Presentación de los tres proyectos ganadores del I Premio Actualiza-T. Sección “Panorama” del Clip nº71/2015

La entrega de los  I Premio Actualiza-T, a los proyectos universitarios más innovadores en el ámbito de la información y de la documentación se celebró el pasado mes de Diciembre en la Universidad Complutense de Madrid. Sus tres “flamantes y creativos” ganadores nos presentan  brevemente su proyecto y sus inquietudes en la sección  “Panorama” del Clip nº71 (enero-junio 2015).

La ganadora del 1º  Premio, fue Elsa Molina Rubio con su proyecto Estudio estratégico de posicionamiento en buscadores para un modelo de negocio tipo plataforma multilateral”. Elsa nos hace una reflexión sobre sus esperanzas de evolución del futuro de nuestro colectivo profesional:

AAEAAQAAAAAAAAN4AAAAJDliZmIwY2Q4LWU3YjYtNDFmYi1iMGI0LWY0ZWQ5OTc4MzdmMQUn simple vistazo a cualquiera de las ofertas de empleo para documentalistas basta para llegar a una misma conclusión. Una que, no por más ridícula e injusta que sea, deja de ser menos cierta: el tejido industrial de nuestro país desconoce nuestras competencias. Sin embargo, desde el punto de vista del PIB nacional, lo más preocupante de todo es que, desde sus departamentos de RR.HH. no alcanzan a intuir nuestro potencial: la revolución que supondría para la cuenta de resultados de sus respectivas empresas integrar y aplicar los conocimientos de los profesionales de la documentación. No sólo en aras de responder a las inquietudes y necesidades existentes en la actual sociedad de la información, sino en la detección y explotación de insospechados nichos de mercado escondidos en el Big Data.

Cada vez está más próximo el día en que un documentalista pertenezca o encabece el consejo de dirección de una empresa que aspire a liderar su sector (cualquier sector). Los profesionales de las ciencias de la documentación tenemos la gran fortuna de vivir un momento de la historia fascinante: nunca antes los usuarios de la información habían dispuesto de tantos canales y herramientas para localizar y nutrirse de aquellos contenidos que más se adecúan a sus inquietudes y demandas.
Por otro lado, nunca antes, las instituciones culturales, industrias del entretenimiento y empresas suministradoras de productos y servicios habían gozado de una oportunidad como esta para identificar y establecer una relación fructífera con sus públicos objetivos.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer en ambos sentidos. Pues que los usuarios de la información encuentren, de entre toda la oferta de contenidos, aquella que más se aproxima a sus necesidades, no quiere decir en absoluto que estén hallando exactamente lo que en su fuero interno desearían encontrar e, incluso, si se les diese la oportunidad, llegar a configurar por sí mismos.
Y que las instituciones, industrias y empresas dispongan de una oportunidad de oro para forjar vínculos y diálogos realmente trascendentes con sus públicos, no implica necesariamente (de hecho los casos son contados) que lo estén haciendo.
No obstante, la verdadera gallina de los huevos de oro se llama Big Data. Sólo por arrojar un dato significativo, se calcula que, a lo largo nuestra historia, desde que se comenzó a tallar información con escritura cuneiforme en tablillas de arcilla, hasta los diskettes de un mega y medio del año 2003, se produjeron 5 millones de gigabytes de información en todo el mundo. Desde ese momento, en tan sólo 12 años, hasta el día de hoy, se ha producido al menos una cantidad 1000 veces superior.
Los resultados que se generan en Internet nos devuelven cifras estratosféricas: cada minuto se producen más de 4 millones de búsquedas en Google, más de 3 millones de actualizaciones en Facebook, 347.000 tuits, 38.000 fotos se suben a Instagram, se visualizan 10 millones de anuncios, se envían más de 34 millones de mensajes instantáneos, o se descargan 194.000 aplicaciones… Y estos son sólo algunos de los datos más relevantes. ¡Cada minuto!
Actualmente es imposible procesar tanta información para tener conclusiones en vivo de lo que pasa en el mundo. Sin embargo, el mayor desafío sigue siendo resolver para qué podemos usar realmente esta enorme e interesante caterva de datos. Y la buena noticia es que las empresas parecen estar por la labor de hacerlo. Al menos eso es lo que se desprende del estudio llevado a cabo por el estudio Big Data 2015 llevado a cabo por la Online Business School, que estima que para 2020 las empresas apostarán en masa por ella y su aportación a la economía europea será de 206.000 millones de euros. Según este mismo estudio, siete de cada diez organizaciones mundiales pretende invertir en Big Data durante los próximos dos años. La GRAN PREGUNTA es pues: ¿estamos preparados los profesionales de la Documentación para cosechar y cribar los vastísimos y fecundos campos del Big Data…?
Lo que me lleva directamente a confesarles cuál son mis esperanzas para el futuro próximo:

  • Por un lado que los públicos usuarios de la información no bajen los brazos y continúen demandando y consumiendo aquellos contenidos que satisfagan de una forma más adecuada sus inquietudes y necesidades, sin doblegarse ni plegarse a las ofertas de corte más generalista y convencional; dando la espalda a aquellas de índole más mainstream y uniformado.
  • Que las instituciones culturales, industrias del entretenimiento y empresas de productos y servicios dejen de hacer oídos sordos a esta realidad y se decidan a realizar la inversión que requiere -en términos de recursos humanos y tecnología- satisfacer efectivamente estas demandas de personalización y adecuación de sus ofertas.
  • Que los profesionales de la información y la documentación, en lugar de transigir con la evidente incomprensión de nuestros conocimientos, competencias y potencial que existe por parte de los actuales ofertantes de empleo, hagamos una apuesta fuerte por nuestra capacidad de imaginar un mundo y una oferta de contenidos informativos, culturales y publicitarios que supongan un verdadero reto para nuestras capacidades, dotando de un verdadero sentido a nuestra vida profesional, enriqueciéndola día a día.

Fruto de esta reflexión me decanté por aprovechar mi proyecto de fin de grado para conjeturar y tratar de confeccionar un modelo de negocio que conjugase estos mimbres. Por ello, me es muy difícil describir el espaldarazo que supuso que mi Estudio Estratégico de Posicionamiento en buscadores para un Modelo de Negocio del tipo Plataforma Multilateral recibiera el máximo galardón de la primera edición del Premio al Proyecto Universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de la Información y de la Documentación auspiciado por SEDIC.
No sólo como estudiosa de las Ciencias de la Documentación, sino, y sobre todo, como profesional que, lejos de tratar de adecuarse a la pobre y limitadísima concepción que de nuestras competencias denotan las actuales demandas del mercado laboral, aspira, desde una visión holística e integradora de esta maravillosa profesión, explorar por sí misma nuevas aplicaciones de nuestros conocimientos en aras de responder a las inquietudes y necesidades existentes en la actual sociedad de la información.
¡Suena ya la hora de los documentalistas! ¡Reinventemos pues la profesión! “.

El ganador del 2º premio fue Oskar Hernández Pérez con su proyecto “Conducta informacional colaborativa en grupos completamente en línea: estudio de caso en las aulas del Campus Virtual de la UOC”.

Oskar nos presenta su proyecto, fusionando nuestra profesión y la sociología para llegar a la conducta informacional colaborativa:

