16 de Noviembre de 2011

No es malo vivir en las nubes…

El cloud computing.

El incremento de información y los avances de las tecnologías han generado que cada vez más servicios (software y equipamiento) se obtengan o ejecuten a través de Internet. La instalación física de aparatos y programas informáticos en una institución, oficina o en un domicilio particular se ha reducido en aras del acceso al producto mediante una conexión a Internet, a través de una virtualización de la acción.

Thinking_cloud

A finales de octubre se celebró en León la quinta edición de ENISE. Este año la cita tuvo como lema “Hacia una sociedad conectada más confiable”, con el objeto de abarcar tres cuestiones que son de interés fundamental en estos momentos: la protección de las infraestructuras críticas, el Cloud Computing y la seguridad de los dispositivos móviles, bajo la estructura habitual de sesiones plenarias y talleres tecnológicos. En total asistieron 648 profesionales del sector.
Durante toda la sesión plenaria se concretaron objetivos que deben ser seguidos tanto por empresas, como por las Administraciones, como por los prosumidores.

Desde ENISE se animó para que las empresas e instituciones incrementen el uso del cloud para optimizar resultados, tanto la relación interna y externa, la prospectiva, la eficiencia, etc. Ya que, no van a tener tecnología para desarrollar su negocio en un futuro próximo. Pero para que se produzca la transformación deben solventarse necesidades y marcarse unas bases; tanto a nivel regulatorio, aspectos estructurales, económicos, técnicos como la estandarización, usabilidad y escalabilidad, como a nivel de actuaciones e incluso procedimientos rutinarios.

El cloud no es el futuro, es el presente, está siendo usado y disfrutado a diario por todos los internautas a pie de calle, mediante el acceso al correo electrónico, redes sociales, etc., como las grandes corporaciones.
Otro punto debatido giró en torno a las variantes del cloud: privado, público e hibrido y cual debe ser la elección más efectiva para una organización. En su estudio sobre las predicciones cloud para 2011 en el mercado europeo (IDC European Cloud Predictions 2011), la consultora IDC indica que los modelos de cloud híbrida, se convertirán en la norma durante estos primeros años de adopción.

Pero el tema del día y eje central de la mayoría de los ponentes fue la seguridad, la privacidad y confidencialidad del cloud. La confianza que deposita la nube, tanto para la gestión diaria de la organización como para los internautas debe afianzarse. La “susceptibilidad” que genera el nuevo estado es normal, pero hay que comprender que existen similitudes entre el método tradicional y el cloud:

- Tradicionalmente los datos o información se situaban en un cluster, en un data center físicamente visible. Ahora, los servidores están en otra parte, pero existen. A los cuales es posible acceder desde cualquier parte conectado a la red.
- “Si mi proveedor se cae me quedo sin servicio”. Es una de las preguntas más comunes. Las caídas no son por el cloud, son debidas a caídas de la electricidad, por el data switching.
- Los cortafuegos son necesarios, como en los métodos tradicionales.
- Pero, ¿Qué hay de nuevo? Claridad de servicios, reducción de costes, las caídas son menores que los servicios tradicionales, la gestión de la capacidad ha cambiado de forma drástica (al instante, si necesitas cualquier modificación lo generas desde tu propio aparato, sin llamadas telefónicas como en el caso tradicional). Los recursos de computación son infinitos, las aplicaciones son a la carta, reducción del tamaño de los archivos, etc.

Las ideas más clarificadoras de ENISE fueron que los sistemas tradicionales de seguridad se deben adaptar a la sociedad de la información. Las soluciones a la seguridad deben ser creativas, fáciles de usar y que ayuden al cliente.

