tULEctura

Hace un par de años, me llamó la atención una iniciativa que se estaba llevando a cabo en la Universidad de León: un club de lectura potenciado desde esta universidad pero abierto a toda la sociedad. Luego, me enteré de que la impulsora y coordinadora del proyecto, Ana María Rodríguez Otero, técnico de la Biblioteca General San Isidoro, era una persona a la que yo conocía, a través de amistades comunes. Hablé con ella para pedirle información sobre el tema. Recordando aquella conversación, me planteé hacerle una entrevista para publicarla en el blog de SEDIC y compartir esta interesante iniciativa.

La dirección del blog en el cual se refleja toda la actividad del club es tULEctura.

lectura¿Qué es tULEctura?

Es el espacio de la Universidad de León, alojado en el portal de la Biblioteca, dedicado a la lectura. En él se da cuenta de todas las actividades que llevamos a cabo para el fomento de la habilidad lectora y supone a la vez un punto de encuentro y participación para todos los seguidores.

¿Por qué ese nombre?

Es un juego: el término está compuesto por la palabra «lectura», el acrónimo de la Universidad de León y el posesivo «tu» como indicativo de implicación directa y cercana con el acto lector.

¿Cuándo  y cómo se fundó el club de lectura?

En noviembre de 2012 la Universidad de León firmó un convenio de adscripción a la Red Internacional de Universidades Lectoras (RIUL). La biblioteca impulsó y lideró desde el primer momento las propuestas de la RIUL. Asumimos como propios los objetivos de la red y comenzamos nuestras actividades en el curso 2013-2014.

Los clubes de lectura tienen un amplio arraigo en las bibliotecas públicas, no así en las universitarias.

Es cierto, tal vez no se consideraban necesarios, puesto que en el nivel de estudios superior se daba por supuesta una comprensión lectora elaborada (crítica y valorativa). Pero la realidad es que hace tiempo que se vienen detectado graves deficiencias en  esta competencia que es básica como herramienta transversal de formación. Plantear un club de lectura en la universidad, guiado por expertos,  ofrece la posibilidad de ir aprendiendo a profundizar en la lectura de un texto tanto como el lector desee.

¿Cómo se estructura el club de lectura de la ULE?

El club de lectura de la Universidad de León tiene el reconocimiento de Curso de Extensión Universitaria y está codirigido por el Departamento de Filología Hispánica y la Biblioteca. El programa consta de cuatro lecturas, cada una de las cuales se aborda en tres encuentros: guía a la lectura, impartida por un experto en el autor o la obra propuesta, coloquio de los socios y, finalmente, visita del autor.

¿Puedes citar alguno de los autores que os han visitado?

Tenemos la satisfacción de haber contado con las visitas de autores de tanta calidad como José Corredor-Matheos, Alberto Chimal, Juan Pedro Aparicio, Marta Sanz o Fernando Iwasaki, por nombrar solo a algunos de ellos. Los encuentros entre escritores y socios-lectores son particularmente gratificantes para ambas partes.

¿Habéis sido los pioneros en la universidad española en la creación de este tipo de clubes?

Desde luego no en los objetivos que perseguimos, pero tal vez sí en la manera de abordarlos: de forma abierta, gratuita y plenamente colaborativa dentro y fuera de la institución; proponemos todo tipo de textos, no solo literarios;  utilizamos además el soporte y  los recursos tecnológicos de la  ULE para difundir el contenido de nuestros encuentros, por lo que cualquier persona desde cualquier parte del mundo  puede acceder y aportar  sus comentarios como un contertulio más. Un buen ejemplo de esto es la dinámica de participación del club de lectura «Leemos Juntos» que llevamos a cabo con el servicio provincial de bibliobuses de la Diputación de León: el conocimiento que se genera en el propio acto de encuentro con el autor, además de emitirse en streaming, se graba, se edita y se aloja en el repositorio digital acceso abierto de la ULE, BULERIA.

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¿Organizáis actividades también fuera de la universidad?

