Cuando la palabra innovación adquiere todo su significado en una biblioteca

Kari Lämsä, Anja Flicker y Jill Bourne.

Kari Lämsä, Anja Flicker y Jill Bourne.

Escuchando a Jill Bourne, Anja Flicker y Kari Lämsä uno entiende de forma natural el significado de la palabra innovación en su sentido más puro, sin los artificios y las falsas expectativas a las que le someten las modas. Estos tres bibliotecarios compartieron sus experiencias en la sesión abierta organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez el pasado 10 de junio en el marco de la Semana sobre la innovación digital de la lectura y los libros (Readmagine).

La biblioteca es como una cocina para Kari Lämsä, director de la Library 10, en Helsinki (Finlandia); un lugar en el que suceden cosas, activo, en el que la gente puede cocinar junta. La Library 10 es una biblioteca poco usual, a juzgar por su descripción: en ella son los propios usuarios quienes proponen las actividades que se van a realizar, que van desde talleres de costura a conciertos o debates. Esto hace que el perfil de los usuarios tampoco sea el típico de una biblioteca: la mitad son hombres y hay un importante grupo entre los 25 y los 35. El préstamo no es el principal servicio de la biblioteca, solo lo utiliza una cuarta parte de los usuarios. Y (atención, esto puede dañar la sensibilidad de los más puristas) no pierden tiempo ordenando los libros en las estanterías.

Jill Bourne, directora de la San José Public Library (California, Estados Unidos), está convencida de que la buena imagen que las bibliotecas tienen en nuestra sociedad es una importante baza a jugar y nos recordó que no hay nadie que las odie. Con esa confianza se puso en contacto con algunas de las principales empresas de su zona, Sillicon Valley. De esta manera consiguió que el gigante del comercio electrónico eBay le ayudara a elaborar la app de la biblioteca y, tras esta experiencia, ha establecido alianzas con otras empresas tecnológicas. Bourne aconsejó a los bibliotecarios: «no olvidemos ser geniales».

Imagen: visualizamos.es

Imagen: visualizamos.es

Cómo hacer partícipe al personal de la biblioteca en los aspectos relacionados con nuevas tecnologías puede resultar un tema peliagudo. Anja Flicker se ha atrevido a formar a todos los empleados de la Biblioteca Pública de Wüzburg, que ella misma dirige, en aspectos como la cultura de internet, la colaboración con el personal y la comunicación con el usuario a través de medios sociales y los dispositivos móviles. Flicker confesó que su propuesta no fue bien acogida por el sector más tradicional. Los motivos que esgrimían nos suenan familiares: la falta de tiempo y la preferencia por el contacto directo con el usuario, principalmente. Flicker repasó además algunos de los principios de la gesión del personal y puso de relieve la importancia de conocer el potencial de las personas que trabajan en la biblioteca y de disfrutar del trabajo.

Las tres intervenciones fueron aplaudidas a rabiar y fue unánima la opinión de que las tres habían sido muy motivadoras e inspiradoras. Sin embargo, en la charla posterior con los tres ponentes, moderada por Luis González, también surgieron preguntas: ¿de qué presupuesto disponen estas bibliotecas? ¿Deben las bibliotecas seguir el ejemplo de la San Jose Public Library e intentar conseguir fondos de la empresa privada? ¿O se debe concentrar la lucha en asegurar que reciban suficientes fondos públicos? ¿Se pueden combinar ambos enfoques? También se formularon cuestiones sobre las competencias: las actividades de bibliotecas como la Library 10, ¿no duplican funciones de otras instituciones como centros culturales?

La sesión se pudo seguir a través de Twitter con las etiquetas #Readmagine #INELI y también se ha hablado sobre ella y sobre las ideas transmitidas por sus participantes en El País y en la web de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Los comentarios están abiertos, vosotr@s tenéis la palabra.

Tendencias y cuestiones en sistemas integrados de información científica

Isabel Bernal Martínez
Oficina Técnica de DIGITAL.CSIC

Motivaciones para una gestión integrada de la información científica institucional

Isabel Bernal MartínezLos llamados CRIS, acrónimo de Current Research Information Systems, y término acuñado con mayor fortuna que otras siglas para denominar infraestructuras similares (por ejemplo, RIM, Research Information Management o RIS, Research Information Systems), se han convertido en los últimos años en el centro de atención como panacea indiscutible a la hora de hablar de sistemas integrados de información científica y de estrategias de análisis de la productividad de la investigación. Hasta hace relativamente poco, la gestión de la información científica institucional se caracterizaba por una fuerte fragmentación en sistemas, bases de datos y hojas de cálculos, lo que conllevaba a cargas administrativas onerosas, datos duplicados, incompletos y/o inconsistentes y análisis no exhaustivos, lo que a su vez podía repercutir negativamente en la toma de decisiones estratégicas y de planificación dentro de la institución.

