Visita a la Biblioteca y al Museo del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid

El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, creado por Real Orden de Fernando VII, de 15 de julio de 1830, a insistencia de su cuarta mujer María Cristina de Nápoles, está asentado actualmente en un edificio mandado construir, en 1748, por Fernando VI, según diseño de Francesco Sabatini, que nació con vocación hospitalaria, y mantuvo ese fin durante todo el siglo XIX, y parte del siglo XX, con el nombre de Hospital Universitario de San Carlos, en concreto hasta 1968, cuando fue cerrado. Pasaron veinte años de abandono hasta que, en 1988, se comenzaron a las obras para acondicionar el imponente edificio a sus nuevos fines: sanar el alma mediante la música, ya que se convertiría en la sede del citado Conservatorio, inaugurándose con tal fin en 1990. Tanto la Biblioteca, como el Museo, están ubicados en el mismo centro. Hemo tenido el placer de recibir a algunos socios de SEDIC para mostrarles la Biblioteca y el Museo.

La Biblioteca supera los 200.000 volúmenes dedicados al mundo musical, bien libros de texto y enseñanza, bien partituras. En este último campo guarda verdaderos tesoros, que abarcan desde libros de canto impresos procedentes del monasterio de Uclés, del último tercio del siglo XVI, a partituras manuscritas de los mejores músicos tanto del siglo XVIII como del XIX, no sólo españoles, sino también europeos. Las consultas se pueden hacer bien en la sala de lectura, bien a través de la página web de la misma, consultando su catálogo.

Actualmente, en la sala de consulta, se muestra una exposición de documentos que hacen patente la estrecha relación entre la Monarquía española y la Biblioteca del Conservatorio.

El Museo está formado por tres pequeñas salas, pero eso no significa que la colección expuesta carezca de importancia. La exposición permanente de la Colección de Instrumentos Antiguos nació en mayo de 2007, y desde la fecha ha ido creciendo, lenta pero segura. Los fondos no sólo se componen de instrumentos, tanto populares como de orquesta, sino también tienen cabida pinturas, grabados y estampas, escultura y mobiliario. La pieza que destaca sobre las demás, es un violín que perteneció a Pablo Sarasate, firmado por Antonio Stradivari en 1713, que llegó al Centro como cumplimiento de una clausula testamentaria dictada por el propio músico navarro. En la página web del Real Conservatorio hay un enlace para poder hacer una visita virtual por el Museo, además de poder ver las fichas de la mayoría de los instrumentos, en el apartado colección

Los socios de SEDIC han visitado la biblioteca, con Elena Magallanes Latas, Jefa de la biblioteca, desde sus depósitos, donde se les ha mostrado algunos documentos antiguos como partituras, métodos de música, cancioneros, el documento más antiguo data del siglo XVI. Un libro impreso de la colección de Uclés que consta de cincuenta y un libros impresos de polifonía del siglo XVI, encuadernado en pergamino, al estilo flamenco, con decoraciones de pan de oro. La obra completa de J.S. Bach editada en la segunda mitad del siglo XIX.

De época más moderna, han podido contemplar partituras manuscritas como las de la colección denominada Archivo del Rey Amadeo, procedente del Palacio Real de Madrid  que ingresó en el Conservatorio debido a la solicitud de Emilio Arrieta, Director del Conservatorio en aquella época, quien pidió una compensación por las pérdidas sufridas en el incendio de 20 de abril de 1867. Este fondo consta de más de quinientas tonadillas escénicas de la segunda mitad del XVIIII. Así mismo se han mostrado manuscritos originales de Mozart , Haydn, Verdi, como el que se muestra en la siguiente fotografía:

“Requiem” de Verdi con dedicatoria a la Real Duquesa de Edimburgo y firma de Verdi

Se han mostrado en el Archivo histórico-administrativo, documentos modernos curiosos como documentos administrativos de matriculaciones de famosos compositores, los documentos donados por la reina María Cristina o la  Infanta Isabel Francisca de Borbón, “La Chata”.

