Visita a la Sociedad Cervantina

El pasado 18 de octubre se realizó una nueva visita organizada por SEDIC a la Sociedad Cervantina, ubicada en la calle Atocha, en el Barrio de las Letras y de la cultura en general, con un entorno que no deja a nadie indiferente pues en sus proximidades está el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Real Conservatorio Superior de Música, el Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza, el Ateneo…

La tarde amenazaba lluvia climatológica pero se convirtió en una tarde de lluvia cultural y un viaje al pasado para ver la imprenta más importante del Siglo de Oro.

Fuente: https://sociedadcervantina.es/imprenta/

Acompañadas por Yolanda de la Iglesia fuimos a la citada Sociedad Cervantina, que conserva el taller y la máquina del siglo XVII con la que se imprimió la primera edición del Quijote de Miguel de Cervantes, así como varias obras de Lope de Vega y Calderón de la Barca.

La explicación magnífica, clara, extensa, amena…  -cualquier calificativo a favor es válido- estuvo a cargo de José Francisco Castro, regente de la imprenta, que abrió la sesión con la frase: “Esta puede considerarse la imprenta de las mujeres”, comentario muy acertado para el momento porque, casualmente, todas las asistentes éramos mujeres. Pero la verdadera razón era  que pese a figurar como titulares los impresores Juan Íñiguez de Lequerica, Pedro Madrigal, Juan de la Cuesta y Melchor Alegre, las verdaderas responsables de la imprenta fueron María Rodríguez de Rivalde, María de Quiñones y Catalina Gómez.  No obstante, esta imprenta será siempre recordada por la labor de Juan de la Cuesta que, por circunstancias de la vida, estaba al cargo de la ella en el preciso momento en que el Quijote vio la luz en 1605.

Muchas de las presentes a la visita ya teníamos ciertos conocimientos sobre cómo es una imprenta y cómo se elaboraba un libro de la época cervantina, sin embargo, la atención de todas era máxima por la interesante información, aderezada con anécdotas, que estábamos recibiendo, además de la demostración práctica de cómo eran los procesos de impresión del momento. Así pues, como transcribir aquí todo lo que se dijo sería bastante extenso, lo mejor es aconsejar a quienes no pudieron asistir al evento, que consulten la página web de la Sociedad Cervantina  para conocer la historia y trayectoria de la entidad; o mejor aún, que se acerquen a ella y disfruten de sus visitas guiadas o teatralizadas para viajar al Siglo de Oro.

Por último, resaltar una vez más el esfuerzo de SEDIC por organizar tan interesantes visitas, pues es una agradable manera de estar entre amigos y compañeros, además de recibir información sobre el pasado, presente y futuro que atañe a la profesión de bibliotecarios, documentalistas y archiveros. Gracias y nos vemos en la próxima.

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