El patrimonio bibliográfico, herencia de la sociedad

El patrimonio bibliográfico es, por sus características, el menos conocido de los que conforman el patrimonio histórico. Sin embargo, está repartido en un amplio y variado número de instituciones, pues a la gran cantidad de bibliotecas públicas y privadas, se unen archivos y museos.

El Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español, herramienta de control regulada por la Ley de Patrimonio, describe y localiza más de tres millones y medio de ejemplares sitos en 859 instituciones (a 7 de octubre de 2019). Faltan instituciones y muchos ejemplares, pues hay bibliotecas de las que no están todos sus fondos, bibliotecas privadas que no están recogidas, así como los que están en manos de los libreros anticuarios, pero nos hacemos una idea bastante aproximada de su volumen e importancia.

Se trata de la memoria heredada por nuestros antepasados, de un registro del pensamiento secular: la ciencia, los acontecimientos históricos, la religión, el derecho, el entretenimiento, la creación… Son, en definitiva, los peldaños que el hombre ha ido subiendo y que nos ha permitido llegar al presente. Nos ha llegado en diversas formas, desde rollos hasta hojas sueltas, pero predomina el formato que denominamos libro, término que todos conocemos muy bien, pero que tan difícil es definir. Pues bien, una parte sustancial de esa memoria todavía se conserva y la obligación de todos los profesionales relacionados con ella es preservarla y, especialmente, hacerla accesible al resto de la sociedad.

¿Cómo podemos hacerla accesible? Desde luego, no es fácil frente a un edificio histórico, una escultura o una pintura, pero no por ello menos estimulante e importante. Algo básico es el desconocimiento de su existencia por muchos ciudadanos y su escasa repercusión en los medios de comunicación. Bien es cierto que cuando llegan noticias (algún hallazgo o venta espectacular) o se organizan exposiciones y otros actos de difusión, el interés es perceptible. Ahí están las grandes (y más pequeñas) bibliotecas en las redes sociales haciendo llegar unos contenidos sobre sus fondos y la infinidad de información que de ellos se puede extraer. Son muchos sus seguidores (se cuentan por miles, sobresaliendo los casi 300.000 la Biblioteca Nacional), no todos especialistas ni profesionales, lo que multiplica su difusión. Se trata de hacerles llegar la importancia no solo de los fondos, sino de las bibliotecas y de la existencia de profesionales que se encarguen de su tratamiento. Mi experiencia en las redes es muy positiva (2.235 en la página de Facebook “Incunables españoles”) y considero que es el camino que hay que seguir, sin olvidar las exposiciones, presenciales o virtuales, las publicaciones y, siempre que se pueda, la difusión en los medios de comunicación. Esto último no es fácil, pero hay que hacer lo posible por llevar noticias de interés, que siempre las hay.

Sinodal de Aguilafuente

Que un libro antiguo pueda ocupar portadas y espacio en los medios es posible; que un libro antiguo puede generar una recreación histórica, una fiesta, en una localidad, es posible; que la historia de un libro puede formar parte de una comunidad, también lo es. Pongo el ejemplo del primer libro impreso en España, el Sinodal de Aguilafuente (Segovia, Juan Párix, 1472), motivo, desde hace ya casi veinte años, de una fiesta los primeros fines de semana de agosto en la villa segoviana de Aguilafuente. Un incunable se ha integrado en una sociedad que ha sido consciente de la importancia de un gran acontecimiento histórico y que, a su vez, está generando ingresos y dando visibilidad y prestigio a una población.

Otro ejemplo es el de la edición de Las Edades del Hombre de 2017 en Cuéllar (Segovia), que ha tenido como protagonistas unas bulas de indulgencias impresas halladas en un sepulcro. Hubo 172.449 visitas que pudieron comprobar la importancia del patrimonio bibliográfico y que generaron ingresos en toda la comarca.