Y ya en el museo, antes de comenzar con su visita,  el profesor de Música de Cámara, Don Emilio González Sanz deleitó a los socios de SEDIC con dos piezas musicales interpretadas en un piano del museo de 1889 de la casa Broadwood and Sons de Londres.

Profesor de Orquesta de Cámara Don Emilio González Sanz interpretando para los socios de SEDIC en un piano de 1889

En su visita al Museo, con Ignacio Saul Pérez Juana, coordinador del Museo, los socios de SEDIC han recorrido las vitrinas e instrumentos, destacando en la colección del museo tres piezas emblemáticas

  • La flauta de cristal  fabricada en 1814 por Claude Laurent (Langres 17??- Paris 1848), relojero que desarrolló su carrera como luthier desde 1805 hasta el año de su fallecimiento, y que utilizó el cristal de plomo, especialmente por su transparencia y sonoridad, frente a otros materiales usados en la época para la construcción de flautas travesera, como el marfil o la madera. Eligió el cristal, también, por la ventaja de que no sufría con los cambios de humedad y temperatura, desafinándose, y por su estabilidad sonora. Las llaves de la flauta están fabricadas en plata cristal.La superficie de la flauta está cubierta con relieves en forma de diamante, creados con una doble función; por un lado la estética, pues dotan de una decoración original al instrumento, y por otro lado se convierten en un sistema para aligerar el peso, pues, de forma general, son flautas de un peso considerable.Las flautas de Claude Laurent han sido una muestra, no solo de gran calidad musical, sino que se han considerado auténticas joyas y piezas de colección.

  • El violín de Sarasate: El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid recibió, en 1909, uno de sus legados más importantes: el violín Stradivarius de Pablo Sarasate, conocido como “el Boissier”.Fabricado para el comerciante genovés Boissier, fue a parar a la Corte madrileña de Carlos III de España, de donde pasó a manos de Negli, quien lo vendió a los Sres. Gand & Bernardel, de París, que se lo vendieron al violinista español en 1888.
    Este instrumento histórico fue calificado por los mayores expertos ya desde el siglo XIX, como uno de los trabajos «más bellos» realizados por Antonio Stradivari, y se enclava por su fecha de construcción, 1713, en el “periodo de oro” del reconocido luthier de Cremona. Se trata de uno de los instrumentos musicales más importantes que se conservan en nuestro país, y uno de los Stradivarius más apreciados a nivel internacional.

    Fue propiedad de Pablo Sarasate, que lo cedió en su testamento al Conservatorio madrileño, junto a una renta de 25.000 francos, para la instauración de un premio de virtuosismo de violín que lleva su nombre.

Stradivarius de Pablo Sarasate, firmado por Antonio Stradivari en 1713

  • El clarinete sistema Romero: Antonio Romero, catedrático de clarinete del Real Conservatorio en las décadas centrales del siglo XIX, inventó un sistema de interpretación para clarinete, que mejoraba notablemente el sistema de uso mayoritario entonces, y aún hoy, que es el sistema alemán, o sistema Boehm.El nuevo sistema tiene dos objetivos principales: por un lado corregir los problemas de afinación y emisión de las llamadas notas de garganta; y por otro, solucionó los problemas técnicos que surgen al tocar ese tipo de notas.Para mejorar la afinación y la emisión, determinó un punto exacto donde se taladra el tubo en un punto acústicamente correcto.Clarinetes sistema Romero, hoy día, hay censados diez ejemplares, siendo el único que hay en España el que se encuentra en la Colección Museográfica del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid


Documentalista. Actualmente trabaja como bibliotecaria en el Servicio de Bibliobuses de Comunidad de Madrid.

