Información y Documentación: una profesión de profesiones

Bibliotecarios/as, documentalistas y archiveros/as. Tres denominaciones cuyo perfil se entremezcla en la práctica real de muchos puestos de trabajo, sin que se haya sintetizado una única «etiqueta laboral«. Aunque quizás sería bueno para la imagen colectiva, se ha demostrado que resulta artificial cualquier nueva denominación que no respete estas tres tradiciones.

Pero en la empresa privada la lista es notablemente más rica. De las demandas de empleo que recibimos y de la reciente encuesta a los socios salen múltiples denominaciones: gestor de conocimiento, responsable de documentación y calidad, técnico de información y difusión en I+D, responsable de información de mercados, técnico en gestión de la información, editor de contenidos, desarrollador de contenidos on-line, consultor de gestión documental, jefe de proyectos, jefe de comunicación interna,… Y luego las que se expresan directamente en inglés: Researcher, Information Assitant, Solutions Analyst, Business Researcher, Secondary Research Analyst,…

Intentamos plasmar esta riqueza en la página sobre perfil profesional. El reto es lograr que en el mundo empresarial se vea como natural la inclusión de todos estos puestos de trabajo entre los profesionales de la información y la documentación.

Tema del mes de febrero 2007: Estado de nuestra profesión.

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  1. Hola Luis,

    ahora mismo estoy contratado como «Information Architect» o «Arquitecto de Información». Hay muchísima gente trabajando bajo esta nueva denominación no sólo en España sino en todo el mundo y considero que es otro perfil que debería añadirse a la lista dada la consolidación de esta disciplina desde 1996 hasta la actualidad. Aunque el trabajo del Arquitecto de Información engloba además otros aspectos relacionados con HCI, Diseño de Interacción y demás áreas, el núcleo duro de la AI es pura Documentación aplicada al entorno de la World Wide Web.

    Como se discutía hace unos días en Iwetel, creo que todavía nos falta vendernos para que se nos conozca. Si no se contratan más documentalistas en el sector de las Nuevas Tecnologías es por puro desconocimiento de nuestro perfil en muchas ocasiones por parte de las empresas privadas y, personalmente, estoy convencido de que tenemos un gran y extraordinario valor que aportar al trabajo que diariamente desempeñan. Al fin y al cabo, un profesional formado en el trabajo con la información tendrá una predisposición, un bagaje y una sensibilidad especial para trabajar con ella que no podrá poseer (a priori) otra persona formada en otras áreas. En algo se tiene que notar nuestro oficio y nuestra formación 😉

    Saludos cordiales

  2. Bueno, creo que las nuevas denominaciones empresariales son cambios lógicos para adaptarse a los nuevos formatos tecnológicos. Menos bibliotecas, documentos y archivos, y más contenidos, on-line, blogs, multimedia, … internet, Web 2.0, Wikis, bases de datos, web semantica, …

    Y por ello creo que la profesión tiene un futuro envidiable, si se sabe adaptar a estos formatos, como parece que va haciendo.

    Y personalmente, yo no se lo que soy, ni se ponerme ninguna etiqueta sobre lo que hago. Cada día esto me resulta más difícil.

  3. Creo que las etiquetas son necesarias, aunque en ocasiones llevan a discusiones bizantinas. Es necesario que trabajemos en definirlas, para mostrar que la documentación como profesión no se reduce al rol de la biblioteca.

    La precisión de Paco sobre el arquitecto de la información es muy oportuna. En en la página sobre perfil profesional pusimos: «Responsable de contenidos en la gestión y organización de páginas web y portales, tanto de la intranet corporativa como en la extranet». Demasiado largo e impreciso, aunque el problema es que además de arquitecto de la información hay otros puestos de trabajo relacionados, profesionales provenientes de Biblioteconomía y Documentación que trabajan como webmaster, diseñador web, docmaster o coordinador de contenidos.

  4. Quizá además de recopilar todas las posibles etiquetas de la profesión (que no son más que posibles competencias susceptibles de ser desarrolladas o ejercidas por un documentalista, bibliotecario o archivero) deberíamos tratar de identificar lo común a todas ellas (las competencia esencial contenida en todas) y que, en teoría, debería ser lo que nos cualifica especialmente para desarrollar y ejercer esta lista enorme perfiles posibles.
    ¿Podrías decir que nuestra profesión fundamentalmente tiene que ver con desarrollar una especial habilidad para ordenar, clasificar, estructurar, identificar, priorizar, seleccionar, localizar, sintetizar y facilitar información?
    Enhorabuena a todos los que haceís este blog.