9 de Marzo de 2012

Las amenazas que se ciernen sobre el préstamo digital

Carrie Russell
Carrie Russell

Does the durability of ebooks pose a digital danger to libraries?

American Libraries, dec. 2012

Este artículo de Carrie Russell nos ha parecido especialmente interesante porque pone sobre la mesa algunas cuestiones con las que muchas bibliotecas públicas se enfrentan a la hora de ofrecer un servicio de préstamo de libros electrónicos a sus usuarios.

El viejo debate bibliotecario que enfrentaba la propiedad de los contenidos frente el acceso a los mismos adquiere nueva relevancia en el mundo digital. Las plataformas de contenidos, las licencias, la actitud de los usuarios y la necesidad de flexibilizar posturas por parte de la industria editorial serán, en gran medida, la clave del éxito de un formato que viene para quedarse. La autora, asimismo, propone una serie de soluciones que las bibliotecas pueden abordar de forma activa desde este mismo instante, actuando de forma conjunta en la construcción de la biblioteca pública del futuro.

Traducción “a ocho manos” de Lorena Gómez Méndez, María Jesús del Olmo, Honorio Penadés y Pedro Quílez.



Cuando el contrato del Consorcio de Bibliotecas Digitales de Kansas con el distribuidor de contenidos digitales OverDrive iba a renovarse el año pasado, la bibliotecaria del Estado de Kansas, Joanne Budler, tomó la decisión de dar un paso adelante y transferir los títulos en formato ebook a otros proveedores que ofrecieran mejores condiciones. Para ello se basaba en dos razones de peso: en primer lugar, OverDrive tenía intención de elevar las tarifas de la licencia en casi un 700% para 2014; pero aún más preocupante era el cambio en los términos del contrato que habría transformado la propiedad de los ebooks por parte del Consorcio en una mera suscripción.

OverDrive comunicó a las bibliotecas que sólo habían contratado una licencia de acceso, por lo que no eran propietarias de los libros y perderían dicho acceso si cambiaban de proveedores. El Departamento de Justicia del estado de Kansas indicó lo contrario al sostener que la redacción del acuerdo de licencia establecía que la biblioteca era propietaria los ebooks. Kansas decidió apoyarse en la afirmación del fiscal general del estado y Budler comenzó la búsqueda para negociar la propiedad de los ebooks con cada uno de los titulares de los derechos individuales, en la mayor parte de los casos el editor http://americanlibrariesmagazine.org/columns/newsmaker/joanne-budler. (Budler planeaba contar su historia en la ALA Midwinter Meeting de 2012 en Dallas, el sábado 21 de enero).

La discrepancia sobre las licencias

La situación en Kansas pone de manifiesto la incertidumbre sobre la propiedad de ebooks. Después de todo: ¿qué es exactamente la propiedad? ¿Garantizar el acceso permanente bajo ciertas condiciones establecidas por contrato? ¿Propiedad “auténtica” que otorga a las bibliotecas la facultad de vender o expurgar sus contenidos digitales?

Comprobad las licencias de vuestros ebooks: si creéis realmente que “poseéis” los libros por los que habéis pagado, parémonos a pensar un momento. Un análisis exhaustivo de esa jerga jurídica puede indicar que, simplemente, estamos alquilando el acceso a unos contenidos, lo que implica el riesgo de perderlos en caso de no renovar la licencia. Las autoridades públicas, el gobierno local y estatal podrían preguntarnos, ante esta situación, qué hemos estado haciendo con el dinero destinado a incrementar los fondos de la biblioteca pública: ¿Cómo es que habéis comprado los libros y ahora ya no los tenéis? Habéis estado tirando el dinero de nuestros impuestos.

En realidad, las bibliotecas han alquilado contenidos digitales durante más de treinta años. Sin embargo, y en virtud de otros acuerdos anexos, año tras año, este tipo de licencias posibilitaban el incremento sustancial de contenidos En algunos casos, por ejemplo, la elección de una revista electrónica frente a la homónima en papel, añadía servicios de valor añadido como la búsqueda por palabra clave.  Pero imaginemos pagar, año tras año, exactamente el mismo contenido digital sin ningún tipo de incentivo adicional. En realidad es casi como alquilar un apartamento: tu casero es el intermediario que negocia derechos con  editores, agentes y autores -un tema nada sencillo, desde luego-y mantiene los ebooks que podemos elegir para comprar. El derecho de “primera adquisición” le permite al legítimo dueño de una copia digital adquirida legalmente prestarla, alquilarla, o liquidarla si quiere. Las bibliotecas pueden comprar recursos digitales y alquilarlos sin coste al usuario debido a esta “primera adquisición”, práctica reconocida dentro de los límites establecidos sobre el copyright. Pero en el contexto digital no existiría este derecho, a no ser que el acuerdo de la licencia así lo establezca.