Pero, ¿de qué estamos hablando, exactamente? ¿Los CRIS hacen referencia a programas informáticos o a modelos de gestión de datos? En realidad, apuntan a ambos componentes y su protagonismo actual deriva en gran medida de la presión creciente en las universidades, organizaciones de investigación y agencias financiadoras para demostrar, en pleno ciclo de crisis económica, los retornos de inversión en el campo de la ciencia -considerando, además, la fuerte impronta de financiación pública del sector. Paralelamente a esta mayor necesidad de rendición de cuentas y de optimización de la gestión de recursos limitados por parte de las propias instituciones, se ha generado un debate internacional sobre la exigencia de evaluar no solo la excelencia científica sino también el impacto socioeconómico de los resultados de investigación, entendido en el sentido más amplio de la palabra. Ante este panorama, los CRIS han irrumpido con fuerza a nivel institucional y nacional como nuevo modelo para organizar y analizar, desde una perspectiva integradora, toda la información relativa a la actividad científica.

Entre los posibles servicios de estos sistemas integrados se pueden subrayar la fácil gestión, recuperación y enriquecimiento de información científica institucional, así como la capacidad de medir y analizar, en modo comparativo, toda la actividad investigadora de una institución por departamentos, institutos, áreas científicas, líneas de actividad, proyectos, equipos e investigadores. Por otra parte, esta mayor eficacia en la gestión repercute positivamente en los procesos de seguimiento y evaluación exigidos por las agencias financiadoras y a nivel global allana el camino para la mejor identificación de organizaciones, proyectos y equipos que trabajan en campos similares de investigación y de los focos de excelencia científica por disciplinas.

En sus funciones los CRIS no sustituyen a los repositorios sino que actúan como sistemas que cubren tanto las necesidades administrativas internas de las instituciones como el análisis de las actividades de investigación. Provistos de múltiples herramientas para recuperar, buscar, organizar, presentar y evaluar grandes volúmenes de datos de diversa naturaleza, manejan información sobre publicaciones y otros resultados de proyectos, propiedad intelectual, patentes y spin offs, presupuestos, recursos humanos, contratos, nóminas y becas, perfiles de autores y reclutamiento de estudiantes, características de proyectos, fuentes de financiación, colaboraciones nacionales e internacionales etcétera. La diferencia fundamental con los repositorios institucionales radica en el hecho de los CRIS suelen albergar simplemente los metadatos necesarios para su evaluación, mientras que la misión de difusión pública y de acceso abierto a los objetos digitales completos de los resultados de investigación sigue siendo la seña de identidad de los repositorios. Por otra parte, éstos actúan como las plataformas institucionales válidas para el cumplimiento de los cada vez más frecuentes mandatos de acceso abierto de agencias financiadoras.

Un nuevo espacio para productos comerciales

El panorama que inició en muchas universidades y otras instituciones como una andadura más o menos compleja hacia el desarrollo de sistemas locales, resultado de la integración de plataformas y bases de datos institucionales ya existentes, que de una manera ni integrada ni automatizada organizaban parcelas de la información de sus actividades de investigación, se enriqueció con soluciones de pequeñas start-ups de software que de un modo bastante rápido coparon un mercado escasamente explotado.

Entre ellas, las más fructíferas en el mundo anglosajón y nórdico europeo han sido Symplectic, desarrollador del sistema Elements, y Atira, desarrollador de Pure. Por un lado, Symplectic fue fundada por varios estudiantes de doctorado de Físicas del Imperial College de Londres mientras que Pure vio la luz como proyecto local diseñado para la Universidad de Aalborg (Dinamarca). En menos de una década, la situación ha cambiado radicalmente y hoy día se caracteriza por el desembarco decidido de grandes proveedores de servicios para la gestión de la información científica, cuyos hitos principales incluyen la compra de Pure por Elsevier en 2012, de Avedas (con su sistema Converis) por Thomson Reuters en 2013 y la incorporación de Symplectic en la familia Digital Science-Macmillan en 2010.