Juan José Prieto Gutiérrez
Miembro del Grupo Web 2.0 de SEDIC

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20 de Enero de 2009

Tenerlo todo en la nube

Extraido de IWETEL

Aunque muchos ya usábamos el concepto desde hace años con Gmail, Flickr, YouTube, Slideshare…, desde hace unos pocos meses ese concepto tiene un nombre que se ha puesto de moda: la nube.
Se basa en la disponibilidad de servidores remotos que permiten que almacenemos en ellos nuestros materiales: documentos de texto, powerpoints, fotos, vídeos…
Se puede decir, por ejemplo, que una determinada colección de fotos reside en “la nube de datos” de Flicker.

Este verano pasado Michael Stephens escribió el post ¿Cómo pueden las bibliotecas usar la nube?, donde decía:

“Estoy fascinado la idea de que algún día todos mis datos se almacenen en la nube, ya sea en el ámbito de Apple, Amazon o algún nuevo servicio. ¿Podré acceder a mis datos fácilmente desde cualquier PC, Mac, teléfono, etc.? Y escuchar toda mi música desde cualquier lugar donde tenga una conexión wifi o un teléfono, la cadena de casa, desde mi coche, etc.?”.

¿Qué significa esto para las bibliotecas?

Como la gente cada vez almacena más datos en la nube, los bibliotecarios harían bien de dedicar un rato a meditar lo que esto significa para los servicios y el acceso. A medida que las películas y la música se descarga del gran jukebox del cielo, ¿qué ocurre con los audiovisuales de la biblioteca? Mientras los documentos y los datos van encontrando su camino hacia el éter, ¿cómo podremos nosotros proporcionar los medios para su uso?

Algunas consecuencias:
-Hay que asumir que los dispositivos convergentes están en todas partes.
-Hay que permitir el acceso sin trabas a la nube.
-Entender que la nube puede ser también un valioso recurso de información.
-Utilizar la nube para ahorrar tiempo y dinero.

Esto último es muy importante. ¿Por qué no utilizar Google Docs con nuestros usuarios en vez de que tengan que pagar por caras suites de software hinchado? ¿Por qué no mostrar a nuestros usuarios la manera de guardar sus recursos en la nube para que puedan acceder a ellos desde cualquier lugar?

Jason Griffey lo resumió así en Library Journal “Lo más extraño“ (Stranger than we know):

“Este nuevo mundo representará un cambio radical para las bibliotecas. Los edificios de las bibliotecas permanecerán, pues todavía tenemos muchos materiales que vale la pena cuidar. Pero los edificios continuarán más plenamente en su actual doble naturaleza: almacén y lugar de reunión, mientras que nuestros servicios y nuestro contenido van a vivir en la nube. La idea de que uno debe ir a un lugar físico para obtener los servicios se erosionará lentamente. La información que queremos compartir y los servicios que tratamos de ofrecer tendrán que ser lo suficientemente fluidos para estar disponibles en muchos formatos”.

Que todos nuestros datos residan en la nube puede dar miedo: ¿y si todos los servidores estallan? ¿Qué sucede si Google Docs falla? Pero creo que las posibilidades positivas superan a las negativas.

¿Qué significa esto para la formación bibliotecaria?
Los educadores deben incorporar el uso de la nube en los cursos. Ejercicios sobre minería en nubes de datos para hallar respuestas en los servicios de referencia. Imperativo: cursos de navegación y de gestión de contenidos alquilados o comprados, almacenados en otros lugares, así como aprender a llegar a los usuarios allí donde se encuentren.

Enlaces de interés:

-El futuro del desktop
http://www.readwriteweb.com/archives/future_of_the_desktop.php

-Escritorio versus Computación en la nube
http://stainedglasswaterfall.blogspot.com/2008/08/desktop-vs-cloud-computing-and.html

-¿Está mi cabeza (y mi vida) en las nubes?
http://weblogg-ed.com/2008/is-my-head-and-my-life-in-the-clouds/

-Colaboración en la nube, SlideShare, de Robin Hastings
http://www.slideshare.net/webgoddess/collaborating-in-the-cloud

Tomàs Baiget
http://elprofesionaldelainformacion.com

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