Panorama nacional e internacional de la investigación en bibliometría

Aprovechando la invitación de Julio Igualador, en el nombre del equipo del blog de la SEDIC, nos incorporamos desde EC3noticias al tema del mes Investigar en Documentación. Para ello retomamos algunas de las ideas que se lanzaron en las anteriores aportaciones relacionadas directamente con la investigación en bibliometría.

En primer lugar considero que la bibliometria, tal y como apuntaba Elea Giménez Toledo, es la disciplina, hablando en términos de investigación, más afianzada en el ámbito de las ciencias de la documentación. Quizás me atrevería a decir, sin demasiado margen de error, que es la cabeza visible a nivel internacional de la ByD española y el motor de algunas de sus facultades. Tal es el caso de la FBD de la Universidad de Granada desde donde operamos EC3 y nuestros compañeros de SCIMAGO.

Esta afirmación, que puede pecar de atrevida y arrogante, se puso de manifiesto en un artículo que publicaron en EPI mis compañeros de EC3: La Producción española en biblioteconomía y documentación con visibilidad internacional a través del Web of science (1995–2004) (PDF, 400Kb). De los autores analizados al menos 8 de los diez primeros autores con mayor número de citas pertenecían al ámbito de la bibliometría, además la revista de la categoría Library and Information Science del Journal Citation Reports donde se publicaron un mayor número de trabajos fue Scientometrics, donde aparecieron un total de 48 trabajos durante el período estudiado.

En otro de nuestros trabajos, también directamente relacionado con la investigación en documentación, Proyectes d’investigació en biblioteconomia i documentació a Espanya (2000-2004) (PDF, 190Kb) se reveló de nuevo el papel predominante de la bibliometría en España. En este caso se analizaron un total de 177 proyectos de investigación; clasificados éstos temáticamente 63 (36%) de ellos pertenecían a la categoría Comunicación científica y profesional: publicación científica, estudios bibliométricos, etc

Estos datos en cierta medida confirman una situación en mi opinión un poco desequilibrada que nos obliga a lanzar algunas preguntas incómodas: ¿Por qué el resto de áreas no consiguen un nivel investigador tan desarrollado y consolidado como la bibliometría? ¿Investigan pero no consiguen materializar sus resultados en publicaciones de “calidad”? Al margen de la respuesta a este tipo de cuestiones [muy relacionadas con los aspectos instrumentales y políticos que rodean a la bibliometría] lo que ambos trabajos pusieron en evidencia es que dentro de las ciencias de la documentación y circunscritos a nuestras fronteras la situación de la bibliometria es bastante saludable, sacando unos cuantos cuerpos de ventajas a otros frentes de investigación. De esto se puede presumir.

Sin embargo a nivel internacional, y volviendo de nuevo al tema de las publicaciones, ya no somos tan guapos ni tan listos. Estos mismos autores nacionales comparados con sus colegas internacionales, tal y como nos apuntaba Emilio Delgado (PDF, 400Kb), tienen un impacto en términos de citación escasísimo ya que ninguno de ellos superó la cifra de 100 citas una vez que descontamos la autocitación, indicador éste que se situaba en una tasa bastante alta. Además cuando eran citados estas citas provenían de autores españoles, una situación resumida en la sentencia: publicar fuera para ser citados dentro.

La conclusión de todo lo expuesto hasta el momento, en principio, parece clara; la bibliometría española ha logrado alcanzar el nivel de calidad científica suficiente para superar los filtros de calidad [peer review] que permiten publicar en revistas internacionales [internacional=revista Thomsom-ISI], que no es poco, pero nos falta un plus para que seamos reconocidos [reconocimiento=citación] por los investigadores foráneos que hasta el momento no nos han prestado demasiada atención.

Llegados a este punto me debo unir y compartir parcialmente la dura y localizada crítica lanzada por Isidro Aguillo. Efectivamente en España contamos con un buen número de investigadores que consiguen alcanzar una alta producción, tanto en el número de trabajos, como por ejemplo, en el de tesis doctorales leídas. Pero el juego no consiste ya en publicar sin más [véanse próximos RAE], aunque sean revistas ISI, ya que esta producción al final no nos otorga visibilidad [en términos de citación]. Para conseguir visibilidad habría que añadir dos ingredientes de los que a lo mejor no hacemos demasiado uso: la rigurosidad y la originalidad. Estos elementos implican por tanto desterrar algunas de las malas prácticas que comentaba Aguillo y que lastran nuestra disciplina.

La rigurosidad comienza con un uso crítico de las fuentes de información disponibles, con una selección y conocimiento adecuado de los indicadores, con una verificación formal de los resultados con las partes implicadas, con una exposición precisa de las limitaciones de los estudios y en la medida de lo posible con la utilización de la Bibliometria Evaluativa frente a la Bibliometría Descriptiva. La originalidad [esto ya es más difícil] habría que buscarla desterrando los tradicionales y calcados estudios bibliométricos, resolviendo problemas y cuestiones globales, por mínimas que sean, pero que afecten a toda la disciplina, apuntando hacía nuevos indicadores más especializados, más precisos y adaptados a los casos de estudio.

Sin embargo, pese a esta pequeña crítica, el panorama investigador actual en bibliometría invita mucho más al optimismo que a cualquier otro tipo de sentimiento. Como bien apuntaba Elea tras los inicios del campo en los 80 y su consolidación 90 viene una tercera generación, aún joven y en ciernes, con una buena formación y vocación investigadora deudora, en gran medida, de los Sanz-Casado, los Jiménez-Contreras o las Bordons [perdón omisiones]. Tras el esfuerzo que han realizado estos investigadores por alcanzar las revistas internacionales y ahora que casi todos ellos cuentan por fin con equipos humanos consolidados, con más financiación, con proyectos de envergadura y con un mayor capital intelectual, traducido todo ello en ideas más novedosas y con un mayor alcance, creo que vendrá una nueva etapa en la que se va a producir ese salto cualitativo, y puede que definitivo, que los integre en la arena internacional.

Daniel Torres Salinas
Centro de Investigación Médica Aplicada (Unav)
Evaluación de la Ciencia y la Comunicación Científica (Ugr)
http://www.ec3noticias.blogspot.com
http://ec3.ugr.es

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  1. Un análisis muy interesante. Dentro del leit-motiv del mes, Investigar en documentación, queda claro que la bibliometría es la punta de lanza en esta investigación, pero como subraya el post de Álvaro Roldán, se trata en realidad de un campo interdisciplinar y que quizás debe su desarrollo a su posible aplicación a la política científica.

    ¿Puede decirse entonces que la Investigación en Documentación está aún lejos de desarrollarse en España?

  2. Tal vez, Daniel, el siguiente paso sea conseguir realizar trabajos en colaboración con centros extranjeros, dado que la colaboración internacional suele conllevar un aumento en el número de citas.