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“¿La Información y Documentación ha dado un giro hacia lo sociológico?”, se preguntaba Cronin (2008, p.466) cuando reflexionaba sobre el carácter interdisciplinar de nuestra profesión. Tras considerar la evolución en los últimos años de ciertos temas tradicionalmente vinculados a nuestra disciplina, Cronin planteó que algunos subcampos han evolucionado y han madurado enormemente gracias en parte a la incorporación de aproximaciones teóricas y metodológicas provenientes de las Ciencias Sociales. Cronin también revisó brevemente la historia de “lo social” en nuestra ámbito y acabó respondiéndose a su pregunta con algo parecido a: “No se ha dado tal giro: lo social siempre ha estado presente en Información y Documentación”.
Cuando me planteé sobre qué tema quería profundizar en mi Trabajo Final de Máster (TFM) desde el principio tuve claro que giraría en torno a “lo social” y la información. Hace ya muchos años que me dedico al ámbito de la Información y la Documentación pero sigo manteniendo el interés por determinados temas de mi primera profesión, el Trabajo Social: quería que mi TFM “dialogase” con ambas disciplinas, encontrar puntos de encuentro y profundizar sobre los aspectos sociales de la información. El contexto del TFM en el Máster en Sociedad de la Información y el Conocimiento de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) me ofrecía el marco para situar la investigación en un entorno virtual y así tratar de generar conocimiento práctico sobre algún fenómeno relacionado con la sociedad red que conceptualizó el sociólogo y profesor Manuel Castells.
Castells (2006, p. 70) indicaba que, debido a la extensión de la sociedad red como la estructura social característica del siglo XXI, las dinámicas sociales actuales se han vuelto cada vez más colaborativas. También Schäfer (2011, p. 35-39) señaló que, gracias desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas basadas en la colaboración tras la expansión de la Web 2.0, la colaboración, la cooperación y el intercambio se han configurado hoy en día como actividades inherentes a muchos procesos y situaciones de todo tipo. Para colaborar se necesita “trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra” (RAE), y en esa misma definición de colaboración subyace la idea de que no se trata de una actividad individual, sino que se realiza en grupo, en equipo. Precisamente el trabajo en equipo es una competencia que todas las organizaciones fomentan para mejorar el desempeño de sus trabajadores y para mejorar la gestión de los factores críticos (incluida la gestión de la información) en los proyectos que ponen en marcha.
Siempre que investiguemos sobre colaboración y equipos de trabajo, tendremos que tener en cuenta la perspectiva de “lo social”: se colabora en grupo y el grupo es la unidad social mínima de cualquier individuo (Johnson y Johnson, 1996). Si además centramos el objeto de la investigación en la información, será fundamental tener en cuenta que la relación del grupo con la información va a tener unas características propias, diferenciadas de la relación individual con la información: debido a la naturaleza inherentemente colaborativa de las actividades en equipo, cuando los grupos buscan, recuperan, gestionan y difunden información emergen nuevas relaciones con la información que originan conductas informacionales colaborativas (Karunakaran, Reddy y Spence, 2013). Y, por último, si situamos la investigación en un entorno virtual, será importante saber que los estudios sobre conducta informacional colaborativa en grupos completamente en línea revelan comprensiones del fenómeno distintas de las estudiadas en grupos presenciales (Goggins y Erdelez, 2010).
La investigación que llevé a cabo en mi TFM tuvo como objetivo estudiar un caso específico de conducta informacional colaborativa en tres grupos completamente en línea que iniciaron, desarrollaron y completaron un proyecto en equipo en el entorno virtual de aprendizaje del Campus de la UOC. El estudio quería dar respuesta a tres preguntas de investigación: a) ¿qué prácticas informacionales colaborativas desarrollan los estudiantes de un entorno virtual cuando realizan un trabajo en grupo?; b) ¿cómo se desarrolla esta conducta informacional colaborativa en los grupos completamente en línea desde el punto de vista comunicativo, social y tecnológico-informacional?; c) ¿puede observarse alguna tendencia en la conducta informacional colaborativa de los grupos estudiados?
El enfoque teórico que sustentó la investigación fue interdisciplinar. Por una parte, resultó necesario recurrir a fuentes de información en Psicología Social para profundizar sobre grupos sociales: con el objetivo de esclarecer qué factores se ponen en juego cuando un grupo colabora, resultaba necesario comprender las características de los elementos integradores y diferenciadores de un grupo (cohesión grupal, liderazgo, redes de comunicación, etc.), y cómo funcionan los procesos internos de toma de decisiones, entre otros aspectos. Por otra parte, una disciplina emergente, el Aprendizaje Colaborativo Asistido por Ordenador (Computer-Supported Collaborative Learning, CSCL en su acrónimo inglés), me ayudó a identificar los factores que dificultan y favorecen la colaboración en entornos virtuales de aprendizaje. Y, finalmente, la Conducta Informacional fue la subdisciplina dentro de nuestro ámbito que me proporcionó la conceptualización necesaria para fundamentar los aspectos informacionales del estudio y donde encontré el modelo teórico sobre el que se asienta el TFM: el Modelo de conducta informacional colaborativa en las organizaciones (Karunakaran, Reddy y Spence, 2013).
Estos investigadores del MIT y la Universidad de Pennsylvania, sintetizaron la teoría y la investigación generada hasta el momento sobre conducta informacional colaborativa y propusieron la siguiente definición (op. cit., pág. 2438):
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Su modelo (op. cit., pág. 2443-7) es una de las aportaciones más recientes en Conducta Informacional Colaborativa (CIC). Los autores plantean que la CIC comprende un conjunto de actividades que se desarrollan en tres grandes fases: formulación del problema, búsqueda colaborativa de información y uso de la información. Algunas actividades son específicas de una fase concreta, mientras que otras son comunes para todas las fases. El modelo explica como estas actividades constitutivas de la CIC están interrelacionadas unas con otras, y como el contexto organizacional es también un elemento fundamental para comprender las prácticas informacionales colaborativas de cualquier grupo de trabajo.

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Fig. 1: Modelo de conducta informacional colaborativa en las organizaciones

(Fuente: Karunakaran, Reddy y Spence, 2013, p. 2443).

 

Metodológicamente, desarrollé un enfoque analítico multidimensional construido a partir de un sistema de doce factores interrelacionados que la revisión de la literatura había revelado como especialmente significativos para comprender la conducta informacional colaborativa de los grupos completamente en línea. El análisis de estos factores sugirió categorizarlos bajo tres dimensiones: social, comunicativa y tecnológico-informacional.
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Llevé a cabo un estudio de campo con el fin de recopilar información sobre las prácticas colaborativas de tres grupos de estudiantes (diez informantes en total). Utilicé técnicas cualitativas de etnografía virtual, principalmente entrevistas virtuales semi-estructuradas basadas en un guión de preguntas abiertas que cubrían los doce factores del modelo multidimensional. Extraje la mayor parte de los datos cualitativos a partir de la transcripción de las entrevistas y complementé el trabajo de campo con un breve cuestionario en línea administrado a cada informante antes de realizar la entrevista. Finalmente, apliqué técnicas de análisis de contenido para comprender las prácticas informacionales colaborativas de cada uno de los grupos y aprehender sus significados.
Los resultados de la investigación revelaron tres elementos que impactaron especialmente en la conducta informacional colaborativa de los tres grupos: el uso de las herramientas de comunicación, el papel que juegan los recursos de información y la influencia de las dinámicas grupales en la colaboración. Podéis consultar los resultados completos del estudio en el repositorio institucional de la UOC (en este artículo sólo reseñaré brevemente los más significativos). [http://hdl.handle.net/10609/39221]
La frecuencia comunicativa en los tres grupos fue muy elevada durante la primera fase del proceso colaborativo informacional, la formulación del problema, puesto que necesitaban clarificar los objetivos, planificar la implementación del proyecto y alcanzar los primeros acuerdos. El estudio de caso reveló que los dispositivos móviles desplazaron hacia fuera del Campus Virtual de la UOC la conectividad de las comunicaciones en este primer momento: necesitaban rapidez y agilidad para acceder a la información que se estaban intercambiando y las herramientas del Campus Virtual no cubrían todas sus necesidades comunicativas. Por una parte, introdujeron Whatsapp como herramienta de comunicación preferente y por otra parte redireccionaron los correos del Campus hacia sus correos personales, que a su vez estaban sincronizados con sus dispositivos móviles: la consecuencia fue que los teléfonos móviles pasaron a ocupar un espacio central, ya que a los estudiantes les resultaba más fácil y más rápido consultar sus móviles que acceder al Campus Virtual.
Este desplazamiento de la conectividad hacia los dispositivos móviles impactó de forma diferente en las prácticas informacionales colaborativas de los tres equipos estudiados. El grupo que siguió utilizando el móvil como herramienta tecnológica preferente en fases posteriores del desarrollo del proyecto tuvo problemas informacionales importantes: por ejemplo, el hecho de mantener toda la comunicación del equipo a través de Whatsapp produjo sobrecarga informacional a algunos de sus miembros, con la consecuente pérdida de cierta información que resultaba crítica. Por el contrario, el efecto fue muy beneficioso para los dos grupos que en fases posteriores diversificaron las herramientas que empleaban para comunicarse: los dispositivos móviles aseguraron que los flujos de información sobre el desarrollo del trabajo fueran continuos, agilizaron los procesos de toma de decisiones y facilitaron el intercambio de recursos de información, entre otros aspectos.
Los resultados también pusieron de manifiesto que los grupos completamente en línea estructuraron sus prácticas informacionales colaborativas a través de la creación de diferentes recursos de información compartidos: los documentos que compartieron a través de Google Docs, o los enlaces que intercambiaron desde la plataforma Diigo, ayudaron a los grupos a tomar decisiones acerca de la información que necesitaban durante las diferentes fases del proyecto, contribuyeron a generar un sentido informacional compartido y agilizaron el establecimiento de criterios para evaluar la calidad de la información recuperada, entre otras cuestiones.
Por último, la investigación destaca que el estilo de liderazgo impactó directamente en la conducta informacional de los grupos, facilitando o inhibiendo el surgimiento de prácticas informacionales colaborativas. El análisis desveló tres estilos de liderazgo diferentes en cada uno de los COG estudiados: liderazgo compartido, liderazgo natural y liderazgo no inclusivo. El liderazgo compartido fue un factor facilitador para el desarrollo de prácticas informacionales colaborativas: el grupo en el que se generó este estilo de liderazgo fue el que presentó mayores niveles de cohesión interna, facilitando que surgiera entre sus miembros un imaginario común sobre la información que necesitaban, las herramientas que emplearían para compartir información, o los documentos de los que se servirían para planificar la tarea. El grupo en el que emergió una líder natural también desarrolló prácticas colaborativas exitosas y los resultados del estudio revelaron que sus decisiones fueron determinantes para impulsar la colaboración. En el tercero de los grupos estudiados, el estilo de liderazgo no inclusivo de la líder unipersonal del grupo inhibió el surgimiento de prácticas informacionales colaborativas: sus decisiones provocaron que los flujos de información quedaran a menudo interrumpidos, provocando silencios informacionales que afectaron al desarrollo del proyecto.
Las conclusiones de la investigación subrayan que es necesario encontrar un buen equilibrio entre las tres dimensiones para que los equipos de trabajo en entornos virtuales generen prácticas informacionales colaborativas exitosas. Los resultados enfatizan que la conducta informacional colaborativa está especialmente influida por la dimensión social, es decir, por los factores relacionados con las dinámicas internas de los equipos de trabajo (p.ej., el estilo de liderazgo, el grado de cohesión grupal o las normas internas del grupo).
El estudio tiene aplicaciones prácticas muy concretas que son trasladables a muchos entornos organizacionales. Esta investigación proporciona herramientas útiles para que los coordinadores de equipos que trabajan geográficamente distribuidos y en línea analicen el comportamiento de las tres dimensiones en sus propios grupos de trabajo: la información que extraigan les ayudará a situar los niveles de colaboración actuales y a identificar elementos de mejora en el equipo. Por ejemplo, un grupo poco cohesionado, o con un estilo de liderazgo poco inclusivo, o con miembros que se desvíen frecuentemente de las normas del grupo, predeciría niveles bajos de colaboración, pocos recursos de información compartidos, o flujos de información a menudo interrumpidos. La gestión de la información es un elemento estratégico en las organizaciones y el estudio también ofrece resultados concretos que pueden ayudar a los equipos de trabajo a colaborar más a la hora de gestionar la información que necesitan para alcanzar los objetivos de los proyectos que llevan a cabo. Por ejemplo, diversificar las herramientas de comunicación de los equipos de trabajo y entrenar a sus miembros para que sepan adaptarlas a las diferentes fases de ejecución de un proyecto, o implementar en las organizaciones soluciones tecnológicas que faciliten a los equipos el intercambio de información y documentación, son actuaciones concretas que favorecen el desarrollo de prácticas informacionales colaborativas y que se desprenden de los resultados de este estudio.
El Trabajo Final de Máster fue para mí el momento más intenso de todo el proceso formativo y además fue también un momento muy creativo. Para mí el TFM supuso un “diálogo” entre los conocimientos que adquirí en las asignaturas del Máster, mis intereses personales sobre información y grupos sociales, y la experiencia tan enriquecedora que me significó el llevar a cabo un proyecto de investigación en un entorno virtual, con informantes del estudio de campo que residían en Tenerife, Menorca, Barcelona, Madrid y Andorra. El premio de SEDIC ha representado para mí un reconocimiento a ese esfuerzo, y el TFM también me ha llevado recientemente a París para presentar los resultados del estudio al séptimo congreso sobre métodos cuantitativos y cualitativos en Información y Documentación [www.isast.org]. Animo desde aquí a los estudiantes que estén trabajando ahora en su TFM: dedicadle tiempo y tesón, el TFM es un proyecto importante en vuestra vida académica que no se sabe qué puertas os puede abrir.
No quisiera acabar sin agradecer a la Sociedad Española de Información y Documentación la iniciativa de convocar el I Premio al proyecto universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de la Información y la Documentación. Las universidades españolas están llenas de talento y la investigación en Información y Documentación es necesaria para seguir construyendo bases teóricas sólidas que permitan encarar, desde esa solidez, los retos concretos que los diferentes agentes sociales (desde las empresas, hasta los responsables políticos) nos demanden como profesionales de la Información y la Documentación. Iniciativas como esta alientan a seguir por ese camino: seguir construyendo bases teóricas sólidas con aplicaciones prácticas y hacerlo de forma colaborativa.(ver bibliografía en el artículo).

