

Muchos de nosotros, profesionales de la información, nos preguntamos a menudo si nuestro trabajo es de verdad importante, si nuestra misión tiene alguna trascendencia, si lo que hacemos merece la pena. Para estos momentos de duda, la labor de Saad Eskander es la respuesta.

Señor Eskander, muchas gracias.

Rosario López de Prado
Presidenta de SEDIC

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