Bulas para Catedral de Segovia, 1498

En definitiva, se trata de mostrar la importancia de su función social, lo que conlleva un presupuesto y la correspondiente inversión. Como contrapartida, una buena gestión puede llevar incluso a generar ingresos, además del prestigio y de los resultados que puede tener la investigación para la sociedad.

Pudiera parecer frívolo hablar de inversión en este campo en un momento de emergencia en que es bastante palpable la urgencia sanitaria. No obstante, la inversión en cultura es prioritaria para tener una sociedad formada, consciente del peso de su historia y de su patrimonio, en definitiva, una sociedad culta y con valores. Soy consciente de que es difícil y que los recursos son limitados, pero una sociedad que da la espalda a su patrimonio y a su historia está desnortada.

Fondo antiguo en Biblioteca Pública de Segovia

Ahora bien, todo esto no será posible si ni siquiera los profesionales son conscientes de su importancia. La disparidad de instituciones que conservan nuestro patrimonio bibliográfico supone una dificultad para un tratamiento uniforme, pues no todas disponen de medios ni de personal; otras sí, pero el fondo antiguo ocupa un pequeño espacio en el día a día frente a una mayor atención a otro tipo de fondos y de usuarios. A veces no se sabe bien lo que se conserva porque apenas hay tiempo para ello, o por no contar con personal especializado. Esta es otra de las líneas que, en este caso, corresponde a las universidades como centros de formación, sin olvidar a las asociaciones profesionales, que están haciendo una gran labor con sus cursos.

La formación es básica para acometer un mejor tratamiento y para potenciar todo lo que llevo dicho: preservación, buen conocimiento de los fondos, su análisis e identificación, su digitalización, difusión, etc. Incluir la formación en planes de estudios oficiales es complejo, pero posible, y en la Facultad de Documentación de la UCM vamos a implantar un Máster en Libro antiguo y Patrimonio bibliográfico que ayude a la formación de nuestros futuros (y presentes) profesionales e investigadores. Se trata de una formación amplia que faculte para el trabajo y la investigación en patrimonio bibliográfico.

No es fácil, siempre hay quien considera que esto es “anticuado”, pero el fondo antiguo no es ajeno ni a la modernidad ni a la tecnología, siendo el gran protagonista de la digitalización. La tecnología no es un fin, sino un medio para facilitar la recuperación de la información, sin unos correctos análisis e identificación de los libros difícilmente se podrá hacer más que multiplicar errores. Cualquiera que se haya aproximado al libro antiguo conoce las dificultades que implica su análisis, determinadas por su forma de elaboración, tipo de letra, lengua, estructura de la información, y un largo etcétera. También es muy gratificante por lo que uno aprende y por esa responsabilidad de tratar con patrimonio para hacerlo accesible a la sociedad.

Así pues, el objetivo de profesionales, docentes e investigadores, así como de la administración, ha de ser potenciar la formación, el conocimiento y el tratamiento de un patrimonio que es herencia de toda la sociedad.

 

Cómo ser un buen bibliotecario confinado

Llevamos ya cuatro semanas de confinamiento y aún no sabemos seguro qué día podremos salir, qué día podremos volver a trabajar y, ni mucho menos, qué tendremos que hacer con los libros y los documentos que nos vayan devolviendo los usuarios.
Y sí, han habido malas noticias y seguramente seguirán habiéndolas. Han muerto familiares y amigos, han rescindido contratos y el sector cultural sale más dañado que nunca. Pero intentaremos en este post hacer un poco de humor y reírnos de nosotros mismos.

5 ideas para ser un buen bibliotecario confinado

1. Leer todos los libros que tenemos en casa

Lo sabes: Llevas media vida acumulando libros. Los que te compras, los que tomas en préstamo, los que te dejan, los que quizá hayas salvado del expurgo… ¿Cuándo vas a tener más vida que ahora para poder leer todas estas páginas? ¡Déjalo todo y ponte a leer! Olvídate del teletrabajo y ponte a leer. Olvídate de los hijos y ponte a leer. Olvídate de limpiar la casa y ponte a leer.