Algunos problemas al respecto ya han tenido lugar en este complejo escenario: el límite de 26 préstamos por licencia impuesto por Harper-Collins http://americanlibrariesmagazine.org/inside-scoop/e-book-blues , Penguin retrasando la puesta a disposición del público de novedades en formato electrónico http://americanlibrariesmagazine.org/e-content/penguin-week-when-licenses-attack y Hachette negando directamente a las bibliotecasla posibilidad de adquirir novedades en ebooks.  Y esto no es lo peor: MacMillan y Simon&Schuster no venden ningún ebook a bibliotecas. Y Brilliance Solutions ha decidido suspender la disponibilidad de sus audiolibros para descarga en bibliotecas a partir del 31 de enero.

La posibilidad de que las bibliotecas puedan llegar a ser incapaces de prestar contenidos digitales se intensifica en tanto en cuanto más y más contenidos se publican solo en este formato y bajo licencias muy estrictas. Además, otras muchas funciones bibliotecarias, tales como la preservación o el préstamo interbibliotecario, así como cierta ética, pueden ser vedados en el contexto digital.

Pero los propietarios de los derechos tienen también preocupaciones importantes, ya que creen estar proporcionando contenidos digitales que pueden ser pasto de la piratería y que se hagan copias ilegales con mucha rapidez. También tienen la convicción de que la piratería afecta a las ventas y, por tanto, si ellos van a proporcionar contenidos digitales, necesitan acuerdos y licencias reforzados por tecnologías tipo DRM para limitar el mencionado riesgo.

Hay aspectos espinosos y que generan debate; uno de ellos es constatar la cruda evidencia de que a los propietarios de derechos nunca les ha gustado especialmente el préstamo bibliotecario. Algunos de ellos creen que deberían obtener una compensación económica cada vez que un usuario se lleva un ebook en préstamo, un modelo de negocio totalmente plausible en el entorno digital contemporáneo.

¿Recordáis que la comunidad bibliotecaria temía un modelo  del tipo “pago por uso”? Pues está empezando a ser una realidad.

Hacia un nuevo modelo de préstamo digital

¿Qué podemos hacer para defender el derecho de “primera adquisición” cuando esa limitación federal a la propiedad intelectual es de hecho inexistente en el contexto digital?

Podemos fijarnos en que las bibilotecas universitarias han tenido un cierto éxito al negociar un acceso perpetuo en los términos contractuales de sus licencias. La idea es que los contratos establezcan expresamente el derecho a la perpetuidad del acceso de las bibliotecas públicas.

Para las bibliotecas universitarias la perpetuidad de acceso es esencial para la preservación del patrimonio cultural. Las bibliotecas escolares, que también tienden a negociar directamente con las editoriales (sin la intermediación de proveedores), han conseguido también contratos razonables. Aunque para los colegios pueda no ser tan importante la preservación o el préstamo, la facilidad de uso, el acceso simultáneo y la interoperabilidad son fundamentales.

El objetivo principal de la adquisición de materiales por parte de bibliotecas universitarias o académicas y escolares es compartido: el aprendizaje y la investigación; las editoriales que publican este tipo de contenidos basan su negocio casi exclusivamente en las ventas a estas instituciones educativas y a sus bibliotecas.