 

Y el tercer premio fue para Rubén Alcaraz Martínez con su proyecto “Análisis de requerimientos y prototipado de una palicación web accesible para personas ciegas basada en la API de Google Maps”. Rubén nos introduce en la metodología de  la arquitectura de la información para resumirnos su proyecto:

13f5f52Motivación

A lo largo del Máster en Gestión de Contenidos Digitales, me adentré en diversas disciplinas en las que, a pesar de conocer previamente gracias a la diplomatura en Biblioteconomía y Documentación y a formación autodidacta, no había profundizado en ellas. Se trata de disciplinas como la arquitectura de la información, la usabilidad, el SEO y el SEM, la analítica web, la gestión de contenidos, el desarrollo de aplicaciones móviles o la accesibilidad digital. De entre todas, la accesibilidad es una de las que más llamó mi atención por diversos motivos. Entre ellos, destaca su marcado componente social, pero también el gran trabajo de Mireia Ribera, la doctora responsable de esa asignatura en el máster.
Lo que viene a continuación es un resumen del proyecto, de las soluciones propuestas al problema que se planteaba y de su posible implementación en un contexto real.

Introducción: Las RIA, AJAX y Google Maps

La RIA (Rich Internet Applications) son aplicaciones web ejecutadas desde un navegador, capaces de incorporar la interactividad y dinamismo característico de las aplicaciones de escritorio. En este tipo de aplicaciones, el contenido se añade, modifica o elimina sin intervención del usuario (últimas noticias en un diario, la llegada de un nuevo correo electrónico a nuestra bandeja de entrada, la actualización de los puntos de interés dentro de un mapa digital, etc.), o como consecuencia de una acción determinada (al pulsar un botón, escoger una opción en un desplegable, etc.).
Una de las tecnologías protagonistas en el desarrollo de las RIA es AJAX (Asynchronous JavaScript And XML). AJAX es una combinación de tecnologías ya existentes como HTML y CSS para el diseño de la información, el objeto XMLHttpRequest (XHR) para intercambiar datos de forma asíncrona con el servidor de origen, el Document Object Model al que se accede mediante un lenguaje de programación (generalmente JavaScript) para mostrar e interactuar dinámicamente con la información que se presenta al usuario y XML o JSON como formatos preferentes para la transferencia de datos solicitados al servidor.
Gracias a las RIA, los desarrolladores web pueden añadir mayor dinamismo a sus sitios y aplicaciones. La naturaleza dinámica de AJAX puede ser a la vez su gran virtud y su gran inconveniente, si estas aplicaciones no se diseñan desde el punto de vista del usuario con discapacidad. La creación de zonas dinámicas en la interfaz que se actualizan constantemente o a petición del usuario sin necesidad de actualizar la página y el uso de todo tipo de controles y botones similares a los que podemos encontrar en cualquier aplicación de escritorio, plantean desafíos adicionales de accesibilidad.
Google Maps se enmarca dentro de lo que hemos definido como RIA y se basa en AJAX para ofrecer una buena parte de sus funcionalidades. En relación a este producto de Google, conviene diferenciar el servicio gratuito disponible en https://www.google.es/maps, de los productos que cualquier desarrollador puede crear a partir de su API pública (https://developers.google.com/maps/?hl=es). Mientras que sobre el primero no podemos intervenir al tratarse de un servicio cerrado ofrecido por Google, en los segundos podemos modificar sus características en vistas a hacerlos más accesibles.
En mi trabajo de final de máster busqué precisamente, soluciones a los problemas de accesibilidad derivados del uso de esta API, desarrollando además, un prototipo (http://www.rubenalcaraz.es/tfm/prototipo/) en el que se pusieron en práctica algunas de las recomendaciones propuestas.

Las personas ciegas y el acceso a la información en la Web

Los usuarios son el centro de cualquier persona que desee trabajar en el ámbito de la accesibilidad digital. Conocer las características de los diferentes perfiles de discapacidad, así como las estrategias y ayudas técnicas que utilizan al interactuar con el contenido, es imprescindible para poder crear productos accesibles para todos ellos. En el caso que nos ocupa, nos centramos en un colectivo específico como el de las personas ciegas.
El usuario ciego accede al contenido web de una manera muy diferente a la que lo hacen el resto de usuarios. Mientras que las personas que no tienen el órgano de la vista afectado por ninguna discapacidad exploran y toman decisiones en base a la organización visual del contenido, el ciego que accede mediante un lector de pantalla no es capaz de analizar la totalidad de la página con tanta inmediatez. Frente a contenidos organizados jerárquicamente o al uso de zonas destacadas cromáticamente para atraer la atención hacia los elementos más importantes de la página, el contenido al que acceden los discapacitados visuales es lineal y basado en texto. El posicionamiento en la página o el diseño gráfico ni ayudan, ni dificultan de manera inherente el acceso de este colectivo a la información que contiene el sitio web. Simplemente, resultan irrelevantes. Son otros factores, como el orden por programación, una sintaxis correcta o la posibilidad de saltar bloques de información, los que realmente suponen una óptima experiencia de usuario para este colectivo.
Por lo que respecta a las RIA y, concretamente a Google Maps, las principales barreras las encontramos en la imposibilidad de acceso a los controles de la interfaz (botones para moverse por el mapa, cambiar de tipo de mapa, pulsar sobre un marcador…) mediante una interfaz de teclado, y en la posibilidad de que una buena parte de los contenidos (resultados de una búsqueda, indicaciones de una ruta solicitada, errores…), pasen desapercibidos al actualizarse de manera dinámica mediante AJAX.

Soluciones técnicas: contenido operable y uso de WAI-ARIA

Acabamos de comentar que uno de los problemas de accesibilidad que presentan las aplicaciones creadas con la API de Google Maps es la imposibilidad de uso de sus controles mediante el teclado. Esto se debe a que todos los controles del mapa se generan de manera automática como elementos <div>. Se trata de una etiqueta HTML incapaz de recibir el foco y que aunque lo recibiera, tampoco nos permitiría interactuar con ella. Para solucionar este problema existen varias alternativas. La primera de ellas consiste en sacar fuera del mapa los diferentes controles de la interfaz, creando nuevos elementos interactivos que sí puedan captar el foco (por ejemplo, usando la etiqueta <button>). Otra de las opciones pasa por manipular el DOM (Document Object Model) de la página mediante JavaScript para insertar en el código HTML generado por Google Maps, es decir, dentro del mismo mapa, elementos que sí capten el foco en lugar de los <div> creados por defecto. La creación de controles accesibles no sólo beneficia a los usuarios ciegos, sino que también resulta de gran ayuda para otros tipos de discapacidades como las motrices o cualquier otra que impida a las personas que la padecen usar el ratón.
En relación a los contenidos que se actualizan automáticamente en la interfaz, la propuesta de solución pasa por utilizar WAI-ARIA. WAI-ARIA (WAI – Accessible Rich Internet Applications) es una especificación del W3C que proporciona una ontología de roles, estados y propiedades que se pueden utilizar para mejorar la accesibilidad de los contenidos y aplicaciones web enriquecidas.
Las áreas de una página web que ven modificados sus contenidos de forma automática se conocen con el nombre de live regions (zonas vivas). Estos nuevos contenidos pueden pasar desapercibidos para las personas ciegas o con baja visión si no son marcados adecuadamente, al no ser capaz el lector de pantalla de anunciar los cambios producidos. WAI-ARIA propone tres atributos (aria-live, aria-atomic y aria-relevant) que una vez incorporados a nuestro código fuente, nos permiten identificar las zonas vivas y especificar cómo y cuándo queremos que se anuncien al usuario. En el siguiente ejemplo, usamos WAI-ARIA para anunciar al usuario que se ha producido un cambio en una zona dinámica (que se actualiza cada vez que el usuario solicita una ruta), lo haremos de manera inmediata (aria-live=”assertive”) y anunciaremos todas las modificaciones producidas (aria-relevant=”all”)
<h2> id=”ruta”Ruta recomendada</h2>
<div id=”directionSteps” aria-labelledby=”ruta” aria-live=”assertive”
aria-atomic=”true” aria-relevant=”all”> </div>
WAI-ARIA se puede utilizar además para especificar el rol de un elemento, es decir, determinar su función en la página especificando si lo que tenemos es un menú de navegación (por ejemplo, <div role=”navigation”> o <nav role=” navigation “>), un formulario de búsqueda (por ejemplo, <form role=”search”>), etc. También permite codificar propiedades y estados, por ejemplo, indicando que un elemento de un formulario es obligatorio o que un elemento se encuentra marcado o desmarcado (por ejemplo, <input aria-disabled=”true”>). Información a la que los lectores de pantalla podrán acceder para informar al usuario ciego.

