Los científicos de datos pasan el 80% del tiempo limpiando datos y el otro 20% protestando por tener que limpiarlos

La adopción generalizada por parte de todo tipo de organizaciones del uso y análisis intensivo de datos de negocio hace que sea indispensable disponer de datos limpios. Es por ello que los procesos y herramientas dedicados a la limpieza y preparación de datos son cada vez más importantes y necesarios en nuestras organizaciones.

Se suele decir que los científicos de datos pasamos el 80 por ciento del tiempo limpiando, preparando y re-organizando datos y tan solo un 20 por ciento analizandolos. Porque lo normal es que cuando te pongas a trabajar con datos de tu organización encuentres todo tipo de problemas que tienes que superar antes de poder analizarlos o empezar a entrenar tus modelos estadísticos. Algunos de estos problemas de limpieza incluyen:

● Variables que no utilizan la tipología correcta como fechas o números guardados como cadenas de texto.
● Problemas con la codificación de caracteres en distintos formatos como ASCII, UTF-8, UTF-16, UTF-32.
● Datos duplicados presentes en las bases de datos.
● Valores que necesitan normalizarse.
● Nombres de personas o lugares etc que necesitan pasar por un proceso de desambiguación.
● Valores no disponibles (missing values) tratados de diversas maneras.
● Campos multivalor sin separadores que permitan separar los valores.
● Falta de metadatos que documenten los datos con los que trabajas.

Por tanto, podemos definir la limpieza de datos como aquellos procesos mediante los cuales se detecta y corrige la información incorrecta, incompleta, imprecisa, sin normalizar o innecesaria.

Este tipo de limpieza de datos se puede acometer con diferentes herramientas y metodologías. Lenguajes de programación como R, Python son increíblemente potentes para todo tipo de procesos de limpieza pero tienen una curva de aprendizaje que no podemos menospreciar. Afortunadamente, en el mercado empiezan a proliferar multitud de herramientas que facilitan la limpieza de datos como puedan ser OpenRefine, Trifacta, Drake o DataCleaner.

Todas estas herramientas permiten hacer un análisis inicial exploratorio de los datos que te ayuda a entenderlos mejor. Te muestran los tipos de variables de las que partes, las frecuencias de los valores textuales, la distribución de las variables numéricas, los valores no disponibles o los duplicados. Otra funcionalidad común es la que permite hacer cambios masivos utilizando simples reemplazos o expresiones regulares avanzadas. Además, muchas de estas herramientas ponen a tu alcance de manera sencilla algoritmos de agrupación estadística capaces de detectar grupos de valores que puedan ser representaciones alternativas de un mismo concepto. Por ejemplo, podríamos encontrar Nueva York escrito como NY o nueva york o New York, etc. O nombres de persona con o sin tilde, por ejemplo: Luis Martinez y Luis Martínez.

El curso online “Limpieza y enriquecimiento de datos con Open Refine” planificado del 21 de marzo al 12 de abril pretende formar perfiles de trabajadores de datos que dominen las técnicas de limpieza y normalización masiva de datos.

La gesta de Antonia Gutiérrez Bueno, la mujer que abrió el paso a las mujeres en la Biblioteca Nacional de España

Hay nombres que todos deberíamos conocer; que merecen, por derecho propio, un lugar en la memoria de las gentes. De todas las gentes. Que merecerían el privilegio, o el honor, de ser nombrados por generaciones futuras con todas las letras. Igual que decimos Federico García Lorca, o Rosa Chacel, por poner un ejemplo, así también deberíamos decir con la misma familiaridad otro nombre: Antonia Gutiérrez Bueno. Porque gracias a ella las mujeres pudimos pisar como usuarias, por primera vez, la Biblioteca Nacional de España, allá por 1837.

Cuando dicho organismo llevaba más de un siglo de existencia, a las mujeres solo les estaba permitido entrar los días extraordinarios y de visita, no fueran a molestar a los hombres que andaban por allí para la lectura o la investigación. Pero hete aquí que Antonia Gutiérrez Bueno quería entrar. Necesitaba entrar y documentarse para completar un Diccionario histórico y biográfico de mugeres célebres (sic) del que ya había publicado un volumen, bien es verdad que no con su nombre, sino con el de Eugenio Ortazán y Brunet. No voy a entrar aquí a recordar por qué tantas mujeres que escribían tenían que servirse de un seudónimo masculino para publicar, ni cuántas habrá que hicieron como María Lejárraga, por ejemplo (ella escribía y su marido se llevaba los honores), y de las que ni siquiera nos habremos enterado, sino en qué particularidades tenía Antonia Gutiérrez para lograr lo que logró.

