La clave es compartir

Pilar Auserón
Documentalista de Antena 3 Televisión

A todos los amantes de los libros nos gusta leerlos, olisquearlos, tenerlos en nuestras manos, sentir su peso y rozar sus páginas con las yemas de los dedos. Nos encanta incluso quitarles el polvo y ordenarlos escrupulosamente. Y es que los bibliófilos tenemos mucho de coleccionistas.

La filosofía del bookcrossing requiere que cambiemos el chip. El planteamiento parece sencillo: coger uno de nuestros amados libros y liberarlo into the wild. Si elegimos esta fórmula —la más arriesgada, pero tremendamente emocionante —es más que probable que no volvamos a saber de él. Puede parecer doloroso desprenderse de un objeto tan venerado, pero lo principal es que los libros salgan a la calle y que circulen de mano en mano. De nada sirve que permanezcan olvidados —muertos, diría yo— en una estantería. Además siempre cabe la posibilidad de adquirir dos ejemplares, uno para tu biblioteca y otro para liberarlo generosamente.

Confieso que me haría mucha ilusión encontrar una pila de libros sobre un banco del Parque del Retiro o en el león de WAM1. Es más que probable que pensase en llevármelos todos a casa aunque no pudiera abarcarlos con los brazos. Pero si queremos contribuir a crear una biblioteca global, no se trata de dar rienda suelta a ningún síndrome de acumulación compulsiva, sino de compartir.

Por eso, sería deseable que disminuyera el número de los que pretenden completar sus colecciones a costa de la generosidad de los bookcrossers. Ser un becero implica el compromiso de fomentar la lectura mediante esta iniciativa cultural sin ánimo de lucro y solidaria.

Aunque el mayor acto de generosidad es dar algo que uno ama, también habrá quien aproveche para deshacerse de aquellos libros que nunca terminó o que nunca tuvo intención de leer. Sea por el motivo que sea, saquemos nuestros libros a pasear.

¿Os animáis a convertir el mundo en una biblioteca?

Pilar Auserón
Documentalista de Antena 3 Televisión

1. El “león de Wam” es todo un icono del bookcrossing. Es uno de los cuatro leones de bronce que custodian la base de la estatua ecuestre de Felipe IV en la Plaza de Oriente. Este punto de liberación lleva el nombre de un conocido bookcrosser.

Tema del mes de noviembre de 2009: Bookcrossing

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  1. Buen artículo. No es tan difícil encontrar libros viajeros, hace apenas un mes liberamos 300 a los pies del León de WAM (lleva ese nombre en honor a un becero veterano; WAM) y ayer mismo celebramos nuestra “quedada” mensual (en Madrid, el segundo martes de cada mes) y fieles a nuestras costumbres liberamos más libros.
    Sólo me queda invitaros a que os unáis a BookCrossing, es una afición adictiva (yo llevo 5 años)