2. Participar en todos los retos y propuestas

A ver, ¿ya has hecho un “Instagram live” para tu biblioteca? ¿cómo que no? Pues deberías: debes participar en todos los retos y propuestas que te lleguen de otras bibliotecas a través de las redes sociales… ¡y no solo eso! Debes asistir como telespectador a todas las actividades de todas las bibliotecas del país. Haz fotos, haz vídeos, explica cuentos, todo. ¡No te dejes nada!

 

3. Revisión de morosos

No solo hay morosos en las bibliotecas, y lo sabes bien. Esta época de encierro debe servir para repasar aquellos libros que antes poblaban tus estanterías y ahora ya no. ¿A quién se los dejaste y por qué aún no han regresado a casa? Es el momento de bloquear y de replantear muchas amistades.

4. Ordenar todos los libros

Todos lo sabemos: el principal objetivo de un bibliotecario es ordenar libros (bueno, eso y hacer callar). No hace falta que salgamos al balcón para hacer callar a los vecinos, pero sí que podemos reordenar los libros que tenemos en casa. Y digo reordenar porque vamos a dar por sentado que ya los teníais ordenados.

 

5. Ordenar el resto de las cosas

A ver, ¿cómo vamos a ordenar SOLO los libros? No podemos ser bibliotecarios de pacotilla, hay que seguir hasta el infinito. Todo lo ordenable y clasificable que tengas en casa, deberá pasar por tus manos. Establece unos criterios y empieza. Que no sea dicho que en esta casa no vive un bibliotecario.

 

¡Y hasta aquí! No repetiremos lo de “todo saldrá bien” porque ya ha caído demasiada cosa por el camino… pero… ¿qué tal si nos contáis alguna cosa que estéis haciendo por casa? Por ejemplo, mirad que ha hecho Luisa Santamaría con los libros infantiles que tenía por casa…. ¿tenéis alguna idea que aportar? Somos todo oídos 🙂

La literatura infantil: el mejor alimento para niños

 

Quizás hasta ahora no habíamos sido tan conscientes de la importancia de las palabras. Esas palabras que desde que nacemos vamos aprendiendo y van formando parte de nuestro día a día. Palabras que vienen de nuestros seres más queridos para darnos fuerzas y esperanza, pero también esas palabras escritas que primero aprendemos a deletrear y más tarde nos acercan a otras vidas, otros universos. Así, las palabras se convierten en alimento, en alimento “para el espíritu y para el alma”. Con esta metáfora Peter Svetina nos invitaba a celebrar el pasado 2 de abril el Día Internacional del Libro Infantil, bajo el lema “Hambre de palabras”.

Abril, el mes de los libros y las bibliotecas, lo estrenábamos conmemorando el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, y unos días después ya tenemos la cabeza puesta en la celebración el 23 de abril del Día Internacional del Libro. En este día conmemoramos el día en que nos dejaron dos de las más grandes figuras de la literatura universal: Cervantes y Shakespeare. Ahora, que vivimos confinados en nuestras casas y que las bibliotecas de todo el mundo están cerradas, más que nunca los libros deben estar abiertos para dejar que las palabras inunden nuestra vida y nos permitan imaginar un futuro con esperanza.

Sin duda, en estos días de incertidumbre la palabra se ha convertido en nuestro bien más preciado. La palabra de un amigo que te dice que todo va a salir bien. La palabra de una madre preocupada por los suyos o el simple saludo de tu vecino cuando cada día a las 20:00 salimos a aplaudir como acto de reconocimiento y de vida. Las palabras nos ayudan a sobrellevar este encierro y a acercarnos a aquello que más añoramos: nuestra cotidianeidad. Junto a estas palabras, hoy más que nunca, necesitamos de la palabra escrita ya que es la que nos devuelve nuestra libertad.