Diccionario histórico y biográfico de mugeres célebres de Antonia Gutiérrez Bueno en la Biblioteca Nacional

De ella sabemos que era la tercera de tres hermanas; que era hija de Mariana Aoiz (o Ahoiz) y de Pedro Gutiérrez Bueno, hombre de ciencia y Boticario Mayor del Rey. Que desde niña tuvo acceso libre a la gran biblioteca que había en su casa e incluso que su padre frecuentó a Moratín, quien al parecer la llamaba de niña Marie Toinette Bonus. No sabemos qué aspecto tenía y cómo empezó a escribir su Diccionario…. Es posible que el hecho de haber vivido con su marido en Francia le hiciera ver las cosas un poco distintas de cómo se veían entonces en España, pero no hay que olvidar que París, pese a ser quizá la capital cultural de entonces, tenía también un arduo trabajo pendiente en lo relativo a los derechos de las mujeres (recuérdese, sin ir más lejos, lo que hubo de luchar Marie Curie para entrar en La Academia de las Ciencias setenta años después). Pero estábamos en que Antonia necesitaba entrar como usuaria en la Biblioteca Nacional y se encontró con un capítulo de las Constituciones de dicho organismo, de 1761, que decía que estaba prohibido el acceso a “muger alguna en horas de estudio, pues para ver la Biblioteca podrán hir” (sic) en los feriados con permiso del Bibliotecario Mayor. Había cumplido 56 años, estaba viuda y había vuelto definitivamente a España. En su haber tenía, además de la publicación del mencionado volumen de su Diccionario, un estudio sobre el cólera.

No tenemos noticia de cuántos noes recibió antes de dirigirse a altas instancias y conseguir que la reina regente intercediera, pero afortunadamente se conserva esta última correspondencia en los archivos. Para empezar, la carta que la propia Antonia dirigió al Ministerio de la Gobernación, con fecha 12 de enero de 1837: “Estando publicando una obra con el título “Diccionario…” (…) y siéndole difícil y aún imposible, a causa de sus circunstancias procurarse los libros que necesita para continuar su obra, la que va recibiendo bastante aceptación del público, a V.E. suplica se sirva dar a la exponente un permiso para concurrir a la Biblioteca Nacional, donde podrá hallar todos los libros que necesita para continuar su trabajo”.

El director de la institución, preguntado por el ministerio sobre el asunto, recordó en primer lugar el prohibido acceso femenino a la sala de lectura. Después ofrecía a la solicitante, condescendiente, una pequeña sala en la planta baja. Pero al instante añadía que era minúscula y que si se corría la voz y otras mujeres, más de cinco o seis, pretendiesen “aprovecharse de este beneficio”, eso implicaría un gasto nada desdeñable. Entonces fue la Reina Regente, María Cristina, quien tomó parte en el conflicto con un mensaje claro: “Permita V.S. la entrada en la sala baja que indica no sólo a Mª Antonia Gutiérrez, sino a todas las demás mujeres que gusten concurrir a la Biblioteca”. Para dejarlo aún más claro añadía: “En caso de que afortunadamente el número de estas exceda de cinco o seis, lo haga usted presente, manifestando el aumento de gasto que sea indispensable”.

Y así fue como Antonia Gutiérrez Bueno consiguió no sólo entrar como usuaria a la Biblioteca Nacional, sino que dicha puerta se abriera para siempre a las féminas un año después, en 1838. Aún faltaba mucho para ver trabajando a la primera española bibliotecaria (Angelita García Rives, en 1913 ), o a María Moliner, pero hay algo inmenso en su proeza y nunca sabremos si ella fue consciente de ello o le pareció algo natural. En todo caso, podemos imaginar su regocijo en ese salón que primero ocupó en solitario, aunque tampoco conocemos quién fue la siguiente mujer que allí llegó, ni cuánto tardó el habitáculo en hacerse pequeño y hacer urgente la necesidad de un espacio mayor (y de un gasto, mal que le pesase al entonces director de la Biblioteca Nacional, Joaquín María Patiño). Nadie se lo preguntó, o por lo menos no consta en ningún lugar. Porque en la época eso no llamó la atención, o no se consideró digno de figurar en fuente alguna.

Antonia no completó nunca el Diccionario, y tampoco está clara la razón, pese a que murió mucho más tarde, a los noventa y tres años. Hay quien piensa que quizá la elaboración de esa obra fuera solo un pretexto para reclamar el acceso a la Biblioteca. Puede ser, pero quizá el cansancio, o la desazón, acabaran minando su voluntad, no en vano la investigación sobre mujeres del pasado debía de ser entonces harto difícil y laboriosa. En todo caso, es difícil que alguna vez imaginara que, dos siglos después, periodistas y estudiosos la alabarían y que, cualquiera que quiera investigar hoy sobre mujeres pioneras en España, sabe de Antonia Gutiérrez Bueno y de su gesta.

Visita de los socios de SEDIC a la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación

El pasado 11 de diciembre se realizó una nueva visita organizada por SEDIC a la Biblioteca de la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación, ubicada en la calle Marqués de Cubas, muy cerca de instituciones como el Banco de España, el Círculo de Bellas Artes,  el Instituto Cervantes, entre otros.