Implementación por terceros

Todas las soluciones propuestas en el proyecto se basan en estándares existentes y además se han probado en el prototipo funcional desarrollado para tales efectos. Por tanto, es totalmente factible su implementación por parte de cualquier desarrollador que busque proporcionar una interfaz accesible para este tipo de productos. También es importante destacar que, aunque en el proyecto se utiliza la API de Google Maps, la manipulación del DOM para alterar los elementos de la interfaz o la incorporación de WAI-ARIA no depende de ésta. Esto significa que también serían aplicables a productos desarrollados mediante otros servicios como los de Bing Maps u OpenStreetMaps.

Hay vida más allá de Google: Diseñando WauSearch. Sección “Se habla” del Clip nº71/2015

El último Boletín Clip de Sedic, publica en la sección Se Habla, un artículo del profesor Manuel  Blázquez Ochando en el que comparte con nosotros una de sus líneas de investigación, el proyecto WauSearch.

WauSearch es un motor de búsqueda web basado en la privacidad del usuario,  alternativo a los actuales, y que da respuesta a una necesidad del contexto actual.

clip71-manuel-blazquez_foto-203El profesor Blázquez, fundamenta su proyecto:

“Cada día millones de personas recurren a los motores de búsqueda para resolver la mayor parte de sus necesidades de información. Buscadores como Google, Yahoo o Bing son los más populares en occidente, pero no son los únicos. Otros buscadores como Yandex o Baidu han logrado asentar el sector idiomático ruso y chino, convirtiéndolos en la referencia de la región euroasiática, compitiendo directamente con los proveedores occidentales. El gran potencial económico que supone el negocio de la recuperación de información en Internet ha convertido el desarrollo de buscadores en un área de investigación estratégica para muchos países, universidades y empresas vinculadas con el sector de las tecnologías de la información, que han detectado una oportunidad de negocio en el desarrollo de motores de búsqueda especializados.

De esta forma, buscadores semánticos como Wolfram Alpha, estadísticos como Zanran, de patentes como Google Patents, de personas como Pipl o buscadores colaborativos como Blippex están describiendo un nuevo horizonte, en el que lo importante es crear un buscador personalizado, capaz de resolver las necesidades de información concretas y acotadas a una determinada área, rasgo o característica intrínseca. La última tendencia en esta línea de progresión es el desarrollo de buscadores basados en la privacidad del usuario, también conocidos como buscadores discretos. En esta categoría se encuadra Duck Duck Go, conocido por representar una alternativa a Google, tras el escándalo de las revelaciones de Edward Snowden, en las que se ponía en tela de juicio la privacidad de la información y navegación de los usuarios. clip71-sehablade1-icon

Ello supuso un punto de inflexión, que provocó que muchos profesionales de la información, reflexionaran y se dieran cuenta de la necesidad de crear más alternativas a los principales buscadores, dicho de otra forma, una mayor diversificación que permita hacer honor al lema Don´t be evil.

El proyecto WauSearch tiene su origen en estas reflexiones. Es necesario crear alternativas a los principales buscadores, que ofrezcan una visión complementaria, capaz de armonizar la visión de un Documentalista, con la de un usuario medio. Un buscador debe asegurar la privacidad de las consultas del usuario, no desvelar el origen de las mismas ni relacionar o cruzar sus datos para terceros. Una alternativa debe favorecer métodos de filtrado y consulta fáciles de utilizar, que permitan proporcionar resultados cada vez más precisos. Sería ideal que los métodos de ordenación y ranking de resultados fueran más cualitativos y menos dependientes de las cuestiones comerciales. En resumen, un buscador que pueda competir por originalidad. Con las premisas del diseño, comenzó una fase de investigación que abordaría diversos puntos clave: 1) Crear programas Webcrawler capaces de actuar de forma coordinada para indexar la web y proporcionar resultados de forma inmediata. 2) La capacidad para complementar los resultados obtenidos con los resultados de otros buscadores. 3) La concreción de métodos de búsqueda avanzada predefinidos fáciles de integrar en el buscador y fáciles de comprender y utilizar por el usuario. 4) La capacidad para exportar la información de las páginas de resultados. 5) Las medidas para mantener la privacidad a salvo sin comprometer la capacidad de análisis de la experiencia del usuario.

El profecor explica el diseño de su proyecto de WauSearch:

El desarrollo de programas Webcrawler, no resultaba novedoso, ya que había sido trabajado en años anteriores con la experiencia del Programa Mbot. De hecho WauSearch emplea esta tecnología para rastrear de forma sectorial la web consultada por el usuario y proporcionar resultados complementarios a los que Google suministra en sus páginas de resultados. Esta capacidad para complementar los resultados de terceros buscadores, se concibió como una función esencial. Hay que tener en cuenta que la falta de medios y financiación han limitado y condicionado el desarrollo de WauSearch y ello implica necesariamente la inclusión de fuentes de información provenientes de la competencia. Aunque pueda parecer paradójico una forma de dirigir el rastreo del Webcrawler Mbot hacia un sector concreto de la Web consiste en re-rastrear los resultados proporcionados por diversos buscadores entre los que se encuentra Google, Yahoo y Bing. Cuando un usuario consulta WauSearch, está buscando en estos tres buscadores que proporcionan resultados que son reutilizados a su vez por Mbot, para ampliar y complementar las informaciones obtenidas, generando un nuevo ranking o método de ordenación. Este método permite aprovechar toda la información disponible sobre una consulta dada, garantizando más resultados y más información. Ello permite afirmar, de acuerdo a las mediciones efectuadas, que aproximadamente se proporciona un 20% más de resultados. Pero más importante incluso que la propia recuperación, fue diseñar un método de interacción que facilitara al usuario la consulta avanzada, tanto con operadores convencionales, como no convencionales. En este sentido, se permite refinar la búsqueda de acuerdo al título de la web, sobre el texto principal, la dirección o enlace de la página, en un dominio o sitio web específico, por formato, en los enlaces recopilados de un sitio web y por proximidad de términos. Además incorpora la posibilidad de mostrar resultados no presentes en Google, para facilitar la distinción de los contenidos inéditos o menos visibles.

Por otra parte, también incluye como novedad el apartado búsquedas preparadas, con las que el usuario puede realizar búsquedas profesionales sin necesidad de conocer operadores especiales, en diversas áreas y temáticas, como la web de la administración pública de entre más de 180 países, búsquedas en redes sociales, en fuentes de información científica y búsqueda de canales de sindicación. En relación a la capacidad de mantener la privacidad del usuario, WauSearch no almacena cookies, ni cabeceras de datos que contengan información sensible del usuario, que permitan identificar su dirección IP con las consultas que está realizando, manteniendo de esta forma a salvo su anonimato. Además, WauSearch emplea un sistema Proxy para enmascarar la IP del propio servidor, aportando una capa extra de seguridad. Para completar el pliego de especificaciones, WauSearch introduce una característica que inexplicablemente no se encuentra disponible en la mayoría de los buscadores. Se trata de la posibilidad de exportar los resultados página por página en distintos formatos, opción que muchos usuarios echaban en falta para poder procesar la ingente cantidad de información que los buscadores pueden llegar a verter”. clip71-sehablade4-icon

Y por último, el profesor nos da los resultados y conclusiones de su proyecto, que son:

“Puede afirmarse, que el proyecto WauSearch representa un avance técnico de la Documentación, al lograr adaptar un Webcrawler experimental a las tareas cooperativas de recuperación de información. Añadido a lo anterior, la capacidad de consultar y recuperar los resultados de otros buscadores de forma automática, evitando todos los inconvenientes e impedimentos de seguridad que éstos plantean. Y finalmente el avance en relación a la forma de representar las opciones de refinamiento, filtrado y consultas prediseñadas que facilitan la construcción de consultas complejas, proporcionando resultados descargables libremente.

Desde el punto de vista de la investigación, WauSearch permite por primera vez tener control efectivo sobre un buscador de la Web “con mayúsculas”, sobre el que se pueden realizar todo tipo de experimentos destinados a la mejora y desarrollo de mejores motores de búsqueda, métodos de posicionamiento, ranking de resultados, ponderación de las consultas, refinamiento de rastreo web e interfaz de usuario con una relación de coste/eficacia difícil de igualar. Dicho de otra forma, WauSearch no sólo proporciona un servicio público, libre y alternativo a Google, sino que resulta una plataforma de pruebas que está íntegramente bajo control, como si de un laboratorio virtual se tratara. Por ejemplo WauSearch permite la modificación del algoritmo de ordenación de los resultados que a su vez establece un peso a los elementos y términos clave detectados en los textos de los documentos y páginas web. De esta forma es posible identificar cuáles son los mejores valores para cada tipo de consulta o cada caso, generando estadísticas que permiten una comparativa cronológica de estas variables.

Por tanto a la pregunta ¿Qué puede aportar la Documentación a los buscadores? Podría ser resuelta de forma simple. La Documentación y en particular los profesionales de la información con conocimientos en tecnologías, pueden aportar una visión centrada en el usuario y en las necesidades de organización y representación de la información, basada en la lógica de la consulta y su perfeccionamiento. Este tipo de proyectos permiten justificar la importancia del sector para aportar nuevas ideas, valor añadido y métodos alternativos que ayuden a hacer más asequible una Web cada más expansiva. En cuanto al futuro del buscador WauSearch, se tiene prevista su actualización e implementación de mejoras, de forma progresiva. Por ejemplo un interfaz mejorado con un “diseño responsive” capaz de adaptarse a distintas resoluciones de pantalla de distintos dispositivos, una mejora de los métodos de refinamiento y filtrado, compatibilidad con otras versiones de navegadores web e integración del buscador en otros sistemas de información actualmente en desarrollo.

Pero no todo en WauSearch es perfecto. Aún debe ser mejorado y sobre todo requiere inversión y de una comunidad de desarrolladores e investigadores que estén verdaderamente comprometidos con el proyecto. Este aspecto es particularmente difícil de lograr, ya que aún es necesario concienciar sobre la importancia de adaptar los planes de estudio, asignaturas y número de créditos a la realidad del futuro de la Documentación, que necesariamente pasa por las nuevas tecnologías de la información. Considero que una comunidad consistente y unida por WauSearch puede impulsar más si cabe el proyecto original y dar una mayor autonomía de funcionamiento al buscador, una mayor riqueza conceptual y en definitiva una herramienta para todos”.