Las páginas de cualquier libro se convierten en nuestra particular “Isla del tesoro”, en ese refugio del que no queremos salir. Crecemos rodeados de historias y libros que nos ayudan a entender que alguien ya pasó por esto primero, que a pesar de las dificultades el ser humano tiene la capacidad de sobrellevar y aprender de las adversidades. Así lo hemos aprendido y así debemos transmitirlo. Además, no podemos olvidar que los cuentos que nos contaban de pequeños, los que nos leyeron posteriormente y los que hemos ido leyendo nosotros mismos nos han ayudado en nuestra construcción como personas.

Por ello, la narración y los libros infantiles deben ayudar a nuestros pequeños a sobrellevar esta situación, ya que para ellos es algo nuevo a lo que deben adaptarse, no con pocas dudas y preocupaciones. No debemos olvidar que la lectura amplía significativamente el diálogo entre los niños y la sociedad, y puede ayudarles a analizar y entender que otros antes que ellos pasaron por momentos difíciles, presentando situaciones que pueden ayudarles a cono¬cer, entender y sobrellevar sus propias dificultades. Las obras literarias plantean distintos conflictos personales y sociales, que permiten al niño ejercitar su creatividad e imaginación, al tiempo que desarrollan habilidades como la toma de decisiones y la resolución de situaciones problemáticas, convirtiéndose en un instrumento privilegiado para desarrollar el propio pensamiento crítico.

Desde el CEPLI, Centro de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil, de la Universidad de Castilla-La Mancha, llevamos más de 20 años trabajando para acercar la lectura y, especialmente, la literatura infantil y juvenil a los más jóvenes. Nuestra tarea como centro de investigación se ha orientado especialmente en la formación de mediadores (familias, maestros, bibliotecarios, educadores sociales, etc.) y en el desarrollo de materiales de promoción lectora, con los que hemos querido no solo acercar la buena literatura infantil, sino sobre todo lecturas que nos ayuden a leer el mundo. Muchos de estos materiales se han integrado con éxito en programas educativos y sociales con los que hemos querido invitar a los más jóvenes a reflexionar sobre la igualdad de género, sobre la importancia de desarrollar hábitos saludables y actitudes responsables, pero también a sobrellevar situaciones de violencia de género o acoso escolar. En estos años hemos podido comprobar a partir de nuestras investigaciones cómo la lectura y la literatura infantil pueden ayudar a superar situaciones difíciles, convirtiéndose en una herramienta excepcional de diálogo y reflexión.

Ilustración de Paco Roca para el Congreso “Sociedad y cultura letrada”

Dentro de nuestras actividades, con el objetivo de dar mayor visibilidad tanto a nuestras investigaciones como a las de los principales grupos e investigadores nacionales e internacionales, la organización de congresos y jornadas se han convertido en otra de nuestras líneas de actuación. Bajo el título “Sociedad y Cultura letrada” se celebraba en noviembre el último de nuestros encuentros hasta la fecha, en el que especialistas como Roger Chartier, Michèle Petit, Paolo Tinti, Elisa Yuste o Araceli García nos hacían reflexionar sobre la necesidad de acercar la lectura a los más jóvenes como una exigencia vital, entendiéndola como un arte que nos permite vivir lo cotidiano y que nos ayuda a conocer el mundo en el que estamos inmersos.

 