La Directora de la biblioteca, Carmen Crespo, fue nuestra guía. En primer lugar, pudimos hacer un recorrido por el edificio histórico que hoy alberga esta academia. Desde su creación en 1730, la Real Academia de la Jurisprudencia había estado en diversas sedes, hasta 1905 donde se instaló definitivamente. De su edificio, un palacio diseñado y construido en el año 1798 por el arquitecto Manuel Martín Rodríguez, sobrino y discípulo de Ventura Rodríguez, destaca el Salón de Actos con una trabajada cubierta de cristal, balconcillos y un óleo del rey Carlos III, que dictó la Real Cédula en 1763 por la que se dota a la Academia de Jurisprudencia de su primera regulación oficial.

La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España tiene como fines la investigación y la práctica del Derecho y de sus ciencias auxiliares, debiendo, además, contribuir a las reformas y progresos de la legislación española. Para ello cuenta con una biblioteca  excepcional, cuyos fondos datan desde el siglo XVI hasta la actualidad. Las colecciones  reunidas en esta biblioteca pertenecieron a las academias precedentes, aunque el origen de la colección actual se encuentra en  los libros procedentes de la Academia de la Purísima Concepción que en el año 1838 pasó a llamarse Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación y en 1882 la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Cabe destacar el depósito de la biblioteca, ubicado en una cámara acorazada, ya que el edificio que hoy alberga la Real Academia de la Jurisprudencia y legislatura, tuvo otros usos anteriormente, entre ellos fue caja de depósitos del Banco de España.

La materia principal de la colección es el derecho, aunque también destacan los fondos sobre la historia, la política y la filosofía. La mayoría de las obras son españolas, pero también se pueden encontrar obras en otras lenguas como el francés, italiano, inglés  y alemán. Entre las colecciones especiales destacan las publicaciones de la propia academia como son los discursos de los académicos, la inauguración del curso y las conferencias. También pertenecen a este fondo especial las publicaciones periódicas, entre ellas la revista titulada actualmente Estudios de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde se recogen las ponencias presentadas por los académicos en los plenos semanales.

Otras colecciones destacadas son los folletos de los primeros años del s. XIX, correspondientes a la época de la Guerra de la Independencia, al reinado de Fernando VII y a los primeros años del de Isabel II y la colección de obras de Benedictus de Spinoza y tratados sobre el mismo.

La Biblioteca digital de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Iuris Digital, es de libre acceso y cuenta actualmente con más de 1.474 títulos, entre las que se destacan obras raras o únicas recogidas en  el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico, como folletos de los primeros años del XIX, las obras de autores que enlazan el movimiento ilustrado con las corrientes liberales del siglo XIX (Sempere y Guarinos, Manuel Lardizábal, Francisco Martínez Marina, Javier de Burgos, etc.), entre otras.

Gracias a las socias asistentes y esperamos veros pronto en una nueva visita de SEDIC.

 

Empleo en Ciencias de la Documentación: enero de 2019

Alguna de las preguntas que todo estudiante de Documentación se ha hecho en algún momento de su carrera, sin duda habrán sido ¿Cuáles son las salidas profesionales de la carrera de Documentación? ¿Cuáles son los nichos de empleo más destacados? ¿En qué áreas debería especializarme? ¿En qué materias tendría que esforzarme para tener más oportunidades de trabajo? En esta entrada, trataré de responder alguna de estas preguntas.

Antes de empezar a responder las preguntas, lo primero es tener en cuenta los principales perfiles profesionales en Documentación. Todas las Facultades de Documentación, deberían realizar estudios periódicos, con carácter anual, bajo este respecto, con objeto de identificar los cambios y necesidades del mercado, con objeto de orientar correctamente sus estudios. Según el departamento de Biblioteconomía y documentación de la Universidad Carlos III, existen los siguientes:

Tabla 1. Relación de perfiles profesionales. Fuente: Universidad Carlos III

Si se observa detenidamente, todos los perfiles tienen en común la gestión de la información y la documentación, en múltiples contextos, tales como los medios de comunicación, consultorías, archivos de empresa, fundaciones privadas, bibliotecas, empresas de servicios, museos, editoriales, empresas científicas, empresas de ingeniería, etc. ¿Qué significa esto? Significa que la perspectiva tradicional del bibliotecario, archivero y museólogo como perfiles básicos o únicos de la Biblioteconomía y Documentación ya no es aplicable al momento actual. No al menos, como únicas opciones para la empleabilidad de los egresados.

Se observa, que para desempeñar las nuevas actividades profesionales se requiere de una importante carga de conocimientos en torno a las siguientes materias:

  • Sistemas de gestión de documentos y contenidos ECMS, CMS y sus derivados.
  • Webscraping y Data-mining.
  • Programación y desarrollo de aplicaciones en el entorno Web en lenguaje PHP y Python.
  • Estadística básica.
  • Estadística aplicada al estudio métrico de la información.
  • Sistemas de gestión de bibliotecas y bibliotecas digitales.
  • Conocimiento de los metadatos de tipo bibliográfico, documental, de preservación, descripción de recursos digitales, descripción de documentación multimedia.
  • Conocimiento de teoría y software para el diseño de estrategias SEO/SEM.
  • Teoría y práctica de la recuperación de información, modelos, algoritmos, sistemas de ranking, software de recuperación aplicable al entorno Web y cloud-computing.
  • Conocimiento de las cadenas documentales, procedimientos y gestión de la Documentación en las organizaciones.
  • Conocimiento teórico y práctico de bases de datos de tipo SQL, operativas para el cloud-computing MySQL, MariaDB, OracleDB, PostGreeSQL.
  • Lenguajes documentales en todas sus variantes y vertientes, especialmente Clasificación Decimal Universal CDU, Encabezamientos de materias, Tesauros y Ontologías.
  • Fuentes de información generales y especializadas en ciencias puras, humanidades y ciencias sociales.
  • Conocimientos relativos a la evaluación de los recursos de información.
  • Catalogación de documentos con normativas ISBD, Reglas de catalogación, RDA, ISAD-G…
  • Marketing orientado a los servicios de información y las redes sociales.
  • Medios de comunicación y editorial.
  • Edición y catalogación de contenidos audiovisuales…

Sin embargo, aún falta por responder algunas preguntas, por ejemplo, ¿Cómo se está moviendo la demanda de empleo en Documentación? La respuesta es compleja, ya que la orientación profesional determina el porcentaje de oportunidades. Por ejemplo, si se desea emplear esfuerzo y energías en una oposición, aparte de centrar claramente el estudio en el temario pertinente, el número de ofertas de empleo público para bibliotecas y archivos, apenas supera las 40 plazas en enero de 2019, según el portal opobusca.com.

Si el objetivo es encontrar empleo especializado en el mercado libre, entonces, las oportunidades son mayores, ya que, según las últimas estimaciones, para el mismo periodo de enero de 2019, se han hallado más de 3.000 ofertas. Al leer estas líneas, quizás el ávido lector, se esté preguntando ¿Cómo se puede hacer una estimación del empleo disponible según áreas de conocimiento? La respuesta es sencilla; realizando las búsquedas expertas oportunas, con los descriptores adecuados, tanto para encontrar las ofertas, como para eliminar eliminando el ruido entre los resultados. Por tanto, el método a emplear es el siguiente:

  • Identificar los portales de empleo en los que se desea realizar las búsquedas
  • Diseñar una consulta experta, optimizada para Google, con las palabras clave, dominio y negaciones, que permitan eliminar resultados irrelevantes
  • Ejecutar la consulta en el buscador y obtener todos los resultados, incluyendo aquellos que el buscador no muestra en la primera vista, por ser similares (que no iguales
  • Contabilizar el número de resultados obtenidos cuya dirección URL y título sea diferente, siempre que no corresponda con una página intermedia o genérica del portal de empleo en el que se está buscando
  • Repetir el proceso con todos los perfiles profesionales, conocimientos y habilidades que se deseen evaluar
  • Anotar los resultados, para su tabulación, análisis y comparativa.

Por si acaso, todavía existe algún escéptico, valgan algunos ejemplos de búsqueda experta, elaborados conforme a los operadores disponible en Google 

  • inurl:www.indeed.es 2019 intitle:”buscadores” OR intitle:”search engine” OR intitle:”search” OR intitle:”recuperación de información” OR intitle:”google” OR intitle:”information retrieval” OR intitle:”lucene”
  • inurl:www.indeed.es 2019 intitle:”data analysis” OR intitle:”business intelligence” OR intitle:”analista de datos” OR intitle:”científico de datos” OR intitle:”data scientist”
  • inurl:www.indeed.es 2019 intitle:”community manager” OR intitle:”redes sociales” OR intitle:”facebook” OR intitle:”twitter”

Llegados a este punto, puedo responder otra pregunta clave ¿Cómo se está moviendo el mercado de trabajo en enero de 2019? En efecto, dado el interés para responder a esta cuestión he desarrollado la siguiente tarea de prospección, con el fin de obtener alguna orientación con la que basar nuestra opinión. Los resultados son los que siguen a continuación:

Tabla 2. Ofertas localizadas en los principales portales de empleo en torno a perfiles y habilidades profesionales. Fuente: Elaboración propia

Lo primero que llama la atención al observar el cuadro, es que la suma de todas las ofertas de empleo en todos los perfiles y habilidades profesionales, suma un total de 17.770 resultados. La cantidad es muy elevada debido a diversos factores, tales como la posibilidad de encontrar la misma oferta en diversos portales de empleo, e incluso el hecho de que no todas las ofertas obtenidas, sean exactamente del perfil o habilidad profesional buscada. Sin embargo, aun concediendo un amplio margen de error a las búsquedas, de más del 80% (margen de error casi imposible), se obtendrían como mínimo 3.000 ofertas de trabajo que realmente responden al perfil del profesional de la información y Documentación. Por ello, parece lógico pensar, que la cifra exacta de ofertas, sea muy superior, tanto en cuanto, los resultados obtenidos en los distintos portales para las distintas categorías y perfiles analizados, son muy variables, lo que permite atisbar un margen de confianza mucho mayor.