Nuestras acciones responden a los objetivos de promoción y fomento de la lectura y la escritura en la Universidad, tal y como nos comprometimos al formar parte de la RIUL. Pero además colaboramos solidariamente con el compromiso de responsabilidad social de la ULE abriendo nuestra programación de forma gratuita a cualquier persona interesada en la lectura y la escritura.  Pretendemos conectar a la comunidad universitaria con la sociedad a la que pertenece y en la que está incluida. Por ello nos implicamos con otras instituciones en actividades conjuntas y abrimos también la colaboración al patrocinio de los eventos por parte de las empresas.

¿Habéis colaborado con otras universidades?

La pertenencia a la RIUL nos vincula de alguna manera a todas las universidades de la red. La organización conjunta de algunas actividades con el CEI-3 abre igualmente nuestras acciones a los tres campus del proyecto. Además, el pasado mes de julio, junto con la Asociación Española de Scrabble, nuestra biblioteca y la de la Universidad de Granada, además de otros colaboradores, organizaron el Campeonato de España de Scrabble. Este campeonato tuvo el reconocimiento del Ministerio de Cultura, que lo incluyó en las actividades del V Centenario de Cervantes y fue difundido en las redes sociales del Instituto Cervantes.

¿Se organizan más actividades relacionadas con la lectura?

¡Muchas más! En realidad, el club de lectura es solo una parte del proyecto global tULEctura. Abordamos lecturas de divulgación científica, conferencias, talleres, monográficos en torno a la obra y la figura de escritores (como con la Fundación Miguel Delibes, o la Fundación Antonio Pereira), liberaciones de bookcrossing,  concursos de relatos, fotografía o anagramas. Cada lector puede escoger lo que prefiera.

Entrevistas a profesionales: José Luis García Martínez, jefe del Área de Archivo en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas

José Luis García Martínez es doctor en Historia del Arte y funcionario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Desempeña el cargo de jefe del Área de Archivo en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (sección Administraciones Públicas). Con él continuamos la serie de entrevistas con la que queremos acercarnos a la realidad profesional de nuestros socios.

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José Luis García Martínez, jefe del Área de Archivos en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

He pasado por diferentes archivos, desde los municipales, pasando por el Archivo Histórico Provincial de Cuenca, el Archivo General de la Marina, el del Cuartel General del Ejército y, desde hace seis años, el Archivo Central del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Con ello he conseguido una amplia y variada experiencia, ya que he trabajado con documentos de distintas épocas, desde los pergaminos medievales hasta el documento electrónico.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual (formación especializada, oposiciones, etc.)?

Tengo dos licenciaturas, Arte e Historia, y el doctorado en Arte. Esto ha sido muy importante para conocer la documentación muy de cerca. A veces se quiere poner una barrera entre los archiveros y los investigadores. Investigar te permite conocer con más detalle las necesidades y problemas de los usuarios. Por otro lado, la participación en numerosos grupos de trabajo sobre la administración electrónica ha sido una experiencia extraordinaria para estar al día en los profundos cambios que están sufriendo nuestras administraciones públicas.

¿En qué consiste tu trabajo actual/diario?

Desde el Archivo del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas el trabajo que desarrollamos tiene diferentes líneas de actuación. Por un lado estamos trabajando en el diseño de la aplicación Archive, que tiene la vocación de ser el archivo electrónico de las diferentes administraciones públicas españolas, ya que ha sido declarada como un servicio compartido. En un segundo lugar, estamos haciendo un trabajo de coordinación de los archivos de oficina del Ministerio, tanto de los servicios centrales como los de las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno, Direcciones Insulares y Oficinas de Extranjería. Hemos creado un espacio colaborativo en la Intranet que se está convirtiendo en una herramienta muy útil para coordinar a las distintas sedes de la periferia. En un tercer lugar, estamos elaborando diferentes estudios de valoración de series documentales, ya que la ausencia de espacio disponible, es uno de los mayores problemas que tenemos en los archivos del Ministerio, tanto en los servicios centrales como en los periféricos. Para ello necesitamos eliminar la documentación que no tenga valor histórico o cuya información esté contenida en aplicaciones informáticas.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Les diría que es un buen momento profesional, ya que los archiveros somos útiles y necesarios para la gestión de la información. Se prevé que en los próximos años se dotarán numerosas plazas. En la actualidad el perfil del puesto de trabajo se debate entre la Historia y el mundo digital. En mi opinión, el archivero debe tener un amplio conocimiento en ambas materias, pues para decidir el futuro de la administración es necesario saber de dónde venimos. ¿Cómo vamos a saber lo que el usuario va a pedir en el futuro si no tenemos un conocimiento amplio sobre nuestro pasado?