Número 19. 01.2020

En cualquier caso, la investigación se convierte en una herramienta clave para hacer evolucionar la ciencia y todas las áreas del saber. Por ello, desde el CEPLI hemos querido ofrecer a todos los investigadores vinculados con la lectura y la didáctica de la lengua y la literatura una herramienta de comunicación académica y científica. Con este objetivo se crea en 2005 Ocnos: revista de estudios sobre lectura, una revista científica accesible actualmente en acceso abierto y gratuito, que publica cuatrimestralmente investigaciones que presentan la lectura como denominador común, intentando dar una visión multidisciplinar e internacional. Con más de 20 números publicados se ha convertido en la publicación de referencia sobre estudios de lectura en el ámbito español y latinoamericano.
De esta forma la lectura y el acercamiento a los libros infantiles y juveniles están presentes en todas nuestras líneas de actuación, entendiendo que todos los profesionales vinculados con estas áreas debemos intentar facilitar a los niños, además de a sus familias, la posibilidad de leer el mundo, a partir de los textos, pero también desarrollando en ellos las estrategias y competencias necesarias para entender las relaciones sociales y los acontecimiento que nos tocan vivir desde la curiosidad y el pensamiento crítico. Los más pequeños en estos días de incertidumbre tienen hambre de libertad, por ello ofrezcámosles las palabras de la poesía y de las narraciones para poder viajar a ese lugar lejano dónde la imaginación y la fantasía les arropen cada noche, abrámosles las puertas de “El País de Nunca Jamás”.

Por Sandra Sánchez-García
Directora Técnica Biblioteca General del Campus de Cuenca
Secretaria Académica del CEPLI, Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil
Universidad de Castilla-La Mancha
Orcid

Semblanza póstuma a la archivera Carmen Salas Larrazábal

Carmen Salas Larrazábal (Burgos, 1921 – Madrid, 2020)

Fuente: PARES (Portal de Archivos Españoles)

El pasado martes 24 de marzo, fallecía la archivera Carmen Salas en Madrid. Desde SEDIC nos queremos unir al dolor de su familia y de los archiveros en estos duros días de grandes pérdidas.

Carmen ejerció su profesión en una época donde el papel de la mujer en el mundo laboral era muy complejo ya que implicaba elegir entre vida personal o profesional. Carmen era Licenciada en Filosofía y Letras, Sección de Historia, por la Universidad de Madrid. Adquirió el Diploma de los Cursos de Formación Técnica de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (1953). Asistió al I Congreso Iberoamericano de Archivos, Bibliotecas y Propiedad Intelectual (1951).

Entre 1950 y 1960 trabajó en el Archivo Histórico Nacional en la Sección de Consejos Suprimidos, en la que colaboró en el Catálogo de Títulos y Grandezas. Carmen fue miembro del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos desde el año 1961, desempeñó su carrera profesional en el Archivo General de Indias, su primer destino desde enero de 1961, posteriormente asumió la dirección del Archivo y la Biblioteca del Presidencia a partir de 1979, plaza que obtuvo en las resultas del concurso correspondiente tras el traslado de María Luisa Fernández Noguera a la Biblioteca y el Archivo de la Universidad de Zaragoza. A raíz de su ejercicio en dicho archivo publicó: El Archivo y Biblioteca de la Presidencia. 1812-1992. El Arte de Gobernar. Historia del Consejo de Ministros y de la Presidencia del Gobierno. TECNOS, Madrid, 1992. Págs. 250-271. Colaboró también en el Prólogo a la Guía del Ministerio del Interior de Pilar Serra Navarro. Ministerio de Cultura, 1981. Después de muchos años de labor continuada en dicho archivo se jubiló en el año 1986, tras cumplir 35 años de servicio público.

A pesar de su labor concienzuda y callada en una época de poco aperturismo de los archivos, dicha dedicación se muestra sobre todo en los agradecimientos de las investigaciones que se han publicado basados en fondos documentales de Presidencia. En uno de los pésames publicados en las redes sociales, concretamente de twitter de Archivos Estatales, se comentaba que su trabajo en el Archivo Central del Ministerio de la Presidencia sigue dando hoy sus frutos.

Carmen además ejerció como secretaria de redacción del Boletín de Archivos desde 1970, Boletín que es íntegramente consultable en las salas de la Biblioteca Nacional. El Boletín de Archivos fue el órgano de expresión de los Archivos, Bibliotecas y Museos en España durante el siglo XIX y XX. A través del Boletín vemos múltiples colaboraciones de Carmen, antes y durante su etapa de Secretaria del mismo. También participó como profesora en los Cursos de Organización y Administración de Archivos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Aparte de su dedicación al mundo archivístico, Carmen poseía una gran humanidad y solidaridad al colaborar durante muchos años en las organizaciones de Cáritas y Manos Unidas, con su hermana Mary Salas, labor que siguió realizando incluso después de su jubilación.