En cualquier caso, tomando los resultados, a modo orientativo, se pueden alcanzar algunas conclusiones:

  •  Que las habilidades profesionales más demandadas son “Desarrollo Web”, “Bases de datos” y “Tecnologías PHP, MySQL”, que resultan claves en los conocimientos del Documentalista en el contexto de la gestión de contenidos digitales.
  • Que el mercado demanda profesionales formados en Big-data, Analistas de datos y Community managers, ya que en suma suponen 4.601 ofertas de trabajo.
  • Entre los perfiles más conocidos, resulta ser el de Documentalista, el más demandado con un total de 83 ofertas, frente a las 9 de librero, 3 de bibliotecario en organizaciones privadas y 3 de archivero.
  • Resulta muy llamativo que librero de fondo antiguo y documentalista fotográfico, no obtengan resultados.

Figura 2. Suma de ofertas de los principales perfiles y habilidades profesionales. Fuente: Elaboración propia

Usando el mismo método aquí descrito, junto con las mismas fórmulas de búsqueda experta, en los mismos portales de empleo, se obtuvieron los siguientes resultados en junio de 2017 y junio de 2018.

Tabla 3. Relación de ofertas de empleo en el mes de junio de 2017 y 2018, así como su comparativa con el reciente mes de enero de 2019. Fuente: Elaboración propia

En la tabla se observa una variación en el número de ofertas de trabajo, aunque las tendencias advertidas en el mes de enero de 2019, resultan coherentes con los meses de junio de los años 2017 y 2018. Por otra parte, el mes de junio de 2018 fue especialmente negativo, ya que a duras penas se alcanzaron los 2.600 resultados, en comparación con junio de 2017 con más 15.000 ofertas. Esto significa que, el mercado demanda cada vez más, perfiles profesionales con una formación en tecnologías de la Documentación, capaces de resolver problemas complejos, más ingenieros, imaginativos, creativos, reflexivos, con alta capacidad de iniciativa para utilizar todas las herramientas, instrumentos y conocimientos adquiridos, con los que desarrollar su tarea profesional.

La conclusión de esta mirada hacia el mercado laboral es la constatación de que se está produciendo un profundo cambio profesional, en el que los conocimientos tradicionales y clásicos, deben convivir con las tecnologías de la información y la gestión documental. Es momento de adaptarse, observar la realidad y orientar adecuadamente los esfuerzos y estudios, a las necesidades y realidades, que parecen haber llegado para quedarse.

Sesión “Sostenibilidad del asociacionismo y transformación de la Profesión” del Congreso BAD 2018 en Fundao (Portugal).

Los Congresos profesionales son grandes ágoras en los que reencontrarse con colegas o conocer nuevos profesionales, adquirir nuevas ideas y reciclar las que ya parecían que estaban completamente asentadas. Algunas sesiones son tremendamente interesantes, otras pasan sin pena ni gloria, pero algunas veces debido al gran interés que suscitan entre los presentes, se vuelven memorables. Una de esas sesiones que perdurarán en la memoria, fue la que sucedió el día 26 de octubre de 2018 en el 13º Congreso de Bibliotecarios, Archiveros y Documentalistas celebrado en Fundão en Portugal. Bajo el título: “Sostenibilidad del asociacionismo y transformación de la Profesión”.

En esta sesión, la presidenta de la BAD Alexandra Lourenço compartió el escenario con Bruno Eiras, miembro del Consejo Directivo Nacional de la asociación BAD (Associação Portuguesa de Bibliotecários, Arquivistas e Documentalistas) , y tres invitados de asociaciones diferentes, por un lado Juan Manuel Bernardo Nieto, responsable de la Biblioteca  y Archivo de la Asociación de Prensa de Madrid y vocal de la Junta Directiva de SEDIC. Por otro lado, Elena García Mantecón, de la Asociación de Archiveros de Extremadura (AAE) y por último de Brasil, Carolina Patrícia König, de la “Associação Rio-Grandense de Bibliotecários” (ARB).

En esta sesión llamada “Sostenibilidad del asociacionismo y transformación de la Profesión”, la bibliotecaria Carolina Patrícia König, habló de como funcionan las asociaciones profesionales en Brasil, subrayando que estas son muy activas, los alumnos de biblioteconomía y documentación se inscriben desde muy pronto en las asociaciones, porque saben que con el trabajo colaborativo de los asociados consiguen realizar mejores acciones de formación para aportar un aprendizaje a lo largo de la vida a los asociados. Al mismo tiempo crean una red de contactos para cuando se incorporen al mundo laboral, y ayudan a convertir a las asociaciones profesionales en instituciones con poder para luchar mejor por los derechos de los profesionales. Además, con la fuerza de los asociados en Brasil, las asociaciones profesionales pueden ejercer como sindicatos para defender los derechos de los profesionales de la información, participar en negociaciones colectivas garantizando su cumplimiento, y negociar con instituciones públicas y privadas.