Pero el caso es un tanto diferente en el caso de las bibliotecas públicas, ya que no son el único comprador de las publicaciones comerciales; más bien al contrario, suponen un porcentaje relativamente pequeño del mercado. El público suele comprar libros tanto en las librerías tradicionales -que también van cerrando- y online, como la web de Amazon. Los compradores online utilizan esta fórmula porque es cómoda y sencilla, sin tener que moverse del sofá. De hecho, Amazon pretende que el lector se acostumbre a una experiencia continua de “compra y lectura” sin mayores complicaciones. Además, con la ventaja de que el lector puede comprarse hasta una cortadora de césped mientras se descarga la última novela de su autor favorito…

Entre los bibliotecarios es de sobra conocido que la labor de las bibliotecas públicas incrementa las ventas de libros, pero ello no es suficiente para aplacar el miedo que tienen las editoriales a la piratería, ni para frenar sus expectativas de vender un sinfín de copias del mismo contenido, incrementando así los beneficios con cada préstamo. Un planteamiento bastante frecuente sugiere que hay que cambiar el texto de la ley de derecho de autor para incluir una provisión sobre el derecho de primera adquisición digital. Pero los expertos están de acuerdo en considerarla una propuesta poco realista por varios motivos; primero porque es altamente improbable que el parlamento estadounidense vaya a legislar en ese sentido dada la actual situación política; pero incluso si el legislativo abrazara la propuesta, sería aún muy difícil que las partes implicadas alcanzaran un consenso satisfactorio para todos. Pero aún hay más, existe la posibilidad de que una ley de ese tipo acabara resultando perjudicial para las bibliotecas en lugar de beneficiosa. Segundo, la petición de un derecho de primera adquisición digital ya fue en su día considerada por el Parlamento y estudiada a posteriori por la Oficina del Copyright de EE UU. Fue durante las negociaciones sobre la “Ley del derecho de autor para el milenio digital” (Digital Millennium Copyright Act, DMCA) en 1998, y las bibliotecas apoyaron una nueva ley de copyright que incluyera el derecho de primera adquisición digital. Pero el Parlamento postergó la discusión hasta no tener un informe ad hoc de la Oficina del copyright que, finalmente, consideró que las asociaciones bibliotecarias se preocupaban por un futuro que posiblemente no llegaría nunca y que, llegado el caso, los propios modelos de negocio darían una respuesta razonable al problema .

Está claro que los bibliotecarios no podemos permanece pasivos y esperar una actuación de las Cámaras. Es necesario pensar de manera más creativa y, desde luego, más agresiva. Incluso hasta podríamos dejar de lado el modelo impreso y desarrollar buenos modelos digitales para compartir los libros electrónicos de la bibliotecas.

Mientras tanto, espero que la comunidad bibliotecaria llegue a alcanzar algunas mejoras como:

  • Negociar contratos mejores. Ya que el entorno regulador se adapta y cambia, los bibliotecarios hemos de ser consumidores críticos y extremadamente puntillosos. Más que nunca debemos preguntar, pedir aclaraciones y buscar que el lenguaje deje de ser vago, desafiar las cláusulas contractuales y hasta regatear para conseguir mejores condiciones para nuestras bibliotecas y nuestros usuarios.
  • Aprender de los demás: ¿Qué lecciones podemos sacar las bibliotecas públicas de los bibliotecarios universitarios, escolares y viceversa?
  • Recopilar y exigir datos más precisos. ¿Es cierto que el préstamo perjudica las ventas? Los bibliotecarios tenemos datos válidos que indican precisamente lo contrario: una encuesta de la compañía Harris de 2007 llevada a cabo entre usuarios de bibliotecas indica que el préstamo induce al usuario a comprar sus propios ejemplares. En 2010, un Libro Blanco de la empresa OverDrive llega a conclusiones similares sobre el préstamos de ebooks. Pero a pesar de ello, los propietarios de los derechos no están convencidos y seguimos necesitando pruebas del efecto positivo de las bibliotecas sobre las ventas de libros para contrarrestar la teoría equivocada de que el préstamo reduce la compra de libros al reemplazar la venta.

En busca de soluciones

Desde luego que habrá que actuar con cautela y sabiduría, en lugar de sentarnos a esperar a que la situación cambie.

Hay que ponerse en la piel de los editores para comprender la importancia de poseer los derechos: el fenómeno del ebook pone en peligro el modelo actual de negocio de los editores; para ellos se acabaron las grandes ventas basadas en el ciclo de “primero vendo el bestseller en tapa dura y más tarde lo edito en bolsillo para darle una segunda oportunidad”. También se acabó para las librerías el modelo de grandes rebajas y campañas de marketing basadas en la oportunidad de hojear los libros. Se acabó el tener el control sobre los precios, los vendedores online venden más barato. Trabajando con los editores ¿encontraremos un terreno común que nos lleve a soluciones satisfactorias?