Aida Fernández García, bibliotecaria digital

Aida Fernández García es diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de León, licenciada en Documentación por la Universidad de Salamanca y postgrado en Archivística por la UNED. Actualmente trabaja como responsable de comunicación de la Biblioteca de la UOC y gestora de contenidos digitales del web de la biblioteca.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

He trabajado en la Administración Pública tanto a nivel local como ayudante de archivos (Archivo Municipal de Valladolid, Archivo de la Diputación Provincial de Valladolid), a nivel estatal en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y a nivel supranacional en la Biblioteca Central de la Comisión Europea en Bruselas. Además, he trabajado en el sector privado en una consultora especializada en gestión documental como responsable de proyectos de archivos y bibliotecas. Actualmente trabajo en una universidad, la UOC, como bibliotecaria digital.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual?

He realizado cursos sobre gestión de la información en la Web 2.0., Google Analytics y sobre arquitectura de la información. Además de la formación reglada, soy una persona muy autodidacta y como disfruto mucho con mi profesión siempre estoy aprendiendo nuevas cosas.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Me encargo de la redacción de las notícias que publica la Biblioteca de la UOC tanto para el público de la comunidad universitaria (profesores, estudiantes y personal de gestión), así como de todas las comunicaciones que se realizan a la comunidad profesional (listas de distribución, redes sociales, etc.). Gestiono el Twitter de la Biblioteca de la UOC, @UOCbiblioteca, que es el canal más activo que actualmente mantenemos. También asesoro al resto de técnicos de la biblioteca a la hora de publicar contenidos en la página web. Como bibliotecaria, atiendo el servicio de referencia La biblioteca responde.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Que hagan de la profesión su pasión. Porque con pasión e ilusión se puede conseguir todo lo que uno se propone.

Entrevistas a profesionales: Rocío Lorenzo, bibliotecaria

Rocío Lorenzo Usabiaga es una joven bibliotecaria que ha trabajado en la Universidad Isabel I, con sede en Burgos. En esta entrevista nos cuenta algunas de sus impresiones sobre el mundo laboral de los profesionales de la información a través de su experiencia. Rocío estudió el nuevo Grado en Información y Documentación en la Universidad de Salamanca.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

Mi experiencia laboral es limitada, como quien dice estoy recién salida del nido, hice mis prácticas curriculares durante tres meses en el Centro de Referencia Estatal de Enfermedades Raras en Burgos y justo antes de terminar se me ofreció la posibilidad de trabajar en la Universidad Isabel I.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual?

Además del Grado en Información y Documentación tengo títulos de idiomas que he ido sacándome a lo largo de mi formación, he realizado cursos en la Universidad de Salamanca y luego lo que he ido haciendo de forma algo más autónoma. Uno no puede quedarse quieto, el sector se renueva y si no sigues el ritmo te quedas totalmente obsoleto.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Somos un tándem se podría decir. La responsable de la biblioteca se encarga de la parte más seria y yo trabajo la parte técnica. Es un proyecto muy emocionante porque estamos poniendo en marcha prácticamente de cero una biblioteca universitaria. No se trata solo de libros en formato físico, va mucho más allá, tratamos con editores, proveedores de bases de datos, libreros, plataformas de soporte para libros electrónicos… el espectro es muy amplio. Hay que tener en cuenta que esta universidad es online, los contenidos no se imparten en aulas de forma presencial, y por lo tanto los recursos que ofrecemos a los alumnos tienen que adaptarse a esa circunstancia.

Me ha tocado cambiar el chip como quien dice porque para mí el concepto de biblioteca no era exactamente lo que me he encontrado. Mi papel durante estos seis meses se ha centrado en labores técnicas en su mayoría, me he encargado del inventario, de la puesta a punto del nuevo catálogo, de la revisión de las fichas de autor del PDI de la universidad y me ha tocado ponerme al día en materia de libros electrónicos. Es fascinante descubrir hasta dónde llega la labor de un bibliotecario. La mayoría de la gente cree que simplemente ordenamos libros. En mi caso está siendo mucho más que eso.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Que se formen y se informen, que lean, que hagan todas las prácticas que puedan, que vayan a congresos y que sean capaces de desarrollar un sentido crítico para poder mejorar los servicios que ofrecen. Que no pierdan vocación ni la ilusión con la que se entra en la facultad. El mundo de la información tiene posibilidades ilimitadas y siempre existirá la necesidad de hacer de esa información un recurso accesible. Tenemos mil opciones laborales y tenemos que saber aprovecharlas. Un profesional de la información tiene que ser camaleónico, tiene que saber renovarse. Tenemos que vendernos mucho mejor, muchas empresas no lo saben, pero nos necesitan. Nos necesitan de forma urgente.