Nos gustaría destacar algunos retazos de su vida familiar que permiten entender más su propia trayectoria profesional. Carmen, fue hija del militar Emerico Salas Orodea y de María Jesús Larrazábal Echeguren, familiar de monseñor Echeguren, obispo de Oviedo. Hermana de Ángel, Ramón, Jesús y Mary Salas Larrazábal. Sus tres hermanos al igual que ella destacaron en sus ámbitos profesionales y en el mundo de las letras. Ángel, Jesús y Ramón fueron militares destacados del ámbito de la aviación y sus hermanos Jesús y Ramón destacaron además como historiadores con una amplia bibliografía. Su hermana Mary Salas destacó por su labor como escritora, periodista, especialista en educación de adultos y pionera del laicado femenino español, además de ser la primera presidenta de la ONG Manos Unidas y de ser pionera en la lucha por la igualdad impulsado desde 1986 el Foro de Estudios sobre la Mujer que presidió.

Sit tibi terra levis, Carmen

Linked Open Data:

Carmen Salas en el Catálogo de autoridades de Pares

Hemana: María Salas Larrazábal

Hermano: Ramón Salas Larrazábal

Hermano: Jesús María Salas Larrazábal

 

 

Archivoz, el espacio colaborativo para la difusión de la archivística, nueva revista de SEDIC

Entre los objetivos recogidos por el Plan de Comunicación que Sociedad Española de Documentación e Información Científica diseñó en 2018, se encontraban la necesidad de modernizar y optimizar los medios de comunicación y difusión de la Asociación, así como defender e incrementar el reconocimiento del sector y de sus profesionales y ayudarles a conectar entre sí para intercambiar experiencias, conocimientos y visiones sobre la profesión.

Estas propuestas han cristalizado a lo largo de 2019 en la creación de nuevas plataformas de comunicación y de gestión como la nueva Intranet de Sedic, servicios como el Programa de Mentoría o la modernización de toda la imagen corporativa digital, que la Asociación ha llevado a cabo en los últimos años.

Otro de los aspectos de gran interés para Sedic consistía en la creación y generación de nuevo contenido de valor para el profesional. Hasta la fecha, SEDIC contaba con el Clip de Sedic, la revista de la Asociación de periodicidad bianual, la serie de Documentos de Trabajo de información práctica y el Blog de Sedic, que ofrecía un contenido más fresco e informal sobre la actualidad del sector.

La interesante progresión de un nuevo medio digital dirigido por algunos colaboradores y miembros de la Junta Directiva de SEDIC y la propuesta que se hizo para su integración, hizo que finalmente esta revista se incorporara dentro de la Asociación. Esta sinergia era una gran oportunidad para abrir un espacio de creación y difusión de contenido especializado en archivos.

En noviembre de 2019, se firmó un convenio de colaboración mediante el cual Archivoz: International Archives Magazine, revista digital de alcance internacional, comenzaba a ser editada por Sedic.

Archivoz es una revista digital gratuita e internacional sobre archivística y gestión documental. Se comenzó a publicar en junio de 2017 como un proyecto voluntario y altruista, y ha conseguido reunir un equipo multidisciplinar e internacional de más de 40 personas.

La revista nació con la idea de ocupar un espacio en el que ningún otro medio o proyecto estaba presente. Se trataba de difundir contenidos relacionados con archivos y gestión documental desde un punto de vista divulgativo, con un formato basado en artículos o entrevistas a profesionales. Su signo de identidad es dar a conocer las opiniones de expertos de todo el mundo sobre diversos temas relacionados con la profesión.