Miembros de SEDIC visitan el Museo Postal y Telegráfico y su Biblioteca

El Museo Postal y Telegráfico ofrece a sus visitantes un recorrido a través de la historia de las comunicaciones. Desde la comunicación postal tradicional, a través de la historia del correo, hasta las distintas etapas de la telegrafía y de la telecomunicación en general. Los fondos postales y telegráficos se exhiben en siete salas temáticas: Historia Postal, Filatelia, Uniformes de Correos y Telégrafos, Carteros Honorarios, Telegrafía del siglo XIX, Telegrafía del siglo XX y Telefonía.

Imagen de la visita al Museo

Imagen de la visita al Museo Postal y Bibliográfico.

 

En el mismo edificio se encuentra la Biblioteca, que cuenta con un fondo único y especializado en Correos, Telégrafos y Filatelia y con 84 títulos en 133 volúmenes que forman el fondo antiguo anterior a 1802, disponible para su consulta. Asimismo, cuenta con 145 cabeceras de publicaciones periódicas (revistas) en 1.141 volúmenes.

Entre todos estos títulos, un lugar de honor lo ocupa el Legado del Doctor Thebussem, seudónimo utilizado por Mariano Pardo de Figueroa, primer Cartero Honorario de la historia del correo. Este legado, titulado Papeles Varios-Correos, está formado por 726 documentos relacionados con el correo y la filatelia, todos ellos de gran interés y curiosidad.

Esta semana hemos tenido la satisfacción de recibir en el Museo Postal y Telegráfico a una representación de asociados de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica (SEDIC). Son colegas nuestros, profesionales de Archivos, Bibliotecas, servicios de Documentación y Museos.

Durante la visita guiada por las distintas salas del Museo le hemos dado más contenido histórico a nuestras explicaciones, deteniéndonos en los documentos originales. Además han visitado con mucho interés la Biblioteca y ha podido admirar la riqueza de todos nuestros fondos.

Se puede encontrar más información sobre el museo, también sobre visitas concertadas, en su sitio web.

Directora del Museo Postal y Telegráfico

Carmen Alvarez Casanova

Responsable de la Biblioteca del Museo Postal y Telegráfico

 

Entrevistas a profesionales: Javier García Clemente, documentalista y media manager del Programa de Ana Rosa

Javier García Clemente es un licenciado en documentación por la Universidad Complutense de Madrid que actualmente trabaja como documentalista – media manager del Programa de Ana Rosa (Mediaset España). Con él comenzamos en el blog de SEDIC una ronda de entrevistas a profesionales con las que queremos acercarnos a las diferentes opciones laborales que tienen los titulados en Información y Documentación.

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Javier García Clemente, documentalista – media manager del Programa de Ana Rosa.

 

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

Principalmente he trabajado en medios de comunicación, aunque también he trabajado en el sector bibliotecario y he realizado prácticas en archivos de empresas privadas. Se puede decir que he tocado un poco todas las ramas.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual (formación especializada, oposiciones, etc.)?

Con mi formación universitaria, realizando cursos y cogiendo experiencia con becas. Tengo que decir que en nuestro sector tienes que estar constantemente formándote para no quedarte obsoleto.

¿En qué consiste tu trabajo actual/diario?

