Frecuentemente, en foros profesionales y académicos surge el anglicismo advocacy como línea a seguir de las asociaciones e instituciones culturales para tener relevancia en el actual escenario social. ¿Qué significa Advocacy? Constituye un anglicismo difícil de definir. Suele asimilarse al activismo y a la incidencia política, y también al Lobbismo o Cabildeo. No obstante, se trata de una realidad más compleja. Proviene del advocare latino y significa, literalmente, “abogar por”, esto es, interceder en favor de alguien o algo. Muchos diccionarios ingleses lo traducen como el “apoyo público a una idea”. Y sin duda es esto, y mucho más: la creación de un clima de opinión favorable a ese cambio.

Esto último requiere de dos cosas: estrategia y planificación. En general, muchos planteamientos desde el activismo bibliotecario han fallado desde esta perspectiva: la correcta definición de un clima de alianzas y de un ambiente proclive a ese cambio. Sin esas cuestiones, cualquier tipo de activismo se acaba diluyendo. Esto lo ejemplifica Gallo-León (2019) con la campaña de movilización contra la transposición de la directiva europea sobre el préstamo de pago en bibliotecas (#noalpréstamodepago) que, a pesar de su inicial éxito, no llegó a buen puerto.

El advocacy o incidencia política debe, por tanto, trabajarse desde la base, desde los planes estratégicos de las asociaciones como línea a seguir y poder evaluar. No puede ser fruto de la espontaneidad ni aparecer solo en épocas de recortes, cuando en general ya suele ser bastante tarde.

Con todo, creo que no estamos en la situación de hace diez años. Las asociaciones y profesionales están siendo cada vez más conscientes de la necesaria implicación social y, por qué no decirlo, política, en las cuestiones actuales. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030, los fondos europeos tras la pandemia… están suponiendo un mayor nivel de representación y debate sobre la participación en la agenda política. FESABID, por ejemplo, dedicó un eje temático de sus XVII Jornadas Españolas de Información y Documentación (JEID21) a la incidencia política de la profesión. Tras estas, redactó 10 puntos clave sobre información y política, donde enfatizaba el carácter central de la profesión, la necesidad de una mayor función social y la formación de alianzas.

No se puede obviar todo el trabajo que el asociacionismo lleva haciendo durante décadas para la mejora y posicionamiento de la profesión y estudios. No obstante, la visión estratégica del advocacy ayuda a planificar, sistematizar y evaluar este posicionamiento y nuestra influencia mediante la construcción de relaciones, nuevas fórmulas de comunicación y la realización de estudios donde se prioricen datos sobre otro tipo de mensajes más generales (frecuentemente en estudios sobre advocacy se alude a las campañas con mensajes sobre el “amor hacia las bibliotecas” en vez de datos reales sobre percepciones, por ejemplo). 

SEDIC es la única asociación nacional que aglutina a todos los profesionales (bibliotecarios, archiveros, documentalistas y todo el espectro del ámbito INFODOC). Esta variedad se refleja en su Junta Directiva, con representantes de diferentes ámbitos culturales, educativos y también del ámbito empresarial. Su labor de representación y defensa se lleva articulando a través de la organización de las Jornadas de Gestión de la información y otros encuentros, la edición de su revista CLIP y la labor continuada de formación, por ejemplo.

En 2020, la organización del curso Activismo (Advocacy) e incidencia política desde unidades de información  y las iniciativas de incidencia política en medios sobre el traslado de la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) al complejo “El Águila”, sede del Archivo Regional propiciaron la formalización de un debate que la asociación llevaba tiempo buscando: ¿Cómo podemos desde SEDIC integrar el advocacy en la estructura y organigrama de la institución de manera efectiva? Los miembros de la Junta Directiva consideran que este activismo debe ser un elemento nuclear, pero alejado de toda espontaneidad, vinculado a la estrategia de la organización y huyendo de toda tendencia cortoplacista.