Como resultado, el sector de los CRIS ha adquirido un importante componente comercial y viene marcado por la consolidación de sistemas propietarios con paquetes integrados de servicios para gestionar contratos, proyectos, publicaciones, patentes y portales de investigadores así como herramientas de análisis, minería y visualización de resultados de investigación. Como tímido contrapunto, se encuentran algunas soluciones de código abierto, en general menos sofisticadas y con frecuencia aplicadas en entornos locales. En este sentido, destaca el módulo CRIS desarrollado por la empresa italiana CINECA para su configuración en las versiones más recientes de los repositorios DSpace.

Algunas soluciones para CRIS

Algunas soluciones para CRIS

Captura automática de datos y aplicación de modelos

Entre los principales retos de los CRIS se encuentra la recuperación automatizada de metadatos desde fuentes bibliográficas de autoridad con el objetivo de reducir al mínimo la inserción manual de metadatos, aumentar la calidad y la cantidad de los datos y ganar en eficiencia. En este contexto, bases de datos comerciales como Web of Science y Scopus, otras de carácter gratuito como Pubmed, diversos exportadores bibliográficos como EndNote y Zotero y estándares emergentes como ORCID se han convertido en fuentes primarias de datos en muchos de estos sistemas. Sin embargo, con frecuencia, la extracción sistemática de datos ha tenido que ir acompañada de labores de normalización y desambiguación de entidades y autores para garantizar la recuperación correcta de la información y de cierto grado de input manual para enriquecimiento de datos.

En cuanto a modelos descriptivos y relacionales en los CRIS, destaca la vocación uniformadora del estándar CERIF (Common European Research Information Format). Creado originariamente en 1991 bajo los auspicios de la Comisión Europea para armonizar bases de datos de proyectos de investigación, desde 2002 es mantenido y desarrollado por euroCRIS, una asociación profesional que ha revisado y expandido el modelo para dar cabida a otros tipos de información científica y que funciona como foro de diálogo de profesionales y organizaciones sobre el uso de las tecnologías en los sistemas de gestión de investigación. CERIF es un modelo relacional complejo en formato XML para facilitar el intercambio de información y construido sobre un esquema conceptual en torno a 5 grandes entidades (investigadores, unidades organizativas, proyectos, resultados de investigación y eventos). Su implementación internacional hasta ahora ha sido parcial, si bien es verdad que la Comisión Europea le dio un espaldarazo importante hace varios meses con la inclusión de CRIS compatibles con este estándar como fuentes de datos en el agregador de repositorios de información científica europea, OpenAire+. Por otra parte, la nueva generación de CRIS de carácter comercial suele cumplir con los requerimientos de CERIF.

Por otra parte, en Norteamérica sobresale la agenda estandarizadora de la organización CASRAI a través del desarrollo y mantenimiento de un vocabulario controlado y de perfiles modelo derivados del mismo, extensibles para acomodar los diversos requerimientos de registro y gestión de la actividad de instituciones de investigación y agencias financiadoras. En 2012, ambas organizaciones sellaron un acuerdo de colaboración y compatibilidad técnica por el cual euroCRIS apoyará el vocabulario controlado propuesto por CASRAI como buena práctica internacional mientras que ésta promocionará CERIF como modelo de almacenamiento de datos.

clip-70-panorama10-big

clip-70-panorama11-big

Interoperabilidad con los repositorios institucionales

En general, las universidades e instituciones de investigación crearon en primer lugar repositorios de acceso abierto como novedosas plataformas para organizar, difundir gratuitamente y preservar los resultados de investigación de su comunidad institucional, alineándose con el movimiento internacional de acceso abierto, permanente e inmediato a la producción científica digital. La explosión de los CRIS ha tenido lugar en una etapa posterior y el desarrollo paralelo de ambas infraestructuras hoy día ha puesto en evidencia las muchas oportunidades que brinda la gestión integrada.

Los retos no son solamente de carácter técnico, sino también de naturaleza organizativa y de armonización de culturas de trabajo diferentes ya que en la mayoría de las ocasiones los repositorios recaen dentro de la gestión de las bibliotecas mientras que los CRIS dependen directamente de los departamentos de gestión académica y evaluación. Uno de los retos principales, aún no abordado de modo sistemático ni estandarizado, hace referencia a la interoperabilidad técnica entre los CRIS y los repositorios institucionales, para la que son necesarios un formato de metadatos y un vocabulario común que permitan el fácil intercambio de información entre ambas infraestructuras. En este sentido, múltiples prácticas se dan en la actualidad y un estándar global sería muy beneficioso para que la introducción de metadatos ganara en efectividad y sincronización, se redujeran las duplicaciones y la pérdida de información y aumentase la reusabilidad de los metadatos y, en definitiva, la calidad de los servicios asociados.