Formo parte de un equipo integrado por cuatro documentalistas y dos media manager y me encargo de la función de media manager. Por un lado una de las labores es la gestión del espacio de la base de datos para que todo el sistema de la redacción digital funcione, así que una de mis tareas es ingresar, seleccionar y expurgar todo el contenido de la redacción. Por otro lado, controlo todo el material que entra en el sistema, sea cual sea su origen (agencias, enlaces, cambios de formato, ftps…), de tal forma que los redactores puedan usar ese material. Además, se hace diariamente un compactado por secciones con todas las piezas que se han usado en el Programa de Ana Rosa, con el fin de guardarlas y poder recuperarlas en cualquier momento.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Sobre todo que se formen bien y que se animen porque esta profesión resulta un trabajo dinámico y muy gratificante. Cooperas y trabajas en equipo junto a los redactores para el buen desarrollo del programa. No obstante no todo es un camino de rosas. Debo reseñar que las audiencias juegan un papel fundamental en este mundillo ya que de ello depende que el programa siga adelante. Afortunadamente, tengo el privilegio de formar parte de un programa muy estable, ya que otros compañeros y amigos de profesión no han gozado de la misma suerte.

Marisa Mediavilla Herreros, Premio Leyenda del Gremio de Libreros de Madrid

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Marisa Mediavilla Herreros.

Este año el Gremio de Libreros de Madrid ha concedido el Premio Leyenda a Marisa Mediavilla Herreros, bibliotecaria, documentalista y feminista con un profundo conocimiento de su profesión, que en 1985 creó la Biblioteca de Mujeres. Los libreros de Madrid destacaron su «apasionada e incansable búsqueda del legado literario de las mujeres».

En este momento, me produce felicidad y confianza en la justicia encontrar a una persona que dedica su vida a una causa que está por encima del lucro personal y es reconocida con un premio que en su día fue concedido a personas, también leyenda, como El Roto y Forges.

Hay muy pocas mujeres, pero con este premio se visibiliza también la historia de muchas más, como fue y es la intención de Marisa Mediavilla Herreros al impulsar la Biblioteca de Mujeres.

A lo largo del ejercicio de su profesión, su trabajo remunerado y diario en las Bibliotecas Populares y Públicas de Madrid fue en paralelo al trabajo en el que invirtió, desde su creación, su esfuerzo personal, su dinero y su tiempo, la Biblioteca de Mujeres. De la búsqueda diaria por todos los medios a su alcance —donaciones de libros de bibliotecas públicas y privadas, búsqueda en las librerías de viejo, ferias del libro, de mujeres y todas las que encontraba a su paso, peticiones a instituciones, autoras, ilustradoras y entidades que publicaban cualquier edición que tuviera cabida en su colección— nació y se ha consolidado la actual Biblioteca de Mujeres, como una referencia para encontrar cualquier información relacionada con el movimiento feminista y la vida de las mujeres desde todos los puntos de vista.

tebeoLa biblioteca reúne en este momento más de 30.000 volúmenes, entre los que se encuentran estudios y ensayos feministas, femeninos y misóginos (tanto de autoras como de autores), biografías, obras de creación artística y literaria, además de literatura gris, revistas y colecciones especiales como agendas, calendarios, carteles, folletos, sellos, pegatinas, tarjetas, tebeos y chapas, entre otros. Contiene alguna obra del S. XVIII, bastantes del S. XIX y del primer y segundo tercio del S. XX, hasta la actualidad, muchos de ellas descatalogadas.

La Biblioteca de Mujeres nació con la intención de:

  • Reunir la cultura y el saber que las mujeres hemos elaborado a lo largo de la Historia, especialmente la historia de las mujeres en España.
  • Visibilizar y testimoniar la aportación de las mujeres a la sociedad, esa historia nunca contada y mantenida en el silencio.
  • Ser un lugar de encuentro y de intercambio de información y experiencias.
  • Reunir y conservar documentos elaborados por el Movimiento Feminista.