 

Con estas ideas, se forma un grupo de trabajo a finales de 2020 para debatir qué procedimientos pueden ser efectivos. Entre ellos, se llega a la conclusión de la falta de estudios sobre datos reales y percepciones existentes en España sobre nuestras instituciones, especialmente sobre aquellos denominados “no usuarios”. Estudios como el de OCLC (2018) titulado From Awareness to Funding basados en percepciones, motivaciones y actitudes hacia las bibliotecas por parte de los votantes, fueron de gran inspiración. 

 

Como primer paso, este grupo planteó la elaboración de un estudio cualitativo basado en percepciones. La investigación se encuentra ahora realizándose a través de grupos de discusión, por un lado, con profesionales de la documentación y gestión de la información y, por otro, con cargos políticos con incidencia en la organización y funcionamiento de las instituciones del sector. Cuestiones como nuestro papel en la sociedad, el rumbo de las unidades de información, la necesidad de nuevas políticas públicas, la desigualdad territorial o la distribución de recursos figurarán entre las dimensiones del análisis. A través de ambas perspectivas (la técnica y la política) se obtendrán elementos significativos sobre nuestra percepción social y elementos sólidos para diseñar a partir de ahí una estrategia efectiva de Advocacy desde SEDIC.

 

Martínez Cardama (2021) en el monográfico sobre Memoria, Política y Archivos de la Nueva Revista de Política, Cultura y Arte estableció una especie de decálogo que incluía 10 elementos esenciales de toda incidencia política. Estos son: 

 

  1. Mayor cohesión en el asociacionismo y en la masa crítica profesional española
  2. Planificación de la estrategia de Advocacy
  3. Construcción de relaciones
  4. (Auto) Conocimiento
  5. Clara identificación de prioridades a través de una agenda pública
  6. Transparencia
  7. Formación en técnicas de advocacy
  8. Nuevas técnicas de comunicación
  9. Mayor presencia social
  10. Rapidez de actuación

 

SEDIC ha comenzado a trabajar en muchos de estos elementos, no solo con el estudio sobre el sector, sino con la propia institucionalización del advocacy a través de una nueva Vocalía que comenzará a andar en breve: la Vocalía de Alianzas y Advocacy (que incorpora la anterior vocalía de Relaciones Institucionales y la de Relaciones con FESABID, además de los grupos de trabajo de Advocacy, IFLA, ICA, Coalición proacceso, Mesas Sectoriales Consejo de Cultura y grupos de interés-comisiones). SEDIC trata así de articular de manera rápida los temas y canales esenciales en los que debe estar presente. Lo hace, además, incorporando a los socios/as, presentes ya en grupos de trabajo como el de IFLA o ICA tras un proceso participativo sobre las líneas de trabajo en las que contribuir. 

Así, mediante la estrategia, la participación y las alianzas, SEDIC trata de formalizar una línea de trabajo presente durante años, pero que ve en el Advocacy y la incidencia política un paraguas efectivo para representar a los profesionales de la información  con un mayor impacto social. 

 

Referencias

GALLO-LEÓN, J. (2019). Aproximación a la relación entre bibliotecarios y políticos: un caso específico de la compleja relación entre las esferas política y administrativa. En Intellectum valde ama. Ama intensamente la inteligencia: Homenaje al Profesor Octavio Uña Juárez, Catedrático de Sociología y Filosofía, escritor y poeta (pp. 1550-1564)

MARTÍNEZ-CARDAMA, S. (2021). Activismo (advocacy) e incidencia política desde archivos y biblioteca. Nueva revista de política, cultura y arte. https://www.nuevarevista.net/el-papel-de-los-archivos-para-preservar-la-memoria-y-velar-por-el-futuro1754-2/ 

OCLC AND AMERICAN LIBRARY ASSOCIATION (2018). From Awareness to Funding: Voter Perceptions and Support of Public Libraries in 2018. Dublin, OH: OCLC. https://doi.org/10.25333/C3M92X 

 

Sara Martínez Cardama

Sara Martínez Cardama

Profesora e investigadora del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III de Madrid. Vocal en Junta Directiva de SEDIC

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