Los bibliotecarios tendríamos que intentar nuevos modelos de negocio con los propietarios de los derechos:

  • Comprárselos directamente, incluso a los autores
  • Mantener nuestros propios servidores de ebooks
  • Ofrecer a los usuarios la posibilidad de comprar el ebook si el tiempo de espera en la biblioteca es demasiado largo

Estos modelos han demostrado ser fructíferos tanto para las bibliotecas como para los propietarios de los derechos.

Es más, los bibliotecarios haríamos bien en negociar los contratos con los vendedores de ebooks: proponer los términos contractuales, hacer más preguntas, redactar cláusulas en lenguaje más comprensible, y regatear los precios.

Para terminar: tenemos que imaginar, planear y desarrollar la biblioteca pública del futuro. Para que ésta sobreviva y pueda seguir siendo útil a la población, no puede seguir como hasta ahora. Ha llegado el momento, y el tiempo corre.

Carrie Russell, directora del Programa de Acceso a la Información, Oficina de Políticas de la Información de la American Library Association, Washington.

De entre los comentarios:

“las bibliotecas crean lectores, no compradores de libros. Apoyaré a los editores que permitan a las bibliotecas seguir prestando libros, y espero que las bibliotecas hagan lo mismo”.

“Overdrive nos está vendiendo lo que no es suyo, y restringe nuestro derecho a hacer circular las copias. Dejemos de pedir permiso”

“Hemos pasado del optimismo sobre el ebook a la preocupación por la posibilidad de que dejemos de poder ofrecer textos de calidad y de manera gratuita a los lectores”.

“Hay una guerra por los precios entre Amazon y los editores, y a los bibliotecarios nos ha pillado en medio. Amazon nos considera sus aliados, incluso es posible que compre Overdrive para afianzar sus alianzas con bibliotecas… ¿se acerca un monopolio de Amazon?”

“Se puede contemplar el modelo de pago por uso desde una perspectiva de gestión de las colecciones tradicionales: si nos evitamos el coste de almacenamiento de libros que no circulan, más las pérdidas, robos y desapariciones de libros durante su circulación, puede que ahorremos dinero si aceptamos el pago por uso”.

“Sabemos que el préstamo de libros incrementa sus ventas, Amazon lo sabe y por eso ha creado el Kindle Owners’ Lending Library (KOLL)”

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24 de Septiembre de 2009

Formación en gestión documental para desenraizar el hábito del plagio

El abuso del corta-y-pega en los trabajos de cursos universitarios está cada vez más extendido. Más que un aspecto de impresiones y soluciones personales, debería tratarse como un problema estructural en la formación, y más aún desde la filosofía del Plan Bolonia. Por ello, me ha parecido muy interesante la lectura de un artículo de Jaume Sureda, Rubén Comas y Mercè Morey (Universitat de Illes Balears) en la Revista Iberoamericana de Educación, 2009, nº 50, pp. 197-220.

Los autores analizan las causas del plagio de fuentes localizadas en la web por los alumnos universitarios, según la percepción del profesorado. La enumeración de factores externos e internos, ofrece una completa visión de la profundidad y complejidad del problema. Debe preocupar que uno de los factores señalados sea la incomprensión de “qué es el plagio académico” por parte de los alumnos e incluso del profesorado.

No creo que sea posible desterrar la costumbre del plagio, más aún cuando se pretende que los alumnos aumenten el número de los trabajos, mientras el profesorado no puede dedicar el tiempo necesario a orientar y corregir estas tareas. Pero al menos, si debería abordarse el objetivo de romper sus raíces, desacreditar la excusa fácil y difundir nuevos hábitos de citar y comentar fuentes de Internet. Y aquí entra la labor de las bibliotecas y sus programas de formación. Entre las causas del plagio, los autores incluyen una llamada a estas carencias formativas:

Las escasas habilidades documentales por parte del alumnado universitario, tanto de localización como de gestión y citación de recursos. En la mayoría de los campus la alfabetización informacional es todavía una especie de quimera.

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24 de Junio de 2009

Preservación: no dejen entrar a este tipo en su biblioteca

¿Dónde está la clave de la preservación? ¿Complicadas tecnologías, microfilmación masiva, pesados metadatos?

Nooo, la norma número uno es no dejar entrar a este tipo en la sala:

Un poco de humor no viene mal, que estamos en verano.