Algunos ejemplos de CRIS y su relación con repositorios

clip-70-panorama12-big

Inaugurada en 2011, conCIENCIA es la infraestructura institucional del CSIC para la gestión y evaluación de la información relativa a su actividad científica. Es un desarrollo propio sobre JAVA, SOLR y Alfresco y accesible desde la intranet de la web corporativa y se sirve de distintas fuentes de datos para su alimentación sistemática, entre las que destaca Scopus. En julio de 2012 se inauguró la Pasarela conCIENCIA > DIGITAL.CSIC que permite volcar en el repositorio institucional los metadatos y los textos completos alojados en conCIENCIA y válidos para difusión a través del repositorio. El protocolo de intercambio de datos utilizado es SWORD.

clip-70-panorama13-big

La Pasarela conCIENCIA > DIGITAL.CSIC está accesible todo el año a la comunidad bibliotecaria del CSIC encargada del Servicio del Archivo Delegado en su centro/instituto CSIC y a los administradores del repositorio DIGITAL.CSIC. A través de una sencilla interfaz, es posible realizar consultas sobre la producción científica, docente y divulgativa CSIC alojada en conCIENCIA. Desde 2013 más de la mitad de los nuevos contenidos depositados en el repositorio institucional se canalizan a través de esta herramienta, que convive con la modalidad de carga del software del repositorio DSpace. Esta integración ha permitido acelerar el ritmo de crecimiento del repositorio, reducir el registro manual de metadatos y eliminar la inserción repetitiva de datos en distintas plataformas institucionales.

clip-70-panorama5-big

La Universidad de St. Andrews usa PURE como sistema integrado de gestión de información científica institucional y actúa también como fuente de alimentación de datos de su repositorio de acceso abierto Research@ St. Andrews montado sobre DSpace.

clip-70-panorama6-big

HKU Scholars Hub de la Universidad de Hong Kong funciona tanto como CRIS institucional como repositorio de acceso abierto y está montado sobre DSpace y el módulo CRIS de código abierto desarrollado por CINECA.

clip-70-panorama7-big

Los CRIS están ampliamente extendidos en las universidades holandesas y usan el sistema METIS. El portal nacional NARCIS recoge información científica generada en el país a partir de fuentes heterogéneas como repositorios institucio-nales, los CRIS universitarios y la plataforma nacional EASY para datos de investigación.

clip-70-panorama8-big

El sistema nacional de información científica en Noruega se llama CRIStin y es mantenido por la Universidad de Oslo. Consta tanto de metadatos de publicaciones como de textos completos, de los que a su vez se alimentan los repositorios locales, en su mayoría desarrollados con DSpace y BIBSYS.

clip-70-panorama9-big

La plataforma Lattes es el principal sistema de información científica en Brasil y depende del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico. Permite gestio-nar la información curricular de investigadores e institu-ciones mediante el programa de código abierto scriptLattes. Es fuente de datos para los repositorios institucionales.

Estándares internacionales emergentes y nuevos productos

Tanto los CRIS como los repositorios han puesto de manifiesto lo mucho que hay por hacer para que la gestión, la evaluación y el intercambio de la información científica digital alcancen estándares internacionales de interoperabilidad, integración y exhaustividad. Tras una primera fase en que los esfuerzos de los CRIS se centraron en abordar la integración técnica de bases de datos locales e institucionales ya existentes y aisladas entre sí, en implementar procesos de recuperación automatizada de datos y en facilitar la interoperabilidad con los repositorios institucionales, en la actualidad hay un creciente interés en consensuar formatos y vocabularios válidos a nivel global para que la información sea fácilmente intercambiable y reutilizable por múltiples infraestructuras en la web.

Entre las iniciativas de mayor dinamismo y apoyo internacional destaca ORCID, una organización que desarrolla el identificador numérico de autor que se está convirtiendo en estándar internacional de facto para superar los problemas derivados de la desambiguación de autoría en el medio digital. Otras propuestas de colaboración internacional para promocionar estándares incluyen FundRef para la identificación de fuentes de financiación mientras que entre los esfuerzos por construir una ontología semántica de aplicación global para repositorios de acceso abierto destaca la labor de COAR a través de su grupo de trabajo de vocabularios controlados, cuyo objetivo es transformar el vocabulario info:eu, originariamente desarrollado por los sistemas DRIVER y OpenAire, en un estándar internacional para repositorios e interoperable con otras infraestructuras de gestión de información científica y resultados de investigación.

