Yo soy mentora, ¿y tú?

El 6 de julio tuvo lugar la sesión de cierre de la primera convocatoria del Programa de Mentoría de Sedic. Han sido nueve meses de compartir y aprender que dejan un buen sabor de boca.

El Mentoring ha sido definido como «una alianza entre dos personas que crea un espacio de diálogo que resulta en reflexión, acción y aprendizaje para ambos». Esa es, justamente, su esencia: mentor y mentorizado reflexionan, se invita a la acción y, sin duda, ambos aprenden.

En Sedic se ha apostado con fuerza por este programa, que se inició en septiembre de 2019 coordinado por Victoria Manglano y Elisa García-Morales, con el apoyo de Víctor Villapalos. En la actualidad, de cara a la segunda convocatoria, y tras quedar enganchadas por la fantástica experiencia de ser mentoras, nos incorporamos al equipo Carmen Jodrá y yo misma. En la web tenéis toda la información: cómo funciona, cómo inscribirse, documentos de apoyo, guías para mentor y mentorizado y enlace el blog https://mentoria.sedic.es/

Personalmente, me incorporé con un poco de miedo. Uno nunca es consciente de lo que sabe o de en qué medida puede aportar conocimientos y apoyo a otra persona. Sin duda, es una gran responsabilidad y  asusta no estar a la altura de lo que se espera. Sin embargo, después de asistir al taller preparatorio que impartió Julio Rodríguez Díaz, CEO de la Red de mentoring de España, las dudas desaparecieron y solo quedaron las ganas de empezar a compartir experiencias con la mentorizada con la que se me había emparejado.

El compromiso adquirido es cómodo de llevar: una reunión mensual apenas te quita tiempo de tus otros quehaceres pero te mantiene unido con tu mentorizado. Durante el tiempo que transcurre entre una y otra sesión, encuentras información y recursos que puedes aportar, experiencias que compartir con él/ella, ideas que ofrecer… En nuestro caso, que vivíamos en distintas ciudades, las sesiones fueron todas virtuales, a excepción de una visita a mi centro de trabajo que pudimos hacer realidad. Esos encuentros los preparaban con el cuidado que se pone en aquello que nos satisface y, al menos en mi caso, se terminaban con la alegría de ver los avances pero también con la pena que te deja despedirte de un amigo.

El vínculo que se establece es entre iguales con distintas necesidades: cada uno aporta al otro no solo información sino también experiencias. Como mentora, en todo momento me he sentido cómoda y valorada por mi mentorizada, además de saber que detrás había un equipo para apoyar y resolver cualquier problema que se nos presentara.  Pero no solo eso, sino que ha sido una estupenda ocasión para reflexionar sobre mi propia carrera profesional, fortalezas y debilidades, capacidad de comunicación, de gestión… incluso perspectivas de futuro.

Si eres socio de Sedic, anímate a participar en este Programa de Mentoría. Tanto si lo haces desde la posición de mentor como de mentorizado, sin duda, una gran oportunidad de mejora.

Luisa Santamaría
Ayudante de Biblioteca en | + posts

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