Tal y como se indica en la Web de Archivoz, la revista tiene 3 objetivos principales:

  1. Detectar aquellos asuntos o tendencias de interés para la comunidad profesional sobre las que publicar artículos o entrevistas.
  2. Servir de canal de difusión a aquellos colegas interesados en compartir contenido de calidad.
  3. Acercar la gestión documental y la archivística a otros públicos no especializados de todo el mundo.

La internacionalización de la revista es precisamente otra de sus señas de identidad. Desde sus inicios, se ha trabajado en la consolidación de grupos editoriales en diversos países para conformar, finalmente, una red que está presente por todo el globo y que llega a todos los profesionales de la información, sin importar dónde vivan ni el idioma que hablen, pues Archivoz se publica en 4 idiomas (castellano, inglés, italiano y portugués).

Un entorno colaborativo tan diverso y amplio ha condicionado la estructura organizativa y el desarrollo de la plataforma en la que publica la revista, que cuenta con dos órganos de dirección. Por una parte, todos los miembros participan de un modo asambleario de las decisiones estratégicas generales del proyecto. Una segunda estructura de dirección es la encargada de coordinar las decisiones adoptadas y controlar todos los aspectos técnicos del proyecto. El equipo de dirección está formado por los coordinadores de las diferentes secciones y grupos de editores: Social Media; grupo editorial de España; grupo editorial de América Latina; grupo editorial de Reino Unido, Estados Unidos de América y Australia; grupo editorial Brasil y Portugal; grupo editorial Internacional (Europa, África, etc.).

En la actualidad, se ha abierto un proceso de selección para incorporar nuevo talento al equipo. El objetivo es aumentar el número de editores en los equipos ya creados, así como crear nuevos equipos editoriales, principalmente en Asia, incorporando nuevos miembros residentes en China y Japón.

Otro elemento representativo del proyecto es la apuesta por el contenido audiovisual. La revista, optimizada para la publicación de este tipo de formato, ha incorporado recientemente a Dr. Alfonso López Yepes como experto de reconocido prestigio en el campo de la documentación audiovisual que, junto con Zuriñe Piña, dirigen la sección encargada de difundir el interesante (y muchas veces desconocido) patrimonio audiovisual.

La revista utiliza diferentes perfiles en redes sociales (Instagram, Twitter, Facebook y YouTube) para difundir diariamente el contenido generado, para compartir noticias de interés y para crear una comunidad de profesionales especializados en archivística y gestión de la documentación. Asimismo, en 2019 se llevaron a cabo las I Jornadas Archivoz en la Universidad Complutense de Madrid bajo la temática de “Archivos con Arte”. Para 2020 están programadas las II Jornadas Archivoz en la ciudad de Bogotá, posiblemente para el mes junio, aunque todavía está por confirmar la fecha definitiva. El objetivo de estos eventos es abrir una vía para la reflexión y el pensamiento crítico en torno a la archivística y a su relación con la cultura, y generar un espacio de debate en espacios presenciales.

Algunos miembros del equipo de dirección de la revista participan o están involucrados en otros proyectos que colaboran con los objetivos de la revista como, por ejemplo, los Premios INFOAWARDS dedicados a reconocer el sector Museos, Bibliotecas y Archivos. Tras la nominación que obtuvo Archivoz en 2018, el año pasado algunos miembros del equipo participaron como miembros del comité organizador y del jurado.

Actualmente, se está trabajando en una propuesta en formato impreso y en la creación, junto con otros proyectos amigos, de una red internacional colaborativa de difusión del patrimonio archivístico audiovisual.