Una vez Carolina realizó su presentación, Alexandra Lourenço, agradeció a Carolina su asistencia al congreso, así como su presentación, pero sobre todo su demostración de implicación con la BAD una vez que Carolina vestía la camiseta de la asociación, y ningún asistente portugués hizo lo mismo. Este podría parecer un incidente trivial si no fuera porque seguidamente comenzó un debate con algunos de los asistentes con la presidenta sobre lo que dichos asociados consideraban sobre la escasa labor que la BAD realizaba por la preservación de los derechos de los profesionales de la información en Portugal. Un debate que reflejó las distintas visiones de lo que una asociación profesional debe realizar.

Puesto que en los estatutos de la BAD no se indica que realicen labores sindicales, pero los asociados portugueses reclamaban esta tarea, así como la de la protección de la profesión o dar a conocer la misma a la sociedad. Pero por otro lado, Alexandra Lourenço subrayó el hecho de que la BAD asistió a manifestaciones sociales, y que no hubo ni un sólo asociado con ellos para apoyar la manifestación. Sin duda ese debate fue un ejemplo de cuando el trabajo de la asociación profesional no está a la altura de las expectativas de los asociados, si bien por que no alcanzan a proteger los intereses de los profesionales (intrusismo laboral, salarios no negociados por convenio, escasa visibilidad de la profesión), porque no ofrecen formación en diferentes localizaciones, o dicha formación no sirve como puerta de acceso a los puestos laborales que no requieran de una licenciatura en Documentación.

Mesa sobre la Sostenibilidad del Asociacionismo y la Transformación de la Profesión. © BAD, 2018

Pero este debate solo fue el inicio de la sesión, porque seguidamente Juan Manuel Bernardo Nieto realizó una presentación en nombre de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica, en dicha presentación explicó la labor de dicha asociación, así como los objetivos para el futuro de la Asociación.Tras la presentación de Juan Manuel, también se habló del hecho de que SEDIC no funciona como sindicato, y la asociación no trabaja como representante laboral de los asociados, lo cual pareció reforzar la idea de que una asociación profesional no es sinónimo de sindicato. No obstante, por otro lado, Elena García Mantecón, de la Asociación de Archiveros de Extremadura habló que en su asociación, a pesar de que no ser un sindicato, sí que han llegado a realizar presión sobre instituciones públicas y privadas que quisieron eliminar puestos de trabajos de archiveros, y consiguiendo que dichos funcionarios recuperasen sus puestos de trabajo. Pero sobre todo reforzando la noción de que las asociaciones profesionales solo funcionan si hay profesionales completamente involucrados para ayudar en las diferentes tareas, y que solo con la unión se hace la fuerza.

También se habló de la desconexión de la universidad con las asociaciones profesionales. En ese sentido, esta desconexión provoca que los alumnos no conozcan las asociaciones, las labores que estas realizan y las ventajas de asociarse. Juan Manuel Bernardo, comentó que desde SEDIC se ha llegado a realizar acciones para informar a alumnos universitarios sobre la labor de dicha asociación, y las ventajas que trae la inscripción. Por otro lado, el hecho de que las universidades no participen activamente con las asociaciones profesionales, provoca una caída en la calidad de las formaciones como “aprendizaje a lo largo de la vida”. Y de ese mismo modo, las universidades ofrecen contenido demasiado teórico, que en ocasiones se ve anclado en el pasado, y que no está al día con las innovaciones que los profesionales adoptan para mejorar su trabajo.

En general podríamos decir, que fue una mesa redonda muy activa, en la cual se vieron los temas primordiales que preocupan a los cuerpos directivos de las asociaciones y a los asociados, en la que tanto un lado como el otro mostraron sin reservas los temas que consideraron imprescindibles, y que podríamos resumir como: El desconocimiento de las actividades de las asociaciones por parte de los asociados; las expectativas de los asociados, sobre las funciones que las asociaciones profesionales deberían realizar; la escasa visibilidad del trabajo de los profesionales de la información por parte de la sociedad y por último, la desconexión entre la universidad y las asociaciones. Que son sin duda alguna, cuestiones que únicamente podremos resolver con la participación y el trabajo activo de los asociados hacia el objetivo común de la mejora de la profesión, pero sobre todo, que dé lugar al objetivo final, que no es otro sino la mejora de los servicios de información que los profesionales ofrecemos a la sociedad.

4º Encuentro de la Red de Bibliomóviles de Chile 2018: Una red en crecimiento (1)

“La biblioteca pública va teniendo más sentido para la medición de una cultura, que la misma escuela. Revela el estudio desinteresado: su estadística muestra cuántos hombres y mujeres buscan sin obligación, y sin deseo de diploma, el conocimiento […] Es un verdadero barómetro de la vida mental en un país”

Estas palabras de Gabriela Mistral son sólo una pequeña muestra de todo lo que la Premio Nobel chilena dejó escrito y dicho sobre las bibliotecas públicas y los bibliotecarios que las regentan y mantienen.

En cuanto supe que el 4º Encuentro de Bibliomóviles de Chile se iba a celebrar en el lugar donde la escritora y diplomática obtuvo su habilitación para ejercer como maestra allá por 1910, el actual Museo de la Educación, me lancé a recopilar todas las referencias que pude sobre la opinión que esta intelectual tenía sobre las bibliotecas y en especial sobre las bibliotecas móviles. Había recibido la amable invitación del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile para acompañar y participar activamente en el desarrollo de dicho

Encuentro, auténtico barómetro de la situación real de la Red de Bibliomóviles, que se celebra cada dos años y del que yo ya tenía sobradas referencias.