Socios de SEDIC visitan el Tribunal Constitucional y su biblioteca

La visita al Tribunal Constitucional organizada por SEDIC comenzó en la sala de lectura de la Biblioteca, que cuenta con una de las colecciones más importantes en derecho público. Debido al tipo de institución, es de uso exclusivo para los magistrados y letrados, así como el resto del personal que trabaja en la institución. También pueden utilizar la biblioteca investigadores externos para estancias de estudio, presentados por magistrados, letrados o profesores universitarios.

La Biblioteca cuenta con un equipo de veinte personas cuyo objetivo es facilitar la información de la forma más rápida y precisa posible a los magistrados y letrados. Para ello disponen de un servicio de búsqueda en el catálogo, cuyos usuarios pueden marcar los documentos de su interés y generar un mensaje automático que llega directamente al equipo bibliotecario.

Actualmente la Biblioteca tiene alrededor de 80.000 libros y más de 1.300 revistas. A pesar de ser una biblioteca joven y no contar con un fondo patrimonial importante, se van adquiriendo aquellas obras que por su interés histórico y jurídico puedan enriquecer la colección. Completando a la colección, la biblioteca cuenta con enlaces a las principales bases de datos especializadas.

Se realizan vaciados de todas las revistas, así como de algunas monografías. Además se publican un boletín de documentación y otro de sumarios de revistas de periodicidad mensual y un tercer boletín de novedades que se publica trimestralmente.

Durante la visita recorrimos la sala de vistas del Tribunal Constitucional, donde los magistrados y letrados ejercen sus competencias, y el salón utilizado para actos institucionales como el nombramiento de los nuevos magistrados y letrados.

Más información en la web del Tribunal Constitucional: https://www.tribunalconstitucional.es

Gamificar es una actitud, ¿quieres practicarla?

Según el diseñador de juegos Jesse Schell «un juego es una actividad para resolver problemas desde una aproximación lúdica» y de eso trata la gamificación, de ponerse las gafas lúdicas y enfocar los problemas reales desde otro punto de vista.

Fue el escritor argentino Borges quién dijo: «somos lo que leemos, y nuestro cerebro se transforma literalmente a través de los textos que introducimos en nuestra mente». Pues bien, hay estudios que revelan que los juegos cambian a las personas, que las personas que juegan son más flexibles y adaptables, que son expertas en resolver problemas.

¿Y cómo es un diseñador de juegos? Es una persona que principalmente se centra en la experiencia de disfrute del jugador durante la interacción con el sistema y ello implica conocer en profundidad aspectos como la diversión, la empatía, las emociones y la psicología cognitivo-conductual y del aprendizaje. Su foco está en los jugadores, diseñando mecanismos que consigan que el jugador mantenga un determinado comportamiento hasta superar el reto planteado.

Con la gamificación nos ponemos las gafas de un diseñador de juegos y aplicamos esos mecanismos para que las personas aprendan, para que realicen y mantengan determinados comportamientos que les ayuden a solucionar problemas/desafíos en entornos como el de la educación, la salud, el marketing o los recursos humanos.

Las bibliotecas también tienen un desafío: el de conseguir que el mayor número posible de sus usuarios potenciales se acerquen a ellas como lugares de encuentro, de aprendizaje, de inspiración y creación de conocimiento que sirva de motor de transformación.

¿Cómo se practica la actitud lúdica? Siendo proactivos, replanteándose objetivos, empatizando con los usuarios, lanzando ideas en forma de prototipo, testando, midiendo y sobre todo teniendo en cuenta las expectativas de los usuarios.

Pero hay algo sobre los juegos que es fundamental no olvidarse: nos hacen felices. Mihaly Csíkszentmihályi, uno de los pioneros en el estudio de la felicidad, afirma que «la gente realmente es feliz durante un estado de conciencia llamado estado de flujo Flow». En ese estado estamos tan concentrados en una actividad que el tiempo se para. Pero para llegar a ese estado debe existir un desafío con unas reglas ni demasiado exigentes para nuestras habilidades que conseguirán frustrarnos, ni demasiado simples que nos aburran.

La diversión, según Nicole Lazzaro en su The 4 Keys 2 Fun, se puede abordar de varias formas para generar emociones que hagan que la experiencia sea divertida y significativa:

  1. Diversión compleja, la que hace que disfrutemos solucionando problemas, superando retos, dominando ciertas habilidades o planteando estrategias. En las bibliotecas se puede trabajar este tipo de diversión con las personas que buscan un lugar de aprendizaje.
  2. Diversión sencilla, la que ejerce de vehículo a la imaginación, la que nos hace disfrutar de la fantasía, la creatividad y de todo lo que tiene que ver con explorar. En las bibliotecas se puede trabajar con todos aquellos espíritus libres que buscan lugares de inspiración y creación.
  3. Diversión seria, la que se realiza para dar sentido y valor social o como terapia. En las bibliotecas puede ir dirigida a todas las personas a las que les gusta ayudar y buscan lugares para compartir.
  4. Diversión social, es la que hace que disfrutemos con experiencias en las que están involucradas otras personas. Las bibliotecas como lugares de encuentro y cooperación pueden ofrecer espacios para las personas que disfruten con dinámicas de competición, trabajo en equipo o reconocimiento social.

La diversión, las motivaciones, las emociones, los tipos de jugadores, la narrativa, los mecanismos de los juegos, todo lo que tenga que ver con la experiencia del jugador durante la interacción con el sistema son aspectos que se estudian en gamificación.

En el curso Gamificación para bibliotecas, que voy a impartir en SEDIC —el primero que se imparte en español para profesionales del sector—, nos pondremos las gafas ludificadoras para ver los desafíos a los que nos enfrentamos en las bibliotecas con una mirada diferente, como si fuésemos un diseñador de juegos, intentando crear un entorno que motive a las personas a actuar y les haga implicarse.

Entrevistas a profesionales: Yolanda Gaviro, documentalista en El Objetivo, de Ana Pastor

Continuamos en el blog de SEDIC con la ronda de entrevistas a socios. En esta ocasión responde a nuestras preguntas Yolanda Gaviro Conde, que trabaja como documentalista en el programa El Objetivo, de Ana Pastor (Globomedia) y es graduada en Información y Documentación.

foto_yolandagc

Yolanda Gaviro, documentalista en el programa de televisión El Objetivo, de Ana Pastor.

¿En qué sectores has trabajado hasta el momento actual?

Todos los trabajos que he tenido como documentalista han sido en el sector audiovisual.

¿Cómo te has preparado para acceder a tu puesto de trabajo actual (formación especializada, oposiciones, etc.)?

Hice la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación y al terminar empecé a trabajar en TVE y después en el diario El País como documentalista. Luego estuve tres años en el paro, y durante ese tiempo aproveché para hacer el Curso de Adaptación al Grado, formación por la cual entré haciendo prácticas de documentalista en el programa Zapeando y, después de unos meses, pasé al puesto actual, trabajando como documentalista en El Objetivo de Ana Pastor.

¿En qué consiste tu trabajo actual/diario?

El día a día en el departamento de documentación consiste en realizar las búsquedas que los redactores nos solicitan. Tenemos una agenda que tenemos que ir preparando con todos los actos previstos por días, documentar todo lo que recibimos y archivarlo en la base de datos, además de transcribir el programa emitido el domingo, tanto guión como videos y colas emitidos.

¿Qué les dirías a aquellos/as profesionales que quieran trabajar en este sector?

Hay que reconocer que el sector no está en su mejor momento, pero si realmente te gusta trabajar en él hay que intentarlo, formarse para ello y luchar por lo que te gusta.