Al mismo tiempo, nuevas oportunidades empresariales y de innovación tecnológica se abren camino dentro de este panorama tan dinámico. Así, han aparecido empresas dedicadas a desarrollar programas para la gestión de información científica para agencias financiadoras desde una perspectiva integrada para optimizar resultados y el intercambio de información entre distintas infraestructuras. Entre ellas, cabe mencionar UberResearch, incorporada también a la familia de Digital Science-Macmillan, y ResearchFish, originariamente un prototipo diseñado para el UK Medical Research Council y en vías de implementación en un número creciente de instituciones británicas de investigación médica y agencias financiadoras.

Para terminar, la multiplicación de nuevos formatos y tipologías de resultados de investigación y de otras actividades susceptibles de ser analizables y evaluadas por universidades, centros de investigación y agencias financiadoras, así como la aparición de nuevos indicadores de impacto han traído consigo la urgencia por implantar estándares para identificar y describir metodologías, instrumentos, recursos y hechos, como por ejemplo la iniciativa NISO sobre indicadores de impacto alternativos. Nuevos servicios han hecho su aparición también en este territorio, y por ejemplo Snowball Metrics, testado en el Reino Unido y en proceso de despliegue internacional, tiene como objetivo la introducción de metodologías para métricas de impacto que permitan a las universidades y centros realizar ejercicios de evaluación desde enfoques globales comparativos.

Entrevista: Paz Fernández y Fernández-Cuesta. Directora del Servicio de Bibliotecas de la Fundación Juan March

Realizada por:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Paz Fernández y Fernández-CuestaPaz Fernández y Fernández-Cuesta es directora del Servicio de Bibliotecas de la Fundación Juan March desde junio de 2008. A lo largo de su amplia trayectoria profesional destacan su labor docente en la Universidad Carlos III de Madrid, sus trabajos documentales sobre mundo islámico y relaciones internacionales, y su actividad relacionada con deontología profesional. En la actualidad su interés se centra en las humanidades digitales y en datos científicos.

La presente entrevista pretende realizar un repaso por las principales colecciones que atesora la Biblioteca de la Fundación, prestando especial atención a Sim Sala Bim, un repositorio digital dedicado al ilusionismo, de reciente creación, pasando por la gestión y conservación de los fondos y el tipo de público al que éstos se dirigen.

La biblioteca de la Fundación Juan March atesora la Biblioteca Española de Música y Teatro Contemporáneos, ¿cuáles ha sido los principales retos de conservar la historia artística contemporánea?

La Fundación se crea en 1955, e inicia sus actividades en 1975 con ocasión de la inauguración de su sede en Madrid. Desde 1975 prácticamente se ha mantenido la política de grabar todos los actos, ya fueran conferencias, conciertos, seminarios, etc. Además ha realizado una labor editorial de los catálogos de las exposiciones de arte organizadas como de otras temáticas. Todo este material se ha conservado en la Biblioteca de la Fundación, responsable de la preservación y la difusión de su historia cultural.

Los retos principales han sido adecuar los soportes, formatos y catalogaciones a las exigencias tecnológicas requeridas a lo largo de casi cuarenta años. También la custodia ordenada de los materiales y una difusión respetuosa con los derechos de autor, bien solicitando permisos a los autores directamente o a través de las entidades de gestión correspondientes (SGAE, VEGAP, etc.)

Recientemente se han publicado en nuestra página web en acceso abierto los catálogos completos de las exposiciones organizadas en Madrid, y en los Museos de arte contemporáneos de Palma y Cuenca. Un proyecto interdepartamental, liderado por la Biblioteca conjuntamente con el Departamento de Arte, y con el apoyo de Informática y de Digitalización y Diseño.

La biblioteca gestiona una gran diversidad de materiales: partituras, fotografías, grabaciones sonoras, videos…, en vuestros fondos de teatro y música… ¿Cuáles han sido los principales problemas que os encontráis para gestionar estos materiales, su conservación, derechos, acceso..?

La conservación de los materiales con la protección adecuada es importante y requiere ser pensada como un todo; es decir, desde la distribución en el depósito de las diferentes colecciones hasta su embalaje, pasando por la decisión de qué debe ser digitalizado prioritariamente y qué puede ser accesible directamente al usuario o no, así como la preservación de lo digital en servidores seguros con sus copias de seguridad en cintas localizadas en otra sede.