Nota: el vídeo lo he descubierto a través de CanalBib

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20 de Junio de 2009

CanalBib, las Bibliotecas de Cataluña en YouTube

La Subdirecció General de Biblioteques de la Generalitat de Catalunya dispone desde el pasado 23 de abril de un canal en YouTube, al que han bautizado con el nombre de CanalBib, en el que muestran vídeos relacionados con las bibliotecas. Se trata de vídeos que han incorporado ellos mismos, pero también de otros que han recogido de diferentes canales en YouTube, como los de la propia Generalitat o de las bibliotecas catalanas —varias de ellas están presentes en este servicio, como la Biblioteca de Catalunya, la Biblioteca Can Sumarro de Hospitalet de Llobregat o la Biblioteca Pompeu Fabra de Mataró, por citar sólo algunas— y de otras personas o instituciones.

Canalbib

El canal está organizado en varias listas de reproducción en torno a temas concretos (las bibliotecas en el cine, el cómic o el teatro, las bibliotecas del futuro, bibliotecarios y bibliotecarias, bibliotecas y tecnología, etc.) que permiten visualizar vídeos en YouTube relacionados entre sí temáticamente. Se trata por lo tanto de una interesante labor de recopilación y de organización de los contenidos sobre un tema determinado, en este caso las bibliotecas, que aporta un valor añadido a los vídeos que ellos mismos suben a esta plataforma.

Este rasgo es precisamente el que le distingue de otras iniciativas similares, como las de la Biblioteca Nacional de España o la Biblioteca Regional de Murcia, que han creado también sendos espacios propios en YouTube para albergar los vídeos que ellos mismos agregan.

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12 de Febrero de 2009

La exageración creciente en los derechos de autor: ¿la realidad supera a la ficción?

Ayer leimos una noticia titulada ¿Es legal leer en voz alta? en el diario El Público. En el texto se recoge la polémica legal que amenaza con desatarse ante la incorporación de la función de lectura en voz alta dentro del dispositivo Kindle 2 de Amazon. Un nuevo argumento para que las sociedades de gestión de derechos intenten amplíar sus ingresos.

La jerga legal es imparable. Un abogado afirma:

Tenemos derecho a leer en voz alta una obra con copyright, siempre y cuando nos encontremos en un ambiente privado y personal.

Un 28 de diciembre hacíamos una broma parecida en este blog. ¿La realidad está superando a la ficción? ¿Pronto nos dirán que es un delito prestar un libro a un amigo? ¿O que sólo podemos prestárselo si lo lee dentro de nuestra casa, ya que al adquirir el libro no pagamos un canon para su uso fuera del hogar?

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20 de Enero de 2009

Tenerlo todo en la nube

Extraido de IWETEL

Aunque muchos ya usábamos el concepto desde hace años con Gmail, Flickr, YouTube, Slideshare…, desde hace unos pocos meses ese concepto tiene un nombre que se ha puesto de moda: la nube.
Se basa en la disponibilidad de servidores remotos que permiten que almacenemos en ellos nuestros materiales: documentos de texto, powerpoints, fotos, vídeos…
Se puede decir, por ejemplo, que una determinada colección de fotos reside en “la nube de datos” de Flicker.

Este verano pasado Michael Stephens escribió el post ¿Cómo pueden las bibliotecas usar la nube?, donde decía:

“Estoy fascinado la idea de que algún día todos mis datos se almacenen en la nube, ya sea en el ámbito de Apple, Amazon o algún nuevo servicio. ¿Podré acceder a mis datos fácilmente desde cualquier PC, Mac, teléfono, etc.? Y escuchar toda mi música desde cualquier lugar donde tenga una conexión wifi o un teléfono, la cadena de casa, desde mi coche, etc.?”.

¿Qué significa esto para las bibliotecas?

Como la gente cada vez almacena más datos en la nube, los bibliotecarios harían bien de dedicar un rato a meditar lo que esto significa para los servicios y el acceso. A medida que las películas y la música se descarga del gran jukebox del cielo, ¿qué ocurre con los audiovisuales de la biblioteca? Mientras los documentos y los datos van encontrando su camino hacia el éter, ¿cómo podremos nosotros proporcionar los medios para su uso?

Algunas consecuencias:
-Hay que asumir que los dispositivos convergentes están en todas partes.
-Hay que permitir el acceso sin trabas a la nube.
-Entender que la nube puede ser también un valioso recurso de información.
-Utilizar la nube para ahorrar tiempo y dinero.