Desde el año 2012 sus fondos se encuentran en los depósitos del Museo del Traje después de muchos traslados y quebraderos de cabeza, reuniones, búsquedas a través de instituciones, y de la cesión de la Asociación Biblioteca de Mujeres al Instituto de la Mujer, quien desde entonces se encarga de custodiarlos, ampliarlos y hacerlos disponibles para la consulta y la investigación a través de su Centro de Documentación.

paula-gavilan-curtoEn este momento, Marisa Mediavilla Herreros continúa el trabajo de incremento de los fondos de la biblioteca. Todo este trabajo también ha sido posible gracias a la participación apasionada de muchas mujeres que comparten la tarea ingente que supone mantener al día una biblioteca de semejante envergadura con el impulso sabio, decidido, continuo y contagioso de Marisa Mediavilla Herreros.

Como buena documentalista, bien sabe que de nada sirve una colección especializada sin un adecuado sistema de recuperación. Por este motivo ha elaborado, junto a su colega Ricarda Folla Fernández, el Tesauro de Mujeres, de acceso libre en Internet desde el año 2015.

Creo que semejante esfuerzo se merecería mayor visibilidad de una colección que debería tener un espacio propio para poder ser consultada en una sala de lectura con acceso libre a todas las personas interesadas en conocer el papel de las mujeres a lo largo de la Historia.

Tercer encuentro de bibliomóviles de Chile: pasión por la lectura

El grupo había llegado desde el extremo norte al sur de Chile al Tercer Encuentro de Bibliomóviles. Tras 2 años, las historias y risas a bordo del bus que nos llevó desde el hotel al lugar de la reunión no cesaron. En ocasiones daba la sensación de ser un grupo de estudiantes. Imagino que todos los encuentros de bibliobuseros deben ser similares y éste no ha sido la excepción, dada la personalidad, en general, alegre de los bibliobuseros.

El encuentro se concentró en sólo una jornada el día 25 de octubre, que tuvo lugar en el Museo de la Educación de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam, entidad que lidera la Red de Bibliomóviles de Chile, a través del departamento de fomento lector y que es encabezado por Alvaro Soffia.

Pronto el alegre grupo hacía una desordenada fila para las acreditaciones de rigor y esperar la apertura del encuentro la que estuvo en la voz del Subdirector de Bibliotecas Públicas, Gonzalo Oyarzún, quien como siempre destacó la relevancia de los servicios móviles chilenos y su empeño en llevar y asegurar el derecho a la lectura a cada rincón de nuestra accidentada geografía.

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Presentación con Gonzalo Oyarzun

Subdirector de Bibliotecas Públicas, Gonzalo Oyarzún iniciando el III Encuentro

 

 

 

 

 

 

 

Emoción

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En minutos llegó un señor muy alto y delgado de barba blanca e intensos ojos azules. Se trataba del primer ponente: Gonzalo Moure, quien con una camiseta con un poema cruzado en su pecho comenzó una de las exposiciones más intensas y apasionadas que he visto. Poco a poco nos fue  hablando sobre el maravilloso proyecto Bubisher, al que algunos conocíamos por la magia de internet y por las menciones que hacían nuestros colegas de la ACLEBIM.

Fueron palabras intensas y cargadas de emoción. Las que sin dudar diría no dejó a ningún bibliobusero chileno sin ser tocado en lo profundo de su corazón. Es que la experiencia que Gonzalo ha llevado a cabo, no sólo en lo humano, sino que en el despliegue de imaginación por  sacar adelante las bibliotecas móviles y fijas a los niños del Sahara es por decirlo, espectacular. De pronto, al menos a mí, me pareció ver al Quijote. Sí al mismísimo personaje de Cervantes peleando contra los molinos de viento pero esta vez situado en el siglo veintiuno en medio del Sahara llevando con amor letras, fantasía, derechos, a los niños de esa comunidad de refugiados con la mayor dignidad posible. Lo curioso es que después de su intervención hubo, por cierto, un tremendo aplauso y un par de intervenciones con preguntas y reflexiones. Pero, en general quedó una sensación de emoción disfrazada con el silencio. Al menos eso me pasó a mí.

