Evolución de las bibliotecas y políticas sociales en el Reino Unido

Acabo de leer un artículo de Janet Newman, profesora de Ciencia Política. Su título “Re-Mapping the Public: Public Libraries and the Public Sphere” (Cultural Studies, vol. 21, nº 6, November 2007, pp. 887-909), que recomiendo a los lectores de este blog.

Se trata de un artículo de investigación escrito por alguien ajeno al mundo de las bibliotecas y de la biblioteconomía, y que “piensa” en las bibliotecas como estudio de caso para saber cómo se han aplicado las políticas sociales en el Reino Unido durante los últimos 50 años. La elección de esta institución pública para analizar políticas sociales es ya sugerente, y dice mucho sobre la inmersión de la biblioteca pública en la sociedad por su servicio y utilidad cívica.

Resumo brevemente sus puntos principales (traduzco más o menos textualmente):

  1. La biblioteca pública como icono del sector público tanto por propio derecho como por ser un cauce en el que se plasma la política cultural y social de un gobierno.
  2. La cambiante fortuna de la biblioteca pública en UK: la caída del estado de bienestar, el paso de una gobernanza laborista a una neo-liberal, de una concepción social del individuo al ascenso de la búsqueda del “ocio” en privado.
  3. Los cambios que este giro han producido en la concepción de la profesión por sus trabajadores:
     
    a) La biblioteca pública y sus profesionales tras la II Guerra: un símbolo de la reconstrucción del país, del acceso para todos, del deseo y necesidad de una ciudadanía informada. Es decir la edad de oro de las bibliotecas públicas, produciéndose su expansión como servicios del estado. Mezcla de conservadurismo cultural y paternalismo profesional, femenina excepto en los puestos de relevancia.
     
    b) En los años 60 la biblioteca pública estuvo fuertemente asociada a un énfasis nacional de apertura y movilidad social de los recursos del Estado. Se pasó al acceso directo a los depósitos, fueron menos guardianas de la cultura y más preocupadas con la difusión y promoción de la información. Sus fondos, todavía reacios a incluir cultura popular, eran prácticamente anglosajones: Walter Scott, Charles Dickens, biografías de la familia real, Enid Blyton….
     
    c) En los 70 la afluencia de emigración desde las antiguas colonias, sobre todo desde Asia, es ya una realidad en las grandes ciudades: una nueva sensibilidad reta a la supuesta cultura unitaria británica: otras comunidades reclaman atención y no se sienten representadas en la biblioteca pública: una nueva sensibilidad hacia lo multicultural comienza tímidamente sobre todo en las colecciones infantiles, con imágenes positivas entre blancos y negros, y entre culturas. Primeras plasmaciones de fiestas religiosas en los muros de la biblioteca pública, y aún en fondos diferenciados, colecciones en hindú, panjabi…. Es decir, una concepción de dar servicio a la Comunidad en su conjunto (británicos y británicos de las excolonias, emigrantes) emergió como una forma de recoger necesidades sociales y de dar cabida a diferentes ideas sobre cómo desarrollar nuevos servicios para nuevos tipos de públicos.
     
    d) En los 80 este concepto de servicio a la “Comunidad” facilitó dar cobertura a otros colectivos como los discapacitados, y se aproximó más a las necesidades concretas de su localidad. Progresivamente el concepto de comunidad acercó a los bibliotecarios a involucrar a la biblioteca pública como servicio público para las necesidades de información de sectores como gays y lesbianas, género, o activismo comunitario…. “la acomodación de políticas de diversidad dentro de la ética comunitaria preocupada por lo multicultural fue siempre ambigua, enmarcada por un espíritu de libertad y de neutralidad muy en la tradición liberal inscrita en la historia del movimiento de la biblioteca pública”.
     
    e) Entre mediados de los 80 y los 90 la reacción neoconservadora (Thatcher) no se hace esperar. Frente a esto la concepción social-comunitaria de la biblioteca pública de años anteriores sirvió para hacer frente a la “New Right”. Los presupuestos fueron recortados aunque otras formas de financiación unidas a programas para la ciudad (Urban programmes) promovieron cierta innovación. Se privatizaron muchos de los servicios. La agenda neo-liberal y sus connotaciones golpeó fuerte al movimiento de la biblioteca pública. La respuesta de algunos responsables de biblioteca fue un compromiso mayor con los grupos de la comunidad, organizaciones voluntarias, y el desarrollo de servicios de información en apoyo a las personas en el acceso de los beneficios del estado de bienestar y de otros recursos. La filosofía comunitaria se extendió y en 1982 Library Association creó un grupo de servicios a la Comunidad, radicalizando aún más la postura procomunitaria de la biblioteca y de sus profesionales.
     
    f) En 1997 gana las elecciones el Partido Laborista. Hubo tres políticas sociales plasmadas en la biblioteca: 1) su adaptación para acoger a jóvenes y ofrecerles la igualdad de oportunidades para el acceso a la educación; 2) intentos para el desarrollo de servicios exclusivos para asilados y otros grupos marginados; 3) Desarrollo de la lectura: bibliotecarios de niños para su promoción y desarrollo personal. A pesar de ello, la biblioteca quedó fuera del debate político, como un sector público residual, sometido a oleadas de modernización y del aumento de su control por parte del gobierno.
  4. El artículo termina con la siguiente idea: mientras en los años 50 la biblioteca pública en el Reino Unido fue el icono de la cultura pública, ahora se ha convertido en el símbolo del empobrecimiento del sector público.

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  1. Sería fantástico poder disponer de un estudio similar en España. En nuestro «caso» seguramente se verían claras diferencias entre comunidades autónomas en cuanto a políticas bibliotecarios y su inserción social.

  2. La biblioteca pública como servicio público con todo lo que implica de útil a la comunidad que la sustenta, utilizada como un canal en el que aplicar políticas sociales, y no sólo un lugar de lectura y estudio en el que aplicar una política cultural, sino la biblioteca como sector público coordinado con las políticas sociales, educativas, y/o de atención a las poblaciones y colectivos marginados, de otras culturas… Nos llevan décadas de adelanto. Hoy nos planteamos aqui como novedoso bibliotecas multiculturales, bibliotecas escolares … Si este planteamiento de UTILIDAD SOCIAL se hubiera desarrollado en nuestro país, hoy la profesión y la matriculación en estos estudios – aún puede que en descenso – tendría otra entidad.