La política de digitalización de todo el fondo histórico (desde siglo XVIII hasta mediados del s. XX), y de todos los legados donados por los autores o por sus herederos a la Biblioteca, equilibrando a la vez lo urgente, los compromisos con los herederos, lo que está libre de derechos y por consiguiente accesible vía web, la inversión económica, la revisión de la catalogación, y la inclusión de metadatos, ocupan gran parte de nuestro tiempo.

La Biblioteca conserva una quincena de legados de compositores, dramaturgos, críticos musicales, etc. Cada uno tiene un tratamiento en cuanto a derechos de autor y propiedad intelectual diferente, conforme al acuerdo de donación suscrito. La Biblioteca gestiona con los herederos las pertinentes autorizaciones y proyectos que se realizan en torno a cada archivo

¿A qué tipo de usuarios va dirigidos vuestros fondos digitales, como es el caso de Clamor, el archivo de Joaquín Turina, la colección de Antonia Mercé “La Argentina”…?

Se dirigen a aquellas personas que disfrutan con la cultura en general, a los interesados en sus correspondientes materias y a los investigadores. Se conciben no solo como colecciones digitales sino como portales de conocimiento sobre un personaje o temática concreta que invitan a saber más y a seguir investigando sobre el tema en cuestión y a los que se complementan con otros recursos disponibles en la biblioteca (biografías, bibliografía, estudios). Por ejemplo, Clamor es un portal de conocimiento de la música contemporánea española interpretada en la Fundación. Intenta además recrear el evento a través de las fotos tomadas durante el mismo, el programa de mano, las palabras de los compositores y conferenciantes, la grabación digitalizada respetando el ambiente propio de la interpretación.

El Archivo Joaquín Turina se ha convertido en el portal de referencia para investigar sobre el compositor sevillano. Así ha aumentado enormemente la interpretación, grabación y estudio de su obra, y está en marcha la primera biografía de Turina en inglés.

El Legado de Antonia Mercé “La Argentina” es un portal de conocimiento sobre la danza española en torno a una bailarina fallecida en 1936 y que elevó el baile flamenco popular a la categoría de danza, llevándola por todo el planeta.

En el caso de la biblioteca Julio Cortázar, habéis creado una simbiosis artística entre música y literatura… con el “Jazz en la obra de Cortazar” ¿En qué contexto surge este trabajo de sinergia en la biblioteca?

La biblioteca personal de Julio Cortázar con libros traídos desde Buenos Aires, y otros ya adquiridos en París asciende a casi 4.000 títulos, de múltiples materias: literatura, historia, religión, ciencia, filosofía, arte, música… imprescindibles para entender la literatura cortazariana. Julio Cortázar descubre el jazz en Buenos Aires y muy joven empieza a formar su colección de vinilos que debe vender para trasladarse a Paris, al igual que parte de sus libros. “Rayuela”, “El perseguidor”, el swing de su narrativa, no se entienden si no se conoce el constante acompañamiento del jazz en la vida del escritor.

Al trabajar con fondos especializados a los bibliotecarios referencistas nos resulta más fácil pensar sobre qué más podemos ofrecer para que se conozca o comprenda mejor una temática. Sin duda el trabajo realizado por nuestro bibliotecario de música, José Luis Maire, ayudará a disfrutar mucho más de la literatura de Cortázar a la vez que se escuchan las piezas jazzísticas a las que se refiere en parte de sus obras.

Centrándonos en Sim Sala Bim, ¿cómo nace la idea de crear un repositorio digital dedicado al ilusionismo? ¿Cómo se plantea Sim Sala Bim y a qué necesidades responde?

La colección de Ilusionismo es junto con la de la Biblioteca Nacional, la más importante de España. Los magos y los “aprendices de magos” son usuarios habituales y fieles que dedican muchas horas al estudio. Se concibió como un guiño a los magos y para la difusión de una temática que forma parte de la historia de la ciencia y de un arte escénico con una labor editorial preciosa.

¿Qué tipo de fondos acoge Sim Sala Bim? ¿Cuáles son los más relevantes?

Los libros de la colección de Sim Sala Bim (palabras mágicas, por cierto), están fechados entre 1733 y 1940. Hoy la magia se estudia con videos fundamentalmente, pero en los años referidos se estudiaba con descripciones preciosistas y detalladas acompañadas de dibujos y gráficos. Los libros están en castellano, catalán, portugués, italiano, francés e inglés.

Uno de los más importantes es el libro de Pablo Minguet “Engaños a ojos vistos”, publicado en 1733, el libro más antiguo conocido de magia publicado en España. Las historias de Jeròme Duchamps y de magia blanca del francés Henri Decremps de mediados del XVIII; los libros de Robert-Houdin, o de Richard, de finales del s. XIX, etc.

