15 de Septiembre de 2006

Redescubrimiento: el valor de la novedad, el interés de lo perdido; ejemplares únicos y antiguos se exponen hasta finales de octubre en la Biblioteca Histórica de la UCM

El concepto de redescubrimiento, lingüísticamente, no admite otra acepción; del verbo “redescubrir” significa “volver a sentir interés por algo o alguien que se había olvidado”. Sin embargo, nuestra gramática identifica el prefijo “re” como “repetición”, “movimiento hacia atrás”, denota “intensificación”, refuerza el valor. Así, “redescubrimiento” nos indica la reiteración de un descubrimiento, que ya hubo acontecido, y que se repite con intensidad.

Esa misma intensidad de haber redescubierto sentiría León de Rosny cuando en 1880 oyera que andaba por España lo que podía ser un nuevo códice maya (este fundador de la Sociedad de Etnografía de Francia ya había rescatado del basurero de la Biblioteca Imperial de París en 1859 otro códice maya, de los tres que se conservan). Sin embargo, resultó ser una parte del que ya se conocía como Troano.

Sucede también con los numerosos libros –más de una centena- que actualmente presenta la Universidad Complutense de Madrid en la exposición Historia del Conocimiento Matemático: libros antiguos de la Biblioteca Complutense, que permanecerá hasta el 27 de octubre. Entre las obras que se pueden redescubrir figura el único ejemplar conocido en nuestro país de la primera edición de los descubrimientos –estos sí podían serlo- de Isaac Newton.

También, ahora que Plutón ha sido relegado y se altera nuestra concepción del sistema, podemos admirar en esta muestra ejemplares excepcionales de Kepler o Galileo, instauradores del modelo heliocéntrico.

Ininterrumpidamente, salen a la luz brillantes hallazgos, que no son más que redescubrimientos. Es así que la noticia del redescubrimiento de la tumba de Cleopatra por el doctor Zahi Hawas ciega de misterio e inquietud a los egiptómanos. Una tumba que nunca tuvo por secreto sepulcral su ubicación, pero que cayó en el olvido. Lástima que el lecho mortal se halle sumergido 35 metros bajo el nivel del agua; de existir documentos, no se encontrarán en condiciones de calmar el interés renovado.

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