¿Documentalista técnico o Informático con conocimientos en gestión documental?

Las ofertas de trabajo reclaman cada vez mas profesionales de nuestro entorno, pero no nos engañemos, un informático con escasos conocimientos documentales (la mayoría nulos, y que nadie se ofenda, que son datos de mi propia experiencia) no consigue implantar ninguna herramienta informática sin alguien en su equipo con perfil funcional.

Hoy día, en el currículo de un documentalista es necesario un apartado amplio de conocimientos informáticos en herramientas del tipo Documentum (la mejor consolidada en multinacionales del mercado español), Vignette (apostando fuerte, muy cerca de la anterior y con un inmejorable módulo de Records Management) o las soluciones concretas a la gestión de archivos como la que ofrece Hummingbird, etc. entre las miles de referencias existentes en la actualidad en el mercado.

¿Qué quiero decir con conocimientos? No nos engañemos, a nuestro alrededor todo se está informatizando; en un país en el que ya no hablamos de documentos de identidad, sino del E-DNI, no se puede pretender entrar en el mercado laboral con la CDU debajo del brazo, y digo esto con todos mis respetos a la todavía utilizada clasificación en sitios oficiales (dejemos este debate a los que opositan). Un documentalista no recibe suficiente alfabetización informática durante la carrera, los módulos que nos ofrece actualmente nuestra licenciatura son muy escasos. Un ejemplo que clarifica esta situación precaria es que la gestión de documentos sea optativa cuando es esta asignatura la que nos abrirá mas puertas que cualquiera de las teóricas, que, aunque necesarias, todos sabemos que en las entrevistas la parte que cuenta son las prácticas.

De igual forma, en las ingenierías, los módulos de gestión documental se reducen a la administración y optimización de bases de datos que, en la mayoría de los casos, en la parte teórica apenas esbozan aspectos funcionales. Por lo tanto, es muy necesario tras la finalización de estas carreras reforzarlos con cursos a medida (muy recomendables los que nos ofrece SEDIC) o la autoformación en paquetes informáticos como los que he dado de ejemplo.

Poniendo por caso el que yo fuese un empresario que estoy buscando una empresa que me implante software de gestión documental para mi compañía. Lo ideal es contar con un equipo de profesionales que, aparte de contrastar su experiencia y conocimiento en la herramienta que me vayan a implantar, cuente con un jefe de proyecto experto en gestión documental (preferiblemente con marcado perfil funcional) y técnicos informáticos que desarrollen la solución que se decida implantar. Todo proyecto de consultoría en la implantación de software documental, debe contar con una fase previa de elaboración de un Mapa Documental, donde los profesionales documentalistas tendrán todo el peso, seguido del desarrollo de una herramienta que plasme este estudio previo.

Estos elementos esenciales son los que nos llevarán a la consecución de la implantación perfecta de una solución documental en las empresas: el matrimonio documentalista + informático en una trabajo conjunto, profesional y eficaz.