¿Cuál es el perfil de usuarios de este repositorio?

Historiadores de la ciencia, profesores de bachillerato de física, matemáticas y química que los utilizan para seminarios con sus alumnos, magos…

¿Cuál es el futuro de Sim Sala Bim: crecimiento, expectativas, etcétera?

El futuro de la colección digital lo marca el respeto a los derechos de edición y de propiedad intelectual. Su crecimiento hasta la fecha está en su límite. Sin embargo, la Biblioteca general de magia crece cada año y está permanentemente actualizada gracias a la colaboración de profesionales del ilusionismo que asesoran en las compras para mantener su calidad.

Diseño de información multidispositivo. Un nuevo paradigma para el arquitecto de contenidos

Marta Téllez Delgado

Marta Téllez Delgado impartirá el curso online Responsive Web Design: diseño de información para experiencias multidispositivo del 9 de abril al 4 de mayo de 2015 en el campus virtual de SEDIC.

El diseño de información, también conocido como arquitectura de información o arquitectura de contenidos, está centrado en organizar, estructurar y etiquetar el contenido de una manera efectiva, y sostenible en el tiempo. El objetivo final es que el usuario pueda navegar por un sistema de información, sin perderse, siendo siempre capaz de saber dónde está y cómo ubicarse. De esta manera, el arquitecto de información definirá la estrategia de contenidos que debe seguirse, lo que determinará el diseño de la interfaz y su interacción, mediante prototipos donde se reflejen cómo se realizará la distribución del espacio.

Antes de la llegada de los dispositivos móviles, el diseño de información se basaba en entornos web de escritorio, donde la navegación cumplía unos estándares basados en la presencia de teclados físicos y ratones para navegar. La llegada de los teléfonos inteligentes y tabletas rompió este paradigma. Los usuarios podían navegar por pantallas más pequeñas, haciendo tangible la experiencia al utilizar directamente la mano, y pudiendo incluso cambiar la orientación de la visualización, pudiendo ser vertical u horizontal, a demanda del usuario. Supuso una revolución, y la aparición de nuevos conceptos, como el de las aplicaciones móviles, la web móvil y el responsive web design.

Esto hizo que los diseñadores de información tuviéramos que plantearnos cómo estructurar el contenido y cómo interactuar con él. Trabajar con la información de una manera más abstracta y flexible, como si de plastilina se tratara. Esto supone un reto para cualquier profesional del sector, es más complejo trabajar con la visualización de los contenidos, pero también lo hace más apasionante y creativamente rico. Ver cómo se moldea la información le da un aire mágico a la navegación.

Aprender los conceptos básicos y empezar a manejarlos supone reestructurar la manera de pensar con los contenidos como algo estático, ahora son capaces de transformarse y adaptarse al entorno. Si quieres conocer la teoría que hay detrás de esta manera de trabajar, y ponerlo en práctica, te invito a que lo descubras gracias al curso de Responsive Web Design que está a punto de comenzar. El curso organizado por la SEDIC tendrá una duración de 3 semanas y con él podrás: crear nuevas maneras de navegar por la información para todos los dispositivos, conocer casos de éxito inspiradores y, lo más importante, aprender haciendo un proyecto de prototipado propio.

Apúntate y únete a crear nuevas maneras de navegar por la información.

Inscripción

Mujeres y bibliotecas móviles

Hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, publicamos este post como homenaje a las mujeres que han dedicado su trabajo y esfuerzos a difundir la lectura en condiciones diferentes a las habituales: utilizando unas bibliotecas particulares, las bibliotecas móviles. Se muestran tres ejemplos, aunque hay muchos más, seleccionados por la innovación que supuso crear este tipo de bibliotecas haciendo frente a la escasez de recursos económicos y a las dificultades para poder trasladar libros e información a pesar de las condiciones geográficas. Cada uno de los proyectos pertenece a una época diferente: uno comenzó a finales del siglo XIX, otro a principios del XX y el último, que se inició a finales del S XX, aún continua.