Y es que la conexión con los compañeros bibliomovileros chilenos viene de largo. Primero fue Roberto Soto, un baluarte en este sector bibliotecario de nuestro país, quien tuvo la suerte de poder acudir en representación de ACLEBIM al primero de los encuentros que se celebraron, allá por 2012, momento en que la red chilena comenzaba su singladura. Posteriormente pudimos conocer de cerca la realidad de los bibliomóviles chilenos y de alguna manera reconocer su tarea con el Premio Aclebim 2013, entregado durante el VI Congreso de Aclebim, celebrado en Burgos.

Pero esta relación creció aún más y en los sucesivos encuentros chilenos contaron con la presencia de compañeros de la talla de Nuno Marçal y su ponencia “Bibliotecas itinerantes: tejedoras de una Red (+) social” con su nave voladora que existe, insiste y resiste llevando lectura y siempre algo más en tierras portuguesas y por supuesto, Gonzalo Moure y el proyecto Bubisher de bibliobuses y bibliotecas en los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia), iniciativa a la que estoy plenamente ligado y que he podido conocer de cerca gracias al viaje que realicé el año pasado a las bibliotecas de los campamentos del desierto argelino.

Todas estas referencias consiguieron que mi alegría fuera aún mayor al recibir la cordial invitación. Iba a formar parte de esa gran familia bibliomovilera de la que tanto había leído y conocido gracias a estos gigantes de la lectura móvil y se me ofrecía la oportunidad de aportar un pequeño granito de arena en esta aventura en Red por los caminos de Chile.

“la biblioteca no es sino la institución que recoge la masa adolescente que la escuela entrega con una cultura incompleta, o que salen de los liceos con una instrucción no especializada, o que abandona la Universidad con una mente fatigada de especialidad y que recupera el goce del estudio en campos nuevos”

“La mayor parte de la América Latina acometió la empresa bibliotecaria dentro de una manera que llamaríamos suntuaria, o aristocrática, o mejor, urbanista. Se buscó servir a las ciudades en cuanto a núcleos del país. El estilo fue muy ibero, pero también europeo, y señalado por las marcas digitales de todo régimen colonial. Al llegar la era republicana, no se corrigió la fórmula, ensanchando aquel sistema de abrevadero único, como si la sed de leer que ardía en el pueblo emancipado no obligase a surcar el territorio entero de bibliotecas. Las ciudades pequeñas, y no digamos las aldeas nuestras, o bien poseen bibliotecas paupérrimas o viven rasas de libros, ayunas de esta alegría que es parte del disfrute mismo de vivir; ellas quedaron al margen de la honra de leer, la cual corre pareja con la de ser hombre y no zoología rasa”

Las reflexiones de Gabriela Mistral sobre las bibliotecas nos muestran un panorama que necesitaba de  aires nuevos. Un sistema bibliotecario antiguo, áulico, precario, centrado en la conservación de acervos documentales y escasamente en los usuarios, beneficiarios y receptores de los servicios. La tradición bibliotecaria surcaba esos caminos, pero ella vislumbraba la necesidad de otro tipo de bibliotecas en su país, alabando las precarias pero preciosas bibliotecas provinciales y poniendo el foco de interés en la atención a los usuarios, estuvieran donde estuvieran y en las bibliotecarias y bibliotecarios como profesionales esenciales en estas tareas.

Hoy día, la Red de Bibliomóviles de Chile lo sabe muy bien. Y también sabe que el futuro pasa por contar con una sólida malla que, desde sus diferentes nodos, aporte lo suficiente para mantenerse y crecer. La estructura bibliotecaria del país se encuentra inmersa en una renovación completa. Esto no es óbice para que el actual Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio mantenga con esfuerzo el interés sobre la Red de Bibliomóviles y promueva estos encuentros sectoriales. La comunidad que conforma dicha red necesita de estos eventos para establecer marcos de trabajo, recibir formación, compartir experiencias, conocerse e intercambiar impresiones y mantenerse informada sobre las diferentes realidades laborales de cada equipo así como de la situación en la que se encuentran el resto de servicios de la flota.

La llegada de los convocados, sus perfiles integrados en Redes Regionales, las diferentes iniciativas que han realizado en este bienio pudieron ser disfrutadas en primer lugar dentro de la programación del Encuentro. Concretamente las Redes Regionales de BioBío, Araucanía y Los Ríos llenaron las primeras horas de la mañana del día 8, convirtiendo el auditorio en el altavoz de un país en crecimiento que quiere consolidar los servicios de lectura pública porque sabe que marcan el camino hacia un futuro en positivo.