Esto último es muy importante. ¿Por qué no utilizar Google Docs con nuestros usuarios en vez de que tengan que pagar por caras suites de software hinchado? ¿Por qué no mostrar a nuestros usuarios la manera de guardar sus recursos en la nube para que puedan acceder a ellos desde cualquier lugar?

Jason Griffey lo resumió así en Library Journal “Lo más extraño“ (Stranger than we know):

“Este nuevo mundo representará un cambio radical para las bibliotecas. Los edificios de las bibliotecas permanecerán, pues todavía tenemos muchos materiales que vale la pena cuidar. Pero los edificios continuarán más plenamente en su actual doble naturaleza: almacén y lugar de reunión, mientras que nuestros servicios y nuestro contenido van a vivir en la nube. La idea de que uno debe ir a un lugar físico para obtener los servicios se erosionará lentamente. La información que queremos compartir y los servicios que tratamos de ofrecer tendrán que ser lo suficientemente fluidos para estar disponibles en muchos formatos”.

Que todos nuestros datos residan en la nube puede dar miedo: ¿y si todos los servidores estallan? ¿Qué sucede si Google Docs falla? Pero creo que las posibilidades positivas superan a las negativas.

¿Qué significa esto para la formación bibliotecaria?
Los educadores deben incorporar el uso de la nube en los cursos. Ejercicios sobre minería en nubes de datos para hallar respuestas en los servicios de referencia. Imperativo: cursos de navegación y de gestión de contenidos alquilados o comprados, almacenados en otros lugares, así como aprender a llegar a los usuarios allí donde se encuentren.

Enlaces de interés:

-El futuro del desktop
http://www.readwriteweb.com/archives/future_of_the_desktop.php

-Escritorio versus Computación en la nube
http://stainedglasswaterfall.blogspot.com/2008/08/desktop-vs-cloud-computing-and.html

-¿Está mi cabeza (y mi vida) en las nubes?
http://weblogg-ed.com/2008/is-my-head-and-my-life-in-the-clouds/

-Colaboración en la nube, SlideShare, de Robin Hastings
http://www.slideshare.net/webgoddess/collaborating-in-the-cloud

Tomàs Baiget
http://elprofesionaldelainformacion.com

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5 de Diciembre de 2008

La biblioblogosfera hispánica

Han pasado 2 años de la recopilación que hicimos de blogs españoles de biblioteconomía y documentación. Lógicamente ha quedado obsoleta, pero no conozco que se haya hecho un esfuerzo similar más actualizado.

En el blog ARTedFACTUS, se publicó en octubre una recopilación de blogs latinoamericanos de bibliotecología y documentación. Su autor, Eddy Díaz Souza, ha localizado 113 fuentes: Argentina, 46; Brasil, 9; Chile, 18; Colombia, 16; Costa Rica, 1; Cuba, 1; El Salvador, 1; Guatemala, 1; México, 6; Paraguay, 2; Perú, 13; Puerto Rico, 7; República Dominicana, 1; Uruguay, 4 y Venezuela, 7.

Aún me parecen pocos, pero ya produce cierto vértigo. No es posible sacar tiempo para siquiera valorar tantos blogs. Podemos usar servicios de promoción de noticias como Documenea pero no son sistemáticos ni completos. Otra opción son los buscadores especializados en la biblioblogosfera, como LibWorm.

Realmente es difícil encontrar una solución a la dispersión de blogs. Para la comunicación entre profesionales es mucho más eficaz hoy por hoy una lista de distribución como iwetel. Pero los blogs aportan un camino para llegar a un público más heterogéneo si consiguen un buen posicionamiento en internet o un acercamiento a colectivos concretos.

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25 de Octubre de 2008

Reutilización de información del sector público

Este viernes 24 de octubre se ha realizado una jornada en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM, que considero de gran interés para los centros públicos y empresas de servicios documentales. Se trata de la I Jornada sobre Reutilización de la información del sector público en España: Estado de la cuestión. Forma parte de las actividades del grupo de investigación Publidoc-UCM en torno a la aplicación en España de la directiva europea 2003/98/CE.