  • Dos mujeres, Gratia Alta Countryman y Clara Baldwin , fueron las que promovieron las bibliotecas ambulantes en el estado de Minnesota. Gratia Alta Countryman propuso en 1893 la creación de bibliotecas itinerantes, basadas en las ya existentes en Nueva York, compuestas por lotes de 25-50 libros que se llevarían a diferentes instituciones donde se dejaban durante seis meses para ser consultadas por el público. Sin embargo, en la legislatura de 1895 a 1897 no se llevó a cabo este proyecto de ley. Fueron los clubes de mujeres de los condados de Hennepin, Duluth, Mankato, y Rochester los que organizaron bibliotecas itinerantes privadas según esta propuesta, que se establecieron en hospitales, fábricas, minas, prisiones e incluso en un parque público

    Hibbing, Minnesota Primer bookmobile en el que las personas pueden entrar

    Hibbing, Minnesota Primer bookmobile en el que las personas pueden entrar

    Ante el éxito de estas bibliotecas se aprobó en 1899 un proyecto de ley de apoyo a las bibliotecas itinerantes en Minnesota. Se aprobaron 12 sucursales y una biblioteca móvil en forma de camión para llevar lecturas a los barrios periféricos. Se designó una Comisión de la Biblioteca Pública del Estado para supervisar el proyecto y se contrato a Clara Baldwin bibliotecaria de la Minneapolis Public Library para gestionar el programa

    Así, en 1918 comienza a prestar servicio la biblioteca móvil que, con base en Hibbing, se dirigía a las áreas rurales. Fue la primera en Estados Unidos con cabina en la que los usuarios podían entrar y elegir los libros de las estanterias, lo curioso de ella es que tenía estufa de leña y carbón y asientos pora 6 personas. permaneció en servicio hasta 1952.

 

  • Biblioteca móvil a caballo. Un grupo de mujeres montadas a caballo, pertenecientes al Programa Pack Horse desarrollado en Estados Unidos entre los años 1936-1943, llevaban lecturas a los habitantes de las zonas rurales más apartadas de los Montes Apalaches. Recorrian caminos abruptos de las montañas que sólo eran practicables a lomos de caballos.

    Este Programa perseguía la creación de empleos, en un momento en el que e Estados Unidos estaba sumido en una gran depresión, auspiciados por la Works Progress Administration (WPA). Los fondos del WPA financiaban sólo el salario de las bibliotecarias; los fondos bibliotecarios lo integraban libros usados y revistas excluidas de escuelas, iglesias y bibliotecas de poblaciones del este de Kentucky. Las propias bibliotecarias preparaban materiales como recurso adicional para la colección de libros que llevaban: libros de recuerdos realizados con recortes de revistas y periódicos, recopilación de anécdotas y recetas locales.

    Además de llevar cultura y entretenimiento a zonas remotas y de difícil acceso, leían a los enfermos y a las personas que no podían leer.

     Horse woman library with books  jorse woman library kentacky

reading-to-a-bed-ridden-customer

Se han editado dos libros basados en este proyecto:

Down Cut Shin Creek The Pack Horse Librarians of Kentucky Hathi Appeit y Jeanne Cannella Schimitzer   HaperCollins 2001 ISBN: 9780060291358 64 p.

Down Cut Shin Creek The Pack Horse Librarians of Kentucky Hathi Appeit y Jeanne Cannella Schimitzer HaperCollins 2001 ISBN: 9780060291358 64 p.

La Señora de los libros Heather Henson il, David Small ISBN: 978-84-261-3785-2 26 x 21 cm    40 páginas

La Señora de los libros
Heather Henson
il, David Small
Editorial Juventud
ISBN: 9788426137852
26 x 21 cm 40 páginas

  • Teolina Higueras jefa de la biblioteca BP 151 “Edwing Langdon” de la Comuna de Quemchi en Chiloe, Chile creó el programa BiblioLancha, en 1995, como proyecto de fomento lector para satisfacer las necesidades lectoras de las personas que habitan en las islas del Archipiélago de Chiloé, zonas de difícil acceso. Para motivar y potenciar el hábito lector creó un premio al mejor lector que consistía en llevar al premiado de gira cultural por el continente. En 2008 el programa se realiza con la lancha de la “ruta médica” de tal modo que además de recibir servicios sanitarios se prestan libros. Actualmente además de llevar libros realizan actividades como cuentacuentos, teatro, títeres y visionado de película

    Adrián Barría es el encargado de fomento lector de la bibliolancha se dirige a las escuelas y recorre las casas ofreciendo libros

     bibliolancha-itinerante-de-quemchi-3-1024  bibliolancha-itinerante-de-quemchi-6-1024  bibliolancha-itinerante-de-quemchi-10-1024

Estas mujeres han sido autenticas heroínas creando bibliotecas, luchando para que sus proyectos siguieran adelante y viesen la luz con el único fin de satisfacer las necesidades lectoras y culturales de personas que viven en zonas alejadas de centros urbanos.

Mª Isabel Sánchez García