La incorporación de Archivoz a los medios de difusión de Sedic ha supuesto una gran oportunidad para ofrecer más contenidos a todos los archiveros que forman parte de la Asociación y para entrar en contacto con una amplia comunidad internacional de especialistas en gestión documental

Legislación de archivos

Legislación de archivos. Vicente Giménez-Chornet
1ª ed. en lengua castellana
Barcelona : UOC, 2017
115 p. ; 18 cm– (El profesional de la información ; 40)
D.L. B 18418-2017
ISBN 978-84-9116-989-5

Avanzado el siglo XXI no podemos ignorar el cambio de paradigma que las nuevas tecnologías han supuesto para la archivística. Los archivos, y sus profesionales, ya no son actores pasivos en la sociedad que trabajan en solitario con el fin de conservar la documentación como evidencia y memoria. La aparición de nuevos medios y soportes han provocado un cambio en la relación electrónica entre las Administraciones y el interesado, y en el campo que nos ocupa entre el archivo y los usuarios. La ciudadanía exige una comunicación más fluida e interactiva. Estas nuevas necesidades se han ido recogiendo en distintas leyes y normas, que se ha ido sumando a las ya existentes. Un laberinto legal que supone un reto para los responsables de su cumplimiento y puesta en marcha.

Giménez-Chornet nos ofrece en su libro una herramienta para comprender la situación de los archivos españoles ante la compleja situación jurídica y normativa. Contiene una recopilación de la legislación archivística hasta la fecha de publicación. Una obra breve, son 115 páginas, clara y escrita en un lenguaje amigable llena de explicaciones simples y efectivas.

El manual se engloba en dos apartados:

  • Deberes de las administraciones públicas. Sección enfocada en el marco juridico desarrollado por la Administración para regular la transformación digital y conseguir su implantación. Uno de los pilares es la ley 39/2015, de 1 de octubre, del procedimiento común de las administraciones pública, eje regulador de las relaciones “ad extra” de las mismas. Es decir, la comunicación entre la Administración y los administrados en la sociedad actual, influida por el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación. Una de las novedades, es la obligatoriedad de cada Administración Pública de mantener un archivo electrónico único de los documentos que correspondan a procedimientos finalizados, así como la obligación de que estos expedientes sean conservados en un formato que permita garantizar la autenticidad, integridad y conservación del documento en la transformación digital y cómo afecta la administración electrónica a los archivos en aspectos concretos como preservación, valoración, digitalización, accesibilidad, transparencia y la red telemática de interoperabilidad.

Además, hace mención a la valoración, preservación y seguridad de los documentos digitales que deben cumplir con lo establecido en el Esquema Nacional de Seguridad. Norma que garantiza la integridad, autenticidad, confidencialidad, calidad, protección y conservación de los documentos almacenados, así como el acceso a los mismos. Los artículos 16 y 27 fijan que los documentos presentados de manera presencial ante las Administraciones Públicas, deberán ser   digitalizados para su incorporación al expediente administrativo electrónico.

  •  Marco jurídico de la gestión archivística. La segunda parte del libro aborda la regulación jurídica que afecta la gestión documental de la documentación producida o recopilada durante la ejecución de un procedimiento administrativo. Los elementos claves serán el documento administrativo y el conjunto de los mismos, el expediente. Conceptos que como advierte Giménez-Chornet, no han sido siempre definidos de forma unívoca por la legislación. En ocasiones para alcanzar los objetivos marcados por las leyes se ha debido recurrir a normas técnicas profesionales, cuando han existido, para suplir la falta de información. Uno de los ejemplos es el de la normalización de la descripción archivística, trabajo recogido en el Real Decreto 1708/2011, sobre el Sistema Español de Archivos, y que está regulado por la norma internacional ISAD (G). También se estudian de forma pormenorizada otros aspectos del tratamiento archivístico como son el ciclo vital del documento, metadatos, clasificación, conservación y preservación, valoración documental y personal. De cada uno de ellos se incluye su marco jurídico y normativo.

Finalmente, también se incluye en el libro un amplio repertorio bibliográfico para estudiar, si se desea, con mayor profundidad los temas tratados.

En definitiva, se trata de un libro muy útil y ameno, destinado tanto a un público técnico que trabaja en el sector archivístico, prepara oposiciones o simplemente necesita conocer la legislación que conformará la nueva administración electrónica y transparente.