Y así nos prendamos con una tromba de concursos literarios, celebraciones del Día del Bibliobús, visitas a lugares especiales por su lejanía o difícil accesibilidad. Pudimos conocer la realidad de estos Bibliomóviles a través de unos excelentes audiovisuales. Y también de su esfuerzo para reunirse periódicamente, fortalecer los nodos de cooperación y los esfuerzos de coordinación que van creando y así crecer juntos y de acuerdo con las necesidades de los ciudadanos a los que sirven. Un ejemplo de los resultados es la exposición que pudimos visitar en los patios de la escuela, sobre los 20 años de historia del Dibamóvil de Ovalle, Región de Coquimbo, comisariada por Rodrigo Araya y que completaba el detallado programa del Encuentro.

Detalle de la exposición “20 años de historia del Dibamóvil de Ovalle”, Rodrigo Araya con Jose Antonia Julia

Seguimos glosando a la Mistral y a sus sabias reflexiones sobre la profesión bibliotecaria.  Con su prosa fresca y sincera señalaba la importancia social de esta labor:

“No hay nada más fácil que amontonar libros: eso no cuesta más que enfilar ladrillos y hay gentes que ordenan sus volúmenes para la eternidad […] ellos realmente matan cada obra que enclavan en sus anaqueles. Gracias a Dios existe también los bibliotecarios jóvenes o los viejos quemadores de su generación y éstos manejan el santo depósito que le entregaron lo mismo si fueran las represas del Valle de Tennessi. Saben muy bien que el libro se hizo para circular, ambular […] Guardianes vivos de muros vivos, estas gentes valen un tesoro: husmean el temperamento tanto como los intereses del cliente tímido y salen al encuentro de ellos”

“para esto no sirve cualquier bachiller, sirven los escritores jóvenes que andan por ahí castigados, copiando oficios o estadísticas en las oficinas públicas”. Y continúa: “ésta es labor para un amante de libros, que aquí, como en toda cosa, el que ama conoce los caminos y con cordial vehemencia va despertando el amor de su criatura”

Palabras todas que vienen al pelo para seguir desgranando la programación de este magnífico encuentro. El combustible de los bibliomovileros y bibliomovileras para mantener la ilusión y el pistón en marcha proviene muchas veces del reconocimiento al trabajo bien hecho. Y en esta ocasión,  este aspecto se ha cuidado con esmero. Como plato fuerte de la jornada inaugural se realizó un merecido homenaje a Doña Elvira Maldini, pionera de los Bibliomóviles con un proyecto de la Universidad de Chile allá por 1968. Una aventurera que junto a su conductor, Eduardo Quintana, creyeron en el valor de lanzarse a la carretera a buscar a los que necesitan la lectura.

Elvira fue recibida con una exquisita presentación del compañero bibliomovilero Rodrigo Araya Elorza, el primero en investigar y sacar a la luz esta historia de pioneras valientes y decididas, a la que siguió una sentida y emocionante muestra de recuerdos y vivencias desde el testimonio de la propia Elvira, historias de un tiempo en el que surcar los caminos de Chile cargados de libros era pura entelequia. Allí estaba la prueba viviente de que es posible llegar al final a un puerto seguro, el lugar donde los herederos de ese Bibliomóvil se reúnen para mejorar en sus rutas y caminos, 50 años después.

Los homenajes y reconocimientos no quedaron ahí. También hubo una entrega de premios y diplomas a aquellos servicios que han destacado en estos dos últimos años de una u otra manera en el desarrollo de su labor. Este año se reconoció las dos décadas de trayectoria del Bibliomóvil de Curicó y a su personal a través de Nelson Muñoz. También a Carlos Mendiboure y el Bibliomóvil Lebu por su aporte constante de información sobre sus actividades y visitas en la web y redes sociales. Y finalmente a los galardonados en el proyecto “Fotografía tu Bibliomóvil”, Luis Vera y el Bibliobús de Corral (Región de Los Ríos) en la categoría de “Bibliomóvil y entorno” y Rosa Vergara y el Bibliomóvil de Maipú en la de “Bibliomóvil y Comunidad”.

Premio a la trayectoria al bibliobus de Curicó y su personal por más de 20 años de trayectoria. Nelson Muñoz, coordinador.

Pero estos merecidos premios y homenajes no son excluyentes y permiten salpicar de emoción un encuentro que nunca perdió de vista el aspecto más técnico de todo engranaje. En este sentido, se ofrecía a todos los asistentes una batería de talleres centrados en la capacitación del personal en aspectos como la comunicación externa, el uso del Sistema de Gestión Bibliotecaria ALEPH, automatización y técnicas de coordinación. Todo un abanico formativo y de gran alcance técnico. Un profesorado de nivel en cada una de sus especialidades y unas infraestructuras adecuadas, entre ellas, las salas de la maravillosa Biblioteca de Santiago, una joya bibliotecaria al servicio de todos los santiaguinos y que pudimos visitar completa y detalladamente, produciéndonos tan grata impresión como para escribir un artículo aparte. Los asistentes nos llevamos un buen conjunto de nuevos conocimientos y afianzamos los que ya poseíamos. El aprendizaje en común y planificado con esmero es mucho más potente que aquel que se acaba adquiriendo en soledad o forzado por las circunstancias.

 

 

 

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