Aunque con cierto retraso, la legislación española ya ha incorporado esta directiva en 2007, pero aún es necesario avanzar en la regulación de las licencias que permiten la reutilización comercial de informaciones elaboradas por el sector público, así como en cuestiones más técnicas como los sistemas de metadatos.

El Grupo Publidoc-UCM presentó la publicación de un directorio de bases de datos de libre acceso difundidas por la Administración General del Estado, que será editado en breve por la Editorial Complutense, y que también estará disponible como base de datos en línea.

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25 de Octubre de 2008

Wikipedia o wikipedias

Logo de WikipediaWikipedia es algo más que un recurso de gran utilidad, es también una marca de éxito. Es curioso como la prensa utiliza este “nombre de marca” en titulares de noticias, con cierta frecuencia sin necesidad, como mero reclamo de atracción de los lectores.

Así por ejemplo, como ya ha destacado Mª Jesús del Olmo en este blog, ABC realizaba una entrevista a David Lee King, que presentaba con este titular: David Lee King: «Yo prefiero consultar Wikipedia a la Enciclopedia Británica». Me llamó mucho la atención que el periódico destacase como relevante esta frase, que en realidad es totalmente anecdótica en la entrevista. King había acudido a España para hablar de biblioteca 2.0, tanto en el IV Congreso de Bibliotecas Públicas, como en la Jornada sobre Acercamiento profesional a la web social, organizada por SEDIC y la BNE. Pero parece que el tema “bibliotecas” no resulta atractivo para el imaginario de un periodista.

Otro ejemplo lo encuentro en El País de ayer, que incluía un artículo sobre WikiLeaks con este titular: Una ‘Wikipedia’ para los que se atreven a burlar la censura. En realidad WikiLeaks es una web de gran interés donde se publican filtraciones anónimas, denuncias contra comportamientos no-éticos de gobiernos o empresas. Se trata, sí, de un wiki, pero no de una enciclopedia. Es curioso el empeño de la periodista por compararla con la Wikipedia, a la que denomina como “su hermana”. Por el contrario, es interesante que una iniciativa que se dirige a ofrecer un repositorio de documentos, haya apostado por la forma wiki para facilitar la integración de comentarios participativos. Un ejemplo de web social con gran valor por sí mismo, que merece un titular propio sin ninguna necesidad de hacer referencia a otro recurso con el que no guarda relación directa.

Wikipedia sí tiene otras webs “hermanas” o incluso “hijas”. La presentación en este blog del portal de Información y Documentación es un ejemplo de esta tendencia a crear secciones especializadas dentro de la propia Wikipedia. Hay ya un conjunto de iniciativas muy interesantes en este sentido, que se están poniendo en marcha como portales o comunidades dentro de la wikipedia.

También hay que resaltar la creación de wiki-enciclopedias sectoriales independientes de la Wikipedia. En el ámbito de la medicina hay varios ejemplos, de los que he tenido conocimiento a través de Miguel Ángel Mayer, y entre los que cabe destacar Ganfyd. Este proyecto está realizado por una comunidad cerrada de médicos, otro modelo de red social a fin de cuentas.

¿Qué hay detrás de esta tendencia a crear wikipedias sectoriales? ¿La búsqueda de un refuerzo del principio de fuente de autoridad?, ¿una posible evolución hacia la ruptura del anonimato para integrar artículos con identificación de autoría?

Tema del mes de octubre 2008: Wikipedia, wikis y herramientas de conocimiento social

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16 de Junio de 2008

El Parlamento Europeo debate una posible regulación de los blogs

Numerosos blogs se han hecho eco de una iniciativa del Parlamento Europeo sobre los medios de comunicación en la Unión Europea que incluye, entre distintas propuestas, “..que se clarifique el estatuto, jurídico o de otro tipo, de los weblogs e insta a un etiquetado voluntario de los mismos con arreglo a las responsabilidades profesionales y financieras y los intereses de sus autores y de quienes los publican”.

Hasta ahora la iniciativa ha levantado bastante polémica entre los creadores de blogs ya que se considera que la base de la web social ha sido precisamente la libertad y facilidad de aportación de contenidos por todo tipo de personas.

En estos momentos la iniciativa es muy ambigua para poder preveer las medidas que se pueden proponer en el futuro o en qué puede consistir el “etiquetado voluntario” de los blogs. Tendremos que estar atentos a los debates en este ámbito.

Otros comentarios sobre la noticia en Ecuaderno

 

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