12 de Noviembre de 2009

El mayor espacio de lectura es la calle

Juan José Prieto Gutiérrez

A día de hoy el mayor espacio de lectura es la calle. Sólo hace falta asomarse a cualquier vagón de metro para darnos cuenta que cada vez son más los viajeros que en sus desplazamientos ocupan el tiempo con un libro. ¿Qué ventajas tendrían todos estos afanados lectores si convertimos las calles y espacios públicos en un club de libros? Como ha indicado Beatriz Celaya a esta iniciativa se le conoce con el nombre de bookcrossing (BC), que traducido al castellano es intercambiar libros de forma gratuita, desinteresada y anónima.

El intercambio de libros es práctica común desde hace años, por ejemplo en muchos hostelling, youth hostel, guesthouse, etc. de medio planeta se disfruta de bibliotecas y rinconcitos donde es posible depositar libros y otros documentos orientados al intercambio. En muchos barrios europeos hay asociaciones que mantienen listados con libros que rotan entre el grupo.

Gracias a BC disponemos de “Official Book-Crossing Zones”, prácticamente en todas las ciudades, para depositar y recoger libros y convenciones donde se arguyen variedad de criterios.

Compartir está de moda, en tiempos de “dificultades” hasta Ikea se suma al tren de compartir, organizando intercambio de muebles. En la red, los plugin “sharethis” cada vez tienen más presencia. El trueque es una manera de crear comunidad e identidad grupal entre individuos, ya que logra unir personas con necesidades similares que no se hubieran conocido de otro modo.

Otra iniciativa con ciertas similitudes a BC es BookMooch, definida por su creador como una “comunidad para intercambiar los libros usados”.

Juan José Prieto Gutiérrez

Tema del mes de noviembre de 2009: Bookcrossing

documenéame documenéame

Etiquetas:

10 de Noviembre de 2009

La clave es compartir

Pilar Auserón
Documentalista de Antena 3 Televisión

A todos los amantes de los libros nos gusta leerlos, olisquearlos, tenerlos en nuestras manos, sentir su peso y rozar sus páginas con las yemas de los dedos. Nos encanta incluso quitarles el polvo y ordenarlos escrupulosamente. Y es que los bibliófilos tenemos mucho de coleccionistas.

La filosofía del bookcrossing requiere que cambiemos el chip. El planteamiento parece sencillo: coger uno de nuestros amados libros y liberarlo into the wild. Si elegimos esta fórmula —la más arriesgada, pero tremendamente emocionante —es más que probable que no volvamos a saber de él. Puede parecer doloroso desprenderse de un objeto tan venerado, pero lo principal es que los libros salgan a la calle y que circulen de mano en mano. De nada sirve que permanezcan olvidados —muertos, diría yo— en una estantería. Además siempre cabe la posibilidad de adquirir dos ejemplares, uno para tu biblioteca y otro para liberarlo generosamente.

Confieso que me haría mucha ilusión encontrar una pila de libros sobre un banco del Parque del Retiro o en el león de WAM1. Es más que probable que pensase en llevármelos todos a casa aunque no pudiera abarcarlos con los brazos. Pero si queremos contribuir a crear una biblioteca global, no se trata de dar rienda suelta a ningún síndrome de acumulación compulsiva, sino de compartir.

Por eso, sería deseable que disminuyera el número de los que pretenden completar sus colecciones a costa de la generosidad de los bookcrossers. Ser un becero implica el compromiso de fomentar la lectura mediante esta iniciativa cultural sin ánimo de lucro y solidaria.

Aunque el mayor acto de generosidad es dar algo que uno ama, también habrá quien aproveche para deshacerse de aquellos libros que nunca terminó o que nunca tuvo intención de leer. Sea por el motivo que sea, saquemos nuestros libros a pasear.

¿Os animáis a convertir el mundo en una biblioteca?

Pilar Auserón
Documentalista de Antena 3 Televisión

1. El “león de Wam” es todo un icono del bookcrossing. Es uno de los cuatro leones de bronce que custodian la base de la estatua ecuestre de Felipe IV en la Plaza de Oriente. Este punto de liberación lleva el nombre de un conocido bookcrosser.

Tema del mes de noviembre de 2009: Bookcrossing

documenéame documenéame

Etiquetas: ,

4 de Noviembre de 2009

La esclavitud de los libros

Beatriz Celaya

A lo largo de los años, entre lectores, una de las máximas aprendidas a la hora de prestar libros es decir: “con V de vuelta”. Palabras que felizmente hemos incorporado a nuestra conducta convirtiéndonos, si apenas notarlo, en maniacos coleccionistas de libros. Pero hete aquí que el tiempo sigue transcurriendo y nos pone delante de nuestros ojos nuevas ideas, como la de Libros Libres o Bookcrossing; una iniciativa que surge en el año 2001 en Estados Unidos y que consiste en dejar libros en lugares públicos para que los recojan otros lectores que después harán lo mismo.

De entrada puede parecer un absurdo: ¿Liberad los libros? ¿Sacad los libros de las librerías, de las bibliotecas personales y públicas, y soltadlos en la calle? ¿Leedlos y volvedlos a dejar en cualquier esquina? Este es en líneas generales su axioma, chocante, sin duda. En el País Vasco, por ejemplo, nunca se había realizado una iniciativa como esta y ha sido la ciudad de Bilbao, de la mano de la Asociación de Bilbaocentro, quien ha decidido soltar por sus calles más de 4.500 libros, con 50 títulos distintos y 6.000 pegatinas y marca páginas que les acompañan en esta liberación.

Ahora, en sus más de 500 establecimientos asociados entre bares, restaurantes, tiendas y librerías puedes encontrar Libros Libres. También, se han visto estos ejemplares por los bancos de los parques. Y los transeúntes, acostumbrados como estamos a pagar por todo y a saber que nadie regala nada, cuando los vemos ni nos atrevemos a cogerlos pensando que otra persona lo habrá olvidado y en breve volverá a por él. Pero lo insólito comienza cuando en el banco siguiente hay otros dos libros más y, también la estatua al famoso compositor tiene en su regazo otro libro abandonado. Hay que acercarse y fijarse en la pegatina que a todos ellos les une y que dice: libros libres, comparte lectura.

Iniciativas como estas hacen recapacitar sobre si no habremos tenido durante demasiado tiempo a nuestros libros esclavizados, obligados a estar en pie sobre nuestras estanterías, e incluso te hacen sentir un poco mezquina por haber pronunciado tantas y tantas veces eso de: “con V de vuelta”.

Eso sí, nunca es tarde para recapacitar, así que: seáis bienvenidos Libros Libres, andad a vuestras anchas y convertid esta ciudad, en una biblioteca global.

Beatriz Celaya

Tema del mes de noviembre de 2009: Bookcrossing

documenéame documenéame

Etiquetas: ,