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Sin lugar a dudas un invitado gigante que nos entregó la fuerza suficiente para seguir adelante en nuestras respectivas regiones una vez terminado el encuentro.

Difusión e innovación

Acto seguido, el equipo de comunicaciones de Dibam hizo una presentación sobre las novedades que traerá la nueva página web de los bibliomóviles y que estará en pleno funcionamiento a partír del 2017 y que poseerá mayores recursos para difundir las actividades y vivencias de cada bibliomóvil de la Red que ya suman cerca de cincuenta.

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Equipo de Bibliolancha de la Comuna de Quemchi

Posteriormente por la tarde y aprovechando cada minuto de esta apretada agenda aparecieron en escena los gestores del proyecto Bibliolancha de la comuna de Quemchi, en la isla de Chiloé. Proyecto que con más de veinte años de existencia hoy puede contar con su propia embarcación para llevar con propiedad sus libros a los niños y adultos de las islas que se sitúan en la mágica isla de Chiloé y que es liderada por Teolinda Higueras y Víctor Barría. Un dúo muy potente y que con esfuerzo y perseverancia llevan este espectacular proyecto innovador en el sur de Chile.

Después de toda esa magia apareció otro proyecto de larga duración. Pero que también se consolida fruto de la perseverancia. Se trata del proyecto de Bibliobuses de la comuna de Puente Alto. Una de las más grandes comunas de la Región Metropolitana que postulando a fondos concursables gubernamentales ha desarrollado dos vehículos de primer nivel para ser utilizados como bibliomóviles.  Muy bien equipados y con gran espacio. Además con rampa para personas con discapacidad. Transformándose en el bibliomóvil chileno mejor equipado y con mayor espacio. Y además el servicio municipal mejor pensado e implementado. Colocando un nuevo estándar para los nuevos proyectos y para quienes quieran renovar máquinas.  Sin duda la niña bonita de la fiesta.

Bibliomovil de Puente Alto

Bibliomóvil de Puente Alto

Más emoción

Finalmente, se trabajó en grupos para reflexionar en torno a la labor del bibliobuseo y los alcances de esta tarea. Una conversación enriquecedora en la que como reflexión final rescato, el compromiso y mejor aún la sensación de que a  seis años de creación de la Red de Bibliomóviles, se ha logrado lo que muchos ansiábamos. La sensación de pertenencia a un grupo de profesionales que con diversidad, buscan el mismo norte por el bien de nuestro país.

reflexiones

Como cierre, el Departamento de Fomento Lector nos tenía una grata sorpresa. El estímulo a quienes de entre los 50 servicios merecen una mención especial. Se trató de un reconocimiento a la trayectoria, al esfuerzo y la constancia.

Alfredo Fica, 20 años en el Bibliobús de Aysén

Alfredo Fica, 20 años en el Bibliobús de Aysén

En esta primera versión de estos premios Red Bibliomóviles se distinguió a Alfredo Fica, por sus veinte años de trabajo dedicado al Bibliobús de Aysén, también a los maravillosos proyectos de Bibliolancha y Puente Alto, al igual que al gran ejemplo de unidad de la Región de la Araucanía en la figura de su líder natural, Magdalena Chanqueo y  finalmente a mi bibliomóvil quien según ellos merecíamos ser distinguidos por el trabajo de difusión a través de la fotografía de nuestros servicios.

 

Y así sin más, con el corazón lleno de emociones terminó este Tercer Encuentro de Bibliomóviles de Chile, que si yo tuviera que colocar una palabra o concepto, coincidiría con Gonzalo Moure y diría que es pasión, pues sin ese motor ninguno de los bibliomovileros chilenos podríamos salir en medio de nuestro paisaje agreste y variado a atender con nuestra mejor cara a los niños y también a nuestros amados usuarios adultos que nos esperan. Y que nosotros les retribuimos dando lo mejor de nosotros a pesar de las dificultades, muchas veces de medios y económicas, pero que sorteamos gracias a ese motor incansable: la pasión.

Biliomovileros de Chile

Bibliomovileros de Chile