Para terminar faciltandonos las siguientes referencias:

WauSearch

Proyecto WauSearch

Proyecto Mbot

WauSearch, un Nuevo buscador. Comunicación Cultural, DosDoce.com

WauSearch en la red, nuevo buscador. Taller Documental Universidad de Zaragoza

WauSearch, the latest Internet search engine. Centre for Information Management Research Blog of Loughborough University

 

PERSONAJES: SIBADOC. Entrevista a Marta Martínez Valencia y Sol Ugarte.

El Ministerio de Educación, Cultura y deporte y SIBADOC, empresa especializada en gestión documental, han colaborado en el desarrollo de “Kobli en un Clic”, un proyecto de automatización bibliotecaria, que permite poner en marcha máquinas virtuales de Koha-Kobli en bibliotecas.
“Kobli en un Clic” es un proyecto para poner en marcha máquinas virtuales de Koha-Kobli en bibliotecas. Es el resultado de la colaboración de la empresa SIBADOC (especializada en gestión documental) y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte durante el año 2014.

En SIBADOC (http://www.sibadoc.es/) el proyecto lo han liderado Sol Ugarte y Marta Martínez Valencia como responsable de la dirección del proyecto.

Con las dos protagonistas, vamos a tener una entrevista para que nos expliquen el proyecto.

¿Cuál es el origen y contexto del proyecto de colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte?

La preocupación del Ministerio para que el proceso de automatización de bibliotecas no sea una tarea compleja para los profesionales hizo que este proyecto viera la luz. El origen más formal del mismo fue el concurso que para tal fin sacó la entidad y consiguió nuestra empresa.

¿Qué objetivo, misión y alcance tiene el proyecto “Kobli en un Clic”?

El objetivo es facilitar la puesta en marcha rápida de una máquina virtual de Koha-Kobli por parte de la biblioteca.
La misión, tratándose de un software abierto y de libre disposición a través de la Red, ha sido sobre todo aligerar un proceso que de antemano puede disuadir a los profesionales bibliotecarios. Se ha buscado que en todo momento el procedimiento sea sencillo y no requiera de elevados conocimientos informáticos por parte de los bibliotecarios; de ahí el “un clic” de su nombre y nuestra participación en la pre-configuración de las máquinas.

El alcance está delimitado a cuatro tipos concretos de unidades bibliotecarias: médicas, rurales/públicas, especializadas y colecciones privadas. El Ministerio quería centrar sus esfuerzos en centros que habitualmente no cuentan con los suficientes recursos económicos y/o personales para afrontar proyectos de automatización. Se trataba de ampliar miras y superar estos impedimentos que hacían que muchas bibliotecas españolas estuviesen hoy, a pesar de los medios disponibles, como centros de décadas anteriores, ofreciéndoles una herramienta de software libre previamente configurada.

Facilitáis la implementación de “Kobli en un Clic” preconfigurando cuatro tipos de bibliotecas: especializadas, rurales/públicas, médicas, y colecciones privadas. ¿Por qué realizasteis esa selección y cuáles son las características de cada una de ellas?

Se eligieron éstas por entender que son ámbitos más “necesitados” de recursos a nivel de automatización.
Las características que aplican en cada caso se han visto volcadas en la preconfiguraciones de tal forma que en bibliotecas especializadas y bibliotecas médicas (englobadas bajo el concepto “Ciencias de la salud”) existe un mayor grado de detalle en las plantillas de MARC, en los tipos de formato, en las opciones de préstamo, etc. De un modo concreto Kobli en un clic se ha pensado para una biblioteca médica de amplio espectro (hospitales, facultades, colegios, etc.) y especializadas existentes en Fundaciones, institucionales, etc. Kobli, al igual que la mayoría de los SGB en el mercado, cubre todas las funcionalidades que precisan estas unidades de información (publicación de recursos digitales vinculados a descripciones bibliográficas, adquisiciones, etc.).
Sin embargo, en el caso de las bibliotecas rurales -se pensó en bibliotecas cuya titularidad es de corporaciones locales pequeñas que no suelen formar parte de ninguna red de centros y que todavía existen bastantes ejemplos de este tipo en nuestra geografía- esa configuración baja en número de opciones. En colecciones privadas -se pensó en bibliotecas de bibliófilos y profesionales que han recopilado a lo largo de los años materiales de interés, como un modo de organizar su colección-todavía es más simple entendiéndose que, en este caso, Koha-Kobli se ofrece para la gestión de fondos pequeños y en los que no se van a utilizar funcionalidades vinculadas a la adquisición, el préstamo, etc.

¿Podéis describirnos el sistema integrado Koha-Kobli (características, origen, coste, funcionalidades…)?

KOHA, que es el origen de todo, es un sistema integrado de gestión de bibliotecas (SIGB), único por ser el primero de código fuente abierto. Es de procedencia neozelandesa y fue creado en 1999 por Katipo Communications para la Horowhenua Library Trust en Nueva Zelanda. La primera instalación se logró en enero de 2000. Koha proviene del maorí, y quiere decir obsequio, donación.
Por su parte Kobli es un sistema integrado de gestión de bibliotecas desarrollado por el impulso del Grupo de Trabajo de las BAGEs (Bibliotecas de la Administración General del Estado), a partir de KOHA.
Respecto a sus características podemos decir que es un SIGB muy intuitivo, flexible, dinámico… Las personas que han tenido la oportunidad de trabajar con él manifiestan su alto grado de satisfacción respecto a su facilidad de uso y sus múltiples posibilidades.
Las funcionalidades del software están entroncadas, como no podía ser de otro modo, en el proceso bibliotecario de tal forma que existen los módulos comunes de adquisición, de circulación, de catalogación, etc.
Sobre el coste, al ser software libre cualquier persona puede acceder gratuitamente al aplicativo y empezar a configurarlo a su gusto… Debe tener unos conocimientos básicos de informática y de gestión bibliotecaria para que no se convierta en un proceso tedioso pero, después de haber trabajado en este proyecto y comparándolo con otros softwares similares como EOS.Web, Simphony, Suite 102 Biblioteca, etc., podemos decir que Koha-Kobli es bastante versátil. Tiene un amplio catálogo de potencialidades, que con ganas y tiempo, pueden desarrollarse adecuadamente y dar mucho juego.

¿Cuáles son los servicios adicionales vinculados a la implementación de Kobli?

En principio lo adecuado, si se tiene la opción dentro de la entidad, es hacerse con un mantenimiento correctivo y evolutivo que permita disfrutar del software, solucionando los problemas según surjan, y de las versiones y mejoras que vayan incorporándose, por mucho tiempo. Este servicio en este momento y debido al aumento del número de implantaciones en los últimos meses -circunstancia que damos por hecho va a ampliarse gracias a las opciones abiertas por el proyecto “Kobli en un clic”-, lo dan varias empresas de gestión documental en España entre las que también está Sibadoc.

¿En qué bibliotecas ya se ha implementado?

El proyecto acaba de oficializarse por lo que aún no nos consta que se haya llevado a cabo ninguna implementación. Estamos deseando que esto empiece a ocurrir. Por su parte el Ministerio ha puesto a disposición del público una dirección de correo electrónico (info.kobli@mecd.es) para que se informe de cualquier proyecto de explotación de las máquinas virtuales de “Kobli en 1 clic”. Sería muy interesante ir conociendo experiencias al respecto porque de ellas podemos aprender todos…

¿Cuáles son los beneficios del uso del software Koha- Kobli de código abierto?

Algunos ya los hemos esbozado: su coste cero respecto a la implementación, su flexibilidad, la rapidez con la que el bibliotecario puede hacerse con el Knowhow para su utilización, etc.
Nosotras creemos que no verse “enganchado” a un software propietario tiene ciertas ventajas de por sí, y que contar detrás con una comunidad de usuarios como la que tiene Koha a nivel internacional, o Koha-Kobli a nivel nacional anima a ponerse a ello. Sabes que no vas a estar solo con el programa y que “los guardianes del saber” no son una empresa comercial sino una comunidad de usuarios dispuestos a ayudar y a los que probablemente les han asaltado las mismas dudas que a ti antes…

¿Cuál es el futuro del proyecto a corto plazo?

Gracias a “Kobli en un clic” la primera parametrización del software en esas cuatro tipologías bibliotecarias y los primeros aspectos vinculados a la instalación inicial están resueltos.
Para posibilitar la instalación se han generado máquinas virtuales adecuadas para la publicación en cualquier “nube” moderna, tanto propia, si se tiene, como comercial (Amazon, Azure, Acens, Arsys, etc.), alineándose con Koha, en cuanto a sistema operativo y configuración del mismo, en la senda adecuada de una virtualización de amplio espectro.

Pongamos un ejemplo, yo soy bibliotecari@ de una biblioteca que cumple las características antes mencionadas, yo personalmente podría a través de mi institución solicitarlo ¿Como debe gestionarse la solicitud?

 

No hay que hacer expresamente ninguna solicitud. Debes acceder a http://kobli.bage.es/kobli-1-clic/ y descargarte la máquina virtual que creas responde a las características de tu centro.
Kobli en 1 clic
¿Qué requisitos debo cumplir?
A nivel de trámite administrativo podemos decir que no debes cumplir ninguno. A nivel técnico sería necesario que contases con una plataforma de virtualización propia o en la nube pues no se puede montar una máquina virtual, como es el caso, sin dicha plataforma.
¿Cuáles serían las fases de implementación?
Una vez descargada la máquina virtual es necesario rellenar un formulario de instalación. Para facilitar la puesta en marcha se ha realizado un formulario de arranque en dos modalidades, básico y avanzado, que permite poner en marcha la instancia Koha-Kobli de manera inmediata.
Dado que se ha pre-establecido la configuración de Koha-Kobli no sería necesario nada más que el nombre de la biblioteca para empezar a funcionar, pero se ha querido ofrecer la posibilidad de “ajustar” algunos valores de la configuración predefinida. Para elegir qué valores serían susceptibles de ser incluidos en el formulario de instalación se ha tenido en cuenta que fuesen claros y al alcance de un bibliotecario que necesariamente no tiene por qué conocer Koha-Kobli.
Los pasos que después han de seguirse están perfectamente descritos en la documentación ofrecida en el web del proyecto.
Y ¿el seguimiento?
Una vez se cuente con el software instalado, lo adecuado, bajo nuestro punto de vista, sería descender a la parametrización de las preferencias globales del sistema para ver si se adapta a tus necesidades.
Habida cuenta de que para esa configuración inicial se ha contado con la colaboración de bibliotecarios quizá los cambios sean mínimos, pero hay que tener en cuenta que la idiosincrasia de cada centro es particular por lo que seguramente necesite adaptación en algunos aspectos como reglas de préstamo, tipo de ítems, características del OPAC, etc.
Una vez la parametrización se adapte a lo necesitado, ya podríamos catalogar, generar registros de usuarios, etc. Disfrutar de las opciones del software como cualquier otro SIGB.

¿Qué ha supuesto para SIBADOC, a nivel empresarial y para vosotras a nivel profesional, la participación en este proyecto?

Kobli ha venido para quedarse y, participar en un proyecto de este software bibliotecario de la mano del Ministerio, es siempre una gran oportunidad empresarial.
Nos ha permitido abrirnos nuevas posibilidades de actuación en nuestro sector. De hecho ya estamos planificando algunas líneas de trabajo al respecto de implantaciones de Kobli: formación, servicios de mantenimiento, apoyo a la virtualización de las máquinas, soporte para Linux, etc.
Ya teníamos experiencia en software propietario de gestión de bibliotecas (en Sibadoc llevamos años trabajando con EOS.Web) pero acercarnos al escenario del software libre a través de Koha, y su versión adaptada Kobli, ha sido una experiencia muy gratificante y enriquecedora.

¿Cuál es la prospectiva que auguráis al proyecto?

Tenemos muchas expectativas de que las máquinas preconfiguradas de los cuatro tipos de biblioteca desarrolladas gracias a “Kobli en un clic” tengan una buena aceptación y pronto nos empiecen a llegar noticias sobre casos de uso exitosos.
El Ministerio con Kobli en un clic ha dado un paso más en el mantenimiento de máquinas virtuales adecuadas para su posible publicación en cualquier “nube” moderna, tanto propia como comercial (Amazon, Azure, Acens, Arsys, etc.), para una adecuada virtualización de amplio espectro.
Siguiendo esta estela, nosotros como un valor añadido hemos subido a Microsoft VM Depot (repositorio que facilita además su publicación en Azure) las cuatro instancias preconfiguradas de Koha-Kobli para que cualquier profesional interesado pueda instanciarlas y empezar a trabajar.

Debate: I Premio al proyecto universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de Información y la Documentación

Actualiza-T nace en 2015, fruto de la colaboración de SEDIC y el Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la UCM, con objeto de promover un foro de discusión en torno a las tendencias formativas y tecnológicas en el sector, buscando sinergias y puntos de encuentro entre los ámbitos universitario y profesional.

En este contexto, se crea el I Premio al proyecto universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de Información y la Documentación a fin de distinguir públicamente los trabajos teóricos más innovadores.

El siguiente debate es fruto de la charla mantenida con los tres ganadores en torno a los temas de mayor actualidad en sector de la documentación y la gestión de información.

1. Como profesional del sector de la gestión de la documentación e información, ¿cuáles han sido las principales dificultades que has encontrado en tu incorporación al mundo laboral?

Elsa Molina Rubio. Ganadora I Premio al Proyecto Universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de Información y la Documentación.

Eso depende de la etapa profesional que tengamos en cuenta. Durante los primeros años los principales problemas con las que una se puede encontrar al incorporarse al mundo laboral, es desconocer cuál es la demanda real por parte de las empresas de ambos sectores: público y privado, que requieren servicios de documentación e información. Asimismo, fue complicado hacer frente al mundo laboral cuando los contenidos académicos en ciertas ocasiones no se aproximaban a las necesidades de los puestos de trabajo, sobre todo en lo relativo al mundo de la gestión -no tanto en bibliotecas o archivos-, y no me refiero solo a nivel de herramientas, sino y sobre todo, a nivel conceptual. Por otro lado, el nivel de cocimientos teórico-prácticos que se adquirían en las facultades durante los años noventa, y su nivel de adecuación al mercado laboral, no son en modo alguno comparables a los actuales. A día de hoy, se trata de una formación más práctica y cercana al modus operandi de las empresas, pero entonces las formas eran estáticas y no se concebía la ciencia de una manera tan multidisciplinar y estratégica como se hace actualmente.

Para aquellos que comenzamos a estudiar en el siglo pasado y contamos con una larga experiencia en el mundo de la documentación, las dificultades a la que hemos de hacer frente en la actualidad son otras -más enraizadas, si se desea, con el contexto económico y político en el que vivimos-, y por eso es fundamental aplicar nuestra capacidad personal para gestionar los cambios y adaptarnos. Al tiempo que es imprescindible conocerse a una misma, así como a sus habilidades profesionales para considerarse una especialista cualificada y capaz. En suma, como una experta habituada a cubrir las necesidades de las empresas de manera competente, siempre partiendo de la premisa de que una gestión eficaz de la información es sin duda sinónimo de éxito para cualquier negocio, no sólo porque generamos en ellas ahorros sustanciales, sino también importantes beneficios cuantificables.

Oskar Hernández Pérez. 2º Premio al Proyecto Universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de Información y Documentación

Provenía de otro sector cuando me incorporé al mercado laboral en Información y Documentación (estudié Trabajo Social como primera carrera) y eso sin duda me ayudó. Contaba con más de siete años de experiencia en el ámbito social, una buena parte de ellos gestionando proyectos y, claro que no es lo mismo coordinar un proyecto de inclusión social que poner en marcha un proyecto de uso intensivo de la información, pero después de hacer una cosa y otra, con los años entendí mejor la confianza que depositó en mí la primera empresa que me dio trabajo como documentalista: la gestión de proyectos es una competencia transversal, se puede aplicar a cualquier sector, sumergirse en el contexto en el que vayas a desarrollar esa competencia es sólo cuestión de tiempo. Esto que os cuento ocurrió en 2002 y hoy en día el mercado laboral ofrece menos posibilidades que entonces a quien acaba de salir de cualquier facultad. Pero soy optimista: la economía es cíclica y el período actual de crisis no durará eternamente, siguen surgiendo oportunidades en nuestro ámbito y, en mi opinión, nosotros como profesionales podemos ir incorporando paulatinamente a nuestro currículum ciertas competencias transversales, como la gestión de proyectos o los idiomas, que mejorarán nuestra empleabilidad.

Rubén Alcaraz Martínez. 3º Premio al Proyecto Universitario más innovador en el ámbito de la Gestión de Información y Documentación

En mi caso, la incorporación al mundo laboral (en nuestro ámbito), llegó durante el segundo curso de la diplomatura en Biblioteconomía y Documentación. Desde entonces, aunque he pasado por varios centros, no he dejado nunca de trabajar en bibliotecas o archivos.
Hace unos años, encontrar trabajo en nuestro ámbito era más fácil. Existía una mayor oferta pública para cubrir puestos en bibliotecas y archivos de la administración, y se repartían muchas más subvenciones para la realización de proyectos que permitían a las empresas incorporar nuevos trabajadores. Actualmente, el mercado laboral en nuestro ámbito está mucho más parado, en parte porque la oferta pública y las subvenciones se han reducido drásticamente. Como pasa en otros sectores, la mayoría de los que se incorporan al mercado laboral en estos momentos lo hacen en unas condiciones de precariedad respecto a los que se incorporaron años atrás. También los que venimos trabajando desde hace algunos años hemos visto como, en muchos casos con la excusa de la crisis, se ha aprovechado para recortar nuestros salarios, jornadas y derechos laborales. Unos ajustes que nunca llegan por igual a las partes más altas de los organigramas.
Respecto a la incorporación de los titulados al mercado laboral, uno de los principales problemas que observo es el desconocimiento de las empresas del perfil profesional del bibliotecario/documentalista. Para ellas, seguimos demasiado asociados a las bibliotecas o centros de documentación tradicionales y no nos ven como un perfil capaz de encargarse de la gestión de contenidos web, la arquitectura de la información de un portal, la analítica web, SEO, minería de datos, big data, vigilancia tecnológica… Esta percepción va en contra de nuestro interés de que la sociedad demande profesionales de la información y la documentación. Este es seguramente, el verdadero problema (y no precisamente un problema nuevo) al cual deberíamos dedicar mucha más atención.
Otro gran problema es el desconocimiento absoluto de una gran parte de las empresas de los nuevos perfiles profesionales. No es difícil ver como en una misma oferta se pide a un community manager que también sea experto en SEO, SEM, analítica web, experiencia de usuario y que además sepa crear y mantener una página web con Prestashop u otra plataforma de e-commerce. Una oferta como esta, salvando las distancias, equivaldría en el ámbito de la medicina a buscar a un traumatólogo experto también en pediatría, oftalmología y oncología.

Además, tenemos competencia. Del fenómeno de la información se ocupan muchas disciplinas y por tanto, existen otros profesionales con perfiles muy diversos que pueden reclamar estos puestos de trabajo como propios.

También he observado un cierto rechazo por parte de algunos compañeros de profesión hacia estos nuevos perfiles. Muchos creen que no son para ellos o que “no lo sabrán hacer” y, finalmente, no se atreven a enviar el currículum si el perfil demandado en la oferta no incorpora palabras como “bibliotecario” o “documentalista”. Debemos comprender que, como consecuencia del gran desconocimiento que existe en la sociedad tanto de nuestra profesión, como de estos nuevos perfiles profesionales, una gran parte de las ofertas de trabajo a las que podemos optar, hablarán de “Gestor de contenidos”, “Diseñador de experiencia de usuario”, “Data analyst”, etc., y no de documentalistas, aunque las tareas que realicen sean, en parte, las mismas que cualquier otro profesional de la información.

2. ¿Consideras que la formación universitaria se ha adaptado a la nueva demandas del sector que reclaman profesionales especializados en la gestión de la información con perfiles muy relacionados con las tecnologías y la información digital?

Elsa Rubio Molina:

Definitivamente se ha producido un gran avance desde los años noventa hasta hoy. En la actualidad, no se puede concebir la Documentación dándole la espalda al desarrollo tecnológico, a la inmediatez y ubicuidad de la comunicación on line, a las estrategias de posicionamiento, a las herramientas de análisis o a las múltiples plataformas interactivas. Poco a poco, la formación universitaria se aproxima más a la realidad digital, aunque sería deseable considerar una mayor inversión dentro de los planes académicos generales o grados con la misma profundidad con la que se hace en las especializaciones de los másteres.

Oskar Hernández Pérez:

Pienso que todos los planes de estudios de las facultades españolas que imparten el grado en Información y Documentación garantizan que el estudiante adquiera competencias tecnológicas avanzadas y domine los fundamentos de la información digital. He vivido dos años en Alemania, conocí a muchos colegas de profesión allí y os puedo asegurar que no tenemos nada que envidiarles en cuanto a formación. Otra cosa es lo que demande el sector, que quizás en algunos casos sea demasiado específico y a la vez también restrictivo: conocimiento de tal software de gestión de bibliotecas o dominio de tal programa de gestión documental como requisitos imprescindibles en el proceso de selección para un puesto de trabajo, por ejemplo, cuando en muchas ocasiones se trata de programas propietarios, a los que un recién graduado no puede acceder de ningún modo o quizás sólo en versión de prueba. Pero con respecto a la formación universitaria, no tengo ninguna duda de que la base es sólida y de que estamos entre los profesionales de la Información mejor formados de Europa.

Rubén Alcáraz Martínez:

Pienso que los antiguos estudios de Biblioteconomía y Documentación, ahora de Información y Documentación, nunca han sido ajenos a la tecnología. Si somos objetivos, nuestra profesión siempre ha ido incorporando las tecnologías de la información y la comunicación a medida que iban apareciendo. Todas estas novedades supusieron, como no podía ser de otra manera, la incorporación progresiva de nuevas competencias en los planes de estudio.
No obstante, sí es cierto que algunas competencias o disciplinas se han incorporado tarde a los planes de estudio de las carreras y másteres de nuestro ámbito. Un ejemplo paradigmático es el de la arquitectura de la información. Una disciplina que, a pesar de surgir dentro del ámbito de la información y la documentación, ha tardado demasiado en llegar a nuestras aulas. La incorporación tardía de esta disciplina, así como la de otras relacionadas con la gestión de la información en Internet, ha supuesto que profesionales de otros ámbitos se las apropiasen. En este sentido, quizá tampoco hayamos sido capaces de comunicar al mundo y, aquí no sólo culpo a las universidades, sino también a los colegios y asociaciones profesionales y a cada uno de nosotros (que hemos publicado poco y tarde en relación a estas disciplinas), que nuestro perfil podía ofrecer mucho en este terreno.
He citado el caso de la arquitectura de la información (como podría haber hablado de otras disciplinas relacionadas con el diseño web o la experiencia de usuario) y no determinados conocimientos específicos en un software documental u otro. Esto no es casual, pues pienso que la prioridad está en incorporar definitivamente todas estas disciplinas surgidas a finales de los 90 con la llegada de Internet, y no tanto en formar a expertos en el uso de programas específicos como Alfresco, Documentum, WordPress, DSpace…, que deben ser sólo ejemplos con los que trabajar el contenido teórico de las asignaturas que realmente deben formar parte de los planes de estudio. El verdadero valor está en seguir siendo expertos en la descripción, organización, recuperación y reutilización de la información. Evidentemente, la evolución de la tecnología impone dejar de pensar en fichas en papel (y también en bases de datos tradicionales) y comenzar a pensar en tecnologías como XML, JSON, RDF, SPARQL, SQL, HTML… que, estas sí, deben formar parte de nuestros planes de estudio. No somos, ni seremos, informáticos (al menos no la gran mayoría), pero sí urge incorporar algunos conocimientos de estos estudios, sin desdibujar nuestro perfil.

3. ¿Crees que bibliotecarios y documentalistas han sabido adaptarse al nuevo mercado de trabajo que requiere más este tipo de perfiles que otros más tradicionales?

Elsa Rubio Molina:

Considero que los profesionales de la Información vivimos nuestro oficio como una vocación. Aquellos a los que la diplomática o la ciencia de la archivística les ha inspirado se han reciclado y aproximado a las nuevas herramientas siendo elementos imprescindibles para esta sociedad, capaces de trabajar tanto un archivo histórico como uno de gestión. Ocurre igual para un profesional apasionado por la ciencia de la biblioteconomía, constituye un elemento fundamental para la salud de la sociedad y es capaz de gestionar tanto una biblioteca con las herramientas tradicionales como con las nuevas tecnologías.
Un especialista de la Documentación y Gestión de Información es un individuo con habilidades estratégicas transversales suficientes como para aplicarlas en todos los ámbitos empresariales, archivos y bibliotecas.
Los profesionales de la Información nos hemos adaptado siempre a los diferentes formatos, herramientas, políticas y necesidades de los usuarios a lo largo de la historia: desde el papiro a la era digital, pasando por el pergamino y la enorme revolución que supuso la imprenta. Ésta era no es distinta, siempre hemos desempeñado nuestro trabajo con gran devoción y garantía porque nuestro objetivo siempre se centrará en satisfacer demandas de información, independientemente de la época, las políticas de gestión o las herramientas empleadas.

Oskar Hernández Pérez:

Cuando fuera de nuestro ámbito hablo con colegas de otras profesiones sobre este tema de la capacidad de adaptación al cambio, siempre pongo el mismo ejemplo cercano de una compañera bibliotecaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde trabajo, que tiene más de 60 años y que ha sido capaz de adaptarse durante su vida laboral desde el catálogo en fichas, pasando por la informatización y automatización de los catálogos en los años 90 y la implementación de los primeros catálogos colectivos, hasta la explosión de la información digital en la primera década de este siglo. En poco más de 20 años el salto ha sido brutal y cuando pienso en profesionales de la información como ella, opino que definitivamente sí: nuestro colectivo es uno de los que mejor ha sabido, sabe y creo que sabrá adaptarse a los cambios que vendrán en las relaciones de la sociedad con la información.

Rubén Alcáraz Martínez:

Durante mis años en la facultad, fueron varios los profesores que insistieron en la necesidad de la formación continuada. En este sentido, los titulados que han seguido a pies juntillas esta recomendación después de finalizar sus estudios, por ejemplo, realizando un máster o postgrado, o incluso han seguido formándose por su cuenta a través de cursos, seminarios, etc., se han adaptado mejor al nuevo mercado y han tenido menos problemas para incorporarse a estos nuevos puestos de trabajo.

4. ¿Cuál es tu visión de la profesión en un futuro próximo?

Elsa Rubio Molina:

Big Data. Debemos tener en cuenta cómo es el nuevo formato de la información, cuáles son sus canales, cómo podemos almacenarla, cribarla, definirla, recuperarla, distribuirla. Este reto está por alcanzarse: los profesionales de la información tenemos mucho que aportar a todas estas nuevas técnicas y herramientas que se están desarrollando; a esta nueva concepción de la realidad informativa. Actualmente estas implementaciones suponen fuertes inversiones económicas, por lo tanto, son pocos, dentro de los mercados, los que verdaderamente trabajan en el control de la información. Nuestro reto es participar en la definición de políticas de información, así como en los procesos de gestación, desarrollo y gestión para facilitar el acceso en tiempo real a los datos, de una manera transparente y en beneficio de todos.

Oskar Hernández Pérez:

La profesión tiene la función social de dar respuesta a las necesidades que tiene la sociedad de que existan unos profesionales especializados en Información y Documentación. En algunos casos esas necesidades han sido básicamente las mismas desde hace miles de años y creo que no cambiarán en un futuro, ni próximo ni lejano: no me imagino que de aquí a 100 años la sociedad convenga que la Biblioteca Nacional tenga que dejar de existir, o que los centros de documentación especializados pierdan su razón de ser. En otros casos, desde la profesión se ha impulsado que la sociedad nos reconozca como interlocutores válidos para satisfacer necesidades que inicialmente no se nos atribuían: podemos tener un lugar en asuntos como el Big Data, de la misma manera que lo tuvimos con la expansión de la Web 2.0. Para mí la profesión es actualmente un mosaico que da respuesta a muchas y variadas necesidades, que también promueve cambios en la sociedad y en el que conviven intereses diversos: en un futuro quisiera seguir viendo este “diálogo”.

Rubén Alcáraz Martínez:

Esta es una pregunta difícil de responder y no me atrevo a predecir el futuro. Tampoco quisiera ser demasiado pesimista, pero la falta de visibilidad de los estudios entre los estudiantes de bachillerato y de la profesión en la sociedad, seguirá provocando un descenso en las matriculaciones de los Grados de Información y Documentación si no se actúa de inmediato, y esto va en contra del desarrollo de la profesión. Creo que nuestro mayor reto para los próximos años es el de posicionar los estudios en información y documentación y a nuestra profesión en el lugar que les corresponde. Si no lo conseguimos, los problemas actuales derivados de este desconocimiento, seguirán creciendo.

5. Centrándonos en el desarrollo de proyectos como el que has elaborado y te ha llevado a la ganar el I Premio al Proyecto Universitario más Innovador en el ámbito de la Gestión de la Información y la Documentación, ¿cuáles son las principales dificultades que has encontrado en su elaboración y en su posible comercialización?

Elsa Rubio Molina:

Considero que la principal dificultad a la hora de elaborar un proyecto universitario está en decidir bien el objeto del estudio. Una vez identificado éste, investigar sencillamente depende de una misma, y de sus habilidades y capacidades para alcanzar las metas planteadas. No dispongo de la experiencia suficiente como para aseverar taxativamente sobre la idoneidad de un Modelo de Negocio frente a otro a la hora de comercializarse. Sin embargo, sospecho que tiene mucho que ver con lo que anteriormente mencionábamos: si se desea alcanzar el éxito es importante saber adaptarse, ser consciente de las dificultades y riesgos, también de las oportunidades que se esbozan y tratar de ser flexibles en los planteamientos.

Oskar Hernández Pérez:

Mi proyecto era de orientación investigadora y tuve mayores dificultades durante la primera fase, cuando partiendo “de la nada” tenía ante mí el reto de diseñar un proyecto de investigación. Fue mi primera experiencia seria en investigación y concretar una idea inicial vaga, aunarla con mis intereses personales para mantener la necesaria motivación, empezar a darle forma con la redacción de las preguntas de investigación, delimitar los objetivos, empezar a buscar la fundamentación teórica… todo lo que ocurrió en esta primera fase fue lo que recuerdo como más arduo del proceso. Respecto a la segunda parte de la pregunta, la verdad es que no he intentado comercializarlo pero tiene unas cuantas aplicaciones prácticas que ayudarían a mejorar el rendimiento de los equipos de trabajo.

Rubén Alcáraz Martínez:

En mi proyecto final de máster es posible diferenciar dos grandes apartados. Una primera parte en la que se analiza un problema y se plantean una serie de soluciones técnicas en vistas a resolverlo. Y una segunda parte en la que se desarrolla una aplicación según los requerimientos descritos anteriormente. La primera parte es para la que forma el Máster en Gestión de Contenidos Digitales de la Universidad de Barcelona/Universidad Pompeu Fabra. La segunda parte requiere de conocimientos en programación, estándares web y en el uso de la API de Google Maps. Esta segunda parte es la que más me costó, pues aunque siempre he orientado mi perfil hacia el ámbito de las TIC, tuve que dedicar prácticamente un curso a empezar a aprender programación. Por lo que respecta a su comercialización, no la he llegado a plantear.

6. ¿Cuáles consideras que son las claves para elaborar un proyecto de éxito en este sector?

Elsa Rubio Molina:

Nunca he creído en las fórmulas mágicas o que existan claves para el éxito. Así como protagonista de El Viejo y el Mar, de Hemingway, tampoco podía intuir cuáles serían los derroteros por los que le llevaría a transitar el tratar de materializar su obsesión. Quizás se trate más bien de una actitud. Una manera de vivir. Tal vez sea sólo cuestión de no dispersarse, no ir a la deriva, no cejar, no venirse abajo, no abandonar. Que la motivación nos permita adaptarnos, amoldarnos, pero no cambiar el rumbo. Quizás el éxito radique en que nuestras formas de ser y de actuar confluyan y no diverjan, de modo que sepamos aprovechar la experiencia, aprender y madurar junto con ella.

Oskar Hernández Pérez:

Para innovar en cualquier sector creo que se requiere una cierta curiosidad: es importante estar al día sobre las cosas que pasan en tu ámbito, pero sobre todo tener interés por conocer, tanto a nivel conceptual (“qué se cuece” en las universidades y en los centros de investigación), como a un nivel más concreto (saber qué hace tu competencia, saber qué hacen los que no son competencia, saber qué se hace en otros países). Creo que la curiosidad es un factor clave: te mantiene despierto, te hace pensar, te hace relacionar una cosa con la otra, y de todo ello surgen ideas en las que quizás otros no habían reparado antes.

Rubén Alcáraz Martínez:

Creo que una de las claves es buscar soluciones a problemas concretos. Actualmente, la tecnología avanza tan rápido, que llega a nosotros antes de estandarizarse. En el caso de la accesibilidad digital, disciplina en la que se enmarcaba mi trabajo final de máster, esto supone siempre problemas de accesibilidad que deben ser corregidos en vistas a ofrecer productos accesibles. La accesibilidad digital es una disciplina por descubrir y un ámbito en el que todavía queda mucho por hacer. Por otro lado y, aunque pueda parecer un tópico, sin esfuerzo, dedicación y perseverancia no es posible alcanzar ningún objetivo.

7. ¿Cuál consideras que debe ser el papel del mundo universitario así como de las asociaciones profesionales a la hora de facilitar el camino a personas que como tú deciden emprender un proyecto en sector?

Elsa Rubio Molina:

Aparte de la orientación jurídica, y de invertir económicamente en proyectos potencialmente exitosos dentro del sector, deberían ser un vínculo entre los distintos emprendedores, para que ellos mismos puedan nutrirse de otras experiencias, así como ser el enlace con empresas y empresarios que deseen participar económicamente en estos proyectos. Hacer de nexo entre la vida académica y la realidad empresarial, ser un referente para aquellas organizaciones que deseen externalizar o innovar con proyectos de este tipo; premiar con un sello de distinción y reconocimiento público a aquellos proyectos que más repercutan en los beneficios de la sociedad. En definitiva -aunque quizás sea un sueño-: facilitar y facilitar.

Oskar Hernández Pérez:

Sin duda, iniciativas como las de SEDIC con la convocatoria de este premio ayudan, y mucho. Las universidades y las organizaciones empresariales llevan ya años creando sinergias y considero que eso es también un factor facilitador. Una de las acciones subvencionables por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea es la realización de doctorados industriales europeos y uno de los requisitos es precisamente que uno de los socios sea una empresa. Es importante creer en el proyecto, empezando por uno mismo: a partir de aquí, creo que hay vías, siempre se pueden encontrar vías para todo en esta vida.

Rubén Alcáraz Martínez:

Dentro del mundo universitario se están empezando a ver iniciativas como la asociación de emprendedores Start UC3M de la Carlos III, el Centro de Iniciativas Emprendedoras de la Universidad Autónoma de Madrid o el Club d’Emprenedors dentro del Alumni de la Universidad de Barcelona, entre otros. En todos estos casos se ofrecen diferentes servicios de apoyo para algunas de las fases del proceso de creación de una empresa, especialmente para las iniciales. Esto está bien, pero lo realmente interesante sería que en nuestro territorio se adoptasen modelos como los de Silicon Valley, en los que existe una gran transferencia de tecnología entre universidad y empresa a través de relaciones muy estrechas entre estos dos actores.
Todo empresa recién nacida es frágil por naturaleza, depende de financiación, de los cambios del mercado y de una infraestructura. Las empresas que nacen en lugares como Silicon Valley en los que la infraestructura ya existe tienen muchas más posibilidades de prosperar.Además, este modelo también fomenta el crecimiento económico de la región con la creación y crecimiento de empresas satélite, de servicios y abriendo la puerta a otros empleados. Por ejemplo, se estima que cualquier empresa de tecnología genera 4 nuevos puestos de trabajo de administrativos y trabajadores manuales cualificados por cada ingeniero o ejecutivo. También se estima que cada ingeniero o ejecutivo suele crear unos 12 empleos adicionales en empresas de servicios. Evidentemente, la adopción de este modelo no sólo depende de las universidades, sino de la voluntad política del gobierno.
Por lo que respecta a los colegios y asociaciones profesionales, desgraciadamente no disponen de mecanismos que permitan a sus asociados emprender proyectos en el sector, más allá de algún servicio de asesoría u orientación laboral. Como en el caso de las universidades, también les queda mucho camino que recorrer.

Mecenable, plataforma de financiación social de proyectos culturales

La publicación semestral editada por SEDIC abre su último número con MECENABLE, la plataforma social para la financiación de proyectos culturales, ya sean del ámbito público o privado. Sus creadores, Belén Benito, Ana Doñate, Eva Marín, Julián Marquina y Ana Ordás -profesionales todos ellos ligados a la biblioteconomía y la documentación, los medios sociales, la educación y la cultura- suscriben la sección Con firma de este número. MECENABLE permite a las entidades culturales conseguir fondos para desarrollar nuevos proyectos que de otro modo no serían posibles por falta de medios.

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Mecenable es una plataforma de financiación social que ofrece a instituciones culturales públicas o privadas una alternativa para que puedan conseguir fondos que les permitan desarrollar nuevos proyectos que no serían posibles por falta de medios.

La plataforma la hemos desarrollado un grupo de profesionales ligados a la biblioteconomía y la documentación relacionados con los medios sociales, la educación y la cultura.

Para ello hemos constituido una asociación sin ánimo de lucro cuyo primer objetivo ha sido el lanzamiento de Mecenable. Que se produjo el pasado 12 de noviembre de 2014.

Actualmente la web está plenamente operativa para la recepción y publicación de proyectos.

En este momento estamos en contacto con centros educativos, editoriales independientes y algunos ayuntamientos, pero todavía no hemos lanzado ninguna campaña de financiación real.

La mayor dificultad con la que nos estamos encontrando para captar ideas, es el desconocimiento o miedo, por parte de las organizaciones, de los mecanismos para incorporar financiación por esta vía.

Otro de nuestros principales inconvenientes es la falta de una legislación clara al respecto.

No obstante, la reciente entrada en vigor de algunas normas autonómicas nos hacen ser optimistas al respecto y creemos que pronto contaremos con una mejor regulación a nivel estatal. Lo que sin duda animará a los profesionales del sector a explorar esta nueva vía para conseguir recursos.

Como todos sabemos, la crisis económica ha afectado a los presupuestos asignados por las administraciones públicas e instituciones privadas a sus archivos, bibliotecas, museos y otros centros culturales. De ahí la necesidad de contar con alternativas de financiación para que estas organizaciones puedan ampliar sus servicios con nuevas propuestas.

Una de esas alternativas es la financiación social o crowdfunding [5] por la que nosotros apostamos. Ya que además de proporcionar recursos, proporciona nuevos canales de relación entre las organizaciones y la sociedad.

Si tienes una idea o proyecto cultural que precise financiación, Mecenable es tu punto de partida.

Escríbenos a info@mecenable.es o envíanos tu idea desde el formulario que encontrarás en nuestra web.

Si necesitas ayuda para lanzar tu campaña, en nuestro blog tienes las claves de cómo hacerlo.

Si te quedan algunas dudas puedes consultar nuestras preguntas frecuentes.

Estamos a tu disposición para intentar hacer realidad tus proyectos ¿Te animas?

Equipo Mecenable
Belén Benito, Ana Doñate, Pablo García, Eva Marín, Julián Marquina y Ana Ordás
